Antes de preguntarse si aumentaron las sectas, hay un problema previo: qué entendemos por "secta". El término es discutido entre especialistas y no existe una definición única. Mientras algunos lo reservan para organizaciones religiosas con fuerte control sobre sus miembros, otros prefieren hablar de "grupos coercitivos" o "organizaciones de alto control", categorías que ponen el foco no en las creencias del grupo sino en sus métodos de manipulación y sometimiento. En el ámbito académico ligado a los estudios religiosos rechazan de plano el término "secta" por considerar que puede ser denigrante para organizaciones religiosas minoritarias, pero hay juristas internacionales de renombre que lo aconsejan para separar a las iglesias o grupos de fe tradicionales de aquellas organizaciones totalitarias que operan bajo fachada espiritual pero cuya finalidad o método sistémico es la destrucción de la autonomía personal.
Según Pablo Salum, activista de Librementes e impulsor de La Ley Antisectas, por un lado hay leyes impulsadas por este gobierno que favorecen el accionar de sectas o como es la denominación actual, "organizaciones coercitivas", y por el otro, las propias políticas económicas que resultan en un empeoramiento general de las condiciones de vida de la población presentan un terreno fértil para el avance de estos grupos que utilizan discurso religioso para cometer delitos como estafa, trata y reducción a la servidumbre. Esto no implica que el accionar de este tipo de grupos no haya tenido lugar en años y gobiernos anteriores; Salum denuncia sectas desde hace casi treinta y cinco años. Sin embargo, el planteo de esta columna es que las políticas de este Gobierno estimulan y favorecen el accionar delictivo de estas organizaciones.
Para Inés Jaureguiberry, defensora Pública de Víctima de Provincia de Buenos Aires, "todo deterioro en las condiciones económicas y sociales influye en el aumento de las condiciones de vulnerabilidad". Este tipo de organizaciones se caracterizan por aprovecharse de estas condiciones; muchas veces instalan ideas de "sacrificios que hay que hacer" para "ganarse la salvación". O el "hacer ofrendas a Dios" para solucionar sus problemas económicos, de adicciones, de familia, etc. Según la fiscal, Laura Mazzaferri, especialista en trata y con experiencia en el accionar de grupos coercitivos de este estilo: "Siempre que se retira el estado de los territorios, permite la llegada de este y otro tipo de modalidades delictivas".
Si bien no hay cifras oficiales en relación a las denuncias y el accionar de este tipo de grupos, según un relevamiento de la ONG Defendamos Buenos Aires, desde enero de 2025 a abril de ese año hubo unas 266 denuncias sobre la actuación de sectas en todo el país, el doble que en años anteriores.
Este informe salió al mismo tiempo en el que se conoció la detención en la ciudad de Bariloche de Konstantin Rudnev, un ciudadano ruso que había sido condenado a once años de prisión en Siberia, acusado de violar a las seguidoras de su propia secta: Ashram Shamballa, fundada a fines de los años 80 en Novosibirsk, Rusia.
Rudnev se hacía llamar el "Gran Shaman Shri Dzhnan Avatar Muni" y se presentaba como un Dios alienígena de la Estrella Sirio. "Las estrategias seguían el manual de las organizaciones de este tipo: quiebres psicológicos, seguidores forzados a vender sus bienes y entregar el dinero. Ahora está detenido en Bariloche por trata de personas", explicó Miglino.
Durante el mismo mes se confirmaron los 17 procesamientos de integrantes de la Escuela de Yoga de Buenos Aires. Se trata de una secta internacional que operaba bajo la apariencia de una organización dedicada al estudio de la filosofía del yoga. En realidad, explotaban sexualmente a sus alumnas con personas de elevado poder adquisitivo, con el propósito de enriquecer al supuesto "maestro", Juan Percowicz, conocido también como "El Ángel", quien fue arrestado a sus 84 años.
Además, hay indicios de un aumento del accionar de grupos de trata de personas en general, que incluyen a las sectas coercitivas. Durante el primer semestre de 2026, la PROTEX (Procuraduría de Trata de Personas y Explotación) registró un fuerte aumento en las denuncias a la Línea 145, equivalente al 62% de lo reportado en todo 2025, que a su vez representó un alza con respecto a 2024. Simultáneamente, la Fundación Alameda advirtió una baja en la tasa de rescates institucionales, con cifras inferiores a la media histórica del país.
Según la fundación internacional Walk Free, en Argentina hay un total de 189 mil personas en condiciones de esclavitud moderna. Esto incluye personas explotadas sexualmente y laboralmente por grupos de trata y otras formas de trabajo forzoso bajo manipulación, extorsión o coacción.
¿Cómo actúa una secta?
No se presentan con túnicas oscuras ni en sótanos escondidos: en Argentina, las organizaciones sectarias suelen nacer bajo el brillo de la solidaridad, el bienestar físico o la fe religiosa. Tres sentencias emblemáticas —la Causa 1134 de Bahía Blanca (2014), el Instituto Yukstewar de Mar del Plata (2022) y el Ministerio Monte Sión, también en Mar del Plata (2019)— revelan un mismo engranaje criminal que transforma la búsqueda de sentido o fe en sumisión, abuso y despojo.
El primer eslabón es el líder "ungido", con rasgos narcisistas y psicopáticos, que se adjudica un vínculo directo con lo divino para exigir obediencia absoluta: en Bahía Blanca, Jesús Olivera usaba un falso título de "Pastor" para ganarse la confianza ciega de su víctima, Sonia Molina; en Monte Sión, el líder se proclamaba "Apóstol" y "Padre de las Naciones" y presentaba sus órdenes como mandatos de Dios; en el caso Nicosia, el gurú decidía incluso las relaciones sexuales de sus seguidores.
Luego llega el aislamiento y el debilitamiento psicofísico: se obliga a los adeptos a cortar con sus familias, tildadas de "gente del mundo", y se los somete a privación de sueño, ayunos y jornadas laborales extenuantes sin paga —en Nicosia, la justicia comprobó que trabajaban gratis en albañilería y paisajismo mientras los líderes vivían con lujo obsceno—.
La etapa final es la "cosificación": la víctima pierde autonomía y se vuelve objeto de lucro o satisfacción del líder. En la Causa 1134 la mujer fue inducida a vender todos sus bienes en favor de sus captores; en Monte Sión, los adeptos entregaban el 100% de su salario.
El cuadro se cierra con violencia física y abusos sexuales presentados como "ritos" de salvación: golpizas y picana en el caso Nicosia, psicofármacos forzados para anular la resistencia en el caso de Sonia Molina. En los tres casos, la palabra del líder se vuelve verdad única, los seguidores naturalizan el abuso y quedan reducidos, en los hechos, a una situación de servidumbre.
¿Las sectas avanzan?
Volviendo al planteo de Salum, hay leyes que impulsa el Gobierno que favorecen la proliferación de sectas, entre ellas la Ley de Libertad Educativa impulsada por el Poder Ejecutivo mismo. Salum advierte firmemente que este proyecto facilita el accionar de las sectas al consagrar el homeschooling (enseñanza en el hogar) sin una fiscalización diaria presencial, lo que quita la escuela como la principal red de contención estatal para detectar abusos infantiles. Sostiene que esta laxitud legal brinda el escenario ideal para que organizaciones coercitivas aíslen por completo a los menores del resto de la sociedad, privándolos de visiones diversas. Finalmente, enfatiza que "una simple evaluación oficial anual de contenidos curriculares resulta totalmente insuficiente para constatar el bienestar psicológico y físico de los niños, ya que estos pueden ser coaccionados para aprobar el examen mientras continúan siendo víctimas de manipulación y adoctrinamiento dentro de entornos cerrados".
También se opone firmemente al proyecto de Ley de Falsas Denuncias bajo una lógica idéntica: considera que desprotege a las víctimas frente a los abusadores y vulnera la seguridad de los menores. El activista cuestiona con dureza la iniciativa impulsada en el Congreso de la Nación por la senadora Carolina Losada, la cual busca aumentar drásticamente las penas (de 3 a 6 años de prisión) para quienes realicen denuncias falsas en contextos de violencia de género o abuso sexual.
Sin embargo, si hay una política que favorece a las sectas son los blanqueos. El titular de Librementes se opone de forma tajante a los blanqueos de capitales, a los que define como "el paraíso perfecto para la impunidad de las organizaciones coercitivas". El activista sostiene que las leyes de regularización de activos y amnistías fiscales benefician de forma directa a estos grupos, redes de trata y esquemas delictivos encubiertos.
Junto con esto, la motosierra también parece ayudar a que estos grupos delictivos prosperen. El Comité Ejecutivo de Lucha contra la Trata sufrió un ajuste del 94,5% en las partidas de rescate y acompañamiento a víctimas, fue trasladado desde la Jefatura de Gabinete, donde la ley lo ubica, al Ministerio de Seguridad, con el desplazamiento de unos 40 empleados y la salida de su director, Gustavo Vera.
A eso se suma un DNU de abril de 2025 que le quitó a la Unidad de Información Financiera la facultad de querellar en causas de trata, dificultando el rastreo del dinero de los tratantes. Otro regalo a las sectas y otras organizaciones tratantes.
Yendo hacia el análisis mismo del Gobierno, para Salum, hay aspectos del discurso del Gobierno Nacional que tienen similitudes con las narrativas de este tipo de organizaciones coercitivas. "La idea de que primero hay que sufrir con el ajuste, para que luego haya una salvación o se salga adelante, sumada a la de gran parte del planteo esotérico del Gobierno, llama la atención en ese sentido".
¿Una secta en la Casa Rosada?
En un planteo más audaz, Juan Luis González, autor de El Loco, la biografía no autorizada de Javier Milei, planteó: "La Libertad Avanza funciona como una secta en sentido estricto, empezando por un líder que se percibe como un enviado de Dios y asegura hablar a través de su perro muerto. Esta lógica sectaria se manifiesta en que la verdad es dictaminada por el presidente; como dijo Manuel Adorni, si el presidente dice que tiene cinco perros, tiene cinco perros, importando más su palabra que la realidad física. En este esquema, el poder de Karina Milei es absoluto e incuestionable".
"Un caso relevante es el de Luis Caputo, quien pasó de ser un empresario a integrarse al gobierno tras una revelación profética. Milei lo convenció en una cena diciéndole que había hablado con Dios y que este le había indicado que debía ser parte del gabinete. Actualmente, Caputo exhibe una gran transformación personal, utilizando pines religiosos y manteniendo en su despacho una imagen de la Virgen del Cerro de Salta, figura no reconocida oficialmente por la Iglesia Católica y asociada a milagros. Figuras antes dialoguistas como Santilli o Francos también muestran ahora una actitud de superioridad y hostilidad", agregó.
En relación a cómo se trata la disidencia interna, el autor de El Loco explicó: "Cuando alguien presenta diferencias, se activa una maquinaria de persecución pública y castigo, como sucedió con Victoria Villarruel, Nicolás Posse o Carlos Maslatón".
"Dentro del gabinete, Sandra Pettovello practica tarot y reiki, mientras que Karina Milei tiene formación oficial en terapias holísticas. Además, Karina consulta el tarot para decidir despidos y mide la energía de quienes se incorporan al espacio, llegando a utilizar al perro Thor para que los examine".
Hay otros gobiernos que han tenido características similares a las de una secta. El régimen de Pol Pot y los Jemeres Rojos en Camboya o Enver Hoxha en Albania. En general, los resultados fueron mucho más desastrosos en vida y pérdidas económicas que el de la Libertad Avanza, pero en general tenían un líder incuestionable que se manifestaba como un salvador divino, un planteo refundacional y una estructura rígida y autoritaria que no admitía ningún mínimo disenso.
Esto nos hace volver al planteo inicial: la noción de secta plantea varios problemas. En particular, es demasiado amplia y luego puede ayudar a que se estigmatice a organizaciones religiosas minoritarias que no cometen ningún delito. Sin embargo, se sigue utilizando probablemente porque define algo que ningún otro término encuentra: la de un grupo con un líder totalitario que vive de venderle un discurso tranquilizador a sus súbditos, para luego explotarlos en el peor de los sentidos. Cualquier similitud con el actual Gobierno, esperemos que sea solo una coincidencia.