domingo 25 de julio de 2021
OPINIóN Análisis
04-05-2021 08:48

Huelgas y movilizaciones: "Nuevos aires en el movimiento obrero"

Se aprecian muchos componentes que desafían una política del sindicalismo tradicional. La desvalorización histórica de la fuerza de trabajo que se pretende no está pasando desapercibida entre los trabajadores.

04-05-2021 08:48

La enorme huelga neuquina de los trabajadores de la salud ha sacudido el tablero del movimiento obrero argentino. Esto por varios motivos. En primer lugar se trata de quienes han puesto el cuerpo en más de un año de pandemia sin reconocimiento alguno en 2020. Pero además se trata de un movimiento autoconvocado de las bases trabajadoras contra la paritaria 2021 del 14% que firmaron los sindicatos UPCN y ATE, uno cegetista el otro ceteaista, ambos tributarios del gobierno Fernández-Fernández, una clave para entender la sistemática firma de paritarias ruinosas en toda la geografía del movimiento obrero argentino.

Otro rasgo de la huelga neuquina fueron los piquetes, de gran tradición en la provincia, recordemos el maestro Fuentealba o los piqueteros de Cutral Co de los ‘90. Es que tanto enfermeros, médicos, camilleros como administrativos o de cualquier otra especialidad han sostenido guardias básicas atendiendo la salud de los neuquinos en medio de la pandemia. Rasgo de los muchos reclamos de salud desde marzo del año pasado. Los piquetes tuvieron enorme apoyo de la población.

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La huelga neuquina ya ha quebrado la paritaria de hambre firmada por los burócratas sindicales, pero sus asambleas no han llegado a un acuerdo con la propuesta del 53% que arrancaron al gobierno del MPN por 15 meses en seis cuotas y han formulado una contrapropuesta. Apuntemos que en estos días los piquetes se reforzaron con el aporte de huelgas de otros sectores estatales y rechazaron de plano la amenaza patotera del secretario general de petroleros y ex senador por el partido del gobernador.

Como se aprecia, son muchos componentes que desafían una política del sindicalismo tradicional que ha maniatado al movimiento obrero, aceptando centenares de miles de despidos, salarios a la baja y una confiscación histórica de las jubilaciones.

Ahora bien ¿Es un rayo en cielo sereno? De ninguna manera. El antecedente más destacado son las movilizaciones de masas que conmovieron a todas las capitales del país del movimiento de desocupados, especialmente el Frente de Lucha Piquetero que integra el Polo Obrero, al que se han sumado Barrios de Pie y una decena de organizaciones que van chocando con la política de ajuste en marcha. Esa que celebra el ministro Guzmán -como el trimestre enero/marzo el de menos déficit fiscal en seis años- sin duda el pavimento para facilitar el rescate (a los acreedores) del FMI, aunque la vicepresidenta vocifere contra el organismo internacional.

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Pero el período de luchas obreras es mucho más abarcativo. Se destaca otra gran huelga autoconvocada hace unas semanas, la de los obreros vitivinícolas en Mendoza, Salta y otras regiones que también superaron a sus dirigentes, en reclamo de aumento de sus salarios de $25000 cuando la línea de pobreza canta más de $60000 en la última medición. También la extendida huelga docente chaqueña contra el aumento del gobernador Capitanich. Imposible no mencionar la gran huelga de Aceiteros de 22 días que impuso la defensa de un salario equivalente a la canasta familiar en diciembre pasado. La desvalorización histórica de la fuerza de trabajo que se pretende no está pasando desapercibida entre los trabajadores.

Hoy, en materia de paritarias se ha producido lo que algunos llamaron una bomba gremial: el 54% obtenido por la dirección clasista del Sutna (Neumático) en el período junio 2020/julio 2021.Se trata de un gremio que viene de defender con medidas de acción directa el protocolo de pandemia en Bridgestone y de un paro muy fuerte ante una muerte por accidente laboral en Pirelli. O sea que al haber una herramienta idónea y consecuente de organización obrera, los trabajadores responden.

En estos días los paros de Ademys y los Sutebas Combativos fueron un factor para el cierre de la educación presencial en el AMBA, arrastrando a otros sindicatos de la actividad como UTE en Capital o Udocba en provincia y en el caso extremo de Ensenada con un paro de varios días ante la enormidad de casos de la zona. Allí la docencia defendió la salud de la población que no defendió el Estado.

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En otro plano se han desarrollado ocupaciones tenaces del lugar de trabajo como la que protagoniza hoy la Clínica San Andrés (tres meses), cerrada por sus dueños, donde se atendían 18000 afiliados del PAMI.O la ocupación del frigorífico ArreBeef, el bloqueo de meses de Siderar Sur, los piquetes del puerto de Buenos Aires, la lucha de los despedidos de Latam, de sectores del combativo subterráneo, las movilizaciones de la Agrupación De Empledas de Casas Particulares, los paros de la docencia universitaria nucleada en Conadu Histórica, por mencionar algunos de los procesos más destacados.

Apuntemos que la represión ejercida en más de una ocasión por la bonaerense de Sergio Berni, por la policía de Capitanich o la de Insfran, solo enervó los conflictos.

La conclusión es que por debajo del pacto UIA-CGT-Gobierno, del pacto social vigente en nombre del peronismo sindical en cualquiera de sus alas, se desarrolla un esforzado proceso en el que va madurando una nueva vanguardia del movimiento obrero, aún ante los fuertes golpes recibidos en una Argentina del 42% de pobreza. Los nuevos aires en el movimiento obrero, ocupado y desocupado, precarizado, informal o conveniado, encuentran a los Daer, los Cavalieri y los Yasky, de espaldas a una realidad profunda. La transición hacia nuevas direcciones del movimiento obrero.