MODO FONTEVECCHIA
Economía

Enrique Szewach: "Hay artículos en la ley ómnibus que marcan que los fallos de mercado existen"

“Hay todo un capítulo de defensa de la competencia, contra la concentración económica, si no hubiera fallas de mercado, ese capítulo no debería existir", argumentó el economista en Modo Fontevecchia.

Enrique Szewach
Enrique Szewach | Capura de youtube

El ex director del BCRA, Enrique Szewach, analizó la situación económica y la discusión alrededor de la Ley Ómnibus. “Argentina y el Gobierno heredó un contexto de no precios”, afirmó. Además, criticó la secuencia en la que aplicaron las medidas “aplicaron la devaluación, pero todavía no pueden aplicar la retención, lo que indirectamente te frena los precios”, en Modo Fontevecchia, por Net TV, Radio Perfil (AM 1190) y Radio Amadeus (FM 91.1).

Enrique Szewach es economista, periodista y escritor. Hasta el año pasado fue director ejecutivo de IERAL de Fundación Mediterránea donde apoyó con su equipo y Carlos Melconian la candidatura de Patricia Bullrich. Fue vicepresidente del Banco Nación en 2015 a 2017 y ex director del Banco Central de República Argentina 2017 a 2019. 

¿Tiene un plan económico Javier Milei? ¿Se lo podría denominar así o es una exageración?  

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Hay un plan maestro que implica un cambio de régimen que estuvo parcialmente plasmado entre el DNU y la ley ómnibus. Dentro de esto, existe la necesidad de un programa de estabilización, o un plan de estabilización, que todavía no está en marcha. Para rectificar, está en marcha levemente, porque todo plan de estabilización requiere primero normalizar los precios. 

Argentina y el Gobierno heredó un contexto de no precios. No había precio de la energía, ni del transporte; había mucha inflación reprimida y distorsionada (incluyendo el salario y las jubilaciones). Con lo cual, hasta que vos no acomodes la foto de los precios, armar un plan de estabilización es más difícil. 

Para lograr esto, hay ciertos trámites burocráticos que hay que resolver, entre ellos el tarifario energético, pero además hay que instrumentar un programa cambiario y monetario. De momento, estamos en un contexto de medidas pero no de programa. 

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Entonces: ¿Debería haber un programa de estabilización o necesariamente el plan debería venir después? 

Necesariamente debe venir después. Lo que ocurre es que depende del punto de partida y este Gobierno arrancó con un fuerte aumento del precio del dólar oficial, lo que los economistas llamamos rimbombantemente overshoot. Esto generó, como la suba del dólar tiene un impacto en el resto de los precios, un rápido reflejo en la tasa de inflación en diciembre y parcialmente también la tendrá en enero. Es decir, subiste el punto de arranque sin hacer los cambios en los precios relativos y ahora hacer estos cambios es más difícil. Pero, claramente era imposible armar la estabilización con la represión de precios que heredó este Gobierno en diciembre.

¿Ese overshooting qué lo atribuís? y ¿cuál es tu opinión respecto de su utilidad o inutilidad?   

Primero, había que normalizar las importaciones. No te olvides que teníamos un dólar de importación inexistente porque el BCRA no le vendía dólares a nadie. Finalmente, tenés que reconocer que el tipo de cambio es más alto. 

Segundo, el Gobierno quiso implementar retenciones a la exportación. En ese caso, si vos fijas un tipo de cambio más alto, te da espacio para hacer una devaluación compensada. Cobras retenciones sin que eso afecte la competitividad. 

Estamos a mitad de los dos mundos porque aplicaron la devaluación, pero todavía no pueden aplicar la retención, lo que indirectamente te frena algunos precios. En ese sentido, la secuencia fue el problema. En economía, a diferencia de la multiplicación, el orden de los factores altera el producto. Si vos haces la devaluación y tardas dos meses en aplicar las retenciones, en el medio los precios ya subieron. 

Hubo un problema de desfasaje o de descoordinación en el Ejecutivo y lo que fue al Congreso. Mandar dentro de la ley ómnibus ese paquete impositivo fue una estrategia legislativa poco eficiente, eso con el diario del lunes. Por otro lado, quizá hacer un aumento tan fuerte de entrada en el tipo de cambio pretendía tomarse un margen para no tener que devaluar en enero, febrero o marzo, y ese margen, por la falta de las retenciones y otras cosas, se está absorbiendo muy rápidamente. 

Para ser didáctico con la audiencia, ¿podrías explicar a qué te referís cuando hablás de retenciones? 

A los impuestos a la exportación. Cuando vos devaluás, por ejemplo, eso se transmite directamente al precio del trigo. Ahora, el trigo iba a tener un impuesto del 15%, lo que hace que, por un lado, el Gobierno recaude y, por el otro, el precio interno del trigo esté frenado por ese 15%. Invento: si el precio hoy es de 100 y por el tipo de cambio de 1.000 son 100.000, ahora, si vos le aplicás el 15% de retenciones, no son 100 mil, son 100 mil menos el 15%, pero esa retención no está; son 100 mil plenos y va a estar cuando ese impuesto se sanciona, si es que se sanciona.

Nuevamente para la audiencia y didácticamente, ¿Cuál era la diferencia entre el plan que ustedes habían preparado en IERAL y el del Gobierno? ¿Cómo lo podrías sintetizar?  

Primero, en el término de la secuencia, nosotros no teníamos aumento en el impuesto a la exportación, pero teníamos una devaluación menor y un aumento del tipo de cambio más bajo. Después está todo el tema del aumento de tarifas, precios y salarios. A este programa le falta la política de ingresos; le falta definir aumentos salariales con las paritarias, y hay todo un sector de trabajadores informales cuyos ingresos se están licuando dramáticamente, como ocurre con los jubilados. 

Nosotros, en cambio, teníamos una serie de propuestas de “emergencia” para contrarrestar este aspecto. Sí, había que dar señales fuertes de cambio de régimen; uno es ir al déficit fiscal cero, como también pretende Milei. En otros aspectos, había puntos desregulatorios, separando la paja del trigo, una cosa es el mercado de hidrocarburos y otra las recetas genéricas, para poner un ejemplo banal.

Con la libertad que me da no ser el autor, me permito decir: una de las diferencias del programa de Milei es que es más inflacionario inicialmente que el que ustedes planteaban y utiliza la inflación en ese overshooting para licuar y reducir el déficit fiscal. 

Podemos decir que es más licuador que ajustador, como era en nuestro caso. Para ser justos quiero marcar una diferencia, nosotros trabajamos con la hipótesis de tener mayoría en el Congreso, que era la alternativa que iba a generar el triunfo eventual de Patricia Bullrich. Milei tiene que trabajar con menos instrumentos porque no tiene el Congreso a su favor, todo lo contrario, diría yo. Entonces, quizás entraron por el camino de mayor licuación, porque el impuesto inflacionario es el instrumento que no tenés que pasar por el Congreso. No lo estoy justificando, lo estoy explicando. Quizás entraron por ese camino porque entrar por el Parlamento iba a generar lo que está ocurriendo hoy: los impuestos no están y todo se demora.

¿Se puede llevar adelante un plan con éxito sin tener apoyo en el Congreso?

Yo creo que no. Por eso, creo que lo que se está negociando en el Congreso es fundamental. Poder se puede. De hecho, finalmente, la aberración de los DNUs fue reglamentada por Cristina Kirchner para no tener que gobernar con el Congreso. Argentina necesita un cambio de régimen en serio, y el cambio de régimen implica traer inversión privada y empleo privado, no es simplemente subir las tarifas o las prepagas. Me parece más sólido un cambio de régimen con apoyo del Congreso y discutido; siempre es mejor que las instituciones respalden un cambio de régimen a que sea impuesto desde alguna autoridad.

Simplificando: si ustedes partían de un dólar de $600 sin aumento de las retenciones y Milei fue a un dólar a $800 con 15% de las retenciones, esos $800 iban a ser $680 por el 15%; no hubiese tenido el impacto inflacionario en esos productos que son transables, como por ejemplo el trigo, el pan y otros. Ahora, si vos no tenés el apoyo del Congreso, el daño ya está producido porque mañana, cuando este el 15% de las retenciones (si lo estuvieran), los precios internos aumentaron a un precio de $800, no a $680.

Sí. Además te hago una corrección, porque acordate que los precios de exportación son 80% del mercado oficial y 20% del mercado libre, con lo cual la devaluación fue más fuerte y sigue siendo fuerte porque es un blanco móvil. A medida que sube el contado con liquidación, el mercado libre, sube el tipo de cambio para esos productos. Efectivamente, estamos en un marco extraño donde vos tenes un tipo de cambio semifijo o semiflotante, depende de donde lo veas, influyendo en todos los precios. Este era un tema que a nosotros nos preocupaba mucho. 

En realidad, ese aumento de la inflación y la licuación lo que produce es recesión, porque la gente tiene menos dinero para consumir, y anteriormente comentamos que las Pymes cayeron, solo en diciembre, aproximadamente un 25%. ¿Puede ser que el verdadero plan antiinflacionario de Milei sea uno precrisis del ‘29 y que se resuelva a través de la recesión el freno a la inflación?

Estamos en una etapa donde tenés precios nuevos y salarios viejos. Con este desequilibrio, esta licuación genera una fuerte recesión y de alguna manera esto te frena los precios libres. Por eso, en los titulares de los diarios podés ver que en la costa atlántica el hotelero puso un precio y, como tiene habitaciones vacías, tuvo que bajarlo. Lo mismo pasa con la carne, el pan, etc.

Ahora, esto es un proceso corto y Argentina es distinta. La cantidad de pesos en la economía es ridículamente baja, en términos históricos, reales, de la forma en que lo quieras decir. Lo digo macroeconómicamente antes de que algún oyente me insulte y me diga 'yo no tengo tantos pesos'. Lo cierto es que los argentinos tenemos un montón de dólares.

La recesión es más o menos fuerte dependiendo si vos confiás en el futuro y decís 'este momento está complicado, en vez de sacrificar consumo, mantengo mi consumo habitual y empiezo a vender los dólares', o 'mantengo el nivel de mi negocio, en lugar de producir menos, vendo más, mantengo los precios, le gano a mi competidor y pongo los dólares de mi bolsillo en la empresa'. Tenés dos visiones: la pesimista, la desconfianza de que esto no va a funcionar, y la visión optimista, 'yo creo que esto va a funcionar y entonces quiero mantener mi consumo en términos reales', y utilizas tus ahorros

Eso en la medida de que haya ahorro…

De hecho, vos tenés hoy 250 mil millones de dólares de los argentinos fuera del sistema financiero líquidos en algún lugar, estarán debajo de algún colchón, en una caja de seguridad, en una cuenta afuera. 

Probablemente, esa cantidad de dólares solo la tenga el 15% de la población.

Claro, después tenés el problema de la distribución que es el segundo problema de esta historia. 

No creo que el dueño de una Pyme haya tenido capacidad de ahorro a lo largo de estos últimos 10 años.

No te olvides de que, en general, la tasa de rentabilidad ajusta por evasión impositiva, por pagos en negro, por salarios informales. O sea, no hago una acusación; es el ajuste al que te obliga un marco regulatorio que no da para más. El tema central es si lográs un apoyo necesario o convencer lo suficiente para que una parte de los fondos ociosos que están afuera del sistema económico vuelva. 

Yo encuentro en la filosofía declamada de Javier Milei una perspectiva económica cuyo adjetivo podría ser paleolítica, prediluviana, la cual afirma que no hay fallos en el mercado. Es decir, el mercado siempre termina resolviendo los problemas. ¿Puede ser que esa filosofía de 'no hay fallos de mercado', que ningún economista moderno de los últimos 50 años comparte, supone en el fondo que la inflación no se va a resolver por un plan antiinflacionario, sino que el mercado se va a acomodar produciendo la suficiente recesión para frenar la inflación?

Dos cosas. Primero, es cierto que hay fallas en el mercado. Tanto es así que en el proyecto de la ley ómnibus hay todo un capítulo de defensa de la competencia, contra la concentración económica. Si no hubiera fallas de mercado, ese capítulo no debería existir. Lo que pasa es que no toda falla de mercado tiene como solución la intervención estatal. Ese es el problema. En Argentina, el problema que tenemos es que si Milei idealiza el mercado, una gran parte de la población idealiza el Estado. El Estado argentino ha sido destruido en su condición de generador de política a favor de la gente. Aun reconociendo que hay fallas de mercado, hay que tener cuidado de que no sea peor el remedio que la enfermedad. Tenemos un Estado que no funciona, que está cooptado por grupos de presión, por sectores que cada uno alambró su quintita. Entonces, lograr ese equilibrio entre cuánto desalambrar de la quintita y cuánto es regulación estatal es un problema. La apuesta a que la recesión arregla la tasa de inflación es riesgosa.

Como en 1929…

Lo que pasa es que una cosa es la política monetaria en un Banco Central que tiene control sobre la política monetaria y que tiene control porque todo el dinero es en dólares. Otra cosa es el Banco Central de Argentina que tiene control solo de una parte muy chiquita.

Pero cada vez recaudas menos, si vos producís una recesión vos recaudas menos. 

Creo que la recesión es una consecuencia de esta política transitoria. Creo que al final de la historia, en el corazón y la cabeza de Milei, sigue estando la dolarización. Entonces, la licuación de los pesos sigue siendo funcional a esa dolarización, independientemente de que todavía no hay dólares para hacerlo, toda historia forma parte de esto. Es difícil armar racionalidad en un contexto de tanto desorden como el que tiene Argentina hoy, y volviendo al inicio de la charla, también lo es armar un plan donde todavía hay dificultades para encontrarlo. Pero sí hay una mezcla entre una posición ideológica muy fuerte que tiene Milei y la realidad del país.

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Claudio Mardones: Sobre la retenciones a la exportaciones. Hasta ahora la foto viene indicando que retenciones 0 para la economías regionales, eso incluye a más de 30 actividades. Desde ayer, ha quedado claro para los representantes de JxC, 10 provincias, y esto impacta directamente en el PRO, la UCR y Hacemos Coalición Federal, que no están dispuestos a aumentar las retenciones. Desde su punto de vista: ¿En cuanto lo afecta en su capacidad negociadora a Milei que ceda en este punto? ¿Cree que hay una negativa ideológica o hay una necesidad financiera que explica que se mantenga rígido?

La economía regional es poca plata, para hablar en criollo. Es decir, que no cambia mucho el panorama. La suba del 31% al 33% de la producción de aceite siempre hubo alguna diferencia para justificar la producción local, hay que hacer la cuenta fina de cuánto. Me parece que los cambios que se piden no son demasiado importantes en términos fiscales, son compensables. Aquí el problema pasa por otro lado porque el impuesto a la exportación no es coparticipable, entonces los gobernadores dicen 'che, bajá este impuesto’ total no les cuesta a su bolsillo, pero sí quieren reponer el impuesto a la ganancia, que sí les cuesta a su bolsillo y es coparticipable. Ahí hay toda una negociación que va más allá de los impuestos de exportación. Por supuesto, los gobernadores quieren quedar bien con sus votantes con plata de otros.

CM: Parece que no quieren pagar los costos políticos de volver a que pague la 4ta categoría de Ganancias.  

No defiendo el impuesto a la exportación, pero es lo que hay. Con la plata de lo demás, la que no se coparticipa, los gobernadores son generosos y dicen 'che, bajalo, bajalo'. Fueron generosos con Massa porque hicieron campaña política, él les prometió que se lo compensaría y no cumplió. Entonces ahora dicen 'repone el impuesto a la ganancia, pero no digas que fui yo'.

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CM: ¿cómo se explica entonces que en ese cambio también cuando fue diputado hubiera votado a favor Javier Milei?

Lo que pasa es que en ese momento Milei dijo 'yo pongo el voto porque no estoy de acuerdo en que suban los impuestos, hay que bajar el gasto por otro lado'. Argentina necesita tener un impuesto a los ingresos como tiene todo el mundo, porque los impuestos son malos de por sí, ya que nos sacan plata del bolsillo, pero si uno tiene que elegir un sistema impositivo, es aquel que tiene un impuesto al consumo y uno a las ganancias, como tienen la mayoría de los Estados del mundo. Hay todo un diseño impositivo que hay que rearmar, pero resulta que en una semana mandaron al Congreso una reforma tributaria que en cualquier parte del mundo lleva años. Ahí hay complicidades varias, todas en el marco de especulaciones electorales, la que hacía el peronismo con Massa y la que hacía el propio presidente Milei cuando era candidato

Cavallo dijo que la inflación iba a llegar a un dígito en abril. Juan Carlo de Pablo apostaba a que la inflación de enero iba a ser menos del 20%. Estos pronósticos optimistas de economistas ortodoxos ¿te parece que tienen algún asidero, crees que es posible?

Volviendo a lo que hablábamos antes, depende del tamaño de la recesión. En enero, la recesión puede ser lo suficientemente importante como para que la tasa de inflación de ese mes no sea tan fuerte como la de diciembre, por debajo del 20%. Lo que pasa es que ahora empieza a jugar otra cosa, el tipo de cambio, que es de alguna manera una forma de anclar la expectativa de inflación. El tipo de cambio libre empieza a moverse de nuevo, aumenta la brecha, el tipo de cambio oficial se mueve a una tasa de devaluación muy por debajo de la inflación, con lo cual vuelve a pegar las expectativas. A mí me parece bastante difícil llegar a un dígito en abril. Tampoco tengo elementos para decir lo contrario, pero creo que si la recesión es lo suficientemente fuerte, puede pasar.

MDP FM