OPINIóN
Cuentas pendientes

El desafío de votar sin profanar la esencia democrática

En Brasil y Argentina, las campañas electorales exponen una tensión que va más allá de las urnas: la distancia creciente entre las promesas de los candidatos y la realidad. Ajuste fiscal, educación y género: los ejes de la disputa democrática en la región.

Elecciones en Brasil
Elecciones en Brasil | Prensa

El politólogo argentino Guillermo O’Donnell llamó democracia delegativa a un modelo en el que la ciudadanía parece agotarse en el voto: quien gana se atribuye amplias facultades para decidir sin dar explicaciones ni aceptar controles. Hay elecciones, pero se debilita lo que ocurre entre una y otra: la rendición de cuentas.

En Brasil, Flávio Bolsonaro, del Partido Liberal (PL), obtuvo el 47,03% de los votos en la primera vueltarealizada el pasado 4 de octubre, frente al 45,16% del actual presidente Lula da Silva (PT). El próximo domingo 25 se define el balotaje.

Los críticos del candidato vencedor cuestionan la generalidad de sus propuestas y la falta de precisiones sobre cómo las ejecutaría.

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La estrategia recuerda una vieja máxima de un presidente argentino de los años 90: “Si decía lo que iba a hacer, no me votaban”.

El ajuste fiscal es el ejemplo más concreto. Según Folhapress, el equipo económico de Flávio estudia recortar unos 250.000 millones de reales, cerca del 2% del PIB, mediante un mecanismo que ajustaría por inflación los pisos constitucionales de salud y educación.

La campaña no confirmó la propuesta y remitió al plan de gobierno. Lula le preguntó en un video de dónde saldrían los recortes. Por su magnitud, advierten analistas, podrían afectar la vivienda, la salud y la educación públicas.

En la Argentina, el presidente Milei calificó de “una pelotudez” la idea de que la gente no llega a fin de mes y preguntó cómo viven diez días “sin comer ni beber” quienes se quedan sin plata el día 20. Al día siguiente, en X, sostuvo que los periodistas se sentían mal “por haber repetido como loros una frase sin sentido”.

Quinta marcha universitaria
En Argentina, la quinta marcha universitaria reclamaba el cumplimiento de la Ley de Financiamiento educativo.

Según La Nación, que cita al INDEC, en el primer semestre el ingreso promedio de los hogares aumentó 11,5%, mientras la canasta básica subió 19,6%.

Del otro lado de la frontera, según O Globo, el equipo de Flávio ensayó aparecer detrás de Lula, negando con la cabeza, para fabricar escenas recortables y compartibles. No hace falta mentir: alcanza con un fragmento verdadero, separado de su contexto.

En Eichmann en Jerusalén (1963), Hannah Arendt examinó a un hombre que se refugiaba en frases hechas y eludía pensar por cuenta propia. No se trata de equiparar personas ni circunstancias, sino de plantear una pregunta incómoda: ¿qué sucede con la democracia cuando la imagen reemplaza al argumento y dejamos de pensar?


Hablemos de educación: ¿estudiar o sobrevivir?

Argentina y Brasil funcionan como laboratorios políticos conectados. Durante la primera mitad de la década de 2010, ambos apostaron por ampliar el acceso a la educación pública. La Argentina creó 18 universidades nacionales, ocho en el conurbano bonaerense, donde entre el 70% y el 95% de los estudiantes fueron la primera generación familiar en llegar a la universidad.

En Brasil, la Ley de Cuotas de 2012 reservó la mitad de las vacantes federales para egresados de escuelas públicas.

Las mujeres también ampliaron su presencia: representan el 59,1% de la matrícula superior brasileña y cerca del 60% de la argentina. Sin embargo, según la UNESCO, en dos tercios de los países con datos representan menos del 25% del alumnado de ciencia y tecnología.

La Unión Europea de Estudiantes registró 54 protestas en 22 países entre marzo y mayo"

Después llegaron los recortes. En mayo de 2019, Brasil anunció un bloqueo preventivo del 24,84% del gasto discrecional de las universidades federales; los estudiantes hablaron de un 30%. En la Argentina, el Congreso aprobó en 2025 la Ley de Financiamiento Universitario y la sostuvo pese al veto presidencial. El 15 de octubre se realizó la quinta Marcha Federal Universitaria.

Las diferencias políticas son claras. El gobierno de Lula considera la universidad pública un motor de equidad y desarrollo territorial: en 2024 anunció 5.500 millones de reales del Nuevo PAC para obras y diez nuevos campus. Flávio, en cambio, propone reemplazar el Fies, el programa de financiación estudiantil, por un crédito cuyo pago dependa de los ingresos.

El conflicto excede a América Latina. En Francia hubo movilizaciones desde el 17 de septiembre; el 17 de octubre, los convocantes estimaron casi un millón de participantes. En Italia salieron “cientos de miles”, según Il Manifesto, y se convocó una huelga general para el 20 de noviembre.

Lula considera la universidad pública un motor de equidad y desarrollo territorial; Flávio, en cambio, propone reemplazar el Fies, el programa de financiación estudiantil, por un crédito cuyo pago dependa de los ingresos"

La Unión Europea de Estudiantes registró 54 protestas en 22 países entre marzo y mayo. En Atenas, el 13 de octubre, hubo carpas en la plaza Syntagma y una consigna que resume la disputa: ¿estudiar o sobrevivir?


Hablemos un poco de feminismo: El mito del “candidato macho”

Las leyes y las calles muestran conquistas históricas impulsadas por mujeres y acompañadas por hombres que entienden la equidad como una condición de justicia, no como una concesión. Pero persiste el mito del «candidato macho»: el salvador que promete rescatar a la ciudadanía y presenta la fuerza y la autoridad como atributos masculinos. Es otra forma de democracia delegativa: alguien decide por todos.

La vivienda, la comida, la salud, el trabajo y la educación exigen políticas sostenidas y controles; en una democracia, votar no significa entregar un cheque en blanco"

Esa figura se apoya en una visión biologicista que convierte diferencias corporales en jerarquías sociales: el hombre manda y la mujer acompaña, dentro de reglas que él establece. No es solo una estrategia electoral; también propone un modelo de familia y comunidad donde la obediencia se confunde con estabilidad.

El 23 de enero de 2025, en Davos, el presidente argentino agrupó feminismo, diversidad, inclusión y aborto como expresiones de un mismo problema y calificó al wokismo como “el cáncer que hay que extirpar”.

Elecciones en Brasil

El 1 de julio, el comentarista brasileño Paulo Figueiredo afirmó que las mujeres votan estadísticamente muy mal, sobre todo las solteras. Flávio respondió: “No estoy de acuerdo con lo que él dijo. Completamente equivocado”. Quince días después presentó el programa "Brasil por Elas", acompañado de una aclaración: "No me transformé feminista".

Durante el gobierno de Lula, los indicadores han mejorado pero exigen cautela. Según el Ministerio de Justicia, entre enero y septiembre los feminicidios bajaron un 4,5%, de 1.133 a 1.082 casos, mientras los intentos aumentaron un 10,4%. Desde el 1 de junio, la Operación Mujer Segura acumuló 57.790 detenciones.

La reducción de algunos indicadores no borra la persistencia de la violencia ni permite ignorar que las cifras siguen por encima de las de años anteriores. Por eso no resulta extraño que Lula haya mantenido el tema como uno de los ejes de su campaña, volviendo a poner el foco en el ajuste anunciado por Flavio:

“Flávio Bolsonaro quiere pasar la tijera a los recursos públicos. Y, teniendo en cuenta lo que ya hicieron antes, quienes van a pagar esa cuenta son las mujeres, con menos acceso a la salud, educación, guarderías y protección social. ¡No vamos a aceptar que los derechos del pueblo brasileño sean tratados como gastos a cortar!”.

La seguridad se vende bien: promete respuestas rápidas y visibles. La vivienda, la comida, la salud, el trabajo y la educación exigen políticas sostenidas y controles. En una democracia, votar no significa entregar un cheque en blanco. También significa poder preguntar, contrastar promesas con hechos y exigir responsabilidades. Los datos están a mano; el desafío es no dejar que la propaganda piense por nosotros.

*Docentes de la carrera de Periodismo de la Universidad Nacional de Avellaneda (UNDAV)