El economista Daniel Marx, exsecretario de Finanzas y actual director ejecutivo de Quantum Finanzas, sostuvo que es prematuro afirmar que la tasa de desempleo haya alcanzado su techo en la Argentina y advirtió que la evolución del empleo estará condicionada por un proceso más amplio de reconfiguración del modelo productivo. Según explicó, el aumento reciente del desempleo —que llegó al 7,5% en el cuarto trimestre de 2025— debe leerse como parte de una transición económica que no está exenta de tensiones.
En diálogo con Ámbito, Marx planteó que el escenario actual combina factores locales e internacionales que introducen incertidumbre y obligan a las empresas a revisar sus esquemas de producción. “Es demasiado temprano para decir que el desempleo encontró un pico”, afirmó, y explicó que la adaptación al nuevo contexto “no es algo que sucede sin fricciones”, lo que termina impactando en el nivel de empleo.
Transformación productiva y empleo
El exfuncionario remarcó que la Argentina atraviesa una etapa de cambios estructurales en la que conviven sectores dinámicos —como hidrocarburos, minería y agro— con otros orientados al mercado interno que enfrentan mayores dificultades. En ese marco, consideró que la discusión no debe plantearse en términos dicotómicos, sino como un proceso de complementación entre sectores, aunque reconoció que no todos parten de la misma posición.
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Esa transición, explicó, puede generar un desacople entre crecimiento y empleo. “Al mejorar la productividad, el producto puede crecer más rápido que el empleo”, sostuvo, y agregó que incluso puede darse un escenario en el que la actividad económica mejore mientras el mercado laboral se deteriora. Para Marx, el desafío es lograr que ambas variables evolucionen de manera equilibrada y evitar que el crecimiento quede concentrado en sectores con baja capacidad de generación de puestos de trabajo.
Inflación, tipo de cambio y dinámica económica
En paralelo, el economista analizó el frente macroeconómico y señaló que la inflación sigue siendo un problema relevante, aunque no el único. En ese sentido, planteó que el proceso de desinflación dependerá de una combinación de factores —política fiscal, monetaria y cambiaria— más que de un ancla única, y destacó que el Gobierno busca evitar un ajuste brusco mediante un esquema gradual.
Respecto al tipo de cambio, consideró que no se encuentra “muy desalineado” en términos históricos, aunque advirtió que esa evaluación puede modificarse según la evolución de variables externas y locales. También destacó el rol de los flujos de capital y de las exportaciones en la dinámica cambiaria reciente, así como la menor demanda de dólares por parte de los residentes.
En ese contexto, Marx subrayó que el programa económico es dinámico y está sujeto a ajustes permanentes, tanto por factores internos como por cambios en el escenario internacional. “No habría que tomar algo congelado en el tiempo”, planteó, al referirse a la percepción del mercado sobre la estrategia oficial.
El diagnóstico del economista apunta a una idea central: la economía argentina puede mostrar señales de recuperación en algunos indicadores mientras persisten tensiones en el mercado laboral. En ese escenario, la evolución del empleo no dependerá solo del crecimiento, sino de la capacidad del modelo productivo para generar trabajo de calidad en un contexto de transformación.