El conflicto por las Islas Malvinas vuelve a quedar atravesado por una discusión que excede la disputa histórica entre la Argentina y el Reino Unido: el nuevo valor es tratégico que adquirió el Atlántico Sur. En este escenario, el reordenamiento de los intereses de Estados Unidos sobre el hemisferio occidental puede abrir una ventana diplomática que, hasta ahora, parecía difícil de imaginar. Sobre este escenario, Modo Fontevecchia, por +Perfil, Radio Perfil (AM 1190) conversó con Rosendo Fraga, quien analizó el rol de Donald Trump, la posición británica y las posibilidades que tiene la Argentina para avanzar en la cuestión de la soberanía.
Para el analista político, el objetivo de Washington no pasaría necesariamente por modificar la soberanía británica sobre las islas, sino por garantizarse el uso militar de la base de Malvinas como parte de una estrategia de control del Atlántico Sur y del paso de Magallanes. En ese marco, Fraga planteó una alternativa que recupera una idea histórica de la diplomacia: tres banderas flameando en Malvinas, incluida la argentina, como resultado de una negociación que permita modificar el statu quo sin recurrir a una salida militar.
Rosendo Fraga Es abogado, egresado de la Universidad Católica Argentina, analista político, periodista e historiador. Es ampliamente reconocido como uno de los principales especialistas en estrategia política, opinión pública y geopolítica de la Argentina. Se desempeña como presidente de la Academia Nacional de Ciencias Morales y Políticas, además de ser director del Centro de Estudios Nueva Mayoría y miembro del Consejo Argentino para las Relaciones Internacionales.
Rosendo, muy buenos días, Jorge Fontevecchia. A tu saludo, un gusto estar allí. Muy interesados en tu visión, más de largo plazo, sobre lo que significa el conflicto del Atlántico Sur. Estuve escuchando y leyendo parte de tus opiniones, de que no se trata simplemente de un tema de Trump, de Milei, de la actual coyuntura de un gobierno inglés que supuestamente en pocos meses podría llegar a cambiar de signo político, sino de una revalorización del Atlántico Sur en su conjunto y de la paz, el control del Atlántico Sur, más una mirada norte-sur integrada que una de Occidente y hemisferio norte, algo más vertical, creo haberte entendido, que horizontal, de hemisférico por vertical, cruzar norte-sur. Pero bueno, me gustaría que en tus palabras lo compartieras con nuestra audiencia.
Bueno, ante todo, gracias por llamarme. Y vamos al punto que vos planteás. Por escrito, dos documentos de Trump en Estados Unidos, una directiva para el Departamento de Estado y otra para el Pentágono, plantean que el hemisferio occidental, norte y sur, no es la visión. La visión es el hemisferio del extremo norte al extremo sur. Es un hemisferio vertical, divide verticalmente, no horizontalmente. Y esto hace que, entre los dos hemisferios, vos tengas tres pasajes bioceánicos: el de Groenlandia, el de Panamá y el de Magallanes. ¿Y qué es lo que se propone, no es cierto? Dominar Estados Unidos para controlar el hemisferio. Y te queda el Atlántico y el Pacífico, con dos defensas naturales frente a cualquier agresión que quiera avanzar desde Europa, África, Asia u Oceanía. Esta es la visión. En esa visión, el Atlántico sudo-occidental, que es donde estamos nosotros en el sur, adquiere más relevancia para Estados Unidos. Este es el punto. Vos me decís: ¿qué pretende Trump con las Malvinas? Mi información/conjetura, la base, la base británica, es decir, de Gran Bretaña a Malvinas hay 14.000 kilómetros. Del Comando Sur de Estados Unidos a Malvinas hay 10.000 kilómetros. De Malvinas a Tierra del Fuego, menos de 400 kilómetros. Es decir, en mi juicio, lo que busca con todo este planteo que ha hecho Trump, Marco Rubio, etc., es algún tipo de negociación con Gran Bretaña para que Estados Unidos pueda instalarse en Malvinas, no necesariamente como soberanía, sino como uso militar de la base. Este creo que es el punto. Y, de ahí, controlar en Magallanes.
O sea, no la base de Tierra del Fuego, sino la base de las Malvinas, pero sin modificar la soberanía británica. O sea, para la Argentina sería un negocio cero de ganancia.
Bueno, a ver. Todo este esquema, te da una ruptura del status quo y te da posibilidades. Trump le gustaría, como en todo el mundo, ser solucionador de conflictos, aunque los termine incrementando. Que, en medio de ese contexto, Trump encauce el conflicto entre Argentina y Gran Bretaña, bueno, es un punto que políticamente le puede importar. Es decir, volver a la idea de Gerard Haack, secretario de Estado de Reagan, en abril del 82: las tres banderas. Las tres banderas en Malvinas. Bueno, es una posibilidad. Después hay que mirar con cuidado, porque nosotros no estamos haciendo diplomacia. Gran Bretaña, sí. La declaración que dice: “Los isleños tienen que seguir siendo británicos”. Los isleños tienen que seguir siendo británicos. Punto. Es una declaración bien precisa, donde cada palabra tiene un significado. Eso es que abre una puerta a algunas posibilidades. Una cosa es “los isleños tienen que seguir siendo británicos” a poner por delante la soberanía sobre las islas. Ellos han puesto por delante: “Los isleños tienen que seguir siendo británicos”, y acá tenés alguna alternativa a discutir. El enfoque equivocado del Gobierno es ponerle el tema en términos de defensa y no en términos de diplomacia. El Gobierno tiene que asumir que esto, si algo avanza, va a ser como negociación. No vamos a estar gastando en defensa, no apurando una base militar. Ese es poner el conflicto en términos militares, cosa que a la Argentina no le conviene. Y este creo que es el punto. Es decir, en ninguna parte aparece la palabra negociar. Ahora, si yo mantengo el tema militar como base en mi estrategia, en Gran Bretaña no va a ceder nada. Si yo me pongo en el campo diplomático, en el interés de Estados Unidos, algo puedo conseguir. Y este creo que es fundamental en el planteo del Gobierno.
Dura respuesta de Londres tras las medidas de Milei por Malvinas
Ahora, ¿cómo sería? Y te pregunto, dado el último conflicto que tuvo Trump con Inglaterra, dado que no le permitieron usar las bases inglesas en otra colonia, pero en el Atlántico Oriental, en su ataque a Irán. ¿Le estará conforme a Trump que haya una base norteamericana, pero que, en determinado momento, dependiendo cuál sea el gobierno inglés, un gobierno laborista, un gobierno de izquierda, no le permita su uso, como no le permitió el uso de las instalaciones de otra colonia inglesa para que los aviones hicieran aterrizaje para el ataque a Irán?
Bueno, mira, Gran Bretaña tiene 14 espacios de ultramar. Tiene 14 lugares como Malvinas. En la mayoría de ellos hay bases militares. Pero acá depende qué es, digamos, lo que... Cada contrato es una cosa especial. Entonces yo no creo que Trump, para resolver su objetivo en Malvinas, va a querer asegurarse de eso. Va a querer asegurarse. De manera que, si el Reino Unido no cumple, bueno, eso va a derivar en un conflicto importante, en corte de acceso a la inteligencia, de corte de acceso a otras áreas que domina Estados Unidos. Ya lo vimos hace 44 años. Sin el apoyo de inteligencia y logístico de Estados Unidos, Gran Bretaña no hubiera podido ganar la guerra. Esto ahora se acentúa más. Entonces yo creo que, para este tema, es decir, Estados Unidos tiene más elementos de presión sobre el Reino Unido que hace 44 años. Pero este es el tema. Tenemos que mirarlo con cuidado. Me parece recuperar la diplomacia como una herramienta de manejo de este problema e ir llevando el tema con cautela. Yo te diría que sí, Trump quiere el uso de la base. ¿Qué quiere Milei? La Argentina, es decir, la bandera argentina flameando antes de la elección del año 2027. Bueno, es decir, ¿puede haber una bandera argentina flameando? Sí. Sí, si tiene en este esquema una instalación argentina que Estados Unidos garantice, un no conflicto militar con su presencia allí. ¿Puede la Argentina, ante la elección, tener la soberanía efectiva sobre las islas? Yo creo que no. Podrá tener una hoja de ruta. Bueno, entonces acá es donde vos tenés que, digamos, definir un objetivo posible para ir hacia adelante.
Todo indica que, antes de las elecciones de Argentina, en Inglaterra va a haber un nuevo gobierno. Un nuevo gobierno conducido por Nigel Farage, que además es hipertrumpista, además de tener una simpatía ideológica con la derecha y ultraderecha, es especialmente amigo de Trump. ¿Eso no resolverá todos los problemas entre Estados Unidos e Inglaterra cuando, en lugar de un gobierno laborista, haya un gobierno trumpista en Inglaterra, de acá cerquita?
A ver, yo te diría que es un hipernacionalista inglés. Él puede manejar la negociación mejor con Trump, pero Farage va a querer una solución donde no va a entregar la soberanía, pero un estacionamiento para que la Argentina tenga como atracar. Vos fijate que, antes de la guerra, los isleños atendían en hospitales de la Patagonia en emergencias sanitarias. Había escuelas donde maestras argentinas enseñaban en castellano y tenías una relación muy fría, pero eso implica cambios en materia de soberanía. Tenemos que recuperar primero esa cuestión. Vos sabés que las islas tienen un Parlamento propio, de cinco legisladores, los isleños, porque tienen un gobierno propio de todos los territorios de ultramar. Bueno, yo creo que la Argentina desperdicia la oportunidad de hablar con esa gente, de hablar con esa gente, invitarlos a visitar la Argentina en forma no oficial. Pero esto también te implica diplomacia. Esos legisladores van a jugar un papel clave. Y además, a todo esto, tenés que agregarle que las Malvinas son propiedad de una sociedad, no es propiedad del Estado británico. Soberanía es una cosa, propiedad es otra. Hay distintas alternativas para avanzar y negociar. Ese es el camino que yo creo que tenemos que tomar en este momento.
Clarísimo. Muchísimas gracias, querido Rosendo. Te mandamos un abrazo grande y, como siempre, elevás el debate.
Muy gentil. Te agradezco mucho. Un abrazo grande.
LMM