El presidente de la Confederación General de la Producción de la República Argentina y referente del movimiento productivo 25 de Mayo, Gastón Borsini, analizó la postura del sector rural de las economías regionales frente al proyecto oficialista de inviolabilidad de la propiedad privada. Durante la entrevista en Modo Fontevecchia, por +Perfil, Radio Perfil (AM 1190), el dirigente gráfico las marcadas diferencias que existen entre la realidad de la Pampa Húmeda y las necesidades de los productores del interior del país.
Borsini advirtió sobre el impacto del debilitamiento de la Ley de Tierras y la posible extranjerización de zonas estratégicas, señalando que el verdadero interés de los inversores extranjeros se concentra en las áreas de frontera, cadenas montañosas y espejos de agua. Asimismo, remarcó la paradoja de imponer trabas al desarrollo de los pequeños y medianos productores locales mientras se facilitan beneficios normativos para grandes grupos de capitales internacionales.
Gastón Borsini es un productor agropecuario que actualmente se desempeña como presidente de la Confederación General de la Producción de la República Argentina a nivel gremial y político, es uno de los principales referentes del movimiento productivo 25 de Mayo, coordina acciones de manera federal junto a productores de economías regionales, cooperativas y organizaciones rurales de toda la Argentina.
Gastón, muy buenos días, encantado porque Fontevecchia los saluda. Usted lideró un rechazo al proyecto oficialista denominado Inviolabilidad de la Propiedad Privada, en cierta disonancia con lo que uno imagina de que en líneas generales los productores rurales están de acuerdo en la inviolabilidad, porque la tierra es su capital. Me gustaría que usted fundamentara con nuestra audiencia, supongo, los matices que tiene su oposición. Lo escuchamos.
¿Qué tal? Buen día, Jorge. ¿Cómo le va? Un gusto. Sí, en principio, como usted lo menciona, puede sonar lógico y la comunicación que se da sobre el tema puede ser tildada como parte de la realidad. Pero la verdad que hay una preocupación en el sector y se está midiendo esa comunicación en un sector muy reducido de la población. Estamos hablando de algunos sectores o algunas entidades que nuclean a producciones de la Pampa Húmeda, cuando la realidad en las economías regionales es totalmente distinta. Es totalmente distinta a la que podemos ver mediáticamente.
A ver, cuéntenos cuál es esa diferencia, por favor.
Cuando nosotros vemos que en los medios de comunicación o en distintos ámbitos de la política se nombra que a uno de los sectores que le está yendo bien es al agro, tenemos la obligación de tratar de mostrar una voz real de la situación genuina que están viviendo las producciones regionales. Cuando hablamos de producciones regionales, nos referimos a todo el abanico productivo dejando de lado un poco lo que es soja, maíz o trigo, que es una producción totalmente concentrada en la República Argentina y es a ese pequeño sector al que le está yendo bien. Si bien a niveles de ingresos, de dólares y divisas al país, es uno de los sectores más significativos del agro argentino, todas las demás producciones están pasando por un momento bastante desfavorable por la baja del consumo, el poder adquisitivo de los consumidores nacionales y por ahí, teniendo en cuenta que ha sido un par de años buenos en lo climático, que compensa un poco las variables que se están viviendo. Ahora, cuando nos vamos al proyecto de inviolabilidad de la propiedad privada, la verdad que no es mi estilo ni el estilo de ningún representante de la Confederación General de la Producción confrontar con ninguna entidad de las que se arrogan la representación total del agro y no hemos visto manifestarse. Nosotros, desde la Confederación, lo que estamos intentando hacer es tratar de comunicarle a la sociedad que el proyecto de inviolabilidad de la propiedad privada tenía varios artículos que se han quitado, como ser la extranjerización de tierras. En esas cuestiones no estamos hablando del campo de un productor agropecuario de la Pampa Húmeda; no se trata de prohibirle a sectores de inversiones extranjeras que vengan a invertir en tierras productivas en la Argentina, de lo que estamos hablando es del territorio nacional, natural y mineralmente estratégico, zona de fronteras. Hoy en día la Ley de Tierras actual prevé como tope un 15% para posibilitarle a extranjeros adquirir tierra, y tenemos un 6% en mano extranjera, o sea que faltaría todavía que inversores puedan venir libremente a comprar el 9% que todavía permite la ley. Pero la casualidad es que ese 9% está en zonas de la Pampa Húmeda; inversores extranjeros pueden venir y comprar las hectáreas que quieran en la Pampa Húmeda para producir soja, maíz, vaca, y pagarla 17, 20, 25 mil dólares, que es el precio que está cotizando la tierra acá en la Argentina. Pero no es eso lo que le interesa a parte del Gobierno nacional y a inversores extranjeros, lo que les está interesando es la zona de frontera, las cadenas montañosas donde están los minerales y los espejos de agua. Entonces es ahí donde la Confederación General de la Producción pone un punto y dice: a los sectores productivos nos han prohibido durante centenares de años, 215 años, poder desarrollarnos en distintos ámbitos del territorio nacional, la política se ha encargado de inventar impuestos en zonas donde nosotros podemos desarrollar cierta producción, y ahora que se está expresando la ciencia y la tecnología a nivel global —donde prácticamente en la Patagonia, con el cruce de datos y las mejoras de ciertos componentes científico-tecnológicos, se puede llegar a producir lo que hace 5, 6, 7 años no se podía producir— ponemos en venta el territorio. ¿Por qué si hay pequeños y medianos productores, que son sectores de una burguesía productiva que quieren tener la posibilidad de invertir y trabajar en su país, le ponemos trabas mientras le estamos sacando leyes a sectores de un grupo de tecnomagnates que quieren venir a explotar esos territorios? Pasa por ahí un poquito el tema.
Ahora quedó claro, Gastón, muchísimas gracias entonces y nos mantendremos en contacto.
No, gracias a usted, Jorge, muy amable, un saludo.
Un saludo.