“La mayor fortaleza del relato del gobierno de Milei es la baja de la inflación”, pero también su talón de Aquiles. Para el politólogo Luis Tonelli, el combate inflacionario es más que nada una demostración de poder. En esa lógica, decisiones como frenar un índice que “se trabajaba hace mucho tiempo” o confrontar con Paolo Rocca responden a la misma matriz: “son demostraciones de poder”. En Modo Fontevecchia, por Net TV y Radio Perfil (AM 1190). Tonelli señaló que el presidente imita a Donald Trump en una estrategia que define como una “democradura sostenida por el bullying”, eficaz mientras funciona, pero riesgosa cuando “el rey queda desnudo” y la realidad termina imponiéndose.
Luis Tonelli es un politólogo, analista político con extensa trayectoria académica. Se graduó como licenciado en Ciencia Política en la Universidad del Salvador y realizó estudios de posgrado en la Universidad de Oxford. Actualmente se desempeña como profesor titular de la cátedra de Política Argentina en la carrera de Ciencia Política de la Universidad de Buenos Aires.
Se podría decir que la mayor fortaleza del relato del gobierno de Milei es la baja de la inflación y la remoción, la renuncia de quien la conduce y la posposición de la aplicación del nuevo índice ya anunciado. ¿Le da una especie de tiro mortal a la credibilidad del gobierno respecto de los logros que pueda mostrar en el futuro?
Sí, en un punto sí. Ahora, también hay que entender que Milei es un fenómeno de eficacia simbólica, donde el combate de la inflación en un punto también es demostración de poder. Me parece que todo en Milei, paradójicamente, en contra de lo que dijo en Davos. Él se estaba refiriendo a quizá la imagen vulgar de Maquiavelo. Esa donde el poder vale sobre todo, y precisamente este presidente lo que quiere demostrar es eso, tanto en revertir un anuncio de un índice que se trabajaba hace mucho tiempo, donde por algo lo detuvo. O sea, le daba mal. No hay otra explicación. Como también habérsela agarrado contra el CEO de Techint, contra Paolo Rocca. Me parece que son demostraciones de poder.
Un poco como hizo Trump con Maduro. Bueno, el presidente secuestró a Paolo Rocca, lo sacó de su corporación. Dio un efecto de poder, y me parece que todo en Milei cierra alrededor de esto. Por lo tanto, si es favorable o no, lo veremos. Porque la opinión pública en este país ha quedado encerrada en la falacia ad hominem que es criticar a alguien no por lo que hace, no por lo que dice, sino por lo que ha hecho, y acá también estamos en la aplicación inversa de la falacia ad hominem. Hoy se lo apoya porque lo hace él, demostrando poder.
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¿Puede ser que en el caso de Milei, ensoberbecido por su triunfo en octubre vaya casi considerándose invencible a provocar peleas innecesarias, como no solamente con el principal empresario de la Argentina, sino el referente del empresariado argentino, como es Paolo Rocca, y de alguna manera sacando justo a la persona que vive la inflación? Es decir, parecería que va y se mete con los peores sectores en los que se podría meter: el círculo rojo por un lado y las estadísticas de inflación por el otro. ¿No puede ser que esté acumulando batallas y, como usted dice, en esa inversa de la falacia ad hominem, en algún momento se convierta en lo contrario? Es decir, porque lo hace él está mal, si en algún momento ese “porque lo hace él está bien” es, por lo mismo que lo produce, se genera la fuente del opuesto. ¿Es plausible esta hipótesis?
Sí, es plausible, porque aparte ya lo hemos vivido. Él puede acelerar en las curvas, el problema es cuando se va por el precipicio, como pasó con el caso $Libra, hubo un momento en donde sí, lo que tocaba Milei no lo transformaba en oro. Y ese es el momento donde él se muestra impotente.
Hasta ahora, le ha resultado, en términos de promedio, esta cuestión de imitar lo de Trump, que es una especie de democradura sostenida por el bullying. ¿En qué sentido? Se utiliza el poder para enfrentar a los débiles o a los que ocasionalmente dicen: “Bueno, me conviene ser débil dadas las circunstancias”. Creo que en el momento en que se muestre que el rey está desnudo, porque la oposición no está en esa. No tiene el poder para hacer eso. Como no tiene el poder, espera que precisamente él mismo cometa errores, y los ha cometido. Simplemente el que dice “esta pared no existe” y va contra ella, en algún momento se choca. Eso se llama realidad.
Realidad es lo que, pese a que existe un consenso de que no existe, cuando uno se lo traga, significaba que existía. Hoy estamos en un consenso para no ver nada, para olvidar todo, donde cada noticia reemplaza a la anterior. Pero llega un momento que está, porque siempre existe, el darse cuenta o el entender las cosas de otra manera. Así que es muy plausible lo que usted dice.
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Y en ese sentido, la oposición, ¿qué papel está jugando? ¿Usted cree que siguiendo esa idea de Hegel, cuando la historia lo reclame un cuerpo aparecerá para cumplir el papel? ¿Es un problema de demanda y no de oferta?
Sí, yo creo que la oposición, de alguna manera está presa de una comprensión de la realidad, que pasa por la hegemonía de lo simbólico de algo, y eso hoy lo sostiene Milei. Fíjese que es un gobierno, finalmente, de un influencer. Son personas que generan expectativas y viven de esas expectativas. El problema es cuando se equivoca, porque todo el mundo se equivoca en algún momento, y más si se piensa que uno es absolutamente infalible. Ese es el momento en donde la equivocación surge. La oposición está waiting and see, y no es algo raro en la Argentina. Cuando hay alguien que se vuelve, es un contrasentido lo que voy a decir, se vuelve coyunturalmente hegemónico.
Porque uno tendría que pensar que lo hegemónico es algo estable, es una pauta. En Argentina lo que sí se dan son hegemonitas, pequeñas hegemonías coyunturales que uno las piensa como eternas.Pero la verdad es que nadie ha sido eterno en el país, ni el tremendo proceso fue eterno. Así que yo le diría, que en la Argentina, cuando alguien tiene poder general, la oposición se fragmenta y juega a esperar y decantar a ver qué líder surge. Ahora, el líder en la Argentina siempre surge en la crisis. Nunca surge como alternativa.
Y esto genera algo pernicioso, porque la oposición sabe esto y entonces no se quema, desaparece en un punto. Manda a las segundas líneas. Y esto finalmente le otorga más vidas a un gobierno que yo creo que, si hubiera algo sostenido desde la oposición, una crítica coherente, se vería una alternativa. Me parece que en Estados Unidos está surgiendo esto, estos gobernadores demócratas. Aquí el problema es que es un sistema, usted sabe, donde los gobernadores dependen mucho del poder central. Así que en ese sentido también hay poder.
¿Cómo ve la interna en la provincia de Buenos Aires del PJ?
La veo de la misma manera que estaba analizando la oposición. Un poco es esta situación donde se fragmenta el poder. Y este es el sancta sanctorum de, por lo menos, la hegemonía kirchnerista, que está en duda. Porque se habla del kirchnerismo, y d esos epítetos casi fascistas. Vio que el gobierno, o Milei, tiene este vicio de rebautizar jocosamente a las personas. Esto es una práctica fascista.
Jamás mencionaría a alguien que es mi opositor denigrándolo con un apodo. Así que el fascismo como tal yo creo que está en crisis desde hace una década, por lo menos. or eso Alberto Fernández fue presidente, por eso Alberto Fernández no hizo nada para morigerar la situación judicial de Cristina. Así que todo es un fenómeno en crisis, muy fragmentado, donde nadie tiene el poder real o el poder que se puede imponer, y por eso estamos en una suerte de inestabilidad, que también solamente quizá se pueda alinear en la crisis, y no en un momento donde son, dejemos el sándwich.
Y Kicillof en particular, ¿cuál es su pronóstico del futuro político del gobernador bonaerense?
El gobernador bonaerense tiene el dominio de la provincia más poderosa, pero también con los problemas más violentos que puede tener el país. Por otro lado, es alguien que no viene de la tradición peronista y, en ese sentido, para lograr ser lo que tiene que ser ahora, porque el paso siguiente es candidato a presidente, le va a resultar difícil frente a frente a los gobernadores de tradición peronista. Y ahí también hay que tener cuidado, porque si la crisis de esto no comienza, Milei tiene un lado conservador muy importante. El peronismo se armó, por un lado, sí, con un laborismo en las ciudades, pero por el otro lado con un conservadurismo serril, donde todos los dirigentes conservadores pasaron a ser peronistas. Recuerde que en la Unión Democrática no estaba el conservadurismo.
Estaba el radicalismo, estaba el Partido Comunista, pero el conservadurismo estuvo del lado peronista. Incluso en la fórmula del 74, Solano Lima, un líder conservador. Así que cuidado, porque Milei puede pensar en recuperar ese voto peronista por intermedio del conservadurismo contra alguien que no tiene precisamente credenciales peronistas.
¿Y cómo imagina entonces una elección con toda la oposición fragmentada?
Si a Milei le va bien, sí, puede ser una reedición de lo que fue la elección del 2011. Donde estaba Blancanieves y los siete enanitos, o prueba de la crueldad de la metáfora. El gobierno se equivoca al sacar las PASO. Porque las PASO, cuando hay alguien rampante, de alguna manera incentivan la fragmentación, porque ¿para qué uno va a perder dos veces? Uno se presenta a las PASO, pierde, supóngase, con el que más rankea en las PASO, y después ese va a perder con el líder mayoritario de ese momento. Es lo que pasó en 2008. Se fragmentó todo el espacio de la oposición. Puede darse si tenemos un Milei rampante.
Y estamos cotejando escenarios, no cargando los dados a favor de una cosa u otra, porque no podemos saberlo. El apoyo de Estados Unidos es crucial, todavía lo tiene. Es cierto, a mí no me gusta ser bufón de un bufón con armas nucleares. No me gusta a mí. Pero es la realidad del poder, una realidad del poder donde hoy en el mundo las contradicciones ya no son contradictorias, porque no existe una cosmovisión, no existe una cosmogonía.
RM./ EM