El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, confirmó que su gobierno evalúa la reapertura de la embajada estadounidense en Venezuela, cerrada desde 2019, en un movimiento que marca un cambio en la política diplomática hacia Caracas. “Lo estamos considerando”, respondió el mandatario al ser consultado por periodistas a bordo del Air Force One, según informó Bloomberg.
Aunque no existe una fecha oficial definida, distintas fuentes diplomáticas señalaron que los trámites podrían acelerarse en los próximos días, con pedidos concretos al personal local para que se prepare ante una eventual llegada de funcionarios estadounidenses a Caracas esta misma semana. El Departamento de Estado, sin embargo, evitó realizar comentarios oficiales.
Washington busca recomponer vínculos con Venezuela tras la jura de Delcy Rodríguez como presidenta interina, que tuvo lugar el lunes pasado, pocos días después de que un ataque aéreo estadounidense derivara en el arresto de Maduro y de su esposa. En paralelo, la petrolera estatal PDVSA (Petróleos de Venezuela, S.A.) anunció negociaciones para vender “volúmenes de petróleo” a Estados Unidos, en medio de la flexibilización de ciertas sanciones por parte de la administración norteamericana.
Estados Unidos no mantiene representación diplomática en Venezuela desde enero de 2019, cuando suspendió sus operaciones tras desconocer la reelección de Nicolás Maduro en 2018 y reconocer al entonces diputado opositor Juan Guaidó como presidente interino. Desde entonces, las funciones consulares quedaron bajo la órbita de la embajada estadounidense en Colombia.

La embajada estadounidense en Caracas, ubicada en Colinas de Valle Arriba, al este de la capital, fue inaugurado en 1995. Ocupa una superficie equivalente a dos canchas de fútbol y fue construido tras cuatro años de obras que demandaron casi 13 millones de dólares. En su etapa de mayor actividad, trabajaron en el lugar cerca de 500 empleados y contratistas de hasta nueve agencias federales, entre ellas la DEA y el Departamento de Seguridad Nacional.
Fuentes del Departamento de Estado indicaron a Bloomberg que la reapertura podría concretarse durante la primera mitad del año, aunque no necesariamente en el edificio original, debido a razones de seguridad. La alternativa en análisis contempla el uso de una nueva instalación diplomática en el sudeste de Caracas.
En cuanto a los nombres para encabezar la misión, Richard Grenell, enviado especial de Trump, aparece como principal candidato, de acuerdo con contactos diplomáticos que mantuvieron diálogo con el subsecretario de Estado Christopher Landau. También figura Mauricio Claver-Carone, exfuncionario para la región y actual integrante de un fondo de inversión en Miami vinculado al entorno del presidente.
Dentro de la Casa Blanca, Stephen Miller, asesor político de Trump, impulsa la reapertura con un objetivo concreto: lograr mayor cooperación del nuevo gobierno venezolano para acelerar deportaciones de ciudadanos venezolanos desde Estados Unidos y garantizar su recepción por parte de las nuevas autoridades. Desde la mirada del Departamento de Estado, la embajada permitiría además ofrecer garantías de seguridad a sectores opositores que evalúan regresar al país.
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