MODO FONTEVECCHIA
La apertura de Modo Fontevecchia

La canción de Kicillof

A pesar de que se lo etiqueta de marxista y dogmático, el gobernador se autodefine como "pragmático". ¿El arrasador triunfo en la provincia de Buenos Aires será un punto de apoyo para que el peronismo, como quiere Axel, interprete nuevas melodías?

El gobernador electo de Buenos Aires Axel Kicillof se dirige a sus partidarios tras ser reelecto como gobernador.
El gobernador electo de Buenos Aires Axel Kicillof se dirige a sus partidarios tras ser reelecto como gobernador. | NA

“Titulamos esta apertura en referencia a aquella frase de Kicillof, que constituyó una suerte de frontera con Máximo Kirchner, cuando el gobernador dijo que ‘había que componer nuevas canciones’, en relación a una renovación dentro del peronismo”, expresó Jorge Fontevecchia en la apertura de Modo Fontevecchia, por Net TV, Radio Perfil (AM 1190) y Radio Amadeus (FM 91.1).

Hasta ahora, el único gran triunfador definitivo de los principales puestos del país es Axel Kicillof, que fue reelecto en la provincia de Buenos Aires con casi el 45% de los votos. 

Mauricio Macri es el gran derrotado, aunque Jorge Macri, seguramente, termine siendo el jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. Luego, tenemos a Javier Milei, que sale golpeado, pero todavía le queda una contienda.

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Axel Kicillof, un rara avis dentro del peronismo

Axel Kicillof nació en 1971 y es el tercer hijo del psicoanalista Daniel Kicillof y la psicóloga Nora Berenstein. Empezó a militar en la Facultad de Económicas en la Universidad de Buenos Aires. Su agrupación se llamaba TNT, que era la sigla de Tontos pero No Tanto. Era una organización de izquierda apartidaria que se enfrentaba a la Franja Morada, brazo estudiantil del partido radical. En el 2001, luego de 8 años de militancia, TNT pudo ganarle el centro de estudiantes a la Franja.

Además, Kicillof fue un académico e investigador. En la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA fue profesor de diversas asignaturas, cargos obtenidos por concurso público. Fue profesor de Economía Marxista y otras asignaturas hasta el 2010, año en el que entró en la función pública.

Kicillof no viene de ser intendente ni funcionario bonaerense. Viene de exposición pública por sus funciones en el Estado. Además de ser ministro de Economía y protagonizar varias discusiones -como la pelea con los llamados fondos buitres-  impulsó programas como el Progresar y el Procrear

Fue designado en el 2011 como secretario de Políticas Económicas. Cuando estuvo en esa función, tuvo a su cargo la intervención y estatización de YPF, lo que le generó muchas polémicas que continúan hasta hoy.

En definitiva, un rara avis. No era un barón del conurbano, ni un muchacho peronista, ni un puntero del PJ, y se convierte en uno de los autores de las nuevas canciones de su movimiento.

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La estatización de YPF

“Un lugar está reservado para YPF en el modelo neoliberal, y otro en un modelo de crecimiento con inclusión social como el que estamos desplegando a partir del 2003. Una cosa es pensar que el petróleo es un recurso a extraer y exportar al exterior, y otra cosa es pensar que ese recurso se convierte en estratégico, en un resorte y un elemento central del crecimiento y el bienestar de la economía argentina”, afirmaba Kicillof en el Congreso de la Nación en 2011, cuando se votó la ley de estatización de la empresa petrolera.

Como ministro de Economía, fue criticado por una gestión ideologizada. Si bien su carrera demuestra buenas dosis de pragmatismo, tal vez la primera gran inflexión con su pasado de militante estudiantil y de profesor de teoría marxista fue el 2014, en el que Kicillof, al frente del Ministerio de Economía tuvo que devaluar un 25% y hubo múltiples conflictos gremiales. En ese año, también intentó subir las tarifas de los servicios públicos y fue frenado por varias cautelares de organizaciones civiles. 

Este mismo tema lo encontró del otro lado de la discusión cuando el kirchnerismo perdió el poder en el 2015; Kicillof entró al Congreso Nacional como diputado por la Ciudad de Buenos Aires y, entre sus proyectos más importantes, fue el de presentar a los servicios de luz, gas y agua como derecho humano para garantizar un precio accesible a la población.  

Cuando el peronismo volvió en el 2019, Kicillof se convirtió en el gobernador de la provincia de Buenos Aires. 

Muchas inquietudes se despertaron y, rápidamente, varios analistas políticos mostraron sus dudas sobre si podría dirigir a los intendentes del conurbano, que lo veían como un porteño ajeno a la política bonaerense. 

También dudaba sobre si tendría la muñeca política necesaria para lidiar con poderes difíciles, como la Policía Bonaerense y el negocio del juego. Además, Kicillof no es de La Cámpora, es decir, el kicillofismo, por ponerle un nombre, es una sensibilidad aparte dentro del kirchnerismo, con lo cuál también tuvo sus diferencias y tensiones con Máximo Kirchner. Podríamos decir que se parece más a un radical alfonsinista o a un progresista de izquierda que a un peronista.

Tensones Kicillof 

Cuando, en un acto de campaña junto a la joven dirigente Ofelia Fernández, Kicillof afirmó que el peronismo a veces se parecía a esas “bandas de rock que siempre tocan los viejos grandes éxitos” y que había que “componer canciones nuevas”, esto irritó al hijo de la Vicepresidenta, que salió a contestarle en los medios. 

Yo no me dedico a la música, tenemos que volver a ordenar el movimiento, como planteó Cristina en 2017 con Unidad Ciudadana”, expresó Máximo cuando fue consultado por los dichos del gobernador.

Muchos se preguntan si podrá resistir Máximo Kirchner el año próximo siendo presidente del Partido Justicialista en la provincia de Buenos Aires, tras el escándalo de Insaurralde, teniendo en cuenta la responsabilidad que tuvo Máximo al proponerlo para el cargo de jefe de Gabinete en lugar de Carlos Bianco que, en la reunión posterior al triunfo de este domingo, estaba parado junto a Kicillof, como su escolta, su verdadero hombre de confianza.

Uno de los puntos más polémicos de su gestión es su vínculo con Sergio Berni, que representa  una visión del peronismo más de derecha, ligada a la agenda de seguridad. Pese a las críticas, lo mantuvo en su cargo. 

Con todo esto en contra, enfrentó casos de inseguridad y narcotráfico y gatillo fácil con mucha repercusión mediática. La desaparición seguida de muerte de Facundo Astudillo Castro, las muertes por el consumo de la cocaína adulterada en Tres de Febrero, el asesinato del colectivero y la huelga de los choferes en La Matanza que agredieron a Sergio Berni, el asesinato de Morena en Lanús.

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Caín y Abel del kirchnerismo

Uno de los temas más relevantes para entender la figura de Kicillof es su particular vínculo con el hijo de Cristina Kirchner, Máximo Kirchner. Cómo en la historia bíblica del Génesis de los hijos de Adán, Caín y Abel, estamos ante un hermano “celoso” del otro que complica su camino.

Kicillof tuvo que tolerar que Máximo Kirchner se aliara con el intendente de Lomas de Zamora, Martín Insaurralde, y le intervinieran la provincia luego de la derrota en las legislativas del 2021. Desde ese momento y hasta el escándalo del Yate-gate, Insaurralde fue su jefe de Gabinete bonaerense.

A pesar de todo esto, Kicillof se centró en una campaña muy concreta, con números de gestión. “Una escuela nueva cada ocho días, un nuevo centro de salud cada nueve días, cuatro policías nuevos por día, cuatro kilómetros de arreglo de rutas por día, etc”.

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¿Kicillof es marxista?

Guillermo Nielsen, al estilo de Miguel Ángel Pichetto, dijo en una entrevista que le realizamos en 2019, que Kicillof es un “marxista disfrazado de keynesiano”.

En términos teóricos, se lo ha llamado “el soviético” o “marxista”. En realidad, Kicillof es keynesiano. Dicho sea de paso, Keynes también fue tildado de marxista en su momento. En definitiva, defiende la intervención estatal en la economía para fomentar la producción y el consumo

Kicillof no tiene nada en contra de la propiedad privada, ni de la premisa marxista que evidencia que hay gente que vive de su trabajo y gente que vive del trabajo de otros. En ese sentido, Kicillof se encuentra dentro de las corrientes económicas capitalistas. Sólo que no defiende la idea de que el mercado por sí solo va a encontrar un equilibrio que resuelva las necesidades de la población. 

Miguel Ángel Pichetto, por su parte, en 2019 criticaba que “el peronismo de la provincia lleva a un hombre del PC como candidato, Axel Kicillof; estas son las grandes distorsiones que tiene el peronismo apoyando esa alternativa: los compañeros del peronismo tienen que reflexionar sobre eso”.

Aquí, uno percibe ciertas condiciones fundantes de La Libertad Avanza, la sospecha de que existe comunismo en el oficialismo, cuando el marxismo económico ha sido derrotado en todas partes del mundo y siempre queda como análisis antropológico de un proceso de la evolución del capital. Un diagnóstico con una pésima aplicación para la solución de los problemas, a lo que, en cambio, el capitalismo keynesiano sí encontró vía de solución.

En definitiva, calificar a alguien de marxista o comunista en la segunda década del siglo XXI es un anacronismo.

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Kicillof por Kicillof

“A mi me acusaban de pagar mucho al Club de París, entonces era un ‘entreguista’, pero, al mismo tiempo, era un estatista, recontra de izquierda. Yo decía, bueno, pero si nunca participé en un partido trotskista ni marxista, es mentira que vengo del Partido Comunista. Son discusiones que tienen su importancia, pero yo no me defino de una manera o de otra. Ya he tenido tanta actuación pública y en papeles de responsabilidad, por lo que creo que me definen mis actos en esos cargos. Creo que cuando se dice que soy tal o cual cosa es para que alguien no me vote”, explicaba Axel Kicillof en una entrevista que le realizamos en el ciclo de Periodismo Puro. 

Si hay un medio que ha mantenido distancia con el kirchnerismo ha sido el nuestro. De hecho, en su libro, Cristina Kirchner afirma que yo soy peor que Magnetto. Por lo tanto, no hay margen para que seamos acusados de kirchneristas. Sin embargo, este largo reportaje que le realicé a Kicillof, donde se tocaron temas de fondo, como la teoría económica, el marxismo, Keynes, fue recomendado por la propia Cristina Kirchner.

“Se cargan palabras con categorías; por ejemplo, hay kirchneristas del primer mandato, ‘nestoristas’; cuando se habla de Alberto, ¿será kirchnerista?, se preguntan. Entonces, se dan discusiones bizantinas, complicadas, difíciles de desgranar. Odio los dogmas, yo me considero pragmático, tengo bagaje teórico, pero si hay un problema le busco la solución, y no voy a buscarla en el ‘manual de qué habría que hacer’”, decía el Gobernador en un momento de la larga charla que sostuvimos.

Era claro: “yo soy pragmático”. Evidentemente, todo lo contrario a un marxista. En aquel momento, uno lo tenía asociado a la imagen dogmática, ideologizada, que daban los medios y, sin embargo, nos encontramos a un dirigente pragmático, keynesiano, práctico.

¿Cómo será el futuro de Kicillof? ¿Será el que toma el llamado “bastón de Mariscal” del que habló Cristina Kirchner? ¿Él director de orquesta que ejecuta la nueva melodía del kirchnerismo? ¿Él sería el líder de la oposición en el caso de que gane Javier Milei?

Quizás la canción de Kicillof no será una interpretación solista, sino a dúo con Sergio Massa, si logra ganar finalmente la presidencia. Lo que es seguro es que Kicillof ya está interpretando una nueva canción del peronismo.

FM