OPINIóN
Guerra en Medio Oriente

The Economist advierte: “Trump debe parar pronto”

La operación de “cuatro o cinco días”, seguida de una revuelta popular no sucedió, y Trump no puede explicar con datos porqué decapitó a una cúpula que ya tiene sucesor. “Si pueden soportar que los precios del petróleo superen los US$ 200 por barril, continúen con este juego”, avisó la Guardia Revolucionaria Iraní, mientras expande el conflicto horizontalmente.

20240803 Crece el temor de una guerra en Medio Oriente: Hezbolá dijo haber lanzado decenas de cohetes contra Israel
Crece el temor de una guerra en Medio Oriente: Hezbolá dijo haber lanzado decenas de cohetes contra Israel | AFP

La denominada Operación Furia Épica de Estados Unidos (rebautizada en las redes sociales como “Operación Furia de Epstein”, por lo oportuno de su inicio en medio del escándalo por la red de pedofilia que salpica —y presuntamente extorsiona— a buena parte de la clase política estadounidense) comienza a recibir críticas de los principales medios anglosajones.

La icónica revista británica The Economist, considerada vocera de amplios sectores del poder financiero global y propiedad de la dinastía banquera Rothschild, publicó el 5 de marzo su editorial titulado “Donald Trump must stop soon”.

En él expresa su desilusión tras el “éxito” inicial de la decapitación del sistema de gobierno iraní: “El puesto de Jamenei fue inmediatamente ocupado por un triunvirato. El próximo líder supremo podría ser nombrado pronto; tal vez su propio hijo, a menos que él también muera. Esto augura algo más sutil y preocupante: que la operación no está logrando sus objetivos políticos”.

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Trump y sus planificadores apostaban por una operación bélica de “cuatro o cinco días”, seguida de un levantamiento generalizado de la población y la caída del gobierno iraní. Sin embargo, nada de eso ocurrió. Todo lo contrario: Jamenei fue reemplazado por su hijo, las fuerzas armadas cerraron filas y cada noche se suceden manifestaciones callejeras de apoyo al régimen frente a la agresión externa.

Caído ese primer objetivo, Trump pasó a ofrecer una maraña de afirmaciones ambiguas para definir sus metas: acabar con la capacidad misilística de Irán, impedir que desarrolle armas nucleares, lograr un “cambio de régimen”, “elegir al nuevo líder”, ajustar cuentas personales tras décadas de enemistad e intentos de asesinato, entre otros.

Las fuerzas armadas iraníes cerraron filas y cada noche se suceden manifestaciones callejeras de apoyo al régimen frente a la agresión externa"

Políticamente, esa vaguedad le da margen de maniobra al magnate. Pero estratégicamente constituye su talón de Aquiles ante una sociedad estadounidense ya hastiada de guerras en Oriente Medio financiadas con sus impuestos. “Su incapacidad para explicar el propósito de Epic Fury es su mayor vulnerabilidad”, sentencia The Economist.

Mientras tanto, la otra cara de esta guerra es la estrategia iraní: ataques contra bases estadounidenses en la región y parálisis de la estructura energética de buena parte de Medio Oriente, en una guerra de desgaste donde sobrevivir ya cuenta como victoria para Teherán.

Operación Furia Épica fue rebautizada en redes sociales 'Operación Furia de Epstein', porque se inició en medio del escándalo por la red de pedofili que salpica a varios en EEUU"

“Nos hemos preparado durante años para una guerra asimétrica de largo plazo”, han repetido sus funcionarios. “Si pueden soportar que los precios del petróleo superen los US$ 200 por barril, entonces continúen con este juego”, advirtió el portavoz de los Cuerpos de la Guardia Revolucionaria Islámica.

“Lejos de desmoronarse, el régimen escala horizontalmente —una forma elegante de decir que ataca en todas direcciones—. Intentó cerrar el Estrecho de Ormuz, golpeó infraestructura energética clave (incluido el mayor complejo de licuefacción de gas del mundo y la refinería más grande de Arabia Saudita)”, se queja The Economist.

El resultado inmediato: el crudo Brent subió un 35 % en solo una semana; un megavatio-hora de gas en Europa costó más de un 70 % adicional respecto a la semana anterior. “Si el petróleo toca los US$ 100, el crecimiento global se contrae 0,4 puntos y la inflación sube 1,2. Los compradores asiáticos ya compiten ferozmente por el suministro”, agrega la revista, para luego lamentarse: “La economía mundial tiembla”. El lunes 9 de marzo el petróleo alcanzó un pico de US$ 119 por barril.

Sería mejor para Estados Unidos “declarara la victoria pronto”, con resultados magros —aunque seguramente acompañados de un discurso grandilocuente—, antes que “retirarse cojeando de una guerra impopular"

En Washington, la aventura bélica es altamente impopular: “apenas un tercio de los estadounidenses respalda esta ‘guerra en Irán’”, sostiene The Economist. Para comparar: el 90 % apoyó la invasión de Afganistán en 2001. “Trump haría mejor en limitar sus objetivos bélicos”, aconseja el influyente semanario británico.

“Degradar la capacidad militar iraní y parar”, propone como posible salida del atolladero. Sin embargo, incluso saliendo a tiempo, “el régimen superviviente podría rechazar un acuerdo nuclear; de hecho, al igual que Corea del Norte, podría pensar que una bomba es su única protección”. Por lo tanto, “si reconstruye su programa nuclear, Trump podría tener que atacar de nuevo dentro de meses o años. Es una perspectiva sombría”.

Por todo ello, The Economist concluye que sería mejor para Estados Unidos “declarara la victoria pronto”, con resultados magros —aunque seguramente acompañados de un discurso grandilocuente—, antes que “retirarse cojeando de una guerra impopular por agotamiento”.

La ironía es brutal para los votantes y seguidores MAGA de Trump: el mismo presidente que prometió “no más guerras” termina, gracias a su alianza irrestricta con Netanyahu y su alineamiento con la geopolítica israelí, apostando todo a una aventura bélica que recuerda al Irak de 2003 recargado.

Detrás de la advertencia del semanario británico, que oficia de vocero informal de los intereses del sector financiero global, se avizoran los riesgos de profundizar la guerra: una incursión terrestre que inevitablemente tendría altísimos costos humanos e incluso la tentación para Israel de utilizar sus nunca desmentidas armas nucleares.

Mientras el petróleo sube y el mundo contiene la respiración, queda flotando la pregunta: ¿cuánto más durará esta «furia épica» antes de convertirse en el clásico lodazal del que nadie sale indemne y que amenaza con conducir a Trump a una derrota en las elecciones de medio término de noviembre de este año?

*Periodista e investigador, director del portal Kontrainfo.com