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MODO FONTEVECCHIA
Investigación abierta

Luis Juez: “Todos vieron el desastre que es la justicia de Córdoba y el fiscal Garzón”

El legislador cuestionó el accionar de fiscales y funcionarios provinciales, advirtió sobre posibles responsabilidades institucionales y planteó que existe un sistema que dificulta el esclarecimiento y la rendición de cuentas de los responsables.

Luis Juez
Luis Juez | .

La investigación por el femicidio de Agostina en Córdoba, junto con los cuestionamientos al accionar de los fiscales que intervinieron en el caso y el pedido de jury impulsado por sectores de la oposición, abrió una nueva discusión sobre el funcionamiento de la Justicia provincial, las responsabilidades institucionales y los mecanismos de control sobre los funcionarios judiciales. A partir de una entrevista en Modo Fontevecchia, por Net TV, Radio Perfil (AM 1190), el senador nacional Luis Juez apuntó contra la actuación de la fiscalía y el manejo del caso por parte de las autoridades, y aseguró: “Todos vieron el desastre que es la justicia de Córdoba y el fiscal Garzón”.

El abogado y dirigente político cordobés nacido en 1963, Luis Juez, comenzó su carrera en el peronismo, fue diputado provincial, fiscal anticorrupción de Córdoba, intendente de la ciudad de Córdoba entre 2003 y 2007, senador nacional en distintos períodos, embajador argentino en Ecuador y actualmente se desempeña como senador nacional por Córdoba. Sin embargo, en 2002 rompió con el peronismo cordobés de José Manuel de la Sota y creó su propio espacio, el Frente Cívico, desde el cual ganó la intendencia de la capital provincial en 2003. En los últimos años se integró a la coalición de Juntos por el Cambio y desde 2021 ocupa una banca en el Senado. Actualmente integra el bloque alineado con el oficialismo de Javier Milei y también forma parte del Consejo de la Magistratura de la Nación, organismo encargado de la selección y control de jueces federales.

Usted anunció recientemente que iba a instruir a los legisladores para que pidan el jury al fiscal Garzón por su desempeño en el caso de Agostina, la joven que fue buscada por todo el país durante una semana y apareció víctima de un femicidio. Cuéntenos, ¿por qué considera que merece un jury el fiscal?

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Eso se concretó el día de ayer. Toda la oposición en la provincia de Córdoba pidió el jury de enjuiciamiento al fiscal Garzón y al anterior fiscal, Iván Rodríguez, quien en una causa de características similares, que no terminó con la muerte de la víctima porque logró escaparse de ese mismo domicilio en el que supuestamente se habría seccionado el cuerpo de Agostina, realizó una calificación legal verdaderamente irrisoria.

Eso permitió que el año pasado este hombre recuperara la libertad.

Quiero decirle además que ese fiscal, Iván Rodríguez, fue distinguido por el Gobierno de la provincia de Córdoba, que lo nombró procurador penitenciario, un cargo creado por el gobernador Martín Llaryora, vitalicio y con uno de los sueldos más altos que paga la administración pública provincial.

Claramente, tanto la conducta de ese fiscal en aquel hecho particular como la del fiscal Garzón están incursas en lo que nosotros denominamos mal ejercicio de la función, una de las causales de destitución de magistrados en la provincia de Córdoba.

Usted también apuntó contra el ministro de Seguridad de Córdoba. Incluso aconsejó al gobernador Llaryora que le pidiera la renuncia.

Sí, pero eso es al pedo, le voy a decir sinceramente, porque cada vez que le pedimos la renuncia al ministro lo abulonan más. Así que la verdad es inútil. Debería estar hace rato en su casa.

Estaba más preocupado por la caravana de Belgrano y por los festejos que por atender a una madre desesperada que tocaba todos los timbres habidos y por haber para que algún miembro de la Justicia saliera a buscar a su hija.

Tenían el domicilio y tenían las características de la persona. Tuvo más participación ciudadana el remisero que, en el entretiempo del partido entre River y Belgrano, se contactó con la mujer porque la había visto y dijo: “Yo a esta chica la llevé el sábado a la noche a este domicilio”.

La madre ya sabía dónde estaba. Todo el mundo sabía cuál había sido el último domicilio donde habían visto a la nena. Sin embargo, nadie movió un dedo. Después de que se armó todo un escándalo recién comenzaron a moverse y montaron un circo para entretener a la opinión pública, porque claramente el desenlace ya se sabía.

Hay casos policiales que, por su dramatismo y por lo extremos que resultan, adquieren carácter político. Se convierten en hechos que modifican el humor de la sociedad y la valoración que hace la sociedad de sus representantes. El caso arquetípico es el de María Soledad Morales en Catamarca. ¿Usted cree que este caso puede ser un punto de inflexión en Córdoba, incluso con consecuencias electorales?

No, no va a pasar eso. En Córdoba se ha construido un sistema. Por supuesto que usted tiene toda la razón del mundo. Si esto hubiese sucedido en Chaco, estaríamos hablando del clan Sena. Si esto hubiese sucedido en Catamarca, estaríamos hablando de María Soledad Morales.

Pero sucedió en Córdoba, donde cada vez que ocurre un hecho de enorme gravedad y que puede tener alguna implicancia con el poder político, ya sea por acción, por omisión, por ineptitud o porque algún funcionario esté involucrado, los actores siempre son los mismos.

Siempre intervienen los mismos fiscales. Siempre interviene rápidamente el Estado poniéndote los mismos estudios jurídicos como querellantes particulares.

Así como yo estoy hablando con un veterano de la comunicación en la República Argentina, usted está hablando con un veterano del derecho penal. Tengo más de 40 años de ejercicio profesional como abogado penalista.

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Entonces, no estoy diciendo nada que tenga algún atisbo de especulación político-partidaria.

Tuvimos el caso del motín policial de 2013, un escándalo que terminó con muertos, una noche horrible, la noche más larga de la historia de Córdoba, en manos de los delincuentes porque la Policía se amotinó. El fiscal jefe era Garzón.

Tuvimos, en plena pandemia, el asesinato de Blas Correas a manos de la Policía. Un pibe que se asustó en un control policial y la Policía decidió detener ese auto a los balazos. Blas terminó muerto. El fiscal que intervino fue Garzón.

Se nos murieron cinco criaturas recién nacidas en el Hospital Neonatal. Había que evitar que el ministro de Salud tuviera algún inconveniente. El fiscal que intervino fue Garzón.

Los querellantes particulares son siempre los mismos.

Estamos acostumbrados a un montaje armado por el Estado que, por obsceno que sea, al Gobierno provincial le ha resultado verdaderamente eficaz. Pero en esta causa particular hubo una negligencia absoluta.

Cuando ustedes, los periodistas de Buenos Aires, se instalan en Córdoba y la noticia toma estado nacional, los tipos empiezan a preocuparse. Cuando advierten la magnitud de lo que no habían hecho el sábado, porque estaban custodiando al equipo de River en el hotel; el domingo, porque estaban en el partido; y el lunes, porque estaban en la caravana de Belgrano.

Cuando toman nota de que el martes esto iba a convertirse en un escándalo nacional porque todo el mundo estaba pendiente del caso, empiezan a montar todo un escenario.

Cuando ustedes preguntan por qué no hubo una Alerta Sofía, para eso existe la ley. Entonces aparece el querellante particular diciendo, después de haber indagado a Barrellier: “La nena está en Córdoba y está con vida”. No fui yo quien dijo eso. La idea era despejar la presión sobre un Gobierno que, según ellos, había hecho todo bien. ¿Para qué una Alerta Sofía si la nena estaba en Córdoba y con vida?

El miércoles detienen a Barrellier. El fiscal fue tres veces a ese domicilio, señalado por todos los vecinos del barrio Cofico. Un barrio que en la década del 80 era uno de los más elegantes de Córdoba y que hoy ha venido a menos.

Todos decían que era un antro de corrupción, prostitución y venta de droga. El fiscal fue tres veces y no encontró nada. No le llamó la atención nada.

Recién el viernes llega la Policía Judicial, después de que la escena del crimen había sido absolutamente modificada y de que los pisos habían sido lavados varias veces. Entonces descubren manchas de sangre compatibles con la sangre de Agostina. Después el fiscal hace una conferencia, reta a todos ustedes y les dice qué preguntas podían formular. Hasta tuvo el atrevimiento de decir que había que darle una medalla al perro.

Yo a usted no le he mentido nunca y tengo un agradecimiento público porque se jugó en una causa cuando nadie se animaba a hacerlo. Si le digo que blanco es blanco, todos sabíamos, lamentablemente.

Usted dice claramente que si hubiera sido en Catamarca habría sido el caso María Soledad Morales y si hubiera sido en Chaco habría sido el caso Sena. Mi pregunta es: ¿hay una especie de prejuicio hacia determinadas provincias más pobres?

No tengo ninguna duda. Probablemente los entramados de armado, de puesta en escena y de articulación de aparatos son distintos. En Córdoba funciona todo un esquema mucho más sofisticado para manejar la comunicación, para manejar la Justicia.

Ustedes lo vieron. Si el fiscal Garzón no hubiese cometido la torpeza de esa conferencia de prensa, de retarlos a ustedes y mostrar la soberbia, la vanidad, la arrogancia, la prepotencia y la altanería con la que se maneja, usted diría que yo estoy hablando porque soy un enano jetón, porque fui tres veces candidato a gobernador y no pude gobernar mi provincia. Entonces estoy hablando desde el resentimiento.

Pero como todos pudieron ver cómo funciona la Justicia en mi provincia en boca del fiscal Garzón, y la inutilidad del ministro, esa dupla que hacían cuando el fiscal tenía alguna pregunta comprometida lo defendía el ministro, y cuando el ministro tenía una pregunta comprometida lo defendía el fiscal.

Esa connivencia en Córdoba está muy aceitada. Hay un silencio stampa: nadie habla, nadie comenta, nadie dice absolutamente nada. Y yo no estoy diciendo nada que no podamos probar.

Ustedes tuvieron el reportaje del abuelo de la nena cuando se enteró, el jueves, de que estaban rastrillando Ampliación Ferreyra, un barrio que está a dos kilómetros de donde supuestamente sucedió el hecho. El abuelo se enloqueció y dijo: "¿Por qué están rastrillando si en definitiva nos acaba de decir nuestro abogado que están buscando a la nena?". El abogado había dicho que estaba viva.

Ahí nos enteramos nosotros y ahí se enteró la opinión pública. Había que montar todo un escenario. Ahí aparecieron el helicóptero, los drones y los perros a los que quería darle una medalla el fiscal. Apareció todo un despliegue cuando todos sabíamos el desenlace.

Se lo digo con absoluta certeza. Todos sabíamos, lamentablemente, lo que había pasado. Por lo menos yo lo sabía y lo dije públicamente.

¿Puede ser que cierto escepticismo que usted tiene respecto de la inmodificabilidad del humor político en Córdoba tenga que ver con esto mismo que usted dice, que fue tres veces candidato a gobernador y aún no logró gobernar, y que esté subestimando la importancia de este caso en el humor político de la sociedad?

No, no lo subestimo. Yo soy el candidato de todos los cordobeses durante tres años y diez meses. Los últimos 60 días me acuestan. Esa es la historia de mi vida.

¿Y por qué?

Porque en 2023 les presenté a unos colegas suyos de La Nación+ una foto donde acreditaba la presencia de todos los barras bravas de los equipos más importantes de Córdoba, a quienes les habían dado plata, recursos, promesas laborales y hasta drogas para repartir en los barrios. Estuve un año y medio sin ir a la cancha.

Bueno, Barrellier es parte de esos barras bravas que ingresaron en 2021, cuando Martín Llaryora era intendente de Córdoba y hoy es gobernador. Manejan el territorio. Tienen una planilla de Excel donde saben dónde están los 50.000 votos y salen a comprarlos durante los últimos 40 días. Y lo digo con conocimiento de causa. No lo digo desde el despecho, ni la bronca ni el dolor. Todavía no hemos podido enterrar a Agostina.

Lo digo para que después no me contesten: "Pero los abogados de la familia están contentos con el accionar del fiscal". Tienen una mecánica muy aceitada. Garzón es un gran encantador de serpientes. Nos pasó lo mismo en el Neonatal. Los familiares, ante la pérdida irreparable de un hijo, terminan diciendo: "Bueno, pero el fiscal se movió". Y te venden la idea de que hizo todo lo que tenía que hacer.

Pero ninguna investigación de Garzón llegó jamás a la cúspide del poder. Son muy prolijos. Cuando se dan cuenta de que el agua le va a llegar al cuello a un funcionario político, abren una alcantarilla para que baje la presión. Siempre lo hacen.

Entonces usted me dice: "Bueno, si acá claramente podríamos acreditar cómo llegó Barrellier. Fue nombrado por el presidente de las 62 Organizaciones, vinculado al poder político. Hay millones de fotos con el gobernador y el intendente. Es un militante de esos ásperos, duros de los territorios, jefe de una barra brava".

Y yo le pregunto: ¿cómo cree que un tipo que hace un año y medio tuvo una denuncia porque de su domicilio escapó una mujer con el torso desnudo, con las manos atadas, que fue auxiliada por cuatro chicos que estaban en la vereda y le prestaron una remera para cubrirse, pudo recuperar la libertad a los 20 días?

¿Quién fue el abogado? ¿Quién fue el fiscal? El abogado es el mismo de las 62 Organizaciones, el mismo que tenía al yerno patrocinándolo hasta el jueves de la semana pasada a Barrellier.

Esta es la historia de protección de todo un entramado horrible que tiene mi provincia.

Con este antecedente mismo, que ayer creo que Cadena 3 entrevistó a esta mujer que cuando tenía 20 años pasó por lo que usted acaba de describir, y que dejaran libre a la misma persona. Me parece que eso tiene una envergadura que hace claramente responsables a los poderes. Obviamente hay división de poderes en Córdoba entre el Poder Judicial, el Poder Legislativo y el Poder Ejecutivo. Más allá de que usted se me ría cuando digo esto, en cualquiera de los casos es parte del sistema político cordobés. A lo que voy es que algo está mal. No estamos hablando simplemente de un hecho policial. Estamos hablando de una cantidad de hechos que tienen una lógica a lo largo del tiempo.

¿Escuchó usted el relato ayer de esta víctima de Barrellier del año pasado?

Exactamente. Sí, es impresionante.

Bueno, ¿usted cree que con ese relato Barrellier podría haber estado en libertad?

No, claro que no.

Pero estaba en libertad. Y la calificación era solamente privación ilegítima de la libertad.

Ahora yo le pregunto a usted, y usted me va a decir: "Lo agarramos justo a Juez en un día pesimista". No. Yo soy el tipo más optimista que existe. Hace 25 años me levanto a la mañana pensando que mi vieja va a caminar y va a hablar, y a la noche no pasó nada de eso. Pero me levanto al otro día igual.

Lo digo porque no está hablando con un pesimista crónico.

Lo sé, hombre, lo sé.

No va a pasar. No lo van a remover al fiscal Rodríguez, no le van a quitar la causa a Garzón, no se va a responsabilizar a nadie. El ministro no va a decir: "Perdóneme, la verdad que me traicionó mi condición de hincha de Belgrano y estaba más preocupado por la caravana".

No va a pasar nada de eso, porque ya tuvimos hechos de igual magnitud y no pasó absolutamente nada.

Al contrario. Los tipos desarrollan una estrategia con la familia. Entonces, ¿sabe cuál es mi temor? Que en algún momento me salgan a desautorizar y digan: "¿Qué está haciendo Juez hablando de estos temas, carroñeando con estos temas?". Yo no necesito hablar de Agostina para hablar con Jorge Fontevecchia.

Por eso podemos decir que además lo estábamos llamando para hablar de política desde la semana pasada. Así que déjeme simplemente decir que no encuentro, ni en el caso de María Soledad Morales ni en el caso Sena, un antecedente como este que usted acaba de mencionar: una mujer que había sido atada y amenazada por quien luego, poco tiempo después, produjo un femicidio atroz. Es decir, no existía en esos otros hechos similares un antecedente que permita decir que hubo connivencia del Poder Judicial con esta persona. Me parece que aquí era un caso anunciado por esto mismo que estamos diciendo.

Cuando yo corte con usted, le voy a mandar a su productora por WhatsApp el informe que acaba de publicar el Ministerio Público de la provincia de Córdoba, es decir, la Fiscalía General, justificando la actitud del fiscal Iván Rodríguez. Y si ustedes lo leen, y si lo lee también ese grupo de mujeres que siempre tienen algún nivel de empatía para algunas cuestiones, pero cuando se trata del poder político de mi provincia miran para otro lado.

A ver, para que se dé una idea. ¿Por qué lo puso en libertad? Esa es la excusa del fiscal Iván Rodríguez. Porque no le creyó. No le pareció cierto el relato de la víctima. Le parecía medio confuso. O sea, esta mujer salió desnuda, con los pechos al aire, en medio de la calle en barrio Cofico. La asistieron y no le creyeron.

Yo le puedo garantizar que hace 40 años vivo del derecho penal. Tengo presos en la cárcel de Bouwer por muchísimo menos, cumpliendo condena o esperando juicio. Barrellier estaba en libertad. Esta basura, si hubiese estado presa, probablemente Agostina estaría hoy disfrutando con sus compañeros en la escuela.

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Yo no le miento, le digo lo que pienso. Y si por ahí Dios dijera que estos tipos tienen una cuota de humanidad y actúan con decencia, revierten las decisiones, el fiscal Garzón pide disculpas, le retira la medalla al perro y le da la investigación a alguien más imparcial, alguien que no trabaje para el poder político ni para estos estudios de abogados que andan tratando de que los familiares tengan palabras de condescendencia con el poder político, yo no tendría ningún problema en llamarlo y pedirle disculpas.

Pero no va a pasar nada de eso.

Desde la semana pasada estábamos interesados en hablar con usted respecto del futuro político de la gobernación de Córdoba, de los movimientos de Macri, del aumento de su perfil y de la historia de cierta cercanía entre el PRO y el peronismo cordobés. Pero le propongo dejarlo para la semana próxima, si usted me promete que nos atiende y hablamos de ese tema por separado.

No están dadas las condiciones para que hablemos de eso ahora.

Sí, señor. Usted me llama y, con todo gusto, va a ser un placer, como siempre.