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MODO FONTEVECCHIA
LA ECONOMÍA QUE NO ARRANCA

Fundación Mediterránea: “El dólar a 1500 es más para ahorrar que para gastar”

Jorge Vasconcelos, investigador jefe de IERAL de la Fundación Mediterránea, analizó las contradicciones del programa económico y advirtió que la falta de crédito, la escasez de pesos y la incertidumbre monetaria profundizan el estancamiento.

JORGE VASCONCELOS
JORGE VASCONCELOS | TELAM

El economista Jorge Vasconcelos, investigador jefe de IERAL, analizó las señales contradictorias de la economía argentina y advirtió sobre el impacto de las altas tasas de interés, la falta de crédito y un crecimiento cada vez más desbalanceado. También vinculó el estancamiento de la actividad con el deterioro de la confianza y las turbulencias que comienzan a aparecer de cara al calendario electoral.

En diálogo con Modo Fontevecchia, por +Perfil, Radio Perfil (AM 1190), Vasconcelos sostuvo que el actual programa antiinflacionario tiene un efecto recesivo, a diferencia del modelo de convertibilidad, y alertó que la falta de una política monetaria claramente definida y las interferencias entre el Banco Central y el Tesoro “le ponen arena al engranaje del crédito”.

Jorge Vasconcelos es un licenciado en Economía, graduado de la Universidad Nacional de Córdoba, se desempeña como investigador jefe de IERAL, Instituto de Estudios sobre la Realidad Argentina y Latinoamericana, perteneciente a la Fundación Mediterránea. Desde este cargo lidera estudios sobre la coyuntura económica de la Argentina y de América Latina.

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Buen día Jorge, un gusto volver a hablar con usted, como siempre. Tenemos claros y oscuros, datos contradictorios. Por un lado, la inflación minorista comienza con cero; por otro lado, el riesgo país pasa los 500. Más allá de la economía a dos velocidades, parecía que la cuestión de orden financiero estaba dentro de lo que funcionaba bien y parece que se agrega un problema más. Al mismo tiempo, la inflación da una señal positiva, con la inflación mayorista en 0,8. Si bien ya tuvo otros meses de 0,9, igual la minorista dio el doble o el triple, a veces. Es un dato positivo. ¿Cómo evalúa uno y otro?

Buen día, ¿qué tal? Bueno, en realidad, la suba del riesgo país es una combinación de factores donde también están influyendo los factores externos. La tasa de interés de los bonos largos en Estados Unidos ha subido mucho por la incertidumbre que no cesa respecto de cuándo finaliza la guerra o cuándo hay una verdadera tregua en la guerra de Medio Oriente, y las idas y venidas del presidente Trump respecto de esta cuestión y, a su vez, qué va a hacer o no el Banco Central de Estados Unidos si es que la inflación no cede. Hay un factor externo. Pero, evidentemente, también empezaron a aparecer dudas porque, si bien la acumulación de compras de dólares por parte del Banco Central este año ya alcanza a los 14.000 millones de dólares, en realidad la calidad de esas compras no es la ideal porque muchas de esas compras, en cierto modo, han sido financiadas por la emisión de deuda doméstica por parte del Tesoro. Es decir, los pesos que se han pagado por la emisión de deuda doméstica por parte del Tesoro, los pesos que el Banco Central inyectó a la economía para comprar esos dólares por una cifra muy importante, dado que se compraron 14.000 millones de dólares, la mayoría de esos pesos fueron rescatados, volvieron, salieron del circuito de la economía, fueron rescatados por la emisión de bonos de deuda, por cifras también muy impresionantes. Es decir, prácticamente de cada 100 pesos que se emitieron por compra de dólares, 90 pesos, o incluso un poco más, volvieron al Banco Central o al Tesoro, fueron rescatados, salieron del circuito de la economía. Entonces, ha habido compras de dólares importantes, pero no ha habido reactivación del crédito porque los pesos que circulan son cada vez más escasos. Y esa combinación de factores, o sea, compra de reservas, compra de dólares, pero no con la calidad deseada, sino basada en el aumento del endeudamiento doméstico del Tesoro, también está afectando las expectativas. Y me parece que también ahí el tema de la confianza en el Gobierno, el último índice de la Universidad Torcuato Di Tella, completó este cuadro donde aparecen incertidumbres que están, en cierto modo, asociadas al año electoral, que es el 2027, pero, lamentablemente, para la marcha normal de la economía están apareciendo en forma demasiado anticipada esas dudas, esas incertidumbres.

Jorge, a ver, si un país tiene superávit comercial, el caso de China, que siempre se ponía de ejemplo, que tenía un enorme superávit comercial y, por lo tanto, luego, para retirar la cantidad, en su caso de renminbis, producía un efecto similar, esterilizaba. ¿Es distinta la esterilización si se trata de dólares que genera la balanza comercial positiva? ¿Qué es, deuda? ¿Esto es lo que usted está marcando?

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Lo que pasa es que la balanza comercial es muy positiva, pero, simultáneamente, hay salida de dólares del circuito por la compra de particulares que, creo que lo hemos conversado en alguna entrevista anterior, está a un ritmo de 2.000 millones de dólares por mes. Y esos dólares que se van al colchón, en realidad, no solo afectan la capacidad del Banco Central de acumular reservas, sino que también afectan el comportamiento de la demanda agregada. Nosotros habíamos hecho un cálculo que, por cada 500 millones de dólares que aumentaba la demanda de dólares por particulares, la contracción de la demanda agregada era equivalente al 2,4% de la masa salarial del mes en el cual esto ocurría. Es decir, hay una relación: la demanda de dólares por parte de particulares, que se van al colchón, tiene un doble efecto negativo. No aumentan tanto las reservas y el poder adquisitivo, en vez de aplicarse a bienes y servicios, se aplica, digamos, a fugar hacia el colchón. Entonces, hay superávit, pero también hay una demanda de dólares con un piso elevado por parte de particulares y el temor del Gobierno a inyectar pesos, que es un poco, también, lo que pasó el año pasado. O sea, esto no es nuevo. En abril y mayo del año pasado, cuando se instaló el sistema de bandas cambiarias, había posibilidad de comprar dólares en forma masiva, pero el Banco Central y el Gobierno no querían hacerlo hasta que no tocara el piso de la banda. Como el dólar no tocó nunca el piso de la banda, no hubo compras de dólares y eso empezó a generar escasez de pesos. El Gobierno creía que esa escasez de pesos no era un problema, que iba a aparecer lo que se llamó la dolarización endógena, es decir, que la gente iba a usar dólares del colchón para mover el circuito de la demanda. Pero también creo que lo hemos conversado: los dólares aparecen para ser gastados a cierto tipo de cambio. El dólar a 1.500 da la impresión de que para el mercado es más un dólar para ahorrar que un dólar para gastar. Y entonces ahí es como que se empezó a trabar la evolución de la demanda, de la mano de la falta de crédito, de la mano de la falta de pesos. Y es un fenómeno que empezó en mayo del año pasado y que todavía no ha terminado, todavía no ha cambiado significativamente el enfoque de política económica. A partir de marzo estabilizaron la tasa de interés de corto plazo en el 20% nominal anual y eso parecía implicar un cambio de enfoque, pero apenas empezaron a mermar las compras de dólares por parte del Central, empezó a haber un manejo de la política monetaria que, además, se hace desde dos cabezas distintas: desde el Tesoro, sacando o colocando pesos a través de las emisiones de deuda doméstica, y desde el Banco Central. Y pese a que el Gobierno está presentando un proyecto de reforma de Carta Orgánica del Banco Central, donde claramente se unifica en cabeza del Banco Central todo el manejo de la política monetaria, en la práctica la Carta Orgánica no se está cumpliendo en sus principios a través de esta mezcla de intervenciones monetarias que un día ocurren desde el lado del Tesoro y otro día ocurren desde el lado del Banco Central. Entonces, eso genera algún ruido en las decisiones de los bancos, de los operadores, de las empresas que necesitan crédito.

El Banco Central siempre dijo que la tasa de interés no era muy relevante en la Argentina. El mercado de crédito no es suficientemente profundo. Pero lo que el Banco Central debería haber tenido en cuenta es que las tasas de interés por créditos en Argentina son muy altas en términos reales. Superan el promedio. Obviamente, no vamos a hablar del caso de la gente que recibió créditos a una tasa de más del 1.000% efectivo anual, pero la tasa promedio en el sistema bancario para los créditos es elevada.

Entonces, si el crédito no sube a un ritmo del 20% al 25% anual, en términos reales, por encima de la inflación, si el crédito no cumple ese recorrido, lo que empieza a pasar es que la gente tiene que devolver en forma neta los créditos. Entonces, eso sustrae capacidad de la economía, capacidad de funcionamiento de la demanda de la economía. Y eso es lo que está pasando desde hace 14 o 15 meses, repito, desde mayo del año pasado. El crédito, para que la economía funcione normalmente, dadas las altas tasas de interés, tiene que crecer por encima de la inflación al 20% o 25% anual, y está estancado. Entonces, este problema, pese a que el mercado de crédito es chico, la tasa de interés es muy relevante y eso debería formar parte del diagnóstico, dada esta experiencia que ya llevamos de 15 o 16 meses.

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Jorge, usted mencionó que pareciera adelantarse el cronograma electoral desde el punto de vista de las turbulencias financieras que normalmente se producen cuando llegan las elecciones. Por su propia experiencia, esta fecha en la que empiezan a producirse, un año antes de las PASO y un año y dos meses antes de las elecciones generales, ¿indica un adelantamiento extraordinario frente a lo que sucedió otras veces? ¿O lo que estamos viviendo, más que un adelantamiento por presumible fracaso electoral del Gobierno, es que se está percibiendo que la economía no arranca y que lo que empieza a producirse es desconfianza respecto del presente y no del futuro?

Yo creo que el tema de que la economía no arranca está influyendo mucho, y las encuestas de la Universidad Torcuato Di Tella sobre confianza en el Gobierno es como que retroalimentan esa idea, esa percepción de que la economía no arranca. Nosotros, en el Instituto, venimos insistiendo mucho en que el crecimiento desbalanceado que está ocurriendo, es decir, minería, hidrocarburos y agro creciendo por encima del 6% o 7% anual, y el resto de los sectores prácticamente no creciendo, no es una maldición de la naturaleza por la apertura de la economía o por la estabilización de la economía. Porque, si uno mira la experiencia de la convertibilidad hasta el año 1998, el crecimiento fue bastante balanceado. Después, claramente, cuando Brasil devaluó en el año 1999, la convertibilidad empezó a hacer agua por este tema de que todos los sectores intensivos en mano de obra de la Argentina sufrieron una competencia muy fuerte y difícil de enfrentar de los productos made in Brasil, después de que Brasil devaluó. Ahora tenemos a China, obviamente. Eso explica parte de los problemas, pero me parece que el problema es que, en la convertibilidad, hasta el año 1998, el crédito tuvo un crecimiento muy fuerte, tanto en moneda local, en pesos, como en dólares, y eso lubricó el funcionamiento de la economía. La industria creció y la construcción creció, quizás no al ritmo de lo que crecía YPF en aquel momento, con José Estenssoro al mando, pero crecieron. Y, en parte, también, obviamente, se debe al hecho de que China en los 90 no estaba tan presente en la competencia industrial. Obviamente, eso influye. Pero, de todas maneras, el tema del crédito y el tema de que, una vez que la convertibilidad se consolidó, el uno a uno, allá por el año 1993 o 1994, la gente dejó de tener dudas sobre el régimen cambiario, que obviamente después fue hackeado hacia fines de los 90. Ahora estamos con un régimen monetario-cambiario que es de transición y, entonces, algunas veces aparece el Banco Central, otras veces aparece el Tesoro, graduando la liquidez en pesos de la economía. Ese tipo de cosas, obviamente, influyen y le ponen arena al engranaje del crédito. O sea, la competencia china hoy es, obviamente, mucho más fuerte y más difícil de combatir o de neutralizar que en los 90. En ese sentido, la apertura es distinta, el efecto de la apertura es distinto. Pero también están los otros dos factores: el tema del crédito, que se expandió muy fuerte en los 90, y el tema de que había convicción de un régimen monetario-cambiario que no se iba a tocar, o al menos hasta fines de los 90. Y ahora tenemos un régimen monetario cambiario que sufre interferencias y que no está definido. Esas cosas están haciendo que el crecimiento desbalanceado esté más desbalanceado de lo que debería ser, aun en un contexto de cierta estabilidad y en un contexto de apertura de la economía. Me extendí mucho y no es tan fácil explicarlo, pero me parece relevante.

Es clarísimo, clarísimo. Las dos cosas: por un lado, hay un tema de confianza y, por otro, hay un problema de la economía, en el modelo económico, respecto del crédito, que finalmente busca reducir la inflación resecando el mercado a tal punto que inevitablemente produce una recesión. Mientras que, en el caso de la convertibilidad, el plan antiinflacionario es expansivo, en este caso el plan antiinflacionario es recesivo. No sé si lo estoy sintetizando bien, Jorge.

Es una buena síntesis, pero, como toda síntesis, deja algunas cosas afuera, lamentablemente. No se puede abarcar todo.

Jorge, como siempre, un gran placer hablar con usted. Vamos a seguir abusando de su capacidad de análisis muy a menudo. Le mandamos un abrazo y seguimos en contacto.

Un abrazo, y que tengan buen día.

Muchísimas gracias.

LMM