lunes 17 de mayo de 2021
OPINIóN Psicología
28-08-2019 07:00

El desastre ecológico de Amazonia y las responsabilidades del hombre

El hombre despliega una capacidad de destrucción que no le es desconocida a la psicología.

28-08-2019 07:00

Fue Paul Crutzen, premio Nobel de química 1995, en el año 2000 quien denomino Antropoceno a nuestra era geológica. Una creación espontanea, anecdótica, casi sin pensarlo y hablando del cambio climático con un grupo de científicos dijo: “Esto ya no es el Holoceno, estamos en el Antropoceno”.

El nombre de la época geológica actual refleja la relación y el impacto del hombre sobre la Tierra. Estamos en el Antropoceno, su inicio puede ser ubicado el comienzo de la revolución industrial, en el principio de la tecnificación del agro o en el descubrimiento de los isotopos radiactivos.

Esta denominación no es sólo una tema semántico, sino que se refiere a algo que vivimos. Un proceso histórico en el que los hombres somos responsables de la modificación masiva de nuestro ambiente. ¿De que manera lo hacemos? De la misma manera en que los hombres hacemos todas las cosas, veamos un ejemplo:

Sabemos que a La Amazonia se la denomina el “Pulmón del Mundo” es una selva amplia en la que la respiración vegetal libera masiva cantidad de oxígeno y retiene también cantidades de dióxido de carbono. Es un regulador directo de la temperatura del planeta y un factor en el proceso de Calentamiento Global.

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El instituto de Investigaciones Espaciales de Brasil registra mas de 74.000 incendios en la Amazonia este año desde enero, esta cifra supera mucho a las anteriores y muestra una intención del hombre de explotación lucrativa.

Los incendios comienzan en regiones deforestadas en las que se busca a través del fuego una “limpieza” del terreno que lo prepare para otro destino, tal como la siembra tecnificada o la minería.

Los incendios en Amazonia son sólo uno de los fenómenos que atentan contra la vida junto a otros como la combustión de hidrocarburos, el uso masivo de materiales plásticos, plaguicidas, etc. No intento una descripción detallada de estos fenómenos, pero quise esbozarlos para abordarlos luego desde mi área, la Salud Mental.

Si en el Antropoceno el hombre hará las cosas a su manera, es la Psicología la mejor disciplina diseñada para el estudio de cómo el hombre siente, piensa y hace lo que hace.

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El hombre despliega una capacidad de destrucción que no le es desconocida a la psicología.

La esencia del hombre es la vida, el amor, el cuidado mutuo, la existencia gregaria, el cuidado del mas débil, la condolencia, la simbolización como atenuante de los actos agresivos, la gratitud, la ternura, todos estos a través  del uso de la palabra las artes y las ciencias.

También la esencia del hombre es portadora del odio, la venganza, la envidia, el sometimiento del otro, el abuso, el paso al acto sin mediación simbólica conducente a crímenes, genocidios y destrucción. Ambas corrientes existen en un interjuego que hasta hoy nos ha permitido seguir presentes.

Los conflictos entre Eros y Thanatos se reducían a cuestiones, digamos “domesticas” de un interjuego propio de la especie. El amor, la paz y la comprensión, en una danza con el odio, la muerte y la destrucción, que, con alguna guerra o una masacre más, o algún genocidio menos nos permitía llevar adelante nuestra condición de seres a la vez amables, a la vez nefastos.

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El Antropoceno nos complica, nos saca de nuestras disputas domésticas, nos coloca en una posición en la que el medio en que vivimos pasa a ser parte del juego amor odio, vida muerte. Por primera vez el hombre se ubica en una posición de poderío técnico en la que resulta sencillo proyectar al universo sus amores y sus odios.

Me animo entonces a hacer la pregunta tabú del psicoanálisis, ¿Qué hacemos?

La creación simbólica del hombre ha dado muestras de su poderío, el intelecto, la metáfora, el arte y las ciencias son pruebas de otras propiedades del hombre ademas de su tendencia al amor o la destrucción. La toma de conciencia de nuestro poder antropocenico es una luz al final del camino de la destrucción. Estamos aún ante la posibilidad de cambios paradigmáticos y sobre todo cambios míticos que puedan seguir manteniendo este equilibrio amor odio. La inclusión de aspectos de la relación del hombre con su medio, en los estamentos religiosos, legales, científicos y artísticos es lo que el hombre tiene en su haber, y lo que ya se debe es mucho.

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