Desde México, el politólogo Gustavo Ferrari Wolfenson analizó el impacto regional de la operación de Estados Unidos en Venezuela. En diálogo con Modo Fontevecchia, por Net TV y Radio Perfil (AM 1190), señaló que el capo mexicano “Chapito” Guzmán será testigo contra Nicolás Maduro en la causa por narcotráfico y sostuvo que ese testimonio puede aportar un fundamento jurídico decisivo para una eventual condena. “Maduro no está siendo juzgado por dictador ni por desestabilizar la paz social, sino por narcoterrorista”, indicó.
Gustavo Ferrari Wolfenson es un destacado doctor en Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales, quien está radicado en México desde hace varias décadas. Se ha desempeñado como director de la Fundación Nov Millenium. Es profesor del ITAM, en México, en temas de gobernabilidad, y en el Centro de Estudios Internacionales de la Universidad de Harvard. Colabora frecuentemente en medios de comunicación nacionales e internacionales, donde analiza la coyuntura de la región.
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¿Cómo cambia el tablero geopolítico en la región lo que viene sucediendo en Venezuela?
Es algo interesante para los que tenemos cierta edad y hemos vivido desde la década del 60, el fin de la Guerra Fría o el auge de la Guerra Fría. Me acordaba de la famosa doctrina Brezhnev, de mitad de los 60, donde ellos hablan de la soberanía limitada. Estamos hablando de la doctrina Brezhnev, de la Unión Soviética. Ellos decían que la soberanía de un país no era absoluta si las condiciones internas alteraban o ponían en peligro la continuidad, en este caso, de la gran patria socialista. Y Estados Unidos, en esa época, argumentando lo que fue la invasión a República Dominicana, hablaron de las fronteras ideológicas, una teoría que después fue utilizada mucho por la junta militar desde la época de Onganía para justificar los golpes de Estado y las situaciones después represivas.
Con esto me refiero a que esta suerte de Guerra Fría pareciera que sigue vigente o se ha renovado, como dirían ahora los viejos conjuntos musicales que vuelven a aparecer en un reloaded, que nos señalan que todo sigue latente, o pareciera que las cosas que se solucionaron a partir de los años reflotan en un momento. Si no, no nos podríamos justificar lo que fue Yugoslavia, prácticamente 40 años contenida en un solo país, y en el momento de la muerte de Tito volvió a aflorar esos nacionalismos como si esos 40 años no hubieran servido para nada.
La situación de Brasil y de México frente a la situación de Venezuela ha sido parecida, aunque no idéntica. Primero porque Lula da Silva se involucró después del proceso electoral, donde gana Edmundo Gutiérrez González, y se involucra con Nicolás Maduro pidiéndole resultados, buscando una salida. En el caso de Claudia Sheinbaum, prácticamente dijo que muestren las actas. Ese fue el único comunicado oficial y nunca más se volvió a hablar.
Pero hay una relación muy fuerte, que es la declaración del presidente Trump, el día de ayer, diciendo dos cosas: “La presidenta, tengo muy buen diálogo, es una buena mujer, una muy buena presidenta, pero no controla su país, lo controlan los grupos criminales”. Y hasta mañana amanecemos con otra declaración: “Vamos a meternos si no encontramos respuestas”. A su vez, la presidenta Sheinbaum, todos los años en esta fecha convoca a todos los embajadores y cónsules de México acreditados en el exterior, y se supone que les tiran las líneas de acción de la política exterior. Consultando con algunos amigos que cumplen funciones diplomáticas, pregunté cómo le fue y me dijo: “No se pronunció directamente sobre Venezuela”. No marca línea como podría.
Y lo que sí señaló Esteban Moctezuma, embajador de México en Estados Unidos, es que con ellos hay mayor cooperación, pero nada de invasión. Cuando hablamos de mayor cooperación, la pregunta es qué significa eso. Y lo mismo yo también me preguntaría qué significa la intervención terrestre, porque estamos hablando de un país grande donde los grupos delictivos precisamente no están solamente en la frontera. Nosotros pensamos intervenciones terrestres, pensamos en entrar del otro lado del río Bravo, hacer algún operativo y volverse. Pero los cárteles no solo operan en la zona fronteriza. Tenemos el caso de Michoacán, en el centro del país, que a ver, que entrar terrestremente directamente es ahí sí toda una operativa de invasión terrestre de prácticamente 2.000 kilómetros de tierra.
Y lo que también podríamos señalar, en este mundo de la tecnología, es si es necesario generar una lucha o una intervención terrestre cuando perfectamente, a través de drones, se puede tener el mismo efecto. Yo creo que es parte de esas declaraciones, no voy a llamarlas bravuconadas, pero sí fuertes, del presidente Trump, donde evidentemente sacude el escenario y hasta diría la calma con la cual está tomando este tema la presidenta Sheinbaum. Yo creo que va a haber acciones desde el punto de vista quizás de controles a ciertos laboratorios de combate. Y se puede llegar a pensar que van a aparecer como acciones conjuntas, protegiendo la seguridad nacional.
Presumo un diálogo entre las dos partes entre martes y miércoles de la próxima semana para volver a poner la pelota en cero y decir: "¿Cómo seguimos?”. Evidentemente, yo lo veo como aquella serie de televisión Combate, de las tropas americanas recorriendo todo el territorio francés. Y voy a hablar con palabras del Morena de hoy, del movimiento político que gobierna: eso tampoco generaría al gran movimiento histórico de la Cuarta Transformación, ser vejado en su soberanía por los Estados Unidos. Eso sería prácticamente imposible. Se le acaba el libreto.
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¿Cómo es la relación hoy Sheinbaum, ya presidenta después de una cantidad de tiempo suficiente, con la sociedad mexicana hoy en día? Ya pasó su tiempo como discípula de AMLO.
Ella tiene buena imagen. Evidentemente se ha vendido en un país generalmente, históricamente, considerado machista, esa posición de ser la primera mujer presidenta de México. Eso realmente la ha consolidado, ha tenido opiniones favorables. No estaría tan de acuerdo con usted en cuanto a que el tiempo de AMLO pasó. Hace diez días hizo una aparición pública con la excusa de la presentación de un libro que él escribió ahora en su retiro. Ha dicho dos cosas para tomar en cuenta: “Yo ya estoy retirado, hay que cuidar a la presidenta y solo volvería a la política en caso de que la soberanía del país esté siendo amenazada”. La figura de AMLO sigue siendo la figura rectora. No podría afirmar que Claudia Sheinbaum se ha despegado de AMLO, mismo que todavía sigue siendo el movimiento, su fundador y su prócer.
¿Hizo alguna referencia a AMLO a lo que sucedió en Venezuela?
No.
¿Y cuál es su opinión de qué es lo que usted cree que él debe pensar?
Yo creo que él también debe pensar que está siendo muy cuestionado por los negocios que en su momento se han hecho con el crimen organizado. Hay algunos sectores que hablan de la impunidad que los seis o siete años de gobierno que ya lleva Morena acordó con ciertos grupos delictivos, donde prácticamente no hubo ningún combate abierto hasta cierta negociación o apretamiento, por así llamar, que tuvo en los últimos meses (Donald) Trump con la presidenta Sheinbaum, donde ella manda más fuerzas, entrega a ciertos capos a la justicia americana que están siendo juzgados. Entre ellos tenemos al "Chapito", que hoy anuncian que va a ser testigo del propio juicio de (Nicolás) Maduro por los negocios comunes que estaban haciendo. Pero hay, en la opinión pública una cierta sensación permanente de que hubo un acuerdo histórico entre los grupos delictivos y AMLO para preservar la estabilidad del gobierno y de su gran etapa de cambio de la Cuarta Transformación.
¿Eso podría llegar a generar argumentos equivalentes a los de Trump respecto de esta ahora desmentida figura, aunque sea metafórica, del Cártel de los Soles? ¿Se podría asignar que hay una responsabilidad en el expresidente mexicano para llevar adelante un sistema en el cual se le daba cobijo al narcoterrorismo? México es un país donde el narcotráfico está infiltrado económicamente a todo nivel. Las acusaciones de partidos políticos y candidatos que han llegado al poder con financiamiento de campaña del narcotráfico son absolutamente cotidianas. Obviamente, es el punto de paso de la droga para los Estados Unidos. Los cárteles mexicanos han sustituido a los cárteles colombianos con un nivel de mucha mayor eficiencia y, al mismo tiempo, porque México es un producto bruto cuatro veces el colombiano, también por su población.
México goza de un gobierno democrático constitucional con todos, y al mismo tiempo, no tiene hoy una oposición organizada. Ha logrado este movimiento repetir la vieja escuela de los 70 años del PRI (Partido Revolucionario Institucional), donde la oposición está totalmente desfigurada. La oposición está marcada por fracciones dentro del mismo movimiento, con sus aliados de pequeños partidos, más que por realmente la verdadera oposición, que no tiene ningún tipo de protagonismo más allá de alguna exclamación sin fuerza en el Congreso. Eso no se puede decir. Entonces, más allá de eso, sí hay una democracia establecida.
Lo que es interesante también notar es el caso de Colombia. Colombia, en el momento en que los grupos criminales toman o hacen una fusión con las FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia), mal que mal, ellos asumen una línea de mando y obediencia donde usted se sentaba a negociar con uno de esos personajes y prácticamente la instrucción iba hacia abajo y se cumplía. Eso permitió negociar, pacificar y tener un control, cosa que en México se ha perdido. ¿Con quién me siento a negociar? ¿Con cuáles de los inmensos cárteles del Golfo, los Zetas, la Familia Michoacana, los cárteles nuevos?
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A Estados Unidos le ha sido muy favorable, que en su momento "Chapo" Guzmán, "El Mencho", "El Mayo" Zambada, etcétera, fueran cabezas. Inclusive recordemos que se fugaban, fueron apresados, se volvieron a fugar. Y hasta en el juego de la negociación política, hay que ver hasta dónde no fueron fusibles. Al mismo tiempo, pfueron ersonas que cada vez que había problemas o desacuerdos regresaban al terreno a ordenar ese campo de juego y después se volvían a entregar.
El "Chapito" prácticamente se confiesa culpable, está protegido en la justicia americana y no está sujeto al juzgamiento o a posibles actos de violencia por parte de otros grupos. El territorio mexicano está perfectamente protegido en Estados Unidos. Le es factible a Estados Unidos que declare en contra de Maduro. Entonces, siempre hay actores que son malos, pero sirven para cosas buenas y peores.
¿Qué podría aportar el Chapito en el juicio a Maduro? ¿Qué se dice allí en México?
No se ha hablado nada. Yo creo que lo que pueda aportar es decir: "Nosotros hacíamos los negocios juntos". No nos olvidemos que ellos, o los diferentes grupos delictivos, manejaron y conquistaron todo el norte de Colombia, Venezuela, los pasos por Panamá, Centroamérica, y terminaban en la zona del sur de México como en la zona también fronteriza. Entonces, podría decir: "Sí, señor, fui socio".
Pero puede ser determinante, ¿no? Porque si uno de los principales jefes del narcotráfico, podríamos decir mundial, confiesa o acusa a Maduro de haber sido socio, me parece que en ese caso la condena de Maduro tendría un testimonio y un fundamento jurídico muy fuerte.
Lo va a tener. Por eso él no está juzgado por dictador, por desestabilizar la paz social en Venezuela, sino que está juzgado por narcoterrorista.
Pero la prueba es importante.
La prueba va a estar. Ahora, la pregunta es si esa persona física llamada Nicolás Maduro no fue parte de la negociación. ¿A quién entregamos en esta suerte de historia? Quizás a la figura más débil.
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