domingo 26 de septiembre de 2021
OPINIóN Coronavirus y política
23-03-2020 12:48
23-03-2020 12:48

Alberto y su arenga para luchar en toda la Patria

Es un orfebre para construir consensos. Logró el respaldo de todo el arco político, lo que legitima su actuar y el rumbo a seguir. Dejó en claro que no hay margen para grietas.

23-03-2020 12:48

"...Llegaremos hasta el final; lucharemos en Francia; lucharemos en los mares y océanos; lucharemos con creciente confianza y creciente fuerza en el aire; defenderemos nuestra isla, cualquiera que sea el costo; lucharemos en las playas; lucharemos en los aeródromos; lucharemos en los campos y en las calles; lucharemos en las colinas; nunca nos rendiremos...". Esta es una fracción de un excelso discurso pronunciado por Winston Churchill en 1940, arengando a su pueblo para aumentar su ánimo, finalizada la Operación Dínamo –que fue una operación de rescate de más de 300 mil británicos, franceses y belgas que habían quedado aislados en las playas de Dunkerque por el ejército alemán, después de que Francia fuera vencida por el ejército de Alemania, durante la Segunda Guerra Mundial –. Los intentos de evacuación previos habían naufragado debido al accionar de la aviación nazi. La Operación Dínamo concluyó con éxito el 4 de mayo de 1940 y es recordada como “El milagro de Dunkerque”.

Muchos años después del episodio narrado, en la zona meridional de Sudamérica, el presidente de la República Argentina, Alberto Fernández, le habló al pueblo argentino sobre el avance despiadado de un enemigo invisible que planea por las calles de todos los continentes, dejando miles de enfermos y varios cuerpos fríos con corazones detenidos para siempre.

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Fernández, habló como estadista pero también lo hizo como Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas, preparando los ánimos de su pueblo para una lucha difícil, que tiene fecha de inicio pero carece de fecha final. Alberto Fernández, decretó el aislamiento social obligatorio, medida que busca minimizar la circulación del virus y, por ende, evitar que el sistema sanitario nacional colapse.

Pareciera seguir los lineamientos de Sun Tzu, el reconocido estratega militar chino, autor de El Arte de la Guerra: “Corresponde al General ser tranquilo, reservado, justo y metódico”. Alberto habla con firmeza pero en un tono coloquial, le habla a su pueblo como lo hace un padre, mirándolo a los ojos. Les advierte a todos y todas que el desafío es difícil, que los tiempos futuros serán complejos y que las medidas adoptadas son necesarias para preservar la vida colectiva. Es un orfebre para construir consensos. Logró el respaldo de todo el arco político, lo que legitima su actuar y el rumbo a seguir. Dejó en claro que no hay margen para grietas. Cumple con el federalismo que establece la Constitución Nacional, convocando también a los gobernadores. Muestra la necesidad de contar con un Estado presente que vele por la salud y la seguridad de su pueblo. Se muestra humano. Se diferencia de Jair Bolsonaro, el presidente de Brasil que minimiza la crisis epidemiológica mundial. Alberto se rinde ante los datos científicos y actúa en consecuencia, diseñando y ejecutando estrategias sanitarias y socioeconómicas que sirvan de dique de contención de una pandemia, de la que muchos hablan pero que nadie conoce cabalmente.Pide responsabilidad individual explicando que si la sociedad fuera indiferente ante esta amenaza, según los científicos, la mayoría de los argentinos se contagiaría de coronavirus. Apela al sentido común para que la ciudadanía dimensione la magnitud del flagelo, sin entrar en pánico. Se lo ve activo, pluralista. Aplica reglas de conducción castrense: “para poder vencer al enemigo, todo el mando militar debe tener una sola intención y todas las fuerzas deben cooperar”. Lo hace siempre dentro del marco democrático. Convocó a todos los argentinos y argentinas a extremar su propia responsabilidad, resaltando que el tiempo es una variable que juega a favor del país, para evitar una pandemia incontrolable.

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Sus palabras iluminan una lucha asimétrica, contra un enemigo que invade, golpea, enferma y mata, muchas veces sin ser detectado. Todo el suelo argentino se convirtió en un nuevo teatro de operaciones –muy distinto, por cierto, a lo que estábamos acostumbrados a ver en libros de historia–.

Las armas más efectivas por el momento –hasta que aparezca una vacuna–son el aislamiento social, el respeto a los protocolos sanitarios,el cierre de fronteras, y las camas, respiradores y personal de salud que se pueda reunir y organizar para dar respuesta a la demanda que seguirá en aumento. Si se lograra dosificar la cantidad de infectados por el virus en los meses venideros para que no desborde la capacidad sanitaria nacional, la Argentina habrá ganado una importante batalla. Si no, Italia puede convertirse en nuestro espejo.

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SunTzu expresó: “La victoria completa se produce cuando el ejército no lucha, la ciudad no es asediada, la destrucción no se prolonga durante mucho tiempo, y en cada caso el enemigo es vencido por el empleo de la estrategia”. En  la Argentina, el presidente –a diferencia de Churchill que instó a su gente a combatir con la fuerza en diversos escenarios–  convocó al pueblo a luchar en las viviendas de todos los rincones de la Patria, empleando el aislamiento social como principal estrategia y arma. Eso sí, con un objetivo bien claro: no rendirse jamás.

 

*Analista internacional especializado en la Universidad Nacional de Defensa de Washington; Director de Gestión de Gobierno en la Universidad de Belgrano.