sábado 26 de noviembre de 2022
OPINIóN Argentina y sus problemas

Una democracia enferma

19-12-2021 01:14

El mensaje de despedida del senador Esteban Bullrich conmovió a buena parte del país. Abarrotan las redes los mensajes de admiración y solidaridad. No es para menos; el temple, la fortaleza y el carácter de profunda raíz democrática de ese mensaje nos llega a todos y, por contraste, rápidamente brotan, también de a millones, los mensajes reclamando que el resto de los dirigentes actúen de acuerdo con esos valores que nos representan.   

Pero hay algo extraño en nuestro comportamiento colectivo, millones de argentinos que hacen del sectarismo una profesión, sea contra los pobres, contra los ricos, contra los empresarios, contra los movimientos sociales, o cualquier otro “enemigo interno” se embanderan en los conceptos de Esteban Bullrich como si esos valores los representaran. ¿Cuál será la causa de ese comportamiento? ¿Nos miramos al espejo? ¿Pedimos a otros lo que no hacemos?

Hemos regado, como sociedad, la siembra de odio y sectarismo que, por conveniencia propia, guían el camino de líderes tóxicos, que solo buscan beneficios personales o sectoriales sin tomar en cuenta el interés general de los argentinos, que sí tiene que ver con los valores que enunciaba en su discurso Esteban Bullrich.

Mientras tanto, miles de líderes integradores, que se animan a conducir a los distintos en sus comunidades, en sus empresas, en sus cooperativas, en sus ONG, no logran visibilidad para el gran público, porque quienes administran los intereses de la comunicación pública, por acción u omisión, actúan al compás de la música de lo sectario… de la grieta.

No fue noticia el lanzamiento de LadoAR, un espacio de ideas, proyectos, construcción de consensos y liderazgos integradores que un grupo de personas y entidades del que formo parte lanzamos para convocar y convocarnos en torno a tres ejes verticales de trabajo: a) ideas portadoras de futuro; b) experiencias innovadoras; y c) liderazgos integradores.

Crear una plataforma de visibilización y amplificación de ideas portadoras de futuro, experiencias innovadoras y liderazgos integradores será un desafío apasionante en medio del ruido ensordecedor de la grieta y el sectarismo. 

Creemos que Argentina posee una oportunidad para superar sus problemas estructurales, y que para hacerlo es imprescindible un reseteo profundo de los marcos cognitivos en los que actualmente se basa nuestra dirigencia.

Nos proponemos poner de moda una nueva agenda de ideas, promoviendo experiencias exitosas y dando soporte y visibilidad a nuevos liderazgos integradores.  

Trabajamos por un cambio cultural, que crezca desde la raíz de la sociedad civil, para que la política se reordene sobre nuevas bases, y para que la Argentina recupere un horizonte de desarrollo convergente.

Estas acciones no forman parte de las grandes noticias nacionales, pero tienen que ver con un cambio profundo que empieza a gestarse en el seno de la sociedad ante el hartazgo de una dirigencia miope y cortoplacista que sumerge al país en sus propias luchas y en sus propias miserias.

Podemos festejar, y lo merece, los años de recuperación de la democracia, en las plazas y en las calles y también  en familia, pero también es valioso que la celebremos con un nuevo compromiso, el de construir una democracia que nos incluya a todos. Y podemos empezar por nuestro propio metro cuadrado, ese en el que cuánta democracia se respira es nuestra responsabilidad. Si así no lo hacemos, Dios y la Patria nos lo demandarán.

*Dirige el Índice de Desarrollo Democrático de Argentina (IDDAR) y el de México (IDD-MEX). Miembro fundador de LadoAR.

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