domingo 25 de julio de 2021
OPINIóN Análisis
15-06-2021 12:29

Sin techo: del diagnóstico a la acción 

Nadie saldrá ileso de esta pandemia, pero, definitivamente, los sectores vulnerables son los que se llevarán la peor parte. 

15-06-2021 12:29

Nadie saldrá ileso de esta pandemia, pero, definitivamente, los sectores vulnerables son los que se llevarán la peor parte. 

Las personas que actualmente se encuentran en situación de calle o aquellas que están en riesgo de padecerlo presentan una sumatoria de factores que aún no se han contemplado integralmente, lo que perpetúa dicha situación e incluso la agrava. 

Lo primero que necesitamos es un diagnóstico sobre desempleo, acceso al crédito, salud mental y orgánica, composición del grupo familiar, educación y grado de inclusión financiera a fin de poder pensar una estrategia de política pública. Y eso fue lo que se hizo desde el Observatorio de Innovación Social de la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA, una exhaustiva encuesta, en principio dentro de la Ciudad de Buenos Aires, con el objeto de entender cuál es la magnitud de esta grave problemática y apuntar a la búsqueda de soluciones de política pública.

Hasta 7.000 personas siguen viviendo en las calles porteñas en plena cuarentena

A diferencia de los censos realizados anteriormente sobre esta población, surge del relevamiento un dato que resulta alarmante y es que el 85% de los encuestados prefiere dormir en las calles, antes que en algún parador de la Ciudad debido a los robos y a la violencia que se vive en estos establecimientos.

Un primer aspecto importante a señalar es que, a pesar de que la pandemia generó una importante pérdida de empleos, y, en consecuencia, de pérdida de vivienda o de capacidad de alquilar alguna habitación, el 75% de los entrevistados viven en situación de calle desde hace más de un año, aunque en algunos casos sea de manera intermitente. Es decir que esta situación está lejos de ser una constante en la vida de estas personas, que suelen estar insertos en la informalidad laboral y con ingresos que no les permite satisfacer sus necesidades básicas.

En segundo lugar, de la encuesta se deriva que el 54% de las personas entrevistadas no percibe ningún tipo de subsidio. Esto determina que, el cartoneo, las actividades de recolección en conjunto con las “changas” y el pedido de monedas conforman sus principales fuentes de ingresos. Esto refleja una situación laboral precaria o de desempleo transitorio que explica que, entre el 60 y el 70% de los encuestados, se encuentre por debajo de la línea de pobreza.

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Las personas que se encuentran en situación de calle o aquellas que están en riesgo de padecerlo presentan una sumatoria de factores que aún no se han contemplado integralmente, lo que perpetúa dicha situación e incluso la agrava. 

En relación a su salud mental, el estudio encontró que más del 80% de las personas en situación de calle encuestadas mostraron tener síntomas claros de depresión, como hacerse daño a sí mismos o a otros y consumir drogas de manera frecuente, en su mayoría  desde hace más de 10 años. Asimismo, en muchos casos, estas personas no cuentan con algún tipo de contención familiar ya que el contacto con sus vínculos se ha perdido o degradado, agravando aún más su situación psíquica.

Frente a esta realidad, escasean políticas públicas concretas que les permita salir de la situación que padecen. 

En pocas palabras, no se trata sólo de contar y censar un grupo tan vulnerable de la población que por definición es muy dificultoso censar. Por el contrario, se trata de abordar el problema de modo multidimensional, y por ende se torna prioritario rediseñar la política orientada a solucionar este crítico problema social de carácter estructural agravado por la pandemia

Gente en Riesgo o Situación de Calle, un debate pendiente

En este sentido, como un primer paso, la lógica y funciones de los paradores en las principales ciudades del país como la CABA debe ser repensada de modo de responder de manera efectiva a las necesidades de las personas involucradas.

 

* Martín Grandes. Observatorio de Innovación Social, FCE-Universidad de Buenos Aires y CONICET.