OPINIóN
Análisis

Requiem para una era

¿Cuál es el islam? Es la pregunta que se hace el autor de la nota respecto a las polémicas y contradictorias prácticas de grupos pertenecientes a esta religión en la era moderna.

Guerra Franja de Gaza 20231019
Guerra en Medio Oriente | AFP

“Aprende la lección de que, si vas a hacer la obra de un profeta, lo que necesitas no es un cetro sino una azada" (Bernardo de Claraval). Siempre hemos enseñado acerca de los inigualables aportes del islam a la cultura occidental y a la Medicina en particular; sin ellos, aún estaríamos tratando las enfermedades con aguas benditas y cirujanos/barberos, resignándonos a aceptar las enfermedades como inevitables designios del más allá que no podían ni debían ser tratados o curados.

Con maravilloso encuadre histórico en el Siglo XI, el libro The Physician de Noah Gordon y la imperdible película homónima con Ben Kinsgley, describen cómo un cristiano debe disfrazarse de judío para poder aprender Medicina verdadera con el gran Avicena (Ibn Sina) en Isfahán. Obviamente a pesar de todo el conocimiento adquirido, no resulta placentero su regreso a Inglaterra, donde es juzgado y perseguido por “contradecir” su cristianismo al estudiar con musulmanes y judíos.

La era del infierno

Lo mencionado puede describirse con la frase atribuida a Bernardo de Claraval de que: “el camino al infierno está plagado de buenas intenciones”, dado que aprender de los mejores para curar a los enfermos era un pecado capital según los religiosos cristianos de esta época.

Algo similar parece ocurrir ahora: una mayoría de los ancianos, jóvenes, mujeres, niños y bebés intencionalmente masacrados, violados y secuestrados por Hamas en estos días, adscribía a la denominada izquierda israelí; es decir aquellos que vivían en poblaciones comunitarias con tecnología rural e industrial y que se manifestaba permanentemente a favor de la solución de los dos Estados (Israel y Palestina), junto con la creación de un Mercado Común que potenciara el bienestar de todos los habitantes de la región.

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En línea con estas convicciones contrataban trabajadores de Gaza, generaban programas de ayuda para sus habitantes y traían docenas de niños de Gaza para su tratamiento en hospitales israelíes. También efectuaban manifestaciones y publicaciones contra políticas de gobierno que torpedearan avances hacia los Acuerdos de Oslo.

Exactamente esta población fue la apuntada por miles de miembros de Hamas y la Yihad Islámica, apropiadamente estimulados por kilos de captagón y auto filmadas prédicas en mezquitas en pro de verter ríos de sangre de mujeres y niños judíos hasta exterminarlos, junto con loas para quienes las ejecutaron.

¿Cuál es el islam? Como seres humanos estamos traumatizados frente una epidemia de patógenos espantosos como Hamas, la Yihad Islámica, Hezbollah, Talibanes, Estado Islámico, Boko Haram, y otros; no olvidemos tampoco al poderoso y retrogrado Irán en estos días,cuando ha muerto también la hermosa Armita Geravand, una adolescente golpeada a mansalva por la asesina “policía de la moral iraní” debido a su delito criminal por negarse a usar hijab.

Todos estos grupos son defensores de la esclavitud y la muerte, valores que por suerte la cultura occidental ha aprendido al menos a rechazar (aunque aún no a evitar).

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Frente a esto, tampoco entendemos a muchos líderes políticos y religiosos del islam: ¿las masivamente enarboladas banderas palestinas pretenden apoyar y adherirse a esos aborrecibles y monstruosos comportamientos, o la pretensión es tratar de cuidar a los civiles atrapados entre estos patógenos y la indispensable terapia para eliminarlos?

Si la respuesta correcta es la segunda, entonces todos los defensores de la vida (si ellos se auto incluyen en esa categoría), deberían unirse hombro con hombro para combatirlos con todos los antibióticos disponibles (y no recibirlos con honores de Estado como lo hacen Turquía y Qatar) intentando rescataren este proceso a todos los lastimados por ellos, sin distinción de raza, ciudadanía o religión.

No olvidemos que en el ejército israelí luchan juntos judíos, cristianos, drusos y musulmanes para defender su hogar y múltiples valores compartidos (y también son de estos distintos credos, los civiles y niños intencionalmente asesinados por estas bestias).

Evidentemente en este maremágnum de hechos y sensaciones, debe quedar muy claro quién defiende qué. Los hoy “preocupados rusos por Gaza” masacran civiles ucranianos todos los días bombardeándolos sin ninguna advertencia.

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Frente a esto como un caso único en la historia de las guerras, las fuerzas israelíes advierten y piden a los civiles salir de los lugares que van a bombardear; no haciendo volar los hospitales de Gaza debajo de los cuales Hamas ha ubicado todas sus bases, explotando esa “debilidad moral del enemigo” de Israel de no querer dañar a inocentes (tal como lo reafirman los terroristas capturados).

Si lamentablemente la auténtica razón es la primera, es decir justificar patológicamente las monstruosidades de “los propios”, entonces la humanidad se está acercando cada día más a lo ya descripto por Albert Einstein: “una cuarta guerra mundial solo con piedras y palos”.

¡Nos negamos a aceptar esto! Del mismo modo nos negamos a que no pueda existir un fortalecido Estado Palestino, mancomunadamente asociado al Estado de Israel en un esfuerzo conjunto por impulsar el bienestar físico y espiritual de todos sus ciudadanos, y totalmente vacunado contra gérmenes ponzoñosos como Hamas y sus similares de cualquier raza o religión.