Para Miguel Squiariti, presidente de la Cámara de la Industria y Comercio de Carnes, las restricciones al mercado no solo fracasaron sino que dejaron consecuencias profundas: “Perdimos 12 millones y medio de cabezas en el stock ganadero”, recordó en Modo Fontevecchia, por Net TV y Radio Perfil (AM 1190); y apuntó contra las políticas que “evitaban exportaciones” y terminaron, según su visión, en una fuerte caída de la producción y el empleo.
Miguel Schiariti ingeniero referente del sector agroindustrial argentino, que actualmente se desempeña como presidente de la Cámara de la Industria y Comercio de Carnes y Derivados de la República Argentina. Anteriormente fue vicepresidente del Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina, donde fue clave para la apertura del mercado chino para la carne argentina.
Acá Milei acaba de decir que, si se saca el efecto de la carne, la inflación núcleo de marzo hubiera sido 2,5, con la carne subiendo casi el doble que la inflación general. Y, obviamente, usted es quien mejor nos puede explicar hasta qué punto el Presidente le echa la culpa a la carne. ¿Esto termina siendo bueno para la industria en su conjunto?
Me parece que el Presidente está teniendo en cuenta nada más que el efecto del clima, y no está teniendo en cuenta el clima. Si nosotros tomamos los últimos 3 años, en el 2023 tuvimos una sequía de más de 4 meses sin una gota de agua. Esto generó que muchas vacas, y además esto ocurrió en el momento en el que se hace el servicio, cuando nosotros decimos “se hace el servicio” decimos que se pone la vaca con los toros o se hace la inseminación artificial. Si la hembra está mal comida, es una hembra que no ovula, y si no hay ovulación no hay posibilidad de que haya un ternero.
Esto ocurrió en el año 23 y ahí, ese año, tuvimos 500.000 terneros menos que los que veníamos teniendo en épocas normales, con climas normales. En el 24 tuvimos el efecto contrario: tuvimos 3 millones y medio de hectáreas inundadas en la misma época, y esto también generó una caída en la producción de terneros, que fue menor porque el efecto climático duró menos, pero tuvimos 35.000 terneros menos que los que habíamos tenido el año anterior.
Y en el 24, en el 25 nos pasó exactamente lo mismo, con 5 millones de hectáreas inundadas en lo que es la pampa húmeda, que es en realidad donde está la pampa húmeda y la cuenca del Salado, que es donde está la mayoría de las vacas. La provincia de Buenos Aires tiene casi el 70% de las vacas del país, tiene más de 20 millones de cabezas. Y si hay 20 millones de cabezas, 20 millones de hembras que tienen problemas de alimentación, la lógica es que la producción de terneros caiga de manera abrupta.
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Para decirlo: Argentina, en el momento en que los Kirchner tomaron el gobierno, tenía 63 millones de cabezas, y la mantuvo hasta el 2007, 2007, 2008, 2009, cuando empezó a surtir efecto las estupideces que hizo Moreno interviniendo en el mercado de la carne. Perdimos 12 millones y medio de cabezas en el stock ganadero, 20%, 20% del stock, del cual hemos recuperado nada más que 4 millones; es decir, no hemos recuperado ni el 30% de la pérdida que tuvimos en ese momento.
¿Por qué fue esto? Por la persecución que hizo Moreno de la industria y por la persecución que hizo Moreno de los productores agropecuarios, fijándoles precios, evitando la posibilidad de exportaciones, prohibiendo exportaciones de vaca, prohibiendo exportaciones de siete cortes. Esto hizo que el productor ganadero mandara las vacas a la cañada. Esa es una expresión muy campera: decir “mandar la vaca a la cañada” es mandarlas al lugar donde no molesten y no se alimenten. Esto es lo que hemos tenido durante mucho tiempo.
Y para dar un último dato: el último año de Cristina como presidenta del país tuvimos 180.000 toneladas de exportaciones y un millón de toneladas de producción. Cuando se fue Macri, que no hizo nada por la ganadería, teníamos 1 millón de toneladas de exportaciones, 970.000, y la producción fue de 3.200.000. Esto es no haber participado, no haber metido la mano política en los 4 años de gobierno, lo cual es muy bueno.
Y a nosotros, a mí en particular, me alegra mucho que el secretario Iraeta haya dicho: “Está prohibido prohibir”. ¿Qué quiere decir con esto? Lo que está prohibido es prohibir exportar, ya sea animales de determinada edad, ya sea determinados cortes que se supone que eran para defender la mesa de los argentinos. En esos 3 años de gobierno de los cuales recién mencionaba, 2007, 2008, 2009, la carne aumentó el 300%. Y entonces no estábamos defendiendo nada, estábamos defendiendo el capricho de un loco que todavía anda por los canales de televisión sin ponerse colorado y diciendo las mismas estupideces que dijo en aquel momento y que tuvieron los efectos que tuvieron.
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En estos dos años y medio usted cuenta lo que pasó en el gobierno de Cristina, en el gobierno de Macri, ¿qué pasó estos dos años y medio y qué pasó los 4 años de Alberto Fernández?
En los cuatro años de Alberto Fernández no pasó absolutamente nada. Los productores soportaron pérdidas importantes. La industria estuvo muy mal, la industria del consumo, porque además esta caída en la producción, este 20% de caída del stock, generó la pérdida de 5.000 puestos de trabajo y el cierre de 450 frigoríficos. No es poco lo que ocurrió con esa política.
¿Esos 4 millones de vacas o terneros que mejoraron sobre los 12 que se perdieron en el gobierno de Cristina fueron proporcionalmente al gobierno de Macri, de Alberto Fernández y medio período de Milei, o en algún momento se concentró?
No, no se concentró en ningún momento. Fueron creciendo casi biológicamente.
Y respecto del millón de toneladas de exportación que se tuvo al final de Macri contra las 180.000 al final de Cristina, al final del gobierno de Alberto Fernández, ¿cuántas fueron las toneladas de exportación y cuántas son hoy?
Al final del gobierno de Alberto Fernández fueron más o menos parecidas: fueron 878.000 o un número muy parecido a eso, muy cercano al millón de toneladas, a pesar de los problemas con el tipo de cambio que vivimos en esos momentos. Hoy lo que tiene de bueno es que, como el Estado no participa, no prohíbe, el productor dejó de proteger la vaca y está viendo cómo hace para crecer, recuperar el stock.
Y la discusión hoy entre los productores y la industria es: ¿hacemos crecer el stock o hacemos crecer el peso de faena?, que es una manera mucho más rápida de producir más carne que intentando aumentar el stock, porque aumentar el stock implica por lo menos 5 años para que ese aumento sea significativo.
Se pueden hacer las dos cosas juntas, sin ninguna duda, sobre todo en momentos como este en el que el precio relativo del maíz y de la carne son favorables para la carne. Entonces uno puede incentivar el uso del maíz en la alimentación animal y esto va a agregar más kilos en el mismo período.
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¿Qué oportunidad nos da el acuerdo con Estados Unidos de exportar, tener una cuota mayor incluso que la cuota Hilton? ¿Viene en un momento en que la producción argentina puede satisfacer o aquello de que cuando aparece una oportunidad justo no tenemos nosotros las condiciones de aprovecharla?
Afortunadamente esta vez, y esto a mí me gustaría dejarlo de lado, el hecho de que Milei es trampista o que Trump es mileísta, me parece que es simplificar un problema sin conocerlo. Estados Unidos está sufriendo desde hace dos años una intensa sequía en el norte del país y esto hace que estén necesitando carne. Estados Unidos siempre fue exportador de un millón de toneladas e importador de un millón de toneladas.
¿Por qué tiene este juego? Porque los norteamericanos el 60% de la carne que consumen la consumen por medio de hamburguesas, y la hamburguesa tiene serias restricciones a la cantidad de grasa que pueden llevar, y esto es el 20%. La carne norteamericana es una carne que tiene mucho marbling. Nosotros le llamamos marbling a lo que es el veteado. Cuando uno corta un bife o un pedazo de carne, esas rayitas blancas que vemos es grasa intramuscular. Eso, en la carne de Estados Unidos, en promedio, es de más del 30%.
Entonces necesitan exportar carne con mucho marbling, que tiene buen precio porque es lo que más cuesta producir, la grasa, que es lo que más energía genera y necesita para crecer. Y entonces tienen que importar la que tenga menos grasa para las hamburguesas.
Entonces hay una oportunidad en este acuerdo con Estados Unidos de exportar a Estados Unidos. Y déjeme hacer una pregunta comparativa con un país que siempre se nos hace: ¿por qué Argentina no fue Australia? La importancia que tienen en Australia las materias primas, la posibilidad de que Argentina ahora, con la minería y con la energía, pueda parecerse. Y cuando uno viaja a Oriente, lo que come es carne australiana porque es lo que tienen cerca. ¿Cuál es la comparación de nuestra carne con la australiana?
Son carnes muy parecidas. A nosotros, personalmente, a los argentinos, nos gusta más la carne argentina porque es el gusto que tenemos incorporado. Pero los australianos tienen buena carne, tienen buena carne de corral. Cuando digo carne de corral es lo que habitualmente se denomina feedlot, y la gente no entiende muy bien qué es un feedlot. En realidad es un animal que está en un corral, alimentado con alimento balanceado, maíz y núcleos proteicos.
Eso es un feedlot, y se hace de distintas maneras, pero siempre es esto: animales que no caminan porque están en un corral y que se alimentan con alimentos muy proteicos y muy energéticos, maíz básicamente con núcleo proteico que le da vitaminas y minerales que necesitan para desarrollarse y aprovechar todo lo que están consumiendo.
O sea que para los chinos la calidad de la carne australiana y la nuestra, comprarles a ellos o a nosotros, es parecido.
Sí, es parecido. Hasta ahora no lo han hecho por la diferencia que nosotros tenemos en el doble sistema de vacunación. Cuando digo doble sistema de vacunación, tenemos el 75, el 80% del país libre de aftosa con vacunación, y en el sur, debajo de la barrera, allá en Río Negro, ahí no se vacuna. Entonces dicen: “Bueno, ustedes tienen doble estándar sanitario, entonces no nos pueden mandar carne”.
En este momento estamos muy cerca de poder hacerlo, a punto tal que Uruguay, que es un país chiquito y que dejó de vacunar en todo el país, está exportando carne a Japón. Y es muy importante el mercado japonés, porque después del mercado japonés viene el de Taiwán, el de Corea, viene el resto de Oriente. Y esos son países que, como no pueden producir el tipo de carne que producimos nosotros, pagan muy buenos precios. Es importante que logremos abrir ese mercado, que ya lo estamos logrando: logramos abrir el mercado chino.
LT