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PERIODISMOPURO / Entrevista
domingo 10 marzo, 2019

María Eugenia Vidal: "Cambiemos hoy no necesita una interna presidencial"

La gobernadora de la provincia de Buenos Aires habló sobre las próximas elecciones, y la decisión de no desdoblar los comicios provinciales de los nacionales.

por Jorge Fontevecchia

Maria Eugenia Vidal en Perfil Foto: PerfiL: Marcelo Aballay

Con el marco del año eleccionario y la coyuntura económica que provoca interés en la opinión pública, la gobernadora María Eugenia Vidal habló en un extenso reportaje exclusivo junto a Jorge Fontevecchia sobre la realidad argentina y en particular, lo que acontece en la provincia de Buenos Aires. En este tramo seleccionado de la entrevista, la gobernadora habla sobre las perspectivas frente a las elecciones, y cuenta cómo tomó la decisión de no desdoblar los comicios en la provincia de Buenos Aires de los nacionales.

—¿Por qué decidiste finalmente no desdoblar las elecciones de la provincia con la nacional?

—Bueno, fue una decisión en conjunto, ¿no? Con Marcos, con Horacio, con Jaime, con Mauricio, con todo el equipo de Cambiemos y tuvo que ver varios factores. El primero, finalmente fue una elección que tuvo que financiar la provincia de Buenos Aires con casi tres mil millones de pesos que no estaban en el presupuesto y que hubieran tenido que ser recortados a todas cosas que son importantes y sensibles en la provincia. Lo segundo, cierto hartazgo creo de la gente de ir a votar tantas veces en una elección que iban a tener que ir muchos domingos a votar a lo largo del año en una historia donde siempre había estado unificada la provincia y lo tercero, la oportunidad que planteaba era la de discutir la Provincia de Buenos Aires pero no hubiera sido posible. Creo que en ese escenario se hubiera nacionalizado igual las elección aún cuando lo que se eligiera no fuera presidente viendo como se comportaron la elecciones de los últimos años. Y, la verdad es que si valía la pena era para discutir la Provincia por separado de la Nación. Creo que al revés de eso, la unificación teniendo más de un acto, teniendo un candidato a Presidente, un candidato a Jefe de Gobierno y nosotros nos va a dar la oportunidad de discutir la Provincia más que si fuéramos solos. Creo que yendo solos, ahí se nacionalizaba aún más. Paradójicamente, ir juntos nos da la oportunidad de discutir mejor la Provincia.

—Y ¿qué ventajas veías cuando analizabas las posibilidades de desdoblar?

—Bueno, esa. Esa justamente, ¿no? Que tenía dos grandes ventajas que después me fui convenciendo de que no iban a ser posibles. Una es esa: la de poder discutir por separado la Provincia. Creo que a futuro hay que tenerlo en cuenta. Creo que la Provincia merece un debate propio. Y, lo segundo es también la Provincia poder implementar otra forma de votación. Porque la Provincia tiene autorizado por ley el voto electrónico. Si no hubiera habido tiempo podríamos haber hecho algunas pruebas piloto e incluso ir a una boleta única papel. Creo que eso le hubiera dado más autonomía a los bonaerenses al momento de decidir cortando con esta historia de la boleta papel que tantas irregularidades ha generado a lo largo de los años y, bueno, yendo unificados. Como el Congreso Nacional no avanzó todavía en ese debate pese a que fue una propuesta de Mauricio en sus primeros años de gobierno, no se puede, ¿no? Tenemos que ir con el mismo mecanismo que el nacional. Creo que ir separados nos hubiera dado esa posibilidad.

—¿Esperar a que la economía pueda mostrar alguna mejora, pesó en la decisión?

—No. Yo no siento nunca que el voto – y lo he dicho muchas veces en muchas campañas– creo que es subestimar a la gente pensar que la gente vota por lo que pasa en los tres meses antes de la elección. Yo creo que el voto es una construcción de mucho tiempo. Así que, no creo que un mes, junio o agosto u octubre, cambie en algo en ese sentido.

—¿Se analizó la posibilidad, aunque no fuera lo más probable, de que se pudiera perder, y si a mediados de año Cambiemos perdiera en la provincia a Macri le pudiera pasar lo de Alfonsín, que adelantó las elecciones para ganar y al perder medio año antes de finalizado el mandato tuvo que adelantar la entrega del gobierno?

—Yo nunca, en estos tres años largos que llevamos, imaginé un escenario en donde Mauricio no terminaba su mandato. Y no creo que eso sea un logro de Cambiemos en particular. Creo que es un logro de los Argentinos. Creo que hoy– en la Argentina de hoy, no habría espacio para eso. Ni en su caso ni en el de ningún otro presidente. Creo que después de más de treinta años, hemos podido superar eso y creo que es un logro de todos. Así que, no. No imaginé en ningún momento esa situación ganando o perdiendo en la Provincia.

—¿Pesó en análisis o su posterior decisión que Cristina Kirchner pudiera ser o no ser candidata presidencial o candidata a gobernadora?

—La verdad es que yo siempre imaginé a Cristina como yendo por una elección nacional. Nunca la imaginé como gobernadora, candidata a gobernadora. Siempre la imaginamos como candidata a presidente.

—Y, ¿cambiaba algo en el análisis de adelantar, de desdoblar o no desdoblar, el hecho de que fuera a ser candidata Cristina a presidente o pueda no serlo?

—No. De alguna manera, la Provincia de Buenos Aires ya confrontó con Cristina en el 2017, ¿no? Ella fue candidata y Cambiemos llevó su propia lista. No, no hubiera cambiado nada.

—Y, en algún momento de esos análisis, ¿que Massa fuera candidato a gobernador en la Provincia?

—Bueno, él nunca expresó su intención públicamente. La verdad es que nunca nos llegó ninguna información en ese sentido. Así que, no. Igual al mismo tiempo que pienso que nadie define su voto– por eso no creo en el asfalto electoral ni creo en lo que se hace a último momento para ganar una elección, creo que el voto es una construcción profunda de un vínculo de mucho tiempo, no coyuntural– también creo que las elecciones no se definen o las estrategias electorales no se definen por los adversarios. Estoy convencida de que uno tiene que demostrarle a la gente que vota que uno es la mejor opción. No que el otro es malo. Creo que ir a una elección pensando que a uno lo van a votar porque es el menos malo es malo para la gente, es malo para la política, es malo para uno como proyecto. De la misma manera que soy de esos políticos que creen que si pierden una elección que la gente se equivocó o que votó mal. Creo que hay un enorme poder ahí que hay que respetar y que hay que saber escuchar, ¿no? Al mismo tiempo que creo que cuando uno gana la elección también hay un peligro en creer que uno ganó la elección. Gana lo que uno representa en un momento determinado. Y tan fuerte fue que en el 2017 yendo con un candidato– dos candidatos en ese momento, Esteban y Gladys González, que no tenían un nivel total de conocimiento en la Provincia– creo que lo que ganó fue el concepto de Cambiemos, más allá de las personas. Y lo sigo creyendo. Creo más en construir espacios políticos con identidad que en las personas. Las personas pasan, y creer que una persona gana una elección es leer mal la realidad.

vidal

—Y una persona en particular, el caso de la emergencia de Lavagna como candidato, ¿modifica en algo el panorama electoral?

—Yo creo que en la Argentina en general- pasó también en la experiencia que tuve en la Ciudad de Buenos Aires y en la propia Provincia– es difícil consolidar un tercer partido. Es difícil constituir un tercer partido a poco tiempo de la elección. Por supuesto, como dije recién, al final son los ciudadanos los que eligen, ¿no? Y, puede haber siempre sorpresas. Pero, la verdad es que hoy– yo creo que más allá de los nombres, Lavagna o quien sea que represente ese tercer espacio– es difícil en una sociedad tan polarizada como la que tenemos hoy construir una tercera opción.

—¿Quién ganaría y qué perdería Cambiemos si hubiese una interna para candidato a presidente entre Mauricio Macri y un candidato radical?

—Primero, creo que yo- y estoy parada en un lugar muy claro ahí, creo que hay un liderazgo natural de Mauricio Macri y todavía no ha aparecido dentro de Cambiemos una figura para poder constituirse en una interna, ¿no? Por otro lado, nuestros socios en este acuerdo que hemos tenido que ya deja de ser un acuerdo electoral porque ya hace más de tres años que somos un acuerdo de gobierno y un equipo conjunto– la Provincia de Buenos Aires es un muy buen ejemplo de eso con el radicalismo y con la Coalición Cívica– la verdad es que creo que todavía no ha surgido esa persona. No quiere decir que no vaya a surgir pero por ahora no surgió y nuestros socios no la plantearon tampoco, ¿no? No hubo ningún planteo de– yo voy a reuniones de Cambiemos a nivel nacional frecuentemente y en ningún encuentro hubo un planteo del radicalismo en esta línea más allá de alguna declaración pública que hayamos podido escuchar. Y creo que hasta tanto no surjan esos liderazgos, yo no veo la necesidad. Creo que es una situación muy distinta a la del 2015 donde tanto Ernesto Sanz como Lilita Carrió como Mauricio Macri tenían que empezar mostrando que estaban dispuestos a ir a la unidad en la misma interna. Hoy, esa unidad ya no está puesta en duda, ¿no? Yo no la siento en duda en la Provincia de Buenos Aires en la diaria en mi vínculo con los legisladores provinciales, con mi vicegobernador, con los ministros del radicalismo. Siento un trabajo compartido, ¿no? No veo cuáles serían las diferencias también a zanjar, ¿no? No quedan todavía tampoco tan claras.

—Mientras que en otros sectores de la oposición, unas internas lo que mostraría es affectio societatis, usando tu terminología, que hoy ya no es necesario demostrarlo...

—Yo creo que cuando hay internas es porque no hay un liderazgo obvio, ¿no? Cristina no necesita una interna en su espacio político. Mauricio, digamos, también es un liderazgo obvio. Tal vez, en un tercer espacio, hay que dirimir cuál es ese liderazgo y eso– está muy bien que hayan internas y que la gente elija y que sean abiertas. O sea, yo creo en ese mecanismo pero creo que cada momento electoral es distinto . 2015 era un momento en donde Cambiemos necesitaba esa interna. Creo que hoy no la necesita.

—¿A qué atribuís que vos tengas el 10% más de imagen positiva que el Presidente?

—Bueno, las encuestas siempre son una foto, ¿no? Pero aún cuando eso se consolidara en el tiempo, creo que el rol del gobernador, contrariamente a lo que algunos exgobernadores pretendieron instalar, es infinitamente menos trabajoso que el de Presidente. El Presidente toma indiscutiblemente decisiones sobre dos temas sobre los que un Gobernador no toma decisiones que son política exterior y economía. Y, definitivamente esas decisiones condicionan la realidad de cualquier provincia. Esto es así. Y creo que a Mauricio le han tocado las decisiones más duras sobre todo en un esquema donde todavía las decisiones de tarifas de servicios públicos eran nacionales. A partir de este año recién la Provincia de Buenos Aires firmamos el traspaso la semana pasada así que recién de acá en adelante con el gobierno de la Ciudad vamos a definir las tarifas de agua, de luz, de gas, que han sido las más discutidas en los últimos años. y le tocó tomar esas decisiones a Mauricio o administrar cuestiones como la inflación que son cuestiones que no define un gobernador y creo que eso definitivamente han sido los temas más difíciles que le tocaron enfrentar a él. Los ha tenido que enfrentar mucho más él que en mi caso de la Provincia de Buenos Aires.

—Pero me parece que en el tema de relaciones exteriores no hay disgustos por parte de la población. La problemática con la menor aprobación tiene que ver con la economía.

—Bueno, sin duda hemos tenido un 2018 muy duro. Muy duro. Yo gobierno la Provincia de Buenos Aires donde dos tercios de las familias viven en el Conurbano y debe ser de las zonas más difíciles afectadas del país en su economía, en sus Pymes. A diferencia del interior que ahora con la cosecha fina de trigo y la gruesa de maíz está empezando a haber cierta reactivación así que a mí no me lo cuenta nadie porque yo lo vivo en la Provincia de Buenos Aires. Pero, también creo que eso no es el resultado de un gobierno de tres años más allá de las decisiones puntuales de economía que se tomaron en los últimos tres años, sino que esto es el resultado de muchos años inclusive más allá del gobierno kirchnerista. Lo incluye pero va más allá donde los argentinos no logramos lo que hicieron otros países del mundo. No logramos tener sostenidamente un crecimiento que dure más de diez años. No hemos sostenido que no sea ni espectacular al seis por ciento ni sea de menos dos, que sea de tres o cuatro por ciento sostenido como todos los países desarrollados. No hemos logrado tener una inflación de menos de un dígito también sostenidamente. No hemos logrado un equilibrio entre lo que invertimos y lo que ingresa en el Estado y en dónde lo invertimos y una prioridad sostenida en el tiempo. Y eso no es una falla de un espacio político sino de muchos espacios políticos a lo largo de muchos año, ¿no? Yo lo describo muchas veces como la cultura del atajo. La de tratar de encontrar una idea argentina que sea innovadora, distinta, que nos haga hacer las cosas diferentes al resto y la verdad es que el resto del mundo, muchos de los países a los que admiramos- y lo vimos en el G20, yo lo vi muy claro ahí, países muy distintos que van desde Rusia a Estados Unidos pasando por China, por Francia, por Japón con idiosincrasias, con historia distinta, con problemas distintos, con economías distintas. Todos al unísono diciendo "Este es el camino" que es un camino muy duro, durísimo, pero que es el camino que siguieron ellos.

—¿Vos decís que ningún presidente que le hubiese tocado gobernar en este período hubiese tenido, por las condiciones económicas, una buena aprobación por parte de la sociedad?

—A ningún presidente se le hubiera hecho fácil. De eso no tengo duda. Digamos, del punto de partida en el que arrancamos, en un país que todavía tenía default, donde todavía teníamos cepo cambiario, donde había una inflación reprimida. Ni hablar de que no podíamos discutir todos en común cuál era la inflación ni cuál era la pobreza porque el INDEC estaba destruido. Creo que el punto de partida hubiera sido difícil para cualquier presidente. De hecho, muchos economistas incluso economistas reconocidos de la oposición como el caso de Miguel Bein que se mencionaba como economista de Scioli, en muchos casos reconoció que habían cosas del gobierno que ellos hubieran hecho de la misma manera. Con lo cual no creo que hubiera sido más sencillo para nadie. Sin duda, es más difícil hacerlo cuando sos un gobierno no peronista con minoría en ambas cámaras. Eso creo que lo hace aún más arduo.

Leé la entrevista completa de Jorge Fontevecchia a María Eugenia Vidal acá.


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