jueves 06 de octubre de 2022
MODO FONTEVECCHIA CUIDADO AMBIENTAL

Qué es el agua virtual, clave para manufacturar, procesar, transportar y vender bienes

La industria de la moda consume miles de millones de litros, pero pocas personas son conscientes del daño. Consejos para empezar a remediarlo.

Fabricar un par de zapatillas insume 4.400 litros de agua; uno de jeans, 8.000; una remera, 2.700. Aunque se lo llama “virtual”, ese liquído inodoro, incoloro e insípido es demasiado real: se gasta para manufacturar, procesar, transportar y vender los bienes que hacen girar al mundo. El agua que usamos pero no vemos representa nada menos que el 96% de su consumo total, revela un informe de la cadena alemana Deutsche Welle.

La industria de la moda es uno de los sectores más sedientos y contaminantes del planeta. Tanto, que el agua que insume podría llenar 32 millones de piletas olímpicas.Una tendencia que podría duplicarse en 2030, dados los indicadores de consumo que no paran de crecer. Las estadísticas son inquietantes: la producción de un kilo de algodón demanda un promedio de 10 mil litros. La que se usó para fabricar la remera que podemos tener puesta en este mismo momento podría saciar nuestra sed durante dos años y medio.

“Me parece sustentable que la gente repita vestidos”

Cuando esos hallazgos se contrastan con los desequilibrios globales, el resultado es todavía más preocupante: uno de cada tres habitantes no tiene acceso a agua potable. Los enclaves productivos de algodón, usualmente instalados en zonas de alto estrés hídrico, emplean ocho mil sustancias sintéticas, que se mezclan con miles de millones de litros de agua que más tarde terminan contaminando los ríos.

¿Cómo reducir el consumo de agua virtual?

Invirtiendo en ropa de buena calidad, manufacturada sin productos peligrosos; evitando los materiales con microplásticos que contaminan los océanos tras desprenderse durante el lavado; comprando ropa de segunda mano o prolongando la vida útil de la que tenemos, lavándola menos, reparándola y evitando el secarropas. Un cambio que -como todos- empieza desde casa, pero -como muchos- será inocuo sin el acompañamiento de los grandes responsables.

AO PAR