MúSICA

Fito Páez: la atronadora prédica del último sacerdote del rock

Lo que dejó el recital que hizo delirar a más de 35.000 almas en el estadio de Vélez a 30 años del lanzamiento de El amor después del amor.

Fito Páez la rompió en Vélez y se viene la serie basada en su vida
Fito Páez la rompió en Vélez y se viene la serie basada en su vida | Télam

Las luces brillaron con mayor intensidad antes de apagarse por completo. El inconfundible beat de El amor después del amor quebró el silencio de un Vélez colmado y un solitario haz perforó la oscuridad para alumbrar a Fito Páez sentado en una punta del escenario.

A 30 años del lanzamiento del mítico disco, el músico rosarino llegó a la cita vestido con una túnica púrpura y negra. El sacerdote laico puso a parir Buenos Aires con la primera canción y luego cebó a sus fieles con Dos días en la vida.

Feats con Nathy Peluso y Fabiana Cantilo

Minutos más tarde, hizo subir a Nathy Peluso para repasar los versos de La Verónica. El primer feat de la noche cedió paso a una potente versión de 11 y 6, que los feligreses cantaron sin ahorrar aliento bajo un cielo encapotado que prometía estallar en mil pedazos.

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Antes de la explosión, el endemoniado riff de Naturaleza sangre inyectó una dosis de adrenalina en las venas del público.

Pablo Ramírez tras ser el autor del vestuario de Fito Páez: "Subrayé lo que él ya hace"

La irrupción de Fabiana Cantilo en escena precipitó una avalancha de aplausos. Luciendo un look sci-fi con vestido metalizado y maquillaje a tono, la dama del rock emocionó a tres generaciones con las estrofas de Te aliviará.

El ritual continuó con una seguidilla de clásicos que evocó dulces recuerdos entre los más veteranos y arrancó sonrisas de admiración entre los más jóvenes: Tráfico por Katmandú, Pétalo de sal, Los años salvajes y Un vestido y un amor.

El homenaje de Fito Páez a Ryuichi Sakamoto

El rosarino se mostró conmovido por la muerte del artista japonés Ryuichi Sakamoto, al que despidió con una melodía ejecutada en la soledad de su piano y que osciló entre diversos estados de ánimo.

Las caricias a las teclas dejaron al público en un trance, solo roto cuando el oficiante anexó el pasaje instrumental con el comienzo de Qué bello abril, tema que grabó a dúo con Luis Alberto Spinetta para Naturaleza sangre (2003).

Repaso ochentoso, Mala Fama y ofrenda a los combatientes de Malvinas

Páez revisitó su obra de finales de los 80 mediante un encadenamiento de Solo los chicos, Tercer mundo, Gente sin swing y Yo te amé en Nicaragua.

Inmediatamente después, Hernán Coronel de Mala Fama se materializó en las tablas para interpretar la letra de Ey you!, el hit que se coló entre los temas de La Conquista del Espacio (2020).

Tras la salida del referente de la cumbia, Fito probó suerte con Nadie es de nadie y, en el ocaso de la canción, ejecutó un mashup armónico con No bombardeen Buenos Aires, himno de Charly García.

Fito Páez en Vélez

A propósito del 2 de abril, el trovador ofrendó Tumbas de la gloria a los combatientes vivos, caídos y suicidados de la Guerra de Malvinas, a la que calificó como “nefasta” y “absurda”.

El ambiente se caldeó con la potencia de los vientos y los metales y las cruces blancas que se manifestaron en la pantalla gigante para luego prenderse fuego al calor de 35.000 espectadores que habitaron el instante en bullicioso respeto.

Segundos más tarde, el rockero cantó Margarita, la oda dedicada a su hija menor que fue testigo privilegiado del homenaje musical de su padre desde la primera fila.

La velada siguió con una danza de éxitos (La rueda mágica, Al lado del camino y Fue amor) destinados a abonar el terreno para aguantar la fuerza de un cierre cargado de épica.

Circo beat performático, lluvia de luces en Brillante sobre el mic y preludio eléctrico de Ciudad de pobres corazones

Mientras la promesa de lluvia latía en el firmamento gris, sonó la poesía de Circo beat. Con impronta performática, Alejo Llanes -del dúo Alejo y Valentín- hizo propio el escenario disfrazado de payaso monocromático y pujó con el dueño de la letra por la interpretación de los versos.

Fito Páez: la trágica historia de su madre y su abuela

El circo abrió el camino para Brillante sobre el mic. A pedido del pastor melódico, los devotos hicieron arder las luces de sus teléfonos y el cielo bajó a la tierra. Las estrellas brotaban de todas las tribunas y se mecían como en una burla a la tormenta.

Fue en el preludio de Ciudad de pobres corazones cuando el primer relámpago encendió la noche y le advirtió al cantor que no siguiera desafiando al cosmos con las estocadas de su arte.

A rodar con el Rey David, Cable a tierra “curense” y Dar es dar borrascoso

“Uno de mis máximos ídolos del rock argentino”, vociferó Fito Paéz antes de convocar a David Lebón para rodar la vida juntos y descifrar combinaciones imposibles en el mástil de su Gibson ES-335.

En sintonía con el aura de misticismo profano que envolvió al recital, el artesano de las cuerdas y guerrero de mil batallas pergeñó un apotegma irrefutable: “La música es el perfume de Dios”.

Fito Páez en Vélez

Una vez que el ex Serú Girán y Pescado Rabioso colgó la guitarra, Paéz jugó a mezclar los versos de Cable a tierra con Boys don’t cry de The Cure.

La mixtura, ejecutada con maestría por la banda, dejó sitio a Dar es dar y, en el ocaso de esa alabanza a la generosidad, la atmósfera se deshizo en millones de gotas que empaparon a la congregación.

Mariposa acuática y alegría para el corazón

Sin embargo, los acordes de Mariposa tecknicolor atronaron en el estadio de Liniers, desarmaron los designios meteorológicos de los dioses y contagiaron al gentío que saltó, bailó y se mofó de la lluvia.  

Cuando parecía que la función había llegado a su fin, el juglar regresó a su puesto acompañado de sus invitados y músicos para declamar, a cappella, Y dale alegría a mi corazón.

“Gracias por darme el lugar que me toca, que es ponerle letra y música a sus vidas”, agradeció Fito, previo a la extinción de todas las luces de la cancha. La coronación de una jornada indeleble.