01 oct 2020
OPINIóN |En debate
lunes 14 septiembre, 2020

Algunos efectos secundarios del impuesto a la riqueza

Análisis sobre algunas consecuencias, que quizá, no se tuvieron en cuenta a la hora de proponer el proyecto de Aporte Solidario y Extraordinario.

Juan C. Soldano Deheza*

Reunión por la presentación del proyecto del impuesto a la riqueza. Foto: CEDOC

El proyecto de Impuesto a la Riqueza (Aporte Solidario y Extraordinario), apunta a recaudar algún valor cercano a los $ 60.000 millones, con los destinos ya detallados en su texto. Podría suponerse que, dada la reducida cantidad de personas alcanzadas, este tributo será de fácil recaudación para el Estado, así como de difícil elusión o evasión.

Por eso vale la pena intentar predecir cuál podría ser el comportamiento racional de los contribuyentes alcanzados por este impuesto a futuro, asumiendo que las personas tienden a predecirlo a partir de las lecciones del pasado.

Cabe suponer que el potencial contribuyente del impuesto tiende a ser una persona financieramente relativamente sofisticada y probablemente poco afín políticamente con el Gobierno actual y, en particular, a los fines para los que será aplicada su recaudación. Más allá que el capital tiende a ser poco solidario, sus dueños en Argentina no parecerían tener incentivos extraeconómicos para serlo, sobre todo después de los significativos aumentos en los últimos años en las alícuotas del Impuesto a los Bienes Personales y el blanqueo de 2017.

En Argentina, la historia parece enseñar que nada es por única vez, por lo que existe una fuerte expectativa que, dado que aparentemente será muy fácil "cazar en el zoológico", este impuesto se implemente nuevamente en el futuro.

Cabe suponer que el potencial contribuyente del impuesto tiende a ser una persona financieramente relativamente sofisticada y probablemente poco afín políticamente con el Gobierno actual

Si esto fuera así, la percepción natural para el contribuyente sería: "me vacunan una vez, pero no dos", con lo cual se va a producir una tendencia natural hacia un fuerte "ennegrecimiento" de los patrimonios, en especial los financieros, que son de relativamente fácil realización.

La consecuencia natural de dicho ennegrecimiento sería que una proporción significativa de los depósitos en dólares, propiedad de estas personas, sean retirados del sistema y se declaren como consumidos, con algunos impactos inmediatos:

  1. sobre las reservas brutas del Banco Central (50% de los depósitos son encajes)
  2. sobre la capacidad de préstamo de esos dólares por parte del sistema financiero al sector exportador como pre y pos-financiación de exportaciones, con los potenciales efectos sobre el potencial exportador de Argentina – que el Gobierno dice querer promover-.
  3. Potenciales efectos de presión adicional de demanda sobre el dólar paralelo, producto de una tendencia al ennegrecimiento de las utilidades generadas en los diversos negocios del sector privado, dado que pocas personas prefieren conservar pesos en caja como reserva de valor.

Si la salida de dólares del sistema fuera significativa, podría tener como efecto colateral un mini efecto de corrida sobre el stock de depósitos como se observó en el segundo semestre de 2019, potenciando los efectos mencionados.

De forma adicional, si la respuesta microeconómica del contribuyente fuera minimizar a futuro en su declaración jurada los activos susceptibles de ser gravados por este impuesto o por la base imponible actualmente exenta de Bienes Personales y dejarlos descansado en cajas fuertes de los bancos, o ante el riesgo supuesto o percibido de una intromisión estatal en este ámbito, estos sean fugados a paraísos fiscales, tendremos una economía donde los incentivos a la inversión, el tamaño del sector privado y el financiero serán cada día menores, con las consecuencias esperables de caída en la productividad total de los factores, que ya es muy baja.

Diez razones para cobrar el impuesto a la riqueza

 

De forma adicional la inversión productiva, que implica "anclar" el capital con un nivel de riesgo tributario creciente ya que el contribuyente podría considerar que podrá ser potencialmente gravado en el futuro, considerará se verá fuertemente desincentivada o se le adicionará el costo de este impuesto a la TIR del proyecto, lo que podría inviabilizar una significativa cantidad de estos, sobre todo de capital nacional, que es el que enfrenta mayores restricciones de acceso al financiamiento y los afectados directamente por el Impuesto.

La mayor fuente de financiamiento de las empresas en una economía con reducida participación del crédito como fuente de acceso al capital, es la reinversión de utilidades. Si se percibe que estas serán gravadas de forma percibida como abusiva, es bien probable que estas no se destinen a ese objetivo sino a ahorros que quedan fuera del sistema productivo (básicamente dólares a ser comprados en el mercado negro, creando una potencial demanda adicional).

Los efectos de este proyecto del Impuesto a la Riqueza (Aporte Solidario y Extraordinario) no han sido adecuadamente analizados por sus redactores al momento de proponerlo

De forma adicional, cabe pensar que una proporción más o menos significativa de los 20 mil contribuyentes adicionales que fueron eximidos del impuesto, según rezan las consideraciones de la ley, arbitrarán los medios para también reducir su patrimonio de forma no correr el riesgo de, a futuro, ser alcanzados por un Impuesto similar, pero de base más extendida, con el argumento de una ulterior necesidad fiscal. Esto debería tender a multiplicar los impactos expuestos anteriormente.

Estos negativos efectos potenciales y otros que no expongo para poder sintetizar, no han sido adecuadamente analizados por los redactores de este proyecto de ley al momento de proponerlo. Quizás valga la pena repensarlos.

*Economista (UBA). Posgrado en Negocios (Fundación Getulio Vargas-San Pablo).


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