Modo Fontevecchia, por +Perfil, Radio Perfil (AM 1190), fue el escenario de un exhaustivo e intendente intercambio político donde se analizaron las tensiones entre los poderes del Estado y el accidentado rumbo institucional de la Argentina. En esta oportunidad, el invitado especial fue Pablo Juliano, abogado graduado de la Universidad Nacional de La Plata y ex presidente de la Juventud Radical de la Provincia de Buenos Aires entre 2016 y 2018. Actual diputado nacional por la Provincia de Buenos Aires desde diciembre de 2023, Juliano hoy integra el interbloque de Provincias Unidas tras las profundas fracturas internas que sacudieron al radicalismo tradicional.
Durante la entrevista conducida por Jorge Fontevecchia, el legislador bonaerense repasó sin rodeos los temas centrales de la coyuntura nacional: la seguridad jurídica, la vigencia del DNU 70/23, el incumplimiento del financiamiento universitario y el descontento social acumulado. Con una mirada incisiva sobre la estrategia del oficialismo y el futuro mapa electoral, el referente radical dejó definiciones contundentes sobre los verdaderos resortes de poder detrás de Javier Milei y advirtió que la sociedad ya busca nuevas alternativas políticas de cara al año próximo.
Pablo Juliano es abogado por la Universidad Nacional de La Plata y dirigente político que posee una larga trayectoria dentro del radicalismo bonaerense, habiendo sido presidente de la Juventud Radical de la Provincia de Buenos Aires entre 2016 y 2018. Actualmente ejerce como diputado de la Nación Argentina por la Provincia de Buenos Aires desde diciembre de 2023, desempeñándose actualmente dentro del interbloque de Provincias Unidas tras las fracturas internas del radicalismo tradicional.
Pablo, qué día te tocó, ¿no? Vos has sido muy firme defensor de los fondos para las universidades. Tenemos este tema que recién comentabas, Abcide, en el medio del nuevo fallo de la Corte Suprema. El problema central de fondo es este problema entre poderes en el cual, cuando se ponen de acuerdo el Legislativo y el Judicial, el Ejecutivo no cumple las leyes. Una reflexión sobre el tema de otra vez... Eso, volvió a regir la ley de tierras y el tema del incumplimiento del Ejecutivo de la ley de financiamiento universitario.
Claro, hay una especie de apego al cumplimiento medio selectivo. Es decir, cuando me conviene lo que dice la Corte le presto atención, y para lo otro hay una especie de sordera que nos coloca en un laberinto de la industria de la trampa. A mí me causa mucha gracia la doble, triple o cuádruple vara del gobierno, porque por momentos, cuando se habla de inversiones, quieren evocar una especie de seguridad jurídica. Y la seguridad jurídica no es solamente el apego al cumplimiento de un fallo: es el diseño parlamentario, es la estructuración, por ejemplo, de un decreto de necesidad y urgencia como el caso del DNU 70/23 que nos tiene en ascuas en un montón de temas de fondo y que desnuda una falta o ruptura de las prioridades del gobierno. Yo lo vengo diciendo hace mucho tiempo: el gobierno, ante cada situación extrema, queda cada vez más al desnudo. ¿Y por qué digo esta improvisación? Justamente dentro del decreto 70/23 está la ley de alquileres y hay más de 60 normas; es decir, hay una mala praxis en términos de seguridad jurídica que creo que es un laberinto al que nos invitó el gobierno solo, porque con su mayoría desde febrero para acá no hizo otra cosa que seguir legislando en lo que yo digo que está la verdadera pulsión de este gobierno. ¿Dónde está la pulsión? Paraphraseándolo a Lacan, ¿dónde está lo que le importa al gobierno? El gobierno tiene pulsión en esta idea muy improvisada de entrega, digo yo. Es decir, de atender primero a los verdaderos dueños que están detrás de Milei, mientras obviamente Milei, con su estridencia y este personaje que para mí ya está gastado, nos tiene distraídos. Pero cuando uno rasca un poquito, lo que encuentra son esos verdaderos dueños que están detrás y que obviamente no le permiten a él ser un presidente que tenga apego por la ley, sino más bien ser un presidente selectivo y subestimador de la vida institucional.
Pablo, decís que uno rasca un poquito y está gastado. ¿Temés que el año próximo nuevamente la polarización haga que aquello que está gastado simplemente por antinomia termine siendo muy competitivo?
Creo que la polarización es la hija de la desidia política. La polarización ocurre cuando los políticos deciden bajarse. Pero está Milei, que está fortalecido, y es como un político que renuncia al diálogo con la sociedad. Ahí es donde yo creo que se trastoca todo. Así que yo tengo una obligación política de no renunciar a la idea, a la ilusión, al sueño de poder construir una alternativa como la que él supo construir. Yo le reconozco a Milei que en octubre o septiembre del año anterior era como Franco Colapinto: podía sostenerse en el volante, fue un volante firme sabiendo que no podía salir primero o segundo. Sin embargo, creo que tenemos mucho para aprender de la psiquis de los pilotos de Fórmula 1 a la hora de construir una alternativa: no envalentonarnos ni arrebatarnos, porque podemos chocar a la vuelta de la esquina. Entonces creo que en ese aspecto no le tengo miedo. El personaje de Milei ya dio todo lo que podía dar. Me parece que ahora, de a poquito, la cámara va a ir girando hacia otros lugares, como haciendo un paneo general a ver cómo están el resto de los actores. Con ese movimiento de la cámara, la misma sociedad va a intentar encontrar algo. Yo estoy convencido de que este presente es tan doloroso que puede cumplir esa misión final que en tu pregunta subyace: bueno, pero que no vuelva el pasado. Es decir, la sociedad lo tiene en claro y creo que lo grita, así que estoy muy esperanzado de que vamos a poder encontrar una alternativa.
O sea, ¿imaginás que no va a ser una elección de tercios sino de cuartos?
Yo me imagino como mínimo de tercios, y no sé si más, de cuartos. Porque creo que el pasaporte para anotarse en la participación del año que viene ya no van a ser los partidos políticos; nadie espera nitidez de una fuerza política en particular. Para mí la nitidez es el pasaporte. La idea central es que creo que la sociedad solo va a poder entrar en diálogo si sabe quién del que está hablando está cerca de lo que está diciendo, ni siquiera en el terreno de la promesa, sino desde dónde observa a la Argentina y lo que siente de la Argentina.
Entonces, contanos cómo te imaginás ese escenario electoral el año próximo. Aunque sea sin nombres, digo, ¿cómo te imaginás el mapa político?
Pasa que yo creo que el 2023... Me imagino un gobierno que no va a dar el brazo a torcer, empezando por el gobierno, que creo que es la verdadera pregunta. La verdadera pregunta se va a empezar a construir alrededor de si vale la pena el esfuerzo que estamos haciendo. Porque a nosotros se nos pidió como sociedad —a vastos sectores de la sociedad— que se realice un esfuerzo: al empresario, a las pymes, a las madres solteras, a los estudiantes que tienen alguna evocación de futuro aunque sea mínima, y a los que ya hicieron el esfuerzo, los jubilados. En cada segmento que voy pensando, en cada fragmento de la Argentina, Milei se encargó de magullarlo, masticarlo, regurgitarlo y escupirlo con un desprecio que deja en claro que así no se puede construir un país. Entonces son tantos los pedazos... Antes uno tenía la comodidad, por así decirlo, de decir: bueno, naturalmente si el no peronismo pierde, volverá el peronismo. Es decir, una simpleza que no va a estar el año que viene, porque partes de los sectores del peronismo contribuyeron a esa masticada y a ese regurgitar del propio Milei, y lo mismo del radicalismo. Es decir, acá la sociedad creo que va a tener muy en cuenta quiénes fueron los que contribuyeron para que se desplazasen y llegaran este tipo de políticas desaprensivas con el propio pueblo argentino. Yo eso no lo puedo entender: cómo la sociedad hizo el esfuerzo por adelantado, pagó y pagó por adelantado, pero es un salto al vacío y el presidente subestimó eso. El presidente no había hecho una invitación de antiperonismos o peronismos; él pudo ser votado por vastos sectores de la sociedad, de gente que no la estaba pasando bien y que, lo que es peor, se está acostumbrando a no pasarla bien.
O sea, vos decís que el presidente no planteó en 2023 ser la alternativa al peronismo, y ahora está planteando ser la alternativa al peronismo, finalmente repitiendo lo mismo...
No, y lo peor del antiperonismo. El peor del antiperonismo, porque es como una impostura en la que está Milei. Milei quiere caracterizar al antiperonismo que hasta... Miren lo que voy a decir: en su parte, uno podría decir que el antiperonismo tenía un apego republicano, un apego institucional y del funcionamiento de las instituciones que no eran extorsivas. Entonces, poco a poco el personaje de Milei va cayendo en falsa escuadra. Este personaje vuelve al inicio, a sus comienzos, de los que creo que nunca se alejó demasiado. En definitiva, al resto de la sociedad nos pone la pregunta de decir: supongamos que el país es una casa que está llena de basura, con problemas que se arrastran desde hace muchísimo tiempo, y Milei caracteriza a esos insectos, tanto a la mosca de la fruta como a la mosca de la humedad. Es decir, es minúsculo, son molestos, nos distraen del problema de que en la Argentina hace tiempo no queremos sacar la basura ni resolver los problemas centrales que tienen que ver con un país tan sobrado y con tantas potencialidades. Estar discutiendo... A ver, yo puedo discutir un régimen de incentivo a las grandes inversiones, pero podría también discutirlo partiendo de la base de que ninguno de los sectores que están dentro de nuestro propio país estén descobijados. Es decir, puedo discutir la orientación hacia dónde quiero llamar esas inversiones, pero va de suyo que lo hago con la fuerza y la potencialidad de la Argentina. Fíjese usted cómo el presidente tuvo que recoger el hilo del carretel en términos de YPF: un libertario que defiende una empresa en donde el Estado es parte mayoritaria. Claro, mayoritaria y clave. Clave para el ecosistema, porque después con los decretos —lo que yo denomino los buenos decretos, los decretos del Ejecutivo que instrumentan la ley—, cuando se aprueba el primer RIGI, generaron este incentivo. Yo no voté la ley del RIGI justamente porque no estaban esos incentivos, no estaban las cámaras que entrelazan la minería, lo que yo denomino el ecosistema local. No es insultando a nuestro empresariado ni poniéndole la categoría de la cámara de la corrupción o "don chatarrín" que un país puede prosperar. Eso me parece que va de suyo.
El Gobierno apeló el fallo que lo obliga a cumplir la Ley de Financiamiento Universitario
¿Cómo sigue? Entonces vos decís: el gobierno no va a cambiar, siguiendo sus propias palabras metafóricas, "vamos a ir con las botas puestas", es decir, la economía no va a dar mejoras a la mayoría de la sociedad que apostó por pagar un precio pero espera una cosecha que no llega. Decís que el peronismo es una falsa antinomia porque este gobierno no fue electo como opositor al peronismo, sino incluso como recolector de muchos votos del peronismo. ¿Y cómo se genera esa tercera o cuarta alternativa?
Primero creo que ahí falta un elemento que hoy escasea en la política, que es ser tolerantes en esa construcción de nitidez y poder sostener esto en el tiempo. Porque si no, rápidamente aparecen políticos que se electoralizan promiscuamente. Veo tantos sectores del PRO y sectores de mi propio partido que empiezan a mojar en la acuarela y a pintar el cuadro del año que viene, y hoy la sociedad no está en búsqueda de un cuadro del año que viene. La sociedad no va a estar ahí. Entonces yo digo: ¿por qué un político construye un escenario electoral sin la sociedad? Habla más de una dinámica de intereses que se anteponen a la necesidad de poder tener primero una alianza de conversación. ¿Por qué no? Se construye con conversación, con capacidad de poder sostenerla en el tiempo, cercanía le decimos. Algunos ahora le dicen vulgarmente "el metro cuadrado". Para mí no se trata de ningún metro cuadrado, se trata de la diaria, de la democracia con resultados. Me parece que si la democracia es desaprensiva de los resultados de la diaria, es muy difícil que alguien pueda entrar en la conversación. Y el drama que atraviesa esto de manera transversal es que la sociedad vive en domos: en uno, dos y tres domos, por lo cual, para poder ingresar a esos archipiélagos de temas, uno tiene que poder moverse, por empezar, rompiendo el libreto. Yo puedo hoy estar sosteniendo esto, pero si no pierdo el eje, más tarde puedo estar probablemente con un colega suyo que tenga otra línea editorial sin romper el eje. Creo que la política no tiene que decir lo que la sociedad está esperando, sino que tiene que escuchar el grito que se produce adentro de esos domos: la salud mental —que son indicios—, el no llegar a fin de mes... Traducido y en criollo, no hay un mango partido al medio en la calle, y no hay político que se note o se pueda desenvolver con un poco de sustancia en términos de poder mostrar un rumbo. Fíjese que cuando digo que el gobierno está terminado es porque no le veo ocurrencia. Es un gobierno que a mí me manda un presupuesto que se lleva puesto todos los derechos de las personas con discapacidad, y a la semana me dice: "No, pero los vamos a restituir en un dictamen de la propia comisión". Estoy seguro de que cuando se vaya el Papa, cuando despegue el avión del Papa, se van a volver a llevar puestos los derechos de las personas con discapacidad. Es muy difícil, entonces, con un gobierno que lo quiere decir todo y no representa nada.
Perdón que lo interrumpa. Concretamente menciona a su propio partido, menciona al PRO. ¿Se imagina recrear a partir de Provincias Unidas, de lo que quede del PRO que no se sienta contento con integrar La Libertad Avanza, lo mismo del radicalismo, del socialismo santafesino, del cordobesismo de Córdoba, construir esa tercera alternativa? ¿Ese sería el sector que usted imagina que va a terminar disputando?
Desde ese sector pueden salir condimentos ricos para la oferta política del año que viene. ¿Por qué digo esto? Fíjese en la trampa en la que está el radicalismo: tiene gestiones extraordinarias en cinco provincias. Y cuando digo extraordinarias... A mí me sería muy difícil, más allá de las diferencias que tengo con el gobernador Mendoza Alfredo Cornejo, que sale promiscuamente a alentar la reelección del presidente, situación que para mí es un error. Es un error porque contrasta la realidad de lo que él pudo construir en Mendoza con lo que Milei está construyendo a nivel nacional. No está emparentado lo que sucedió en las provincias que gobernamos con lo que Milei representa. Entonces la sociedad, cuando ve eso, dice "no lo entiendo": si en Mendoza veo el Estado presente, no lo vi pasar la motosierra ni desarticular todas las políticas públicas en materia de protección e incentivos a las economías regionales. Ahora el gobierno nacional se divorció de eso y no se hizo cargo, entonces ahí está la impostura en la que se cae. Pero hay elementos ricos desde las expresiones como Provincias Unidas, porque lo que sucede en muchas provincias tendría que poder suceder en un ecosistema nacional. Pero ¿qué pasa? Es lo que digo: estamos ante un momento de la esterilización de la política nacional. Hay una comodidad en términos de las definiciones de las políticas que uno sostiene en su provincia, pero el salto cuali y cuantitativo de categoría de lo provincial a lo nacional presupone un esfuerzo que muchos parecieran no estar dispuestos a dar. La conversación nacional se sostiene muchas veces cuando uno por momentos... Yo vuelvo a la ciudad de La Plata y siento que vuelvo a un rincón en el mundo que he diseñado para poder tomar un café, ir a la librería, llevar a los chicos caminando a la escuela y tener una vida normal que me permita no alejarme del 100% de la cotidianidad de nuestro país. Sin embargo, los políticos tradicionales quieren vivir como divorciados de esa realidad. ¿Por qué le marco esto del contraste de nuestra ciudad? Porque eso a mí me dice que yo no estoy en condiciones de ser un actor central de la política doméstica y local; estoy mirando permanentemente el diseño de un país.
A ver, perdón, Pablo, si puedo interpretar eso: que el radicalismo logra exitosas administraciones municipales y provinciales y es gente normal, pero para llegar a presidente parecería que hace falta algún grado de anormalidad. Entonces falta ese "anormal".
Sí. Exacto. Entonces yo qué digo: a cada político que invito a la categoría nacional tiene que traer algo de anormal. Esto para mí es completamente anormal: poder diseñar la vida. El otro día me decían: "Pero vos en la ciudad de La Plata...". No, no, digo yo: la ciudad de La Plata la elegí para criar a mis hijos, la elegí porque disfruto la Plaza Moreno, porque me encanta perderme en la ciudad todavía. Hace veintipico de años que vivo ahí y me sigo perdiendo como el primer día que llegué. Eso es anormal en la política, porque el político se cree emperador del club, de la esquina, del barrio, del consorcio, y en todo momento quiere dominar. Entonces tiene que haber una renuncia; tiene que haber una parte de la mente, de nuestra psiquis, que diga "esto no lo puedo hacer".
¿Y quién encarnaría? ¿Qué cuerpo? Siguiendo con la idea de Hegel de que finalmente los presidentes son cuerpos que utilizan la historia para continuar su recorrido, ¿quién sería el cuerpo que tendría que poder capitalizar y al mismo tiempo transmitir ese no mileísmo / no peronismo?
Arrancamos la entrevista hablando de la Corte, y la justicia se caracteriza o se personifica siempre con los ojos vendados. Me gusta esa imagen, nos quedamos con esa imagen, pero ahora en vez de la justicia va a ser la sociedad. Con los ojos vendados y con el cuerpo muy golpeado, va a mover la mano en una oferta. Va a ser la oferta otro elemento: nitidez y oferta. Cuando la sociedad diga "bueno, ¿qué oferta le va a poner la política?, ¿la va a dejar extorsionada entre el mileísmo y el pasado reciente que demostró tener dificultades a la hora de obtener resultados?", va a ir pasando la mano. Ahí es donde digo que la política se retira antes de tiempo. Llega la impostura de una foto donde están Cristian Ritondo, los Menem y demás, y uno dice: ¿qué puedo esperar de esa foto? No es la foto que albergó una coalición política como puede haber sido el surgimiento de Juntos por el Cambio. Todavía la sociedad no está en ese rol.
No importa el candidato, lo que usted está planteando.
No, porque la sociedad lo va a elegir. La sociedad tiene una... Yo siento que va no un paso, va dos cuadras adelante del tiempo político. La sociedad ya sabía que Dante Gebel estaba en una impostura de no querer ser. Es decir, ¿qué descubre la sociedad? Que son dos o tres que están atrás pintando un corralón, nada más. No creo que después de tanto dolor, de tanto cansancio y del estrés al que lo somete el presidente básicamente, la sociedad argentina se pueda convencer o ilusionar con un candidato que diga, por ejemplo: "Bueno, contraté a los consultores de Zohran Mamdani". Yo me río porque digo: no gasten plata. O sea, a ver, ¿vos tenés la audacia de ser alguien que proviene de un origen musulmán que se va a enfrentar contra la colectividad judía en el lugar donde más judíos viven para poder ser alcalde? Es decir, ¿la audacia que tiene Mamdani la van a poder representar acá? Porque hay que tener audacia; después uno puede decir si está de acuerdo o no. Pero si uno fuera un consultor al comienzo de la campaña, le diría: pará.
Jaime Durán Barba dice: primero es el candidato.
Exactamente.
Pablo, se nos acabó el programa. Seguiría conversando porque es muy interesante, así que lo vamos a convocar nuevamente. Muchísimas, muchísimas gracias.
Va a ser un placer. De la misma forma.
LMM