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MODO FONTEVECCHIA
Editorial de Jorge Fontevecchia

Día 927: A Adorni no lo salvó el Mundial, lo salvó Jesica Cirio

La polémica por la declaración jurada del jefe de Gabinete volvió a poner el foco sobre un fenómeno recurrente en la política argentina: la irrupción de escándalos de corrupción en momentos decisivos del calendario electoral.

DÍA 926: A ADORNI NO LO SALVÓ EL MUNDIAL, LO SALVÓ JESICA CIRIO.
DÍA 926: A ADORNI NO LO SALVÓ EL MUNDIAL, LO SALVÓ JESICA CIRIO. | NET TV

Y no parece haber sido por casualidad. El gobierno de Javier Milei pensó que la llegada del Mundial y los goles del capitán del seleccionado argentino iban a distraer la atención de la población sobre las inconsistencias en la declaración jurada de su jefe de Gabinete, Manuel Adorni. Sin embargo, lejos de producir este efecto, el escándalo se volvió una presencia en las redes que competía con el propio Mundial. Un meme reflejaba esto a la perfección cuando decía: “Correte Adorni, que está jugando Messi”. Sin embargo, contó con otra inestimable ayuda sobre cuya oportunidad reflexionaremos: la de los videos de Jésica Cirio, pero la historia del caso Insaurralde salvando a Milei viene desde antes.

La primera vez que salió a la luz el Caso Insaurralde fue el 30 de septiembre de 2023, pocas semanas antes de las elecciones generales del 22 de octubre, en las que Sergio Massa no se convirtió en el nuevo presidente apenas por tres puntos. El caso fue espectacular, magnético. Un barón del conurbano en un yate de lujo en Marbella con una trabajadora sexual, viviendo una escapada de lujo mientras la sociedad era castigada con altos números de inflación y los alquileres se ofrecían en dólares.

Las encuestas previas a la elección mostraban daño potencial: un sondeo de CB Consultora realizado el 3 de octubre sobre 1.181 casos en la provincia de Buenos Aires indicó que el 3,8% de los encuestados que pensaba votar a Unión por la Patria afirmó que ya no lo haría a raíz del escándalo, y el 8,9% que estaba indeciso definió votar en contra del oficialismo. En un escenario donde la diferencia entre los primeros tres candidatos era de apenas dos puntos, esos números eran preocupantes.

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Este segundo capítulo de lo que podría ser una serie de Netflix, vio la luz este 20 de junio, nueve días después de que Adorni se haya contradecido al confesar que no declaró 500 mil dólares, cuando frente al Congreso había asegurado reiteradamente que todo estaba declarado. Las versiones de lo que ganó con criptomonedas fue tan bizarra y poco creíble que desde el día en que el jefe de Gabinete hizo esas declaraciones empezaron movimientos en el Congreso para sacarlo de su cargo. En ese contexto, los videos de Jésica Cirio, cuyo abogado, según la nota de hoy de Carlos Pagni, es Claudio Cafarrello, a quien en tribunales lo describen como un satélite de Mariano Cúneo Libarona, exministro de Justicia libertario.

Entre el 20 y el 22 de junio, las menciones a Insaurralde y Cirio sumaron 321.000, superando las 201.000 que acumuló Adorni en el mismo período. Para que puedan comparar, si bien no están los datos de todas las menciones en redes sociales del caso Adorni en las semanas previas, pero el 11 de junio, luego de hablar de los 500 mil dólares en negro, tuvo 323 mil menciones en 24 horas. Es decir, el caso Cirio Insaurralde tuvo igual repercusión en redes que el caso Adorni y empezó a superarlo. Lo mismo en las horas de los canales de televisión de noticias de la noche.

Es que la cantidad de atención disponible es finita, ya desde la época de nuestros abuelos en promedio trabajamos 8 horas, dormimos 8 horas y nos quedan 8 horas en las que normalmente estamos expuestos a los medios de 4 a 6 horas diarias. Ese tiempo es fijo por eso el CEO de Netflix hace un tiempo dijo que una vez que había llegado al máximo de audiencia posible ahora su competidor eran las horas de sueño. Y en las horas diurnas que tenemos si el affaire de Jésica Cirio-Insaurralde ocupa X cantidad de horas de atención se las quita a otro. No importa que los medios sean redes sociales, canales de noticias, televisión abierta o prensa en papel, ya en los años 90 Menem sabía, y lo decía, que la única forma de tapar un escándalo era promover otro.

En dos oportunidades, Insaurralde y Jésica Cirio ayudaron a salvar involuntariamente a Milei, una evitando el triunfo de Massa y en otra colaborando con relativizar el caso Adorni. Si robar 500 mil dólares es un escándalo, un montón de billetes termosellados por 10 millones de dólares es un escándalo veinte veces más grande.

Con esto no queremos decir ni que el caso de Insaurralde no sea cierto, ni que no sea grave y mucho menos que el periodismo que difunde el material es parte de una conspiración. Los periodistas difundimos la información no solo cuando la encontramos sino también cuando nos llega. Ahora, siempre nos llega de alguien en algún momento en particular y con una intención también particular. De esto queremos reflexionar. De la utilización de los tiempos políticos a la hora de hablar de casos de corrupción.

La Justicia frenó una millonaria licitación de Karina Milei sobre la Quinta de Olivos y Casa Rosada

Ahora, vamos a otro ejemplo reciente de alto impacto electoral: la foto de Olivos.

La foto del cumpleaños de Fabiola Yáñez en la Quinta de Olivos fue tomada el 14 de julio de 2020, en plena fase 1 del ASPO, cuando el propio Alberto Fernández prohibía las reuniones sociales bajo pena de multa. Nadie supo de su existencia durante trece meses. El 12 de agosto de 2021, a las 13.23, la periodista Guadalupe Vázquez la publicó en LN+ y en treinta minutos el país entero ya la había visto. Faltaban exactamente 31 días para las PASO del 12 de septiembre.

El timing no fue casual. Roberto Navarro, de El Destape, explicó que había más material que saldría cuando se esté más cerca de la elección y publicó los videos del mismo festejo seis días después, el 18 de agosto. Navarro fue explícito: los difundía porque sabía que la oposición los tenía en su poder y planeaba lanzarlos como bomba justo antes de las PASO para maximizar el daño electoral. La maniobra de Navarro fue una suerte de control de daños kirchnerista: sacar el material antes de que lo usaran ellos, en un momento en que el impacto fuera algo menor.

El impacto en las encuestas fue inmediato y brutal. En los días posteriores a la publicación, la imagen negativa de Alberto Fernández trepó varios puntos y el Frente de Todos mostró caídas en todos los sondeos de intención de voto. El resultado de las PASO confirmó el daño: Juntos por el Cambio le sacó casi diez puntos de diferencia al oficialismo, una paliza que dejó al gobierno tambaleando. Cristina Kirchner envió su carta renunciando a su candidatura días después y varios funcionarios camporistas pusieron sus renuncias a disposición. La foto no fue la única causa de esa derrota, los efectos recesivos del COVID-19 y el prolongado encierro ya estaban haciendo su trabajo, pero fue el símbolo que cristalizó el malestar y le dio una cara concreta a la indignación que flotaba en el ambiente. Como dijo una fuente de la época: Alberto no murió por la foto, pero la foto fue el empujón que inició la caída en tobogán de la que nunca se recuperó.

El más parecido en su mecánica a estos casos argentinos es lo que ocurrió en Estados Unidos en octubre de 2016. Pocas semanas antes de la elección presidencial, se filtraron las grabaciones del programa Access Hollywood donde Trump describía cómo acosaba sexualmente a mujeres. El escándalo amenazaba con hundir su candidatura. Menos de una hora después, WikiLeaks comenzó a publicar los correos hackeados del director de campaña de Hillary Clinton, John Podesta. El objetivo era distraer de las cintas de Access Hollywood, y la táctica funcionó: los emails, que contenían relativamente poca información relevante en decenas de miles de páginas, eclipsaron las grabaciones. Es exactamente el mismo mecanismo: un escándalo tapa a otro en el momento justo.

En Francia en 2017 ocurrió algo similar pero con un desenlace opuesto. Dos días antes de la segunda vuelta presidencial entre Macron y Le Pen, filtraron masivamente documentos internos del equipo de Macron, los llamados "MacronLeaks". A diferencia de Estados Unidos, los medios franceses se pusieron de acuerdo para no publicar el material antes de la elección, y el intento de operación fracasó. Macron ganó cómodamente.

En 2018, el juez Sergio Moro condenó a Lula por corrupción y lo inhabilitó para presentarse a una elección que todas las encuestas le daban ganada por veinte puntos. The Intercept reveló en 2019, a través de chats privados filtrados, que Moro colaboró activamente con los fiscales de la Operación Lava Jato para construir el caso contra Lula, violando su obligación de imparcialidad, y que los propios fiscales reconocían entre sí que las pruebas eran insuficientes. Los fiscales incluso conspiraron para impedir que Lula diera una entrevista antes del ballotage, temiendo que pudiera ayudar a ganar a su candidato Fernando Haddad. Una de las fiscales escribió en el chat grupal: "Una conferencia de prensa antes de la segunda vuelta podría ayudar a elegir a Haddad".

Ahora bien, volviendo a nuestro país se publicó un paper que le da sustento a la tesis que estamos desarrollando en esta columna y complejiza el planteo de lawfare que expone el kirchnerismo.

En 2024, los politólogos Germán Feierherd, Ezequiel González-Ocantos y Guadalupe Tuñón publicaron en el British Journal of Political Science un artículo titulado "Witch Hunts? Electoral Cycles and Corruption Lawsuits in Argentina", ¿Caza de brujas? Ciclos electorales y demandas por corrupción en Argentina, que convierte en dato empírico lo que la intuición política argentina lleva décadas procesando como sospecha. Los autores construyeron una base de datos original con todas las denuncias de corrupción presentadas diariamente en los tribunales federales de Buenos Aires entre 2013 y 2021, un período que abarca once elecciones nacionales y tres administraciones distintas, y documentaron un aumento sistemático de las acusaciones en los períodos inmediatamente anteriores a cada elección.

Lo más significativo del hallazgo no es que exista ese ciclo sino su carácter transversal. El patrón no discrimina partidos: las denuncias aumentan antes de las elecciones tanto contra el oficialismo como contra la oposición, y son presentadas por actores de todas las coaliciones. No hay una fuerza política que use la Justicia como arma y otra que no lo haga. Todos lo hacen. El lawfare, en ese marco, no es una herramienta de un bando sino una práctica sistémica de la política argentina.

El paper no resuelve la pregunta moral sino que la complejiza. Que todos lo hagan no significa que ningún escándalo sea verdadero. Significa que la verdad de los hechos y el momento de su revelación son dos variables independientes, y que la segunda responde a una lógica que tiene poco que ver con la primera.

Además, en un estudio de la ciencia política de la Universidad de Chicago, Wioletta Dziuda y William Howell, desarrollaron una teoría formal del escándalo político que concluye que la polarización acelera la producción de escándalos: aumenta tanto la revelación de conductas reales como la generación de acusaciones falsas. En sistemas muy polarizados, el partido del acusado lo defiende automáticamente y el partido opositor lo ataca automáticamente, con lo cual los votantes no pueden discernir si el escándalo tiene mérito o es meramente político

Ahora bien, un poco provocadoramente titulamos que Adorni ya se salvó, pero la realidad es mucho más compleja. Vamos a escuchar qué dijo al respecto el senador del PRO Martín Goerling Lara​ ayer en este programa.

Este planteo de Goerling tiene un trasfondo complejo. En primer lugar, parece no haber acuerdo dentro del PRO para echar a Adorni. Se sabe que Cristian Ritondo se jugó a convencer a Mauricio Macri para frenar esta embestida contra el jefe de Gabinete. Evidentemente no lo terminó de convencer porque Goerling anunció esa presentación y aseguró que esto era parte de una decisión del partido, lógicamente conversada con Mauricio Macri.

Por otro lado, el Gobierno estuvo enviando dinero discrecional a las provincias lo que hizo que los diputados tucumanos del gobernador peronista Jaldo terminaran faltando de la sesión en la que se haría este pedido. Luego, hubo otras ausencias de diferentes fuerzas provinciales, del PRO y de los radicales con peluca.

¿Será un pedido real del PRO para interpelar a Adorni o al saber que el resto lo bloqueará, lo hará de cualquier manera para cuidar su perfil anticorrupción? Difícil saberlo, pero veremos en algunas horas.

Allanaron el departamento de Jesica Cirio y su novio: encontraron armas y drogas

En el caso de Insaurralde y Jésica Cirio, por lo pronto hubo la difusión de los videos y un allanamiento a la casa de Cirio, en el que se encontraron drogas y armas. Por ahora, no se llamó a declarar ni a Jésica Cirio ni al propio Insaurralde, a pesar de que el juicio lleva tres años. Lo cual reafirma la idea de que la difusión del material aparece, desaparece y vuelve a aparecer con objetivos políticos en esta oportunidad, el de relativizar el escándalo del jefe de Gabinete independientemente de que merezca aparecer siempre.

En el fondo, el problema de que los diferentes espacios políticos se tiren con casos de corrupción es que genera un cinismo en la población que siente que la mayoría de las alternativas viables de gobierno son corruptas y que se suplanta el debate de ideas por las acusaciones, como si en el fondo el único debate fuese algo así como “el adversario es más corrupto, por eso me tenés que votar a mí que robo menos”.

Producción de texto e imágenes: Matías Rodríguez Ghrimoldi

MV