La baja de la pobreza a nivel nacional al 28,2% dejó una mejora estadística en la Argentina, pero el mapa regional sigue mostrando fuertes desigualdades. En el Noreste argentino (NEA), la pobreza alcanzó al 32,7% de las personas en el segundo semestre de 2025 y la indigencia al 7,5%, según los datos del INDEC. Aunque ambos indicadores retrocedieron respecto de 2024, la región continúa entre las más afectadas del país.
El dato regional implica que en los aglomerados relevados del NEA hubo 486.283 personas pobres y 111.232 indigentes sobre una población de 1.485.350 personas. Es decir, casi uno de cada tres habitantes no logró cubrir la Canasta Básica Total, mientras una parte importante ni siquiera pudo alcanzar la Canasta Básica Alimentaria.
Una mejora marcada, pero desde niveles muy altos
La comparación interanual muestra una caída importante. En el segundo semestre de 2024, la pobreza en el NEA había sido del 47% y la indigencia del 11,6%. Un año después, esos índices se ubicaron en 32,7% y 7,5%, respectivamente.
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La mejora también se observa frente al primer semestre de 2025, cuando la región había registrado 39% de pobreza y 8,5% de indigencia. Es decir, hubo una reducción de 6,3 puntos en pobreza y de 1 punto en indigencia en apenas seis meses.
Sin embargo, el alivio estadístico no alcanza para sacar al NEA del pelotón más complicado del país. La región quedó por encima del promedio nacional tanto en pobreza como en indigencia y volvió a mostrar un escenario social más delicado que el de otras zonas del país.
Gran Resistencia, el dato más duro del NEA
Dentro de la región, el cuadro más crítico volvió a aparecer en el Gran Resistencia. Allí, la pobreza trepó al 42,2% de las personas y la indigencia al 13,2%, los peores números entre los aglomerados del NEA relevados por el organismo.
En términos absolutos, eso significa que en el principal conglomerado chaqueño hubo 180.486 personas pobres y 56.427 indigentes, sobre una población total estimada en 428.187 personas.
Aun con ese escenario crítico, los datos muestran una baja respecto de 2024. En el segundo semestre de ese año, el Gran Resistencia había marcado 60,8% de pobreza y 22,4% de indigencia. La caída fue de 18,6 puntos en pobreza y de 9,2 puntos en indigencia. También hubo mejora frente al primer semestre de 2025, cuando había registrado 48,1% y 15,5%, respectivamente.
La conclusión, sin embargo, es contundente: Chaco mejoró, pero sigue en emergencia social y muy lejos de la media nacional.
Corrientes, por encima del promedio país
El otro dato relevante para la región es el de Corrientes, que cerró el segundo semestre de 2025 con 31,3% de pobreza y 7,6% de indigencia. Si bien quedó por debajo del promedio regional del NEA en pobreza, se ubicó claramente por encima del promedio nacional y también superó la media nacional en indigencia.
En números absolutos, Corrientes registró 123.616 personas pobres y 29.958 indigentes sobre una población de 395.484 personas.
La provincia también mostró una mejora respecto del segundo semestre de 2024, cuando la pobreza había sido del 36% y la indigencia del 7,7%. En relación con el primer semestre de 2025, cuando la pobreza fue del 37,4% y la indigencia del 6,5%, se observa una baja en pobreza, pero una indigencia que se mantuvo en niveles altos y prácticamente estancados.
Formosa y Posadas, con números menos graves, pero todavía altos
En Formosa, la pobreza se ubicó en 27,9% y la indigencia en 4,6%. En valores absolutos, el informe señala 74.469 personas pobres y 12.186 indigentes sobre un total de 266.699 habitantes relevados. La comparación con 2024 muestra una mejora marcada: hace un año, Formosa registraba 46,2% de pobreza y 7,5% de indigencia.
Por su parte, Posadas cerró el semestre con 27,3% de pobreza y 3,2% de indigencia, con 107.712 personas pobres y 12.661 indigentes sobre 394.980 habitantes. También allí hubo una baja importante frente al segundo semestre de 2024, cuando la pobreza había sido del 43,4% y la indigencia del 7,7%.
Estos datos muestran que, dentro del NEA, no todos los aglomerados evolucionaron igual. Mientras algunos lograron acercarse al promedio nacional, otros, como el Gran Resistencia, siguen muy rezagados.
El NEA sigue mostrando la cara más frágil
La foto regional deja un mensaje doble. Por un lado, hubo una caída fuerte de la pobreza y la indigencia en el último año. Por otro, el NEA mantiene un piso de vulnerabilidad mucho más alto que el resto del país.
El promedio regional de 32,7% de pobreza quedó por encima del 28,2% nacional, y la indigencia de 7,5% también superó el 6,3% del total de los 31 aglomerados urbanos.