viernes 03 de febrero de 2023
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Cuando Pablo Milanés fue prisionero

18-12-2022 00:10

Yo sigo siendo revolucionario, los que dejaron de ser revolucionarios son ellos”, repetía Pablo Milanés sobre el régimen cubano. El gran artista latinoamericano recientemente fallecido no solo nos deja sus poemas y canciones, sino también un legado político a favor de la libertad y contra todos los sistemas opresivos.

Pablo Milanés se indignó mucho cuando, hace unos años, el gobierno cubano reprimió brutalmente a los manifestantes que pedían libertad y una mejor calidad de vida para salir de la indigencia. Antes lo había hecho por las agresiones físicas de funcionarios estatales contra las Damas de Blanco, mujeres familiares de los presos políticos cubanos que pedían la libertad de sus hijos, esposos y nietos encarcelados.

En el año 2018, el que fue gran artista de la Nueva Trova Cubana se animó a relatar cuando, en 1965, fue enviado a un campo de detención en Cuba y sometido a trabajos forzados. Fue un castigo para la reeducación ideológica, que el Partido Comunista cubano había imitado del sistema soviético. Este sistema de represión stalinista consistía en que los disidentes y los que no obedecían ciegamente las órdenes de los comisarios políticos eran recluidos junto a delincuentes comunes en los gulag (campos de prisioneros condenados a trabajos forzados que eran dirigidos por la temible NKVD, la policía secreta soviética) y sometidos a un régimen laboral esclavista. Según las cifras oficiales de la Unión Soviética, allí murieron más de un millón de personas. Otros historiadores dicen que fueron más de cinco millones los muertos. Allí fueron recluidos ciudadanos rusos acusados de trotskistas, homosexuales, anarquistas, socialdemócratas, librepensadores, judíos sionistas y todos los que caían en desgracia al ser denunciados por contrarrevolucionarios por la policía secreta soviética.

El artista latinoamericano nos dejó un legado político a favor de la libertad

En Cuba estos campos de detención, donde se obligaba a trabajar a los prisioneros desde las 5 de la mañana hasta el anochecer, funcionaron desde 1965 hasta finales de 1967. Estaban a cargo del ejército cubano y se llamaban Unidades Militares de Ayuda a la Producción (UMAP). Allí fueron enviados aproximadamente 50 mil cubanos. Algunos por hippies, por librepensadores, por pertenecer a la religión de los Testigos de Jehová o los Adventistas, homosexuales, o por oponerse a la colectivización forzada del campo.

Pablo Milanés logró escaparse de ese campo de detención, al que él mismo denominó “stalinista”, situado en la provincia de Camagüey, fue a protestar a La Habana y entonces lo enviaron a una cárcel común. Luego lo trasladaron nuevamente a realizar trabajos forzados a otro campo de detención y castigo, “peor que el anterior”, según sus propias palabras.

En sus últimos años de vida, Milanés exigió al régimen cubano que pidiera perdón por lo que hizo con los prisioneros, pero Cuba se negó y no dijo una palabra sobre el tema.

Milanés relató también que los que peor la pasaban en esos campos de trabajos forzados eran los detenidos por homosexualidad. Que luego fueron trasladados y aislados en un sitio con peores condiciones.

Pablo Milanés fue durante muchísimos años, junto a Silvio Rodríguez, ícono de la Nueva Trova Cubana, el principal instrumento de propaganda del gobierno de Fidel Castro. Pero en la década de los 90, durante el denominado “período especial”, fue cuando el cantante y poeta cubano cambió su postura favorable al Partido Comunista cubano y comenzó a criticar al régimen de la isla. En ese “período especial”, luego de la caída de la Unión Soviética, Cuba dejó de recibir la ayuda de Moscú y pasó a una pobreza extrema. Entonces Milanés declaró: “Ahí me di cuenta de que el sistema cubano había fracasado”.

El cantante de la Nueva Trova Cubana, en su juventud, había sido prisionero y sometido a trabajos forzados en el campo por el castrismo. Logró escapar y luego fue encarcelado en La Habana por desacato. Las razones de su detención como la de miles de cubanos fue que se los consideraba “desechables” porque no obedecían ciegamente las órdenes del gobierno cubano.

La Revolución Cubana va perdiendo el respaldo de intelectuales y artistas, lo mismo había pasado con la URSS décadas atrás.

*Periodista, abogado y profesor de Derechos Humanos UBA.