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Scioli: "Conmigo como Presidente habrían llegado más inversiones"

El ex candidato a presidente analiza su modelo económico y destaca la agenda internacional de Macri

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Scioli durante el mano a mano con Jorge Fontevecchia #PeriodismoPuro. | Perfil

#PeriodismoPuro es un nuevo formato de entrevistas exclusivas con el toque distintivo de Perfil. Mano a mano con las figuras políticas que marcan el rumbo de la actualidad argentina, Fontevecchia llega a fondo, desmenuzando argumentos y logrando exponer cómo piensan los mayores actores del plano del poder. Todas las semanas en perfil.com/PeriodismoPuro

—Con usted como presidente, ¿Habrían llegado más inversiones de las que hubo hasta ahora? 

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—Sin ninguna duda. ¿Por qué? Había preparado toda una agenda de desarrollo de inversiones que tiene que ver con la segunda etapa de la industrialización, industrializar la ruralidad también con materias primas. Para que lleguen inversiones hay que generarle las condiciones al inversionista: mercado interno, competitividad, determinada protección a sectores que habían levantado las persianas de nuevo, el sector textil y del calzado por ejemplo. Entre una economía cerrada y una economía totalmente abierta, liberal, hay un punto intermedio. Todos los países se están replanteando su rol en la globalización. Son los temas que estoy estudiando. Hubiese buscado incentivar, con todos los instrumentos del Estado, el desendeudamiento, el mercado interno y la industria nacional. En la provincia de Buenos Aires habíamos duplicado los parques industriales y conectamos todas las áreas de gobierno con los sectores productivos. ¿Necesita financiar una máquina para aumentar su línea de producción? Ahí está Provincia Leasing. ¿Necesita financiar el edificio para construir su fábrica? Ahí estaba el Banco Provincia, y FOGABA, el fondo de garantía recíproca de las pymes. Habíamos puesto una escuela técnica en algunos parques industriales para calificar la mano de obra. La agenda del país se ha desviado y hay que reencausarla. De allí vendrán las soluciones de fondo para los temas que antes planteábamos. El trabajo es el gran ordenador.

—¿Qué hubiera hecho con el cepo

—Yo había hablado con la presidenta de Brasil, con autoridades chinas y rusas, hacer una segunda etapa de swap, engrosar las reservas en 10 mil millones de dólares cada uno, incentivar la repatriación de capitales, con objetivos productivos y luego... 

— ¿Se refiere al blanqueo? 

—Sí, a mí me gustaba más el concepto repatriación de capitales. Era un tema que estaba en mi agenda. Después, solucionar el frente externo. Cuando viaja Urtubey a Washington me comenta, siendo yo el candidato a presidente del peronismo: “Voy a tener una ronda con bancos, inversores y me van a preguntar por el tema de los buitres”. Les mandé a decir que podían quedarse tranquilos, que me comprometía a regularizar esa situación pendiente, pero primero debía consolidar el nivel de reservas, porque si no, en la debilidad siempre se negocia mal o a destiempo. Tanto es así que, a pesar de haber ido a pagarles rápido y a pesar de haber hecho una gran devaluación, ni mejoró la competitividad, ni vinieron las inversiones productivas que el gobierno esperaba. Aunque, claro, se acentuaron las inversiones en el sistema financiero. 

—¿Usted hubiera salido del cepo más tarde? 

—Gradualmente, el tipo de cambio administrado. Creo que lo que tiene que rever el gobierno es la política económica y la política monetaria. Yo tenía objetivos productivistas, no objetivos monetarios. Este gobierno primero dice “Vamos a bajar la inflación al...” No sé, este año querían un 17% y van a terminar en 23. ¿Y qué hacen para bajar la inflación? Aumentan la tasa de interés, abren las importaciones. ¡No, es al revés! El objetivo productivista primero, después, en base a eso, la economía se va ordenando. Objetivos de crecimiento, objetivos de expansión de la economía, objetivos de aumentar el poder adquisitivo del salario. No conozco ningún país del mundo desarrollado con salarios bajos. Los países desarrollados tienen salarios altos.

—¿Cómo hubiera resuelto el tema del déficit fiscal si hubiera tocando las tarifas y los subsidios de manera gradual y protegiendo a determinadas industrias? 

—Mantener la protección, pero exigiendo. Yo te protejo, vos decime cómo vas a invertir, cómo vamos sustituyendo importaciones. Hoy tenemos esta realidad: sustituimos fábricas por importaciones. Había que sustituir importaciones en los distintos programas con cada cadena productiva y fundamentalmente, en un acuerdo de complementación con Brasil. Teníamos que fortalecer la segunda etapa que venía en el Mercosur. 

—Pero vuelvo con la pregunta, ¿cómo hubiera resuelto el déficit fiscal? 

—Con crecimiento. 

—¿Y en el primer año, o en los primeros dos años? 

—Con inversión. 

—¿Cómo lo hubiese financiado? 

—Inmediatamente con crecimiento, sin ninguna duda. No descuidando el mercado interno, porque el déficit fiscal se agudiza con la menor actividad económica que genera menos ingresos. 

—¿Por qué, entonces, Kicillof no logró producir crecimiento dos años antes? 

 —Porque en ese momento la economía tenía otras prioridades, con un contexto internacional muy complicado. 

—Contexto que no cambió en 2016. 

—Ante un contexto internacional complicado lo que hay que hacer es fortalecer lo tuyo, proteger tu industria, tu trabajo, tu mercado doméstico. No se expande el mercado interno con salarios que se van deteriorando, como pasó acá, con paritarias por abajo de la inflación. ¿Hoy cómo estamos? Con una inflación similar a la del 2015, un endeudamiento de 6.000.000.000 de dólares, una tasa de desocupación y de retroceso en la actividad en alta por los despidos y los cierres de planta. Este es un gobierno con una gran habilidad para transmitir expectativa: “Aguanten, ahora viene lo mejor, lo peor quedó atrás". ¿Qué dicen ahora? Que ahora no, pero después de octubre aumenta el tren, el subte, el colectivo, la nafta, la luz, el gas. Se está preanunciando eso. Me preocupa mucho todo eso. 

 —¿Era sustentable la política económica, como venía? ¿Podías continuar en el año 2016 sin solucionar el déficit fiscal y sin endeudarse? ¿No es una cosa o la otra? 

—De hecho sí. Pero una cosa es recibir un país desendeudado, aprovechar esa circunstancia y endeudarte para infraestructura, para hacer carreteras, para los trenes. 

—Es correcto, pero ¿Cómo solucionaba el 2016? 

 —De ninguna manera iba a dejar estática esa situación. Ya habíamos planteado de qué manera íbamos a bajar la inflación. Hay dos caminos. O la vieja receta del pasado liberal que era aumentar la tasa de interés, abrir la importación, retraer el mercado, recortar salarios, bajar el consume de la gente, así la inflación baja en base a toda esa presión. O, por el contrario, se expande la oferta de bienes y servicios. Se había logrado un modelo de demanda importante. Lo que había que agregar era un modelo de oferta sustentable. Aumentar y equilibrar la oferta de bienes y servicios con una demanda creciente. 

 —¿Esa hubiera sido la propuesta de Miguel Bein, desdoblar el cambio, salir progresivamente del cepo, ir corrigiendo gradualmente? 

—Muchas de sus ideas las hablamos con él, con Mario Blejer, con Silvina Matakis, con todos. Pero la conducción de la economía la lleva adelante la política. El propio presidente ha dicho que es él quien conduce la economía. Uno de los pronósticos de Miguel, crecer al 5% en 2016, lamentablemente para el país y para la gente, no se ha cumplido. ¿Por qué? Porque desde la política tomaron otras decisiones que no hicieron posible ese objetivo que hubiese sido muy bueno. Con Miguel hablamos mucho de los temas que debíamos ir abordando gradualmente, manteniendo el mercado interno y el nivel de reservas. El Banco Central tiene una agenda alejada de lo que nosotros hubiésemos hecho. Hoy vemos con mucha preocupación el tema de los Lebac, que las reservas son fruto del endeudamiento y que el gobierno, a la vez, toma los pesos del mercado. Así se mantienen una situación que retrae la actividad económica y genera las tensiones fiscales con consecuencias sociales, económicas y productivas. ¿Qué nos dice ahora? Estamos creciendo, a lo sumo recuperamos parte de lo que habíamos caído. ¿Se entiende? Mañana se van a abrir unos comercios y van a decir: “Oh, volvieron a abrir a los comercios”. Recordemos que son 6.000 los comercios que han cerrado. ¿Dónde hubiese puesto yo el esfuerzo? Ahí. Esto estaba reflejado en los acuerdos productivos con cada provincia. 

—¿Usted cree que no había una pesada herencia y que se podía haber ido solucionando los problemas? ¿Coincide en el diagnóstico del gobierno pero no en la terapia a aplicar? 

—Exacto. Eso de la pesada herencia… ¿Qué parte de la herencia vamos a ver? ¿El país más desendeudado del mundo o el tema de los subsidios? La palabra herencia es muy grande. Puede ser muy mediática también. ¿Yo qué veía? La gran oportunidad de un país desendeudado. 

—Nadie puede dejar de reconocer de que en los 12 años de gobierno kirchnerista se redujo la deuda. Ese es un mérito. 

—Como la reduje en la provincia, como pasó en otras provincias y como pasó también a nivel de los municipios. Hoy ese ciclo se está revirtiendo. 

—El país tenía un déficit creciente que era infinanciable, y tenía, al mismo tiempo, un cepo que hacía imposible que la Argentina pudiese ser un país normal. Eso era una parte de la pesada herencia. 

—Entre dejar el cepo como estaba y haber hecho una apertura y una devaluación que generó una enorme fuga de capitales y endeudamiento, no inversiones productivas, había un camino intermedio. Yo representaba eso. Mis ideas son esas: ni un extremo, ni el otro. Ahora, lo que estas son elecciones legislativas, tampoco podemos confundir a la gente. Macri seguirá siendo presidente, con la gobernadora Vidal, los intendentes. Lo que buscamos es una fuerza en el Congreso que ayude a revertir esta situación y poner una mirada más social, más hacia la clase media, de la dura situación que vivimos. 

—Sturzenegger nombró a la mano derecha de Bein Marina dal Pogetto, en el directorio del Banco Central. ¿Qué lectura tiene eso? 

—El reconocimiento a una buena profesional con la que he conversado mucho. Pero más allá de las personas, el tema es ¿cuál va a ser la política? ¿Va a seguir siendo esta? El Banco Central paga 14.000.000.000 millones de dólares por año de intereses de deuda. Son 700.000.000 por día, hoy sacábamos la cuenta. 

—¿Usted dice que los mismos técnicos servirían para otra política? 

—Ya se demostró con otros gobiernos, acá y en el mundo. Pero el gobierno cree en eso y lo que busco es ayudar, que tengan otra mirada y busquen la manera de revertir esa situación y atender a los que no pueden sostener el ajuste que se hizo y mucho menos el que viene. Si no expandimos las pymes y no cuidamos el mercado interno, vamos a agravar los otros problemas del déficit, y vamos a tener que financiarlo con más endeudamiento. Hasta que un día venga el Fondo Monetario Internacional y diga: “Argentina, ¿quiere que le renovemos los vencimientos, quiere que le demos esto, esto...? Bueno, pero tienen que hacer privatizaciones, la caja de jubilaciones, flexibilización laboral”. Eso también se está preanunciando. Veamos cómo está cambiando el mundo del empleo, el impacto de la tecnología en las fábricas, los robots, y cómo nos preparamos para los puestos de trabajo del presente y el futuro, que está ahí, a la vuelta de la esquina. ¿Cuál es la manera de enfrentar esos cambios? Con mano de obra calificada, no con precarización laboral. 

—¿Usted piensa que el gobierno tiene buenas intenciones pero se equivoca respecto a la terapia que aplica, o es un gobierno para ricos? 

—No quiero caer en la simplificación. Pero es evidente que hubo una transferencia de recursos muy grande de la masa de los trabajadores y la clase media a sectores concentrados, eso está a la vista. Pero no estoy acá para describir realidades obvias… 

—¿Usted cree que ellos lo hacen creyendo que luego va a generar un efecto derrame? 

—Sí, eso creen. Que ahora va a pasar lo peor y que finalmente llegarán los buenos tiempos. 

—¿Lo hacen con buena intención? 

—Sí, no lo dudo. Porque no dudo de quien llega a esa posición por mandato popular. Tuvieron un respaldo y aplican sus ideas. No lo pongo en términos de discusión personal con el presidente, a quien conozco hace mucho. Siempre he sido y soy respetuoso de lo personal, pero disiento con estas ideas. Sobre todo en lo que hace a la organización económica productiva y social del país. La provincia de Buenos Aires que es la que más está sufriendo esto, hay que mirar bien el resultado electoral de las PASO. 

—¿Qué hizo bien Macri en estos dos años? 

—La agenda internacional me pareció muy interesante, que hayan venido tantos presidentes. El último encuentro con el Papa Francisco me pareció que muy bueno, el haber completado la corte, que haya en un debate intenso en el Congreso me parece importante. 

 —Su mayor diferencia es en lo macro económico. 

—En la manera de enfrentar los problemas pendientes que había en la Argentina. La inflación, los subsidios y el frente externo, los buitres. El objetivo final era ése, el tema es cómo se llega. A una persona, un médico, o un dietólogo le dice: “Tiene 30 kilos de más”. Entonces le da una dieta nutritiva, lo manda a hacer gimnasia, le dice: “No coma esto, lo otro, tome agua”. El tipo va a adelgazar, pero va a quedar débil. Hoy yo quiero una Argentina fuerte, desde el mercado interno, desde la expansión económica. Pero nos vamos a encontrar con un ajuste que se trasladará, alerta compañeros gobernadores, a las provincias. Ya se está pre anunciando. Esto debe cambiar mejorando la competitividad con mano de obra calificada, una estructura fiscal competitiva, una educación vinculada al mundo del trabajo, un sector financiero integrado al mundo de la producción, una banca de desarrollo, de microcréditos.

Leé la entrevista completa de Jorge Fontevecchia acá.