El clima festivo que suele reinar en febrero en la localidad correntina de Mburucuyá se vio empañado por un duro enfrentamiento institucional. Los organizadores del Festival de la Doma y el Chamamé anunciaron la suspensión de su 15° edición, prevista para el próximo 8 de febrero, denunciando una presunta persecución política por parte del Ejecutivo municipal.
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A través de un comunicado que circuló con fuerza en las redes sociales, la organización apuntó directamente contra el intendente Edgar Galarza Florentín y el viceintendente Sebastián Guastavino Calathaki.
Según los privados, la suspensión no obedece a fallas logísticas ni de seguridad, sino a la negativa del gobierno local de otorgar los permisos pertinentes. Calificaron la medida como un “ajuste de carácter estrictamente político”, que afecta la fuente laboral de puesteros, jinetes, músicos y artesanos.
La respuesta del Municipio: "Es un evento privado"
Ante la escalada del conflicto, la Municipalidad de Mburucuyá emitió una réplica oficial para deslindar responsabilidades. Desde la gestión comunal negaron haber suspendido el festival, argumentando que, al ser una actividad de carácter privado, el Ejecutivo no tiene injerencia directa en su organización ni en su cancelación.
"La Comuna no suspendió ninguna actividad. Se trata de un evento privado y la gestión no interviene en su realización", señalaron fuentes oficiales.
Asimismo, aclararon que el foco de la administración pública entre el 6 y el 8 de febrero está puesto exclusivamente en el Festival del Auténtico Chamamé Tradicional, al que definieron como el "encuentro oficial, público y para toda la gente".
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Impacto en los trabajadores
La cancelación de la Doma genera un perjuicio económico sensible para la región. Los organizadores insistieron en que muchas familias ya contaban con ese ingreso y que la decisión municipal rompe con el "espíritu cultural y comunitario" de la localidad.
Mientras los privados hablan de una traba burocrática con trasfondo político, el oficialismo local se desmarca bajo el argumento de la prioridad de la agenda pública, dejando el conflicto en un punto de no retorno que deja a los amantes del jineteo sin una de las citas más tradicionales del verano correntino.