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OPINIóN / Elecciones 2019
lunes 28 octubre, 2019

Un gobierno del Frente de Todos ¿pero con todos?

El diálogo, los acuerdos y los consensos deberían ocupar un lugar primordial en la agenda del nuevo gobierno recién electo.

FÓRMULA. Si ganan, Fernández y CFK volverán a mostrarse juntos ante miles de militantes. Foto: CEDOC.
lunes 28 octubre, 2019

Una vez más, pudimos acudir a las urnas y elegir libremente a aquellos representantes que preferimos que nos gobiernen los próximos cuatro años. Y esto es más que maravilloso. Si nos dedicamos a analizar los datos concretos arrojados por los resultados electorales, un primer punto a destacar es que, como se presumía, considerando los resultados de las últimas PASO, Alberto Fernández, se consagró como presidente de los argentinos en una primera vuelta electoral con poco más del 48% de los votos.

Aquello que no se reflejó fielmente, como anunciaban las encuestas y los resultados de las mismas PASO, fue el resultado obtenido por la nueva segunda fuerza electoral, Juntos por el Cambio, que efectivamente perdió la elección, pero que desde hoy podría claramente ser declarada una oposición potente para el vencedor Frente de Todos. Así, la fuerza que aún conduce hoy el presidente Macri, no sufrió una embestida electoral aplastante como se presumía; la marca anterior mayor a 16 puntos de diferencia durante las PASO, resultó en una diferencia menor a 8, otorgándole a Macri más del 40% de los votos.

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Mientras tanto, en la Provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof -por el Frente de Todos- será el nuevo gobernador como vaticinaron las PASO y las diversas encuestas electorales, con una diferencia sumamente relevante, que ronda los 14 puntos.

En la ciudad porteña, el éxito fue logrado por Juntos por el Cambio, obteniendo más del 55% de los votos, con una diferencia mayor a 20 puntos, respecto a la segunda fuerza del Frente de Todos, y consiguiendo un triunfo histórico en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, debido a que por primera vez los porteños no deben concurrir a un ballotage para dirimir una elección.

Como se mencionara anteriormente, el Frente de Todos es la fuerza ganadora, y será efectivamente el nuevo gobierno durante los próximo cuatro años, pero la hegemonía esperada por el peronismo/kirchnerismo/albertismo no se concretó como se vaticinaba, y en Argentina nos encontramos en cambio, con un nuevo oficialismo firmemente establecido junto a una nueva oposición significativamente presente. Más simple, mientras las fuerzas menores se diluyeron la polarización se amplificó, y con esto el peso específico del oficialismo y la oposición escaló.

La diferencia de votos entre el presidente entrante y el saliente fue sustantiva como para dirimir la elección en una primera vuelta electoral, pero en absoluto se tradujo en un triunfo abrumador. Por su parte, luego de los primeros datos arrojados, se vislumbra en el Poder Legislativo un escenario de parejos resultados entre ambas fuerzas en ambas cámaras.

Tras tal estado de situación, el diálogo, los acuerdos y los consensos deberían ocupar un lugar primordial en la agenda del nuevo gobierno recién electo.

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Sin embargo, este escenario de clara polarización y ausente hegemonía peronista, no parece haber sido bien interpretado por los nuevos ganadores. Las declaraciones de Macri comenzaron felicitando al nuevo presidente Fernández, invitándolo a desayunar para empezar a ordenar la transición, destacando la transparencia de las elecciones que lo dieron perdedor, mientras manifestaba “su sueño” de poder lograr un proyecto común que incluya a todos los argentinos,al mismo tiempo que anunciaba su compromiso para ejercer una oposición sana y constructiva.

A todos estos anuncios de bienvenida, la respuesta del nuevo gobierno recién elegido, a través de su nuevo gobernador de la Provincia de Buenos Aires, la nueva vicepresidenta y el nuevo presidente fueron cargados de continuos y hostiles reclamos, manifestando que recibían una Argentina en condiciones deplorables y sin datos sobre las condiciones adversas, datos que el mismo Macri comunicó minutos antes en su discurso, que estaba dispuesto a brindar al día siguiente de celebradas las elecciones.

Pero tal vez el más preocupante mensaje “pro grieta” que dio en su discurso ganador la nueva vicepresidenta de los argentinos, fue cuando manifestó no romper la unidad para evitar estos proyectos neoliberales, por supuesto aclarando que sólo hablaba de la unidad de las distintas vertientes del campo nacional y popular, es decir, ellos.

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Por su parte, el nuevo presidente de los argentinos, dio un giro al mensaje poco feliz, de la nueva vicepresidenta, probablemente inadvertido para muchos, afirmando que “este no es un frente de todos, es el frente de todos los argentinos”.  Sin embargo, Fernández le comunicó en su discurso a Macri que “ojalá que ese compromiso de diálogo que nunca tuvieron, ahora lo ejerzan”, comunicación realizada también minutos después de que Macri lo invitara a desayunar para organizar la transición y se pusiera a disposición para lograr una fluida comunicación.

Así, el presidente saliente se pone a disposición para logar un mejor diálogo y acuerdos, y el entrante parece no escucharlo y continúa respondiéndole con reclamos. 

Macri deja su mandato enfrentándonos a una crisis colosal, y es innegable que gobernó mal, muy mal, pero quien en poco tiempo ejercerá el poder no solo demostró rápidamente volver a viejos estilos políticos confrontativos del pasado kirchnerista, sino que está demostrando poquísimo ingenio al querer alejar a una fuerza que conquistó un 40% del electorado, y que pide acercarse a dialogar, mientras él la expulsa.

Si el nuevo Frente de Todos, pretende que sea con todos, deberá reformular sus discursos, sus modos y sus estrategias. Y si el nuevo gobierno elegido pretende seguir consolidando una Argentina partida, deberá entender que las consecuencias pueden ser de extrema adversidad, cuando un 40% del electorado opositor, reafirmó un importante espacio en el Congreso, y demostró que puede no solo pronunciarse en las redes sino ocupar las calles y manifestarse a lo ancho y a lo largo del país.

 

 

 


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