29 oct 2020
OPINIóN |Columna
miércoles 30 septiembre, 2020

La hora de los Delfines | Empoderar a los sensibles, sensibilizar a los poderosos

Hoy en día el músculo de la competencia tiene muchos sponsors: las convicciones falsas, la codicia, la envidia, la inseguridad, el miedo… y a eso se lo llama "fortaleza".

Delfines Foto: Gentileza del autor

“Lo que se necesita es la comprensión de que el poder sin amor es arrogante y abusivo, y que el amor sin poder es sentimental y anémico. El poder en su mejor versión es el amor implementando sus demandas de justicia, y la justicia en su mejor versión es el poder corrigiendo todo aquello que se instala en contra del amor.”

Martin Luther King, Jr.

Que los delfines sean delfines

La actitud colaborativa es como un músculo: si no lo entrenamos, se atrofia. ¡Ojo! Lo hacemos todos los días. Es un ejercicio silencioso y honesto, y sucede, por suerte sucede. Aunque no lo parezca, está en nuestro ADN. El ser humano, como los árboles y las manadas de antílopes, está diseñado para colaborar. El problema es que hoy en día el músculo de la competencia tiene muchos más sponsors: las convicciones falsas, la codicia, la envidia, la inseguridad, el miedo… y a eso se lo llama “fortaleza”.

Esta supuesta fortaleza convierte a todo el mundo en lo que llamamos “tiburones”, compitiendo entre sí para que los verdaderos tiburones (que los hay) no se enteren que tenemos empatía, que tenemos sensibilidad, que soñamos con relaciones más honestas y felices… Lo que otros llaman debilidad, yo lo llamo el ADN de los “delfines”: criaturas del mismo tamaño y fortaleza que los tiburones, pero mamíferos, de rostros sonrientes, con un basamento ético y moral elevado, y una naturaleza empática, capaces de crear en grupo, y compartir lo que se ha logrado.

Existen. Están por todos lados. Es el momento de celebrarlos, de darles lugar, identidad y todo nuestro apoyo.

El águila y el cóndor, la era de la integración

Un trueque maravilloso

Quisiera contarles sobre la gestación del equipo de profesionales del cual soy parte, y por el cual me siento profundamente orgulloso. Se trata de un equipo con vocación de participar en este Gran Movimiento Social -pendiente pero incipiente- que propone una (re)evolución madurativa, tanto en lo profesional como en lo personal. Este es un ejemplo de lo que digo cuando hablo de “delfines”.

Empezamos siendo dos soñadores calificados, quien suscribe y nuestro mentor: Francisco Ingouville, fundador de la consultora INA y referente local de lo que él llama la “Negociación Creativa”. Hoy somos más de 20 colaboradores activos -todos son ex-alumnos de nuestros talleres- que se sumaron por voluntad propia, conmovidos por la misión del emprendimiento.

Ama tu ritmo, la era de la integración (segunda parte)

Quiero remarcar este fenómeno: una unidad de negocios, de una empresa con fines de lucro, generó de forma espontánea un equipo de voluntarios motivados por una clara misión: sensibilizar a los poderosos y empoderar a los sensibles para cambiar el paradigma competitivo por uno más colaborativo en una Sociedad Global que grita –aún desde el silencio- por una forma de vida más sustentable y justa para todos.

Una cosa estaba clara: la ética profesional nos impelía a reconfigurar esta realidad. Me refiero a esto de tener voluntarios en el contexto de una empresa. No sería justo ni ético; nosotros no somos una organización sin fines de lucro. La solución fue obvia y superadora para todos: armamos un programa interno de capacitación a partir del cual pudimos devolver a los voluntarios trabajo por conocimiento (eventualmente expertise) en las herramientas de Negociación Creativa, Liderazgo Sensible, Comunicación Asertiva y la Metodología de Construcción de Consenso (un protocolo de mesa de diálogo diseñado por MIT y Harvard y adaptado a LATAM por nosotros). Así fuimos conformando nuestro equipo de trabajo estable. Un trueque maravilloso.

Retorno a la Unidad, la era de la integración (tercera parte)

El planeta tiene fiebre

La Crisis Climática fue, es y será nuestra motivación fundamental, nuestra macabra música de fondo. Hacemos lo que hacemos porque queremos colaborar en la batalla contra este terrible desafío que enfrentamos como civilización. Las nuevas generaciones están muy enojadas, y con justicia…

Para nosotros, la pandemia que estamos atravesando en este momento es el preludio global e incuestionable de esta batalla. La relación entre la pandemia y la crisis puede no ser obvia para muchos, pero es muy real. Y si bien ya existían señales claras de este desafío que enfrenta la Humanidad debido al calentamiento global y otra fenómenos relacionados, la pandemia nos obliga a reconocer lo conectado que esta todo con todo, y lo difícil que puede ser una recuperación de la civilización si no estamos preparados para enfrentar desafíos de éstas magnitudes.

El abrazo del Minotauro, la era de la integración (cuarta parte)

En nuestros talleres articulamos herramientas y metodologías con la batalla “técnica y social” en contra de la Crisis Climática y la coyuntura actual de la pandemia; todas ellas –conceptos, metáforas, parábolas, dinámicas, modelos y herramientas prácticas, palpables- no son más que la estructura diseñada y testeada para potenciar una “actitud colaborativa”, madre de las relaciones auténticas, la generación de confianza, la planificación para el largo plazo y la mirada sistémica. Y las llaman herramientas blandas…

Nosotros estamos en el negocio de ofrecer al mundo una actitud, no solo más justa y sustentable, sino también poderosa, estratégica, ¡incluso rentable! Me gusta hablarles a mis clientes y alumnos en términos de “supervivencia empresarial”; ¡eso sí que les hace parar la oreja!

La pandemia nos obliga a reconocer lo conectado que esta todo con todo, y lo difícil que puede ser una recuperación de la civilización si no estamos preparados para enfrentar desafíos de éstas magnitudes

 

En definitiva, no se trata de cambiar al mundo a través del sacrificio del mártir heroico, de la moderación por cobardía, de ceder ante las demandas del otro. ¡En absoluto! Se trata de “cambiar el relato”; reconfigurar viejos patrones y malas costumbres a través de la creatividad y la colaboración ante las oportunidades que se nos presentan en esta vida.

Escuchar y ser escuchado para entender los intereses del otro, para comprender su verdadera necesidad. Y así construir confianza, o recuperarla, y con ella poder co-crear propuestas superadoras que podrán trascender los viejos problemas, mejorar las relaciones, y regenerar los sistemas. ¡Todos los sistemas! Los vivos, los sociales, los culturales y los profesionales.

El abrazo del Minotauro, la era de la integración (cuarta parte, segunda entrega)

 

En japonés, la palabra “crisis” es sinónimo de oportunidad. Hasta hace dos meses atrás este dato me resultaba un cliché gastado; una frase que uno se repite cual mantra para convencerse de su valor en la práctica. Hoy es la Gran Verdad que nos puede salvar. Si como Sociedad –local, Nacional y Global– decidimos aprovechar esta crisis para evolucionar, estaremos a las puertas de un mundo mejor, de todos, por todos y para todos.

 

(*) Nicolás Gadda Thompson. Consultor en Sustentabilidad. Facilitador de mesas de diálogo. Explorador. Surfista.


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