La vida cotidiana en Caracas se recompone con dificultad tras la captura del presidente Nicolás Maduro en enero, luego de una incursión militar de Estados Unidos, en un clima marcado por tensión política, presencia policial y movilizaciones en las calles. A partir de ese escenario, el periodista argentino Marcos Salgado, radicado en la capital venezolana, ofreció en una entrevista en el programa Modo Fontevecchia, por Net TV, Radio Perfil (AM 1190) su mirada sobre la crisis, la gestión de Delcy Rodríguez y las negociaciones petroleras bajo una fuerte presión internacional.
El economista y académico argentino Marcos Salgado es profesor asistente en la EPGE Brazilian School of Economics and Finance de la Fundación Getulio Vargas (FGV) en Brasil. Obtuvo un doctorado (PhD) en Economía Política en la Stanford Graduate School of Business en 2022. Su trabajo de investigación aborda temas como economía política, historia económica, economía organizacional y del desarrollo, así como estudios sobre redes políticas y mercados históricos.
Cuando la perspectiva es que muchos venezolanos encarnaron una diáspora, probablemente la diáspora más grande después de Siria en los últimos 20 años. Muchos de ellos aquí en la Argentina. Un argentino allí, en Venezuela, produce cierto grado de paradoja. Así que me gustaría que nos cuente su propia historia personal.
Sí, llegué aquí a Venezuela en el primer grupo que armó el canal Telesur, que comenzó a transmitir en el año 2005. Fue una iniciativa de Hugo Chávez, de Fidel Castro especialmente, que después se extendió a otros estados, porque también estábamos en ese momento en una suerte de reverdecer de los progresismos en los gobiernos. Entonces se incorporó rápidamente a Telesur Uruguay, en aquel primer momento Argentina, con los Kirchner, y Nicaragua.
Le confieso, yo lo primero que puse fue Telesur a partir del bombardeo a Caracas. Entonces, a partir de ahí fui pasando por varios medios. Hice varias coberturas justamente de ese momento político de América Latina: las victorias de Evo Morales en Bolivia, la victoria de Rafael Correa en Ecuador. Esas historias las cubrí para Telesur.
Después comencé a trabajar con la cadena Hispan TV, que es una cadena iraní que ya tiene más de diez años, trece años, funcionando. Es una cadena iraní en español y para algunos medios también. Y también tratando de hacer siempre algunas columnas y poder llevar algunos análisis y escenarios para algunos medios argentinos, Tiempo Argentino.
Así que, digamos que yo vi el tema de la diáspora, como usted decía, al revés. Veía a los venezolanos en Argentina. Y uno, después de bastante tiempo, identifica los acentos. Siempre me llamó bastante la atención escuchar el acentito.
Antes de ir a hacer Telesur, antes del 2005, ¿qué había hecho en la Argentina?
Yo había formado parte del grupo inicial de FM La Tribu, una radio de la ciudad de Buenos Aires, en el momento del surgimiento de las radios comunitarias. Estaba en Radio Nacional cuando vine para acá, para Telesur.
Cuéntenos cuál es hoy la situación en Caracas en la vida cotidiana: cómo repercutió lo que pasó el sábado y, ya pasados varios días, de qué manera se acomoda la vida normal.
Lo que hemos visto desde el sábado hasta ahora es que va retomando la actividad normal la ciudad de Caracas. Por supuesto, el sábado, después de la noche de terror que vivimos, las calles estaban desiertas. Eso se fue normalizando, siempre teniendo en cuenta —y esto es algo importante decirlo porque he visto que muchos medios hablan de calles desiertas o una ciudad con muy poco movimiento— que estamos en los días posteriores al Año Nuevo, donde siempre esos días son una semana en la que la actividad es menor porque no hay clases.
Entonces, la ciudad va comenzando más lentamente los primeros días del año y ese es más o menos el panorama que se vivía ayer. Los días anteriores se veía menos movimiento, pero ayer ya había una actividad normal para lo que es esta época del año. Habrá que ver la semana que viene, cuando comiencen las clases. Ese será un buen medidor para conocer hasta qué punto los caraqueños y las caraqueñas se sienten relativamente seguros para mandar a los chicos a la escuela después de lo que ocurrió el sábado, que fue muy fuerte.
La verdad es que yo nunca había estado en un escenario de guerra. Recordaba ese día a los corresponsales de guerra que decían que cuando escuchás una bomba o un misil, ya sabés diferenciar para toda tu vida qué es un misil, qué es un mortero o qué es un fuego artificial. Fueron diez o quince minutos de terror y, aun así, la ciudad va retomando su ritmo.
La “operación militar limitada” de Donald Vladimirovich Trump en Venezuela
Quizás se nota un poco más que hay menos movimiento a la noche. De cualquier manera, Caracas y el Caribe en general tienen actividades que comienzan muy temprano y terminan temprano también. Entonces, cuando uno viene aquí desde Buenos Aires, se sorprende de que parece que la ciudad está bastante vacía de noche. Esa es una visión que tenemos también desde allá. Pero sí podría decir que hay un poco menos de actividad nocturna, lo cual es perfectamente lógico.
MV