El conflicto por la administración de los recursos ícticos en el Nordeste Argentino (NEA) sumó un capítulo de alta tensión en las aguas del río Paraná. Un numeroso grupo de malloneros y pescadores artesanales concretó este miércoles un inédito "piquete" acuático con el objetivo de manifestar su rechazo absoluto a la veda extraordinaria por concentración de surubíes que rige en la jurisdicción de Corrientes y Chaco.
Veda en el Paraná: qué tramo quedó cerrado a la pesca y qué sanciones prevén para los infractores
Desde las primeras horas de la mañana, cientos de barcazas particulares y canoas con motor fuera de borda se apostaron de forma coordinada sobre uno de los canales principales de navegación, justo debajo de la estructura del Puente General Manuel Belgrano, la arteria vial y fluvial neurálgica que conecta de forma directa a la capital de Corrientes con la provincia del Chaco.
La protesta sobre el canal generó preocupación en las autoridades navales ante el riesgo latente para el transporte de barcazas comerciales de gran calado.
El origen del conflicto: la Disposición N° 618
El detonante del malestar de los trabajadores del río fue la reciente determinación del Gobierno de Corrientes de implementar restricciones biológicas severas sobre un tramo considerado estratégico para la economía de subsistencia.
La medida restrictiva, oficializada a través de la Disposición N° 618, responde a la detección técnica de una concentración inusual y masiva de ejemplares de surubí en una zona delimitada, escenario que ponía en riesgo la sostenibilidad del recurso ante una creciente e insostenible presión de pesca.
Según detalla el documento formalizado por la Dirección de Recursos Naturales, la prohibición total de cualquier modalidad de pesca —contemplando la deportiva, la comercial y la de subsistencia— rige específicamente en el tramo comprendido entre los kilómetros 1232 y 1238 del cauce superior.
Esta zona geográfica delimitada por los inspectores ambientales se extiende desde la confluencia de los ríos Paraná y Paraguay hasta el área conocida popularmente por los navegantes como "Los Cables" (zona norte de la Isla Pelón).
El instrumento legal, refrendado por el director del área Agustín Portela, comenzó a aplicarse el pasado 29 de mayo de 2026. La veda extraordinaria se mantendrá vigente de manera indefinida hasta que los nuevos informes de los departamentos científicos de la provincia aconsejen formalmente su levantamiento, garantizando así que el blindaje estatal siga el curso natural del cardumen independientemente de sus desplazamientos físicos.
Los fundamentos biológicos y las multas en litros de nafta
Desde el plano regulatorio, la autoridad ambiental de la provincia justificó la drástica intervención debido al estado de extrema vulnerabilidad en el que se encuentran las especies protegidas.
La acumulación biológica de surubíes en un área geográfica tan reducida atrajo de manera inmediata un incremento desproporcionado de la actividad extractiva diurna y nocturna, obligando al Estado provincial a tomar el control del perímetro para "resguardar, proteger y cuidar los recursos ícticos" de la región.
Con el propósito de asegurar el acatamiento efectivo de la veda en toda la traza delimitada, el organismo provincial fijó un esquema de severas sanciones económicas de carácter contundente.
Aquellos pescadores, guías o malloneros que sean sorprendidos infraganti incumpliendo los términos de la Disposición N° 618 serán pasibles de una multa equivalente al valor de quinientos (500) litros de combustible súper comercial, además del decomiso de las mallas, lanchas y artes de pesca utilizadas.