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MODO FONTEVECCHIA
Crisis política

Sergio Berni explica por qué cree que Milei no se presentará a la reelección por problemas personales

El senador cuestionó la inactividad del Senado bonaerense, denunció acuerdos que contradicen la estrategia de Axel Kicillof y advirtió sobre las consecuencias económicas y sociales de las políticas impulsadas por Javier Milei.

Sergio Berni 26062026
Sergio Berni | NA

La crisis interna del peronismo bonaerense, los cruces en el Senado provincial y las perspectivas electorales de cara a los próximos años ocuparon el centro de la discusión política en la provincia de Buenos Aires. A partir de su entrevista en Modo Fontevecchia, por Net TV, Radio Perfil (AM 1190), Sergio Berni cuestionó la conducción política del oficialismo provincial, advirtió sobre las consecuencias económicas del rumbo del Gobierno nacional y afirmó: "Veo que Milei la está pasando mal, como Macri en su última etapa".

El médico cirujano, militar retirado y dirigente político, Sergio Berni, desarrolló gran parte de su carrera profesional en Santa Cruz, donde trabajó como médico y estableció vínculos con el kirchnerismo durante los gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner. Se desempeñó como funcionario del Ministerio de Desarrollo Social durante la gestión de Alicia Kirchner, donde llegó a desempeñarse como viceministro. Más tarde fue senador bonaerense y vicepresidente primero del Senado de la provincia de Buenos Aires. A partir de 2012 fue designado secretario de Seguridad de la Nación durante el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner, cargo que ocupó hasta 2015. Entre diciembre de 2019 y diciembre de 2023 fue ministro de Seguridad de la provincia de Buenos Aires durante la gestión del gobernador Axel Kicillof.

Hace unos días fue protagonista central en la Legislatura bonaerense: retomó su actividad y tuvo un cruce con Magario. También le pasó a Ishii. Ambos fueron protagonistas de una jornada en la que tuvieron un cruce y le quitaron la palabra.

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Sí, la verdad es que, cuando uno está en la actividad legislativa, todos los que estamos ahí estamos defendiendo intereses, los intereses de los bonaerenses.

Venimos de un Senado que hace seis meses está sin funcionar por diferentes motivos administrativos, por la mala gestión de quien es la vicegobernadora, que es la presidenta del Senado, motivo por el cual se necesitaba ese tiempo para que las cuestiones administrativas mal hechas fueran caducando con el paso del tiempo.

La mitad del año.

La mitad del año. Por eso, dentro de las discusiones, yo decía que el Senado tenía que devolver la mitad de su presupuesto de todo este año que no funcionó.

Pero, sacando eso, lo importante es lo político. Me parece que el Senado se ha convertido en un lugar donde no nos podemos poner de acuerdo entre el gobernador, que dice una cosa, y su vicegobernadora, que dice otra.

Por ejemplo, nosotros vemos permanentemente a Axel Kicillof batallar contra el gobierno de Milei porque el gobierno de Milei está ahogando financieramente a la provincia de Buenos Aires. Y eso se ve. Se nota en cada una de las actividades económicas de la provincia de Buenos Aires. La crisis sanitaria a nivel nacional, que cada vez se va profundizando más, repercute fuertemente en el sistema sanitario de la provincia de Buenos Aires. Y eso se nota.

Y, por otro lado, el otro día en la sesión quedó muy expuesto un acuerdo que había entre La Libertad Avanza y la vicegobernadora. Entonces decimos: ¿cómo tenemos un gobernador que, por un lado, está siendo asfixiado y vos venís y hacés acuerdos con los propios que están ahogando a la provincia? Algo inentendible.

Podemos compartir con la audiencia ese momento.

Sí. Fue una discusión mucho más acalorada, pero está claro que cuando la oposición, en este caso La Libertad Avanza y el PRO, no acompañan la moción para que un senador que tenía cosas de suma importancia para decir, y que además eran políticamente muy importantes para la oposición, pudiera hablar, todos se callaron la boca.

Quedó muy evidente el acuerdo.

¿Por qué no lo querían dejar hablar a Mario Ishii​?

Porque viene planteando un tema. Recién hablábamos del colapso del sistema de salud a nivel nacional. Ese colapso repercute negativamente sobre la salud de la provincia de Buenos Aires. Eso, agregado al colapso de las obras sociales y del sistema prepago, es tremendo, incluso en las mejores prepagas.

Todo eso va acumulando consultas en el sector público. Hay hospitales que son de la provincia y otros que son municipales. Los municipales tienen que gestionarse con fondos municipales. En el caso de Mario Ishii, tiene varios hospitales municipales que estaban colmados. Estaba expresando la preocupación y la necesidad de declarar una emergencia para poder enfrentar esta situación, que es ajena a la gestión de la provincia y a la gestión del municipio.

Y hubo algunas cuestiones, algunos cruces con la vicegobernadora, muy mal manejados, amenazando a Mario Ishii. Y la verdad es que, como decía Churchill, hay que tener mucho coraje para levantarse y hablar, pero hay que tener mucho más coraje para sentarse y escuchar.

Mario Ishii fue distinguido en EEUU por su liderazgo global con un doctorado Honoris Causa

Y la verdad es que el gobierno de la provincia de Buenos Aires no puede hacer como el avestruz, que esconde la cabeza mientras los problemas siguen pasando para no verlos. Me parecía que era una buena oportunidad para abordar entre todos un tema que es de común interés para todos los bonaerenses. Pero, son cuestiones políticas que se están transitando en este momento y que hay que ordenar de alguna manera.

¿Y quién tiene que ordenar esto? Esto lo tiene que ordenar aquel que quiera conducir al peronismo a la victoria, porque así no vamos a ninguna victoria.

Obviamente sería Kicillof a quien usted está mencionando.

Si Kicillof quiere ser candidato a presidente, tiene que conducir a todo el peronismo. Ahora, si no quiere conducir a todo el peronismo y quiere conducir solamente una facción, iremos con nuestros propios candidatos.

Entrevistando a colegas suyos a lo largo de las últimas semanas apareció siempre una sospecha que, en tono de conjetura, simplemente se la formulo. Viendo que el presidente Milei tiene altas chances de ser reelecto y que el peronismo tiene menos chances electorales que en otros momentos, una parte del peronismo estaría pensando que conviene más tener legisladores propios que preocuparse por la candidatura presidencial. Lo que, de alguna manera, plantea lo que se llama "jugar a perder". ¿Le asigna alguna verosimilitud a esta conjetura?

Sí, por supuesto que hay muchos que especulan. Hay de todo. Están aquellos que especulan. Yo creo que la historia la escriben aquellos que no especulan. El peronismo no es hijo de una especulación; es hijo de una revolución social.

No hay cabida en mí para ese pensamiento. Nosotros tenemos hombres y mujeres que tienen la capacidad de sacar a la Argentina de este caos económico al que nos están arrastrando.

¿Qué hay especulaciones? Sí. El desdoblamiento de las elecciones, por un lado las de la provincia de Buenos Aires y por otro las nacionales, da cuenta de que hay muchos hombres y mujeres dentro del peronismo que, con calculadora en mano, hacen ingeniería electoral para ver qué les conviene a cada uno.

Pero el peronismo no es una confederación de partidos vecinales. El peronismo es un movimiento, es un partido de poder y tiene la obligación de ganar. Y para eso tiene que competir siempre con los mejores.

¿Cómo ve al peronismo en su conjunto? ¿Cómo ve esta hipótesis sobre las posibilidades de reelección de Milei?

Yo creo que no hay ninguna posibilidad de que Milei sea reelecto. Es una opinión personal. Lo creo por cuestiones políticas, por los resultados políticos e incluso por cuestiones personales del propio presidente. Lo veo muy lejos.

Igualmente, faltan dos años de gobierno y pueden pasar muchas cosas en el medio. Pero no veo que esto vaya a buen puerto. Así que la obligación del peronismo es poner a sus mejores hombres y mujeres a disposición de un proyecto de poder que pueda conducir a la Argentina después de este desastre.

Usted dijo hace un rato que nadie tiene garantizado que gana en un balotaje. Esto vale tanto para una polarización favorable al peronismo como para el antiperonismo. Lo vimos en Colombia, en Perú e incluso en Brasil hace dos años y medio, donde un 1% de diferencia terminó definiendo al ganador.

Así es, obviamente. Perú fue tremendo. Eran 500 votos arriba, 500 votos abajo en un balotaje. O sea, 0,0 y algo. Y es lo que está pasando. Por eso creo que nadie tiene garantizado nada. Creo que, más allá de que la ingeniería electoral es importante a la hora de tomar definiciones políticas, la definición política más importante se toma con la cabeza y el corazón, fundamentalmente con el corazón y sin especulaciones.

Yo soy de aquellos que dicen: "Prefiero ir con lo nuestro. ¿Que nos puede ir mal? Sí. ¿Que podemos ganar? Sí. ¿Que podemos perder? Sí. Pero con lo nuestro y no volver a tener la triste experiencia de Alberto Fernández".

¿Y quién es lo nuestro si no es Kicillof?

Todos queremos que sea Kicillof. Es algo muy raro lo que está pasando, porque todos nosotros queremos que sea Kicillof.

Yo fui uno de los primeros en convencerme de que Axel tenía que ser candidato a presidente. Inclusive discutíamos que tendría que haber sido candidato a presidente en la elección anterior y no haber elegido ser gobernador, porque eso lo posicionaba desde un lugar de la política totalmente distinto.

Todos creíamos y estábamos convencidos de que Kicillof quería. Ahora, no solamente hay que decir "quiero ser", sino también hay que demostrar que uno quiere ser. Y cuando uno quiere ser, en una situación política como esta, donde a nadie le sobra nada, me parece que lo que hay que hacer es contener y abrazar a los propios, fundamentalmente a los propios.

Creo que lo que pasó el otro día en el Senado, con la vicegobernadora generando ese mal ambiente para que todo salga mal en vez de conducir y aportar soluciones... A mí, en la cirugía, siempre me enseñaron que el buen cirujano no es el más hábil con el bisturí, sino aquel que puede hacer simple todo lo que es complicado.

Y la verdad es que hoy en el peronismo estamos complicando lo que es simple. Hasta que no se resuelva, me parece que tenemos que dar mucha batalla. No nos podemos quedar de brazos caídos porque la responsabilidad del peronismo de cara al futuro del país es muy grande.

Usted dijo recién que no creía en la reelección del presidente Milei por cuestiones de orden político, por la posibilidad de que la sociedad no lo prefiera o por cuestiones personales del propio Milei. Y ahora estaba diciendo que, si Kicillof quiere conducir al peronismo, tendría que hacer tal cosa. ¿Usted duda de la voluntad, por un lado, de Axel Kicillof y, por otro, de Milei de ser candidatos a presidente?

No, no dudo de la voluntad de Kicillof de ser candidato a presidente. Dudo, sí, de que Milei pueda volver a ser presidente. Inclusive, como dije recién, por una gestualidad propia. Lo veo fuera de foco, totalmente desinteresado en la gestión.

Lo veo como en las últimas etapas de Macri. A Macri lo veía sufrir la gestión. Se le notaba. ¿Se acuerda de esos jugadores de tenis que están jugando y dicen: "Qué mal la estoy pasando en medio del partido"? Bueno, la gestualidad me da esa sensación. Me da la sensación de que este rumbo económico cada vez se va a profundizar más. No veo soluciones de corto plazo.

¿Que pueden venir? Estamos creciendo. Sí, es verdad, estamos creciendo, pero estamos creciendo de manera mala.

Pero me parece muy interesante porque usted está aportando algo que normalmente en el debate público no aparece. El debate público respecto de que no se ha votado a Milei porque la economía beneficia a menos y perjudica a más es un tema recurrente de análisis político. Ahora, usted lo que está diciendo es que, independientemente de que hubiese una cantidad de personas decididas a votar a Milei, lo que usted percibe es que Milei está sufriendo la gestión y que entonces no tendría la voluntad ni el deseo de presentarse.

Yo veo a Milei que no está disfrutando poder generar los cambios que él está empujando, cambios con los que no estoy totalmente de acuerdo, pero de eso se trata la política: de transformar. Veo que no la está pasando bien y se le nota, de la misma manera que se le notaba a Macri en el último año.

Pero, más allá de todo eso, que es un aporte subjetivo, objetivamente el país no arranca. El país se va profundizando. Está creciendo, sí, pero está creciendo con una patología.

Mire, el crecimiento tiene que ser armónico. No es cuestión de crecer por crecer. Hay ciertas patologías, ciertas enfermedades del crecimiento en los seres humanos. Por ejemplo, esos chicos que por ahí crecen y les crecen mucho las manos, las extremidades o la cabeza. Se llama acromegalia. Crecen, sí, pero crecen de manera disarmónica. Es una patología que al corto tiempo tiene sus consecuencias.

Este crecimiento que está concentrado en un sector de la economía, en la especulación financiera, que está concentrado en la extracción minera y en ciertos sectores de la energía, lleva a la Argentina a crecer patológicamente, lo que va a tener consecuencias nefastas en el corto plazo.

Como médico, también hace analogías.

Yo lo he escuchado y digo: obviamente, la primera imagen de quien disfrutó el poder ejerciéndolo es Menem. Alfonsín lo sufrió. Néstor Kirchner lo sufrió, al punto de que poco después falleció muy joven.

No, Néstor Kirchner no sufrió. Por el contrario, Néstor Kirchner tenía mucha voluntad.

No quiero meterme en algo personal que tiene que ver con la salud de Néstor Kirchner, pero si hay alguien que sentía que estaba llevando adelante profundas transformaciones era él.

¿Usted no cree que la política le costó la vida también?

La política es muy desgastante, extremadamente desgastante. El otro día estaba leyendo un artículo muy interesante sobre las diferentes actividades que generan estrés y cómo ese estrés tiene un impacto negativo en la salud.

La profesión que más estrés genera es la del piloto de combate en combate y la del cirujano cuando está operando. Nosotros operamos todos los días y uno se va acostumbrando a ese estrés, empieza a comprender cómo manejarlo. Pero cuando tiene vocación de servicio, pasan a un segundo plano las implicancias o las secuelas que tiene el estrés sobre el cuerpo.

Bueno, en aquellos que tienen vocación de servicio y llevan adelante esa profesión o esa actividad, como en el caso de la política, con vocación, con emoción y con compromiso, no los afecta de manera tan fuerte.

Sigo su ejemplo. Comparto. Había una frase de Confucio que decía: "Afortunado aquel que no sabe si está jugando o trabajando". Pero creo que uno de los puntos en los cuales esa alegría de la vocación tiene que ver con percibir los resultados que uno consigue.

Eso es la frustración. Y yo veo a Milei muy frustrado. Creo que ese sufrimiento que tiene es porque las cosas no le están saliendo como pensaba. Se lo nota frustrado, se lo nota enojado, se nota que no está conforme con su gobierno.

Ahí va. Porque finalmente, probablemente, quien transmitía que disfrutaba el ejercicio del gobierno era Menem. Es que, desde 2001 para acá, no hubo circunstancias de mucha satisfacción. Sí es cierto el período entre 2003 y 2011. Pero la segunda presidencia de Cristina me parece que también sufrió el ejercicio del poder. ¿Todo presidente de la Argentina, en las circunstancias en las que está, finalmente no va a sufrir el poder?

La Argentina tiene una particularidad que se está generalizando, sobre todo en Sudamérica. Hay cuestiones que tienen que ver con la gestión propia del gobierno y sus resultados. Y hay otras que son extrínsecas: esos ataques permanentes que se han vuelto una forma de práctica política, ataques de todos lados, muchos de ellos sin sentido.

Yo creo que Milei hoy tiene problemas intrínsecos y problemas extrínsecos.

Eduardo Duhalde ayer, aquí en este programa, planteaba que él creía que en la provincia de Buenos Aires había que sumar al radicalismo para ganar las elecciones, con su vieja idea de cuando trabajaba con Alfonsín. De hecho, planteaba que el hijo de Alfonsín se estaría sumando a ese proyecto productivista que todavía propone.

Y mencionaba a dos candidatos que consideraba con más posibilidades: el intendente de Avellaneda y el intendente de La Plata. ¿Cómo ve usted la candidatura a la gobernación de la provincia de Buenos Aires? Si bien es cierto que el peronismo puede tener dificultades para acceder a la Presidencia, todo parece indicar que en la provincia de Buenos Aires, sin balotaje, las posibilidades del peronismo son mucho mayores.

Sí. Mire, si hay algo que tiene el peronismo es un semillero de candidatos muy importantes.

Dieciocho exactamente candidatos.

Dieciocho candidatos a gobernador para la provincia de Buenos Aires. Me parece que cada uno tiene su capacidad, su forma de gestión.

Yo, si fuera Axel Kicillof, mi candidato sería Carlos Bianco, que fue un hombre leal durante muchos años y que estuvo trabajando con él fuertemente. Así que me parece que Carlos Bianco debería ser el candidato natural de Axel Kicillof.

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Y después los demás batallarán en esa gran PASO que habrá, supongo yo. Pero me parece que es algo todavía prematuro.

Lo que me preocupa es que veo muchos candidatos hombres y pocas candidatas mujeres.

Pero usted tenía una que nos comentaba el otro día.

Mi candidata. Sí, por supuesto.

MV