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MODO FONTEVECCHIA
OPOSICIÓN Y BALANCE LEGISLATIVO

Germán Martínez y Fontevecchia: Milei, el Congreso y el futuro del peronismo

El presidente del bloque de diputados de Unión por la Patria analiza el escenario legislativo tras la agenda deportiva y el impacto de la crisis socioeconómica. Además, advierte sobre la reforma electoral impulsada por el oficialismo, las tensiones por la Ley de Tierras y reclama unidad del peronismo para construir una alternativa opositora.

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Martín Menem, Germán Martínez y Cristian Ritondo. | Collage NA

Superada la pausa de la agenda pública marcada por la cita mundialista, la política argentina retoma su pulso habitual y los contrapuntos en el Congreso vuelven a concentrar la atención estratégica. Frente a un escenario donde el malestar social producto de la caída de la actividad económica, la pérdida del poder adquisitivo y el creciente endeudamiento familiar se entrelazan con discusiones legislativas de alto impacto, la reconfiguración de las fuerzas parlamentarias resulta clave para anticipar el futuro inmediato.

En un extenso diálogo con Modo Fontevecchia, por Net TV y Radio Perfil (AM 1190), el diputado nacional y presidente del bloque de Unión por la Patria, Germán Martínez, ofrece un pormenorizado estado de situación sobre el margen de maniobra del Gobierno en el Congreso. Martínez desglosa las intenciones del Poder Ejecutivo detrás del impulso para suspender o modificar las PASO como cálculo preelectoral hacia la reelección, analiza los riesgos de iniciativas orientadas a desregular sectores productivos clave y fija la postura del peronismo frente a la urgencia de construir una unidad pragmática que dé respuesta a la vida cotidiana de los ciudadanos.

Germán Martínez es licenciado en Ciencias Políticas y dirigente político que actualmente se desempeña como diputado nacional por la provincia de Santa Fe, representando al bloque de Unión por la Patria.

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Bueno, Germán, teníamos muchas ganas de conversar desde hace mucho tiempo. Estábamos esperando, obviamente, la terminación del Mundial para poder decir: «Bueno, comenzó la política. ¿Cómo sigue el peronismo? ¿Cómo sigue el Congreso?». Bienvenido a la realidad después de terminar este mes del Mundial a todos los argentinos. Vos, desde el Congreso, tenés un termómetro y una capacidad de hacer un juicio mucho mejor que el nuestro. Hacenos un estado del arte. ¿Cómo está el Congreso y cómo está el peronismo?

Primero que vos probablemente lo tenías en tu cabeza a la hora de pensar esta entrevista, pero yo no era de los que creía que el Mundial interrumpía procesos políticos o económicos. De hecho, fíjate que hubo casi la mitad del Mundial todavía con la sombra de Adorni en el Gobierno.

Exacto.

Todo el mundo pensaba que lo de Adorni se podía sostener en función del resultado del Mundial y estirar. Pero la dinámica fue llevando a que no pudiese ni siquiera esperar al efecto potencialmente positivo del Mundial para sostenerlo, y lo terminaron sacando a mitad del Mundial. Las condiciones económicas y productivas de la Argentina, el malestar social que hay en muchos lugares producto de la caída de la actividad, del cierre de comercios, el cierre de industrias, de ingresos que no se recuperan, de un proceso cada vez más creciente de endeudamiento de las familias, la precarización del empleo... todo eso bajo ningún punto de vista pudo ser puesto entre paréntesis por algún impacto emotivo o afectivo en función del Mundial. ¿Cómo nos encontramos hoy en materia de agenda? Me parece que el Gobierno tuvo una primera etapa probablemente con menos leyes aprobadas en estos seis meses anteriores de los que pensaba. Leyes muy dañinas, eso sí. Fíjate la reforma laboral, el cambio en la Ley de Glaciares, la media sanción del Super RIGI y otras cosas de esas características que fueron, a mi criterio, absolutamente negativas. Quizás la que uno podría llegar a salvar —aunque ha sido negativa en la distribución de los recursos, pero era necesaria para la institucionalidad económica de la Argentina— era el contar con la Ley de Presupuesto. Más allá de que podamos tener miradas distintas, para la Argentina es bueno que tenga Ley de Presupuesto, y eso lo reafirmo. Sigue con la idea de estas reformas que ellos le llaman «estructurales», pero que para mí están hechas casi a demanda de determinados sectores económicos y empresariales. Ahora están ultimando un proyecto que, en función de lo que no se aprobó en la Ley Bases de mitad del año 2024, Sturzenegger lo está «tuneando» para volver a presentar otro paquete de desregulación que va a hacer añicos una cantidad de cosas, entre ellos el tema de las librerías, con todo lo que eso implica. Estábamos chusmeando un poquito lo que estaban leyendo y lo que estabas presentando en el canal. El Gobierno no tiene una agenda para corregir lo que no está haciendo bien, porque básicamente cree que está haciendo todo bien y que es un Gobierno perfecto.

¿Crees que este va a ser un año prolífico en términos legislativos para el Gobierno o que se le va a hacer cada vez más difícil la aprobación de nuevas leyes?

Tiene un único objetivo: la reelección.

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Las PASO.

Exactamente. Y como está buscando la reelección, si tuviera 20 leyes y le dijeses al Gobierno «¿cuál quiere sacar?», irían ahí y sacarían la modificación o eliminación o suspensión de las PASO. Eso es lo que quiere. Obedece a un diagnóstico preelectoral

Y debilidad.

«Gano potencialmente en una primera vuelta, pierdo seguro en un balotaje». Para ganar en la primera vuelta, o saco más de 45 puntos o saco entre 40 y 45 con 10 de diferencia. Para hacer eso, necesito un peronismo que por algún lugar se rompa y me facilite ganar con 40 o 41 puntos. Esto es lo que están tratando de hacer.

Parece el peronismo, porque era el peronismo del pasado —no lo estoy diciendo con agresividad, sino con un poco de humor— el que siempre tenía el problema del balotaje si no ganaba en primera vuelta. Ahora parece que se le invierte el rol: al antiperonismo, si no gana en primera vuelta, pierde en un balotaje, como que el antiperonismo se transformó en antimileísmo.

Habría que buscar. A mí no me gusta la figura del balotaje, te voy a decir la verdad no me gusta. Creo que fue inventada, inclusive, traída por primera vez a la Argentina...

Por segunda vez.

Pero la primera vez por Lanusse.

Ah, la primera vez por Lanusse, sí. Perdón, pensaba que te ibas a referir a Alfonsín.

Esa estaba hecha en contra de Perón.

La de Alfonsín también en contra de Perón.

Entonces, digo, en realidad el balotaje siempre funcionó con la idea de que nosotros éramos un espacio político muy potente, pero que no teníamos la mitad más uno. Entonces, había que generar un escenario de mitad más uno. De las pocas cosas, a mi criterio, inteligentes de la reforma del 94, que no sea el 50% el balotaje sino el 45%.

Las paradojas de la vida de que ahora es el sector que más se autodefine como antiperonista el que tenga el mismo temor.

Sí, ahí entran otras variables. Yo creo que hay que ver, hacés un análisis de lo que está pasando a nivel mundial y puede haber derechas triunfantes o izquierdas triunfantes...

Todos los balotajes se resuelven por un punto de diferencia.

Son muy parejas. Y, en general, lo que se está dando también es un cambio de oficialismos a oposición. Como que hay una paciencia mucho más corta por parte de la gente y quizás hace un tiempo votaste a Milei, no cumplió las expectativas y, en función de eso, ahora directamente cambias la idea y votas a la oposición. Bueno, me parece que esto es lo que se está jugando en este momento, lo que se va a jugar en el Congreso. Yo creo que ese es el tema de mayor relevancia. Nosotros creo que tenemos que hacer tres cosas. Una: juntar la mayor cantidad de fuerza posible propia y de marcos potenciales de alianza para que no sea modificado el sistema electoral argentino. Me parece que esa es una tarea que hay que hacer, que requiere la tarea de los bloques parlamentarios, que requiere la tarea de los gobernadores de nuestras provincias, que requiere la tarea de los líderes de los principales espacios políticos que abrevan en el peronismo y sus alrededores. Y ese tiene que ser un objetivo. Pero es un objetivo que...

¿Me equivoco si digo que tenés un cuarto de siglo en el Congreso?

No, 21 años. Sí, casi.

O sea que tenés un termómetro como pocos llamados simplemente en el Congreso.

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Germán Martínez: Cambia mucho el Congreso. Cambia mucho.

Modo Fontevecchia: Bueno, pero el sistema es el sistema.

Germán Martínez: Sí.

Modo Fontevecchia: El sistema es el sistema.

Germán Martínez: ¿Pero no te da la sensación de que todos los sistemas están un tanto rotos?

Modo Fontevecchia: Bueno, la discusión es sobre la rotura del sistema, pero hay un sistema. Te quiero hacer un elogio: vos tenés credenciales para que tu pronóstico tenga más verosimilitud que el de otros. ¿Cuál es tu pronóstico? ¿Va a lograr...?

No me gusta hacer pronósticos. Yo lo que me fijo son objetivos y tareas. En mi rol de presidente del bloque —que no somos la Cámara de inicio, la Cámara de inicio es el Senado—, como presidente del bloque en la Cámara de Diputados y como militante peronista, quiero que esa ley no salga y tengo que tratar de hacer todo para que no salga. Para que no salga hay que juntar todo lo nuestro en una única estrategia, casi te diría monotemática. Todo el peronismo debería hoy estar diciendo: «Ese es el objetivo que nos unifica». Si logramos eso, ese trabajo, esa energía acumulada en un determinado punto debería ser el disparador para empezar a solucionar otros temas que tiene que resolver el peronismo. Mientras eso está pasando en el Senado y hay que hacer ese esfuerzo, hay temas que hoy se están discutiendo donde también hay que unificar fuerzas porque son muy estratégicos para pensar la Argentina que viene. Te nombro dos: uno de mirada de largo plazo, la Ley de Tierras. La Ley de Tierras, sumada al Super RIGI y agregada con el intento de modificación de la Ley de Sociedades, encamina todo a que vayamos a una economía de enclave alrededor de la nueva industria/aristocracia/oligarquía tecnocrática de la inteligencia artificial. Yo no quiero esa Argentina. La Argentina necesita otra cosa: necesita generar una densidad en su desarrollo económico y productivo con más diversidad y no con menos, y con menos distancia entre los sectores que potencialmente son más favorecidos y a los que les cuesta más la adaptación al cambio tecnológico. Bueno, esto lo que quiere es consumar ganadores y nosotros tenemos que tratar de evitarlo. El 6 de agosto hay una pelea importante. Hubo una breve postergación en función del clima del Mundial. Ahí el Mundial funcionó positivamente: después del partido de Inglaterra es como que no daba para aprobar una ley de esa característica. Espero que el 6 de agosto tampoco, porque tiene daños en lo económico-productivo, tiene daños en la soberanía de la tierra, tiene daños en la integridad territorial y tiene daños en la seguridad nacional. Por el territorio de frontera, digo.

Vos nos estás diciendo, por un lado, que el Gobierno lleva adelante la misma agenda con la misma política económica profundizando lo que hizo hasta ahora, pero por el otro hay un punto central: quiere cambiar el sistema electoral. La modificación o no del sistema electoral, de no producirse, ordena al peronismo y nos permite pasar a organizar la oposición a futuro. ¿En qué momento esto está dirimido? O sea, ¿cuántos meses faltan para que el peronismo pueda comenzar a dirimir ese futuro?

El peronismo tiene la obligación de ir hacia un proceso de ordenamiento de su propuesta electoral con PASO o sin PASO, si no las tuviera.

¿Están todos esperando a definir ese tema, PASO o no PASO?

No. A mí me parece que hay cosas que se están dando que son interesantes. Lo que se visualiza en muchos lugares como un debate público sobre determinados temas, yo lo aliento. Hay debates que estamos dando que son sumamente interesantes en el peronismo y que están generando discusión, foros que se realizan, encuentros de compañeros y actividades militantes que a lo largo y ancho de todo el país se están dando.

¿No se está peleando sino reproduciendo?

No, a veces nos estamos peleando. Vos conocés además mi perfil: soy alguien que va a estar pidiendo siempre la unidad del espacio político, pero no como estrategia electoral, sino porque es la gran demanda que nos hacen nuestros compañeros. Agustín Rossi, con quien militábamos juntos en Santa Fe, viene diciendo que hace dos años la gente le decía: «Bueno, hay que frenar a Milei, hagan fuerza». Y ahora, en gran parte de la sociedad, eso se ha transformado en una especie de ruego: «Por favor, únanse para frenar y derrotar a Milei porque no damos más». Yo creo que es lo que nosotros tenemos que tener claro, o si no nos perdemos. Hoy estaba revisando la última vez que tuvimos una charla larga y fue la semana siguiente al triunfo en la provincia de Buenos Aires en el año 2025, en las elecciones provinciales. Yo decía en aquel momento: «Tenemos que ser más humildes que nunca, no subirnos a ningún caballo. El único objetivo es el 26 de octubre, que nadie esté pensando más adelante que todo eso, y tratemos de aprovechar esta posibilidad que se nos abre de recrear lazos de mayor nivel de confianza con los argentinos y argentinas». Bueno, ese sigue siendo el objetivo y la tarea. Por eso te digo: además de defender la soberanía, defender la integridad territorial y defender la seguridad nacional, nosotros también tenemos que ser capaces de que los argentinos y argentinas que peor la están pasando nos vean como alternativa. El tema del endeudamiento familiar ese es un temazo. Nosotros tenemos que ponernos muy firmes en eso. Ya hubo dos pedidos de sesiones que hicimos en la Cámara de Diputados, que no tuvieron quorum, tuvimos dos intentos de meter leyes que alivien la situación de endeudamiento de las familias en el temario pedido por el oficialismo, y no pudimos. Todas las fuerzas políticas tienen que estar mirando de cerca lo que está pasando con la economía familiar y con la situación de endeudamiento. A veces se visualiza solamente el endeudamiento con una entidad bancaria —lo cual estamos más acostumbrados a verlo— y no estamos viendo el impacto durísimo con las billeteras virtuales. Sí lo está registrando la gente, están claros los datos, pero la política parece no terminar de ver ese traspaso de deuda: para pagar a los bancos recurro a la billetera. Y hay un tercer eslabón que es muy dramático, que es el endeudamiento informal que se da en muchas economías vinculadas básicamente a los grandes centros urbanos, que ahí hay de todo y mucho financiamiento vinculado a actividades delictivas. Se transforman en créditos de cortísimo plazo donde te cobran semanalmente y aprietan a tu familia para que pagues. En el medio de todo eso está el Veraz, al cual entrás muy fácilmente y salís muy dificultosamente. Hay familias que ya no pueden acceder a otro endeudamiento formal y terminan recurriendo a esos lugares. Esta es la Argentina que tenemos que ver: la Argentina del desempleo. Fíjate dos cosas: vengo de la Cámara de Diputados; en la Comisión de Energía estaban hablando de las perspectivas de la matriz energética del país, estaban los CEO y referentes de las principales empresas vinculadas a combustibles en la Argentina. Mientras eso está pasando, en el Gran Rosario, en Gran San Lorenzo, en Puerto General San Martín, está por cerrar la única fábrica de caucho que queda en la Argentina, que es de Pampa, y la están cerrando básicamente porque ya no hay producción de cubiertas en el país. ¿A quién le venden el caucho? Eso está pasando ahora y son 130 trabajadores que se quedan sin laburo. Nosotros tenemos que tener la capacidad de adaptar estos mundos con lo que estamos perdiendo en la línea de la diversidad productiva. Como país deberíamos tener la capacidad productiva de hacer caucho, de hacer cubiertas, lo que sea. Estamos perdiendo eso y hay argentinos y argentinas que están cada vez peor y no encuentran alternativa. El peronismo tiene que ser eso: el lugar donde se deposite nuevamente la esperanza y los mejores sueños de los argentinos.

Yo te pregunté cuándo. Obviamente, que haya PASO o que no haya PASO modifica la manera en la que el peronismo puede ordenarse y producir esa unión que vos buscás. Desde el punto de vista legislativo, tu experiencia ¿qué te indica? ¿Cuándo queda definido si el Gobierno perdió definitivamente su posibilidad de modificar el sistema electoral y tenemos claro si va a haber o no PASO?

En el análisis de tiempo, el Gobierno tiene todavía un tiempo para carretear para buscar ese objetivo,

Es decir, ¿que pudiera llegar hasta fin de año incluso?

Un poco antes. Sí, un poco antes.

Eso va a llevar al peronismo a tener que definir de alguna manera, porque no se llega a diciembre.

Hay que ordenar una estrategia electoral teniendo un plan A y un plan B. Pero primero hay que poner toda la energía en el plan A; por lo tanto, hay que trabajar para que no eliminen la herramienta. Una herramienta que además reivindico y que permitió, entre otras cosas, la constitución de Juntos por el Cambio a Macri, la elección del año 2025 y también en 2023: Patricia Bullrich y Horacio Rodríguez Larreta utilizaron ese sistema. Es un sistema que están utilizando todos los espacios políticos. A mí me parece que, además de tener un plan A y un plan B, hay que ver cómo el resto de los actores están visualizando la política. Si no hubiera dudas de hacia dónde va el resultado electoral del año que viene, todos ya tendrían definida su estrategia electoral. Como ven incertidumbre en el 2027, no saben qué hacer en el 2026 en términos de qué hacer con las PASO. Entonces, con los que Milei habla —esos que son los claves para poder darle la ley— no tienen en claro el panorama futuro. La lógica indicaría que eso debería tardar un tiempo en procesarse. O puede ser que el Gobierno, con distinta estrategia, trate de conseguir los votos como sea en el cortísimo plazo y pueda avanzar rápido. Por ahora no lo veo, pero no significa que no lo pueda hacer. El Gobierno ha demostrado... yo nunca le resto importancia a la capacidad de los oficialismos de conseguir cosas. Hoy le transfirieron a la provincia de Santa Fe el mantenimiento de la A012, que es una especie de circunvalación productiva que tiene el Gran Rosario. Ahí hay una negociación, hay alguien que está recibiendo algo. ¿A cambio de qué? No lo conozco. Espero que no sea a cambio de lo que estamos diciendo, porque en Santa Fe también hay un debate sobre las PASO que el gobernador dice querer sostener en Santa Fe y va a rechazar en Buenos Aires. ¿Cómo explicás todo eso? Veo mucha incertidumbre en los actores políticos que le pueden dar los votos a Milei. Puede ser que haya algún elemento nuevo que no tengo visualizado que acelere los tiempos, pero nosotros tenemos que trabajar para impedirlo.

Sé que no es lo deseable, pero si hubiera modificación del sistema electoral, ¿cuál es el plan B?

Me parece que tiene que ser el resultado del diálogo con los compañeros y compañeras. Está claro que tenemos que encontrar un mecanismo interno.

¿Una interna Menem-Cafiero es irrealizable?

La interna Menem-Cafiero fue una interna cerrada al viejo estilo de los partidos políticos. Después tuviste algunas experiencias de internas abiertas, como Bordón-Álvarez. Hay que analizar todo eso. Pero el problema es que cuando me pongo a analizar el plan B es porque ya doy por consumado el A, y yo no quiero. Quiero que nuestra fuerza política esté trabajando junta y unida para evitar que modifiquen la legislación electoral, pero que no nos encerremos en los temas superestructurales. Que al mismo tiempo podamos trabajar en la defensa de nuestra integridad territorial —impidiendo que cambien la Ley de Tierras— y en la defensa de la vida cotidiana de los argentinos y de las argentinas a través de temas del trabajo, de medicamentos, de endeudamiento y de la emergencia pyme, que son los grandes gritos y demandas que hoy existen en la sociedad respecto a las resoluciones que tiene que dar la política.

Entonces, Germán, tenemos dos calendarios, podríamos decir. De acá hasta fin de año nos van a tener con la espada de Damocles del intento, si es que no se produce, de la modificación del sistema electoral y, paralelamente, en los próximos meses la nueva cantidad de leyes que el Gobierno quiere votar. Te propongo dos nuevos reportajes: uno para dar por cerrado o no el sistema electoral y qué significa eso de cara a 2027 cuando se produzca la modificación, si se produce, de las PASO (o si llega a diciembre y no la pudieron modificar); y otro para hacer un balance legislativo de las leyes, algunas de las cuales pueden llegar a comenzar en el Senado, pero fundamentalmente todo aquello que tenga que ver con Diputados.

Dale. Me parece, y sé que estás cerrando, que hay dos calendarios: el del Gobierno queriendo articular a la oposición con el único objetivo de la reelección y darle todas las leyes que sus amigos en lo económico y lo financiero quieren; y tiene que estar nuestra agenda, que es tratar de generar marcos de unidad para sostener el sistema electoral y, al mismo tiempo, darle representación política a la demanda de la vida cotidiana de la gente, que es lo que termina mandando en lo concreto.

Y al mismo tiempo dos cronogramas. Hay uno que claramente es si a diciembre no logró modificar el calendario electoral hay PASO, y eso evidentemente condiciona, modifica, te determina la estructura electoral de 2027. Así que, ni bien tengamos cualquiera de estas dos cosas —yo diría de acá a un mes y de acá a dos meses—, lo repetimos.

Aquí estamos.

Germán muchísimas gracias por tu predisposición de siempre.

Gracias.