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Silvina Batakis: "La mano invisible de Adam Smith existe, pero no resuelve los problemas de la economía"

La ministra de Hábitat y Desarrollo Urbano bonaerense advirtió sobre la situación del sector industrial y cuestionó el enfoque económico del Gobierno nacional. "Hoy Argentina no tiene políticas activas en materia económica", declaró.

Silvina Batakis
Silvina Batakis | Ministerio de Economía

Silvina Batakis, ministra de Hábitat y Desarrollo Urbano de la provincia de Buenos Aires, afirmó que “la mano invisible de Adam Smith existe, pero no resuelve los problemas de la economía” al referirse a la estrategia económica del gobierno de Javier Milei. En diálogo con Modo Fontevecchia, por Net TV y Radio Perfil (AM 1190), dijo: "No hay país que se haya desarrollado sin políticas activas y sin infraestructura".

Silvina Batakis es licenciada en Economía por la Universidad Nacional de La Plata. Posee maestrías en finanzas públicas y Economía Ambiental. Actualmente se desempeña como ministra de Hábitat y Desarrollo Urbano en la provincia de Buenos Aires. Fue presidenta del Banco de la Nación Argentina entre agosto de 2022 y diciembre de 2023. Además, fue ministra de Economía de la Nación en julio de 2022, tras la renuncia de Martín Guzmán.

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La Unión Industrial Argentina y la Asociación Empresaria Argentina presentaron comunicados pidiendo respeto a los empresarios y advirtiendo sobre la necesidad de la colaboración o la articulación entre el Estado y el mundo empresario para la no destrucción de empresas. Me gustaría un balance suyo respecto de su propia experiencia de la relación entre los empresarios, las organizaciones empresarias y los gobiernos en cada uno de los momentos.

En primer lugar creo que es medio tardío, aunque es bienvenido que presenten cuáles son las problemáticas que está teniendo el sector industrial en Argentina, que son muy fuertes. Esa manifestación es todavía más fuerte en la provincia de Buenos Aires, que tiene una industria manufacturera muy potente. Pero sí me parece que es un poco tardío. Desde el inicio de la gestión de (Javier) Milei venimos diciendo que el plan económico que tiene que ver con liberar las importaciones, a contramano de su superhéroe, que es (Donald) Trump, que quiere proteger la industria, y Milei no quiere hacerlo. Y la verdad que hoy el mundo, con la acumulación de las revoluciones industriales, ya sean las industriales más manufactureras y hoy con la tecnología y con la inteligencia artificial, hacen más difícil crear puestos de trabajo.

La creación de puestos de trabajo es un objetivo de cada una de las naciones, porque eso es lo que te ordena la vida en comunidad, la vida en familia. Eso no está sucediendo hoy en Argentina y la situación puede tornarse dramática para el sector industrial en particular, que hoy está utilizando un poco más del 50% de su capacidad instalada, nada más. Esa capacidad que no está utilizando es una inversión que se realizó en algún momento y que lamentablemente hoy es pérdida de oportunidades. Entonces celebro que venga el reclamo, pero creo que sí es un poco tardío.

¿Imagina que ese reclamo va a tener algún efecto o simplemente va a quedar en el terreno de lo declamativo?

Creo que el presidente Milei también fue muy claro en su discurso de apertura de las sesiones del domingo en sostener su política económica. Él está convencido de que, solucionando algunos elementos de la macroeconomía, la microeconomía se resuelve sola, en esta teoría de la mano invisible de Adam Smith. Y la verdad que esto no es así. La mano invisible de Adam Smith existe, pero no resuelve los problemas de la economía.

Todas las experiencias exitosas en el mundo tienen políticas activas en materia económica, de diseño, de planificación y desde distintos sectores. Porque no hay inversión si uno no prevé que va a poder vender su producto, y para poder venderlo tiene que haber consumo, y para que haya consumo tiene que haber puestos de trabajo. Entonces ese puesto de trabajo se genera desde distintas formas, de distintas fuentes, pero con políticas activas, que es lo que ha llevado a muchos países hoy desarrollados a hacerlo y a otros países que están en ese sendero de crecimiento y de desarrollo a implementarlas. Hoy Argentina no tiene políticas activas en materia económica y no parece que el Presidente tenga esa perspectiva para estos años que vienen.

Escuché al gobernador Axel Kicillof hablar de la mano invisible de Adam Smith y me sorprendió. Veo que usted repite la frase. Me hizo recordar un poco a cuando Milei dijo en Davos que "Maquiavelo no existe”. ¿No le parece que existe la mano invisible? No es suficiente, pero existe, porque si no, no existiría el orden económico capitalista.

No, yo no digo que no exista. Lo que estoy diciendo es que la mano invisible no resuelve muchísimos de los problemas que tiene la economía. Recordemos también que cuando surge la teoría de la mano invisible surge en un contexto de imperios, de reyes, de plebeyos, donde había que fortalecer muy fuertemente a esos plebeyos para que se transformen en ciudadanos. Había toda una revolución, un cambio de régimen, y hoy también estamos en un cambio de régimen. Entonces, en aquel momento se trataba fortalecer los derechos individuales. Yo creo que nosotros ya hemos superado eso, pero en una cuestión de acumulación de conocimientos. Respetemos los derechos individuales, pero también hoy tenemos derechos colectivos. Es una sumatoria de cosas, pero no hay país que se haya desarrollado sin políticas activas y sin infraestructura.

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¿Qué consecuencias va a tener para la economía mundial y en particular para la Argentina la situación que se está sucediendo en el Golfo entre Estados Unidos, Israel e Irán?

Todavía es incierto eso, pero claramente Argentina es un país que produce energía, pero que también exporta e importa energía. Argentina es un país que todavía importa gas porque no tenemos las condiciones naturales de infraestructura para poder ser autosustentables en ese sentido. Así que yo creo que eso va a generar una inflación mundial y, por supuesto, también va a traer mayor inflación en Argentina por la importación de gas. Recordemos que ayer se derribó un buque de gas que estaba yendo a Europa y naturalmente esto va a aumentar los precios.

También la balanza energética en Argentina viene batiendo récords por lo que fueron las inversiones del gasoducto Néstor Kirchner en su momento y la entrada en régimen de Vaca Muerta. Esto naturalmente hace que todos estos años estemos batiendo récords y deja un saldo de divisas importantes, pero eso no va a aplacar que efectivamente Argentina seguramente va a tener más inflación de la que se venía registrando. Además, es positiva la baja de la inflación. Por más que desde el Gobierno nacional quieran decir que la inflación ya no es un problema, esto no es cierto. Tener una inflación de aproximadamente o de promedio 2% mensual es inflación, y a esto se le va a sumar esta nueva desestabilización, que es una tragedia básicamente.

Cuando usted se refiere a positivo, ¿es que hay inflación o que la inflación tiene algún aspecto positivo?

No, que hay inflación en Argentina. Por más que desde el Gobierno nacional quieran decir que esto está contenido, esto no es cierto. Y pone a la luz también que los elementos que este Gobierno nacional tiene como dogmatismo de por qué existe la inflación tampoco son tan reales. La inflación en Argentina es multicausal y hay que abordar todos los problemas a la vez. No es solamente emisión monetaria, que por supuesto también es un elemento, pero no es el único elemento. Es negativo tener inflación, pero el índice de inflación mensual es positivo, lo vemos todas las semanas en los supermercados, en el consumo que hacemos. A esto se le va a agregar esta incerteza que trae esta nueva guerra.

¿Cómo imagina la evolución de la inflación este año? Independientemente del 10% del pronóstico que tiene el Presupuesto, ¿usted lo imagina más cerca de lo que fue la inflación el año anterior?

Sí, honestamente creo que sí. Antes de la guerra la inflación para este año hubiera sido entre 25 y 30%. El año pasado cerró algo más de 31%, pero con la guerra hay mucha incertidumbre de qué es lo que va a pasar, cuánto va a durar y cuáles van a ser las faltantes energéticas a nivel mundial. Ya hubo aumento del petróleo y aumento del gas también. Entonces me parece que ese elemento todavía es muy difícil de evaluarlo.

Ayer, por ejemplo, Morgan Stanley sacó un informe sobre la vulnerabilidad de Latinoamérica y puso a Argentina como uno de los países más vulnerables ante estos shocks internacionales, algo que le podía agregar cuatro puntos de inflación a Argentina, lo cual es muy fuerte, pero todavía es difícil poder hacer ese análisis.

Ayúdenos a comprender por qué Argentina, si bien importa algo de energía, el saldo energético es altamente positivo de exportación, casualmente por Vaca Muerta. ¿Por qué entonces afectaría más a la Argentina que al resto de América Latina, que casualmente no es exportador neto de energía?

Por ahí no tiene que ver con el tema de las exportaciones. El que sea exportador neto lo que hace es que tengamos más dólares en las reservas brutas del Banco Central. Ahora, cuando el precio del petróleo aumenta, también aumenta el precio del combustible. Y el combustible es un elemento difundido, porque para trasladar producción hortícola o producción manufacturera necesitás el combustible. Entonces todo eso va a impactar en los precios, por más que tengas un saldo positivo en la balanza comercial. Lo positivo de esto es que quizás Argentina exporte más, pero lo negativo es que tanto en petróleo, que es lo que estamos exportando más, como en gas, que seguimos importando y el precio va a aumentar, nos va a afectar a todos en la inflación.

Igual sería para Brasil, para Colombia, para Chile, pero ese informe de Morgan Stanley nos daba peor. ¿Por qué podría ser peor?

Lo que decía este informe y a lo que adherían otros bancos también, incluso el BID, es que en realidad Argentina todavía tiene una macroeconomía que no está consolidada como una macroeconomía estable, a diferencia de Colombia, de Chile o de Brasil. Tenemos una macroeconomía singular, entonces ese efecto va a generar más inestabilidad en Argentina. Esto no quiere decir que los precios no estén aumentando en el mundo. Aumentan también en Brasil, en Chile, en Colombia y en Europa.

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Con la guerra de Ucrania, la inflación aumentó 50% en la mayoría de los países, pero en países que tenían 4% el 50% era pasar de 4% a 6%. Para un país que tenía 80% entre 80 y 100% era pasar a 160%. ¿Podríamos decir que como la Argentina ya tiene una inercia de inflación, un aumento porcentual de la inflación siempre tiene más incidencia en Argentina que en países de la región con baja inflación?

Exactamente. En los países que tienen solamente un dígito de inflación, obviamente el impacto es mucho menor. Pero en Argentina se va a sentir.

Respecto de la actividad económica, ¿cómo va a ser a lo largo de este año? En función de los últimos datos de diciembre del EMAE reciente, donde planteaba un crecimiento de 4,4% respecto a diciembre del año anterior, ¿cómo cree que va a seguir este 2026?

Ese crecimiento del año pasado, que arrojó un número positivo, estuvo alimentado básicamente por la actividad financiera, la actividad de Vaca Muerta, la actividad minera que está creciendo en Argentina y también el sector agropecuario. El sector agropecuario en la provincia de Buenos Aires mayormente tuvo una buena cosecha el año pasado. La cosecha de este año quizás no sea tan buena como la del año pasado, pero va a ser buena. Y Vaca Muerta va a seguir rompiendo récords hasta que entre en régimen, que eso va a suceder seguramente en 2030 o 2031, dependiendo de condiciones internacionales también. Esos elementos configuran una situación en donde Argentina este año que van a hacer que crezca el producto bruto.

El problema de ese producto bruto es cuando uno lo pone situado, en cada uno de los territorios. En la provincia de Buenos Aires el sector agropecuario va a tener una trayectoria similar a la que habitualmente tuvo, pero el problema que tiene la provincia de Buenos Aires es que no va a tener consumo ni manufactura. El producto bruto de la provincia de Buenos Aires tiene mucho que ver con el sector agropecuario, pero también con la manufactura y con los servicios, como el comercio. Entonces todo eso hace que la economía de la provincia de Buenos Aires sea la más afectada en materia territorial por las políticas económicas del Gobierno nacional. No hay provincia que pueda de alguna forma aplicar una política económica activa que sea distinta o que trate de contrarrestar los males de una política económica nacional. Entonces ese impacto en la provincia de Buenos Aires va a ser muy fuerte y no va a haber generación de puestos de trabajo genuinos, puestos que efectivamente le lleven tranquilidad a la gente. Y ese es un problema.

¿Podríamos decir que a lo mejor si Argentina creciese 3% o 4% es porque Neuquén crece 8% y la provincia de Buenos Aires 1%?

Sí, totalmente. Y la minería también va a crecer.

En Catamarca, por ejemplo, va a crecer 8%, y las provincias de Buenos Aires, Córdoba y Santa Fe, que están más ligadas a las industrias, van a crecer menos.

Sí, pero justo en Catamarca ayer cerró una empresa. El tema industrial está complicado en todas las provincias, pero el impacto en la provincia de Buenos Aires es mucho más fuerte. Esto que vos decís es correcto.

TV / EM