PERIODISMO PURO
Entrevista - Video

Martín Redrado: “Venimos acá para hacer historia”

El “golden boy” que fue presidente de la CNV durante el gobierno de Menem, vicecanciller con Duhalde, expresidente del BCRA durante los gobiernos K y actual secretario de Asuntos Estratégicos de la Ciudad con Rodríguez Larreta, se define como un economista que está “por encima de la grieta”. Habla del plan que está desarrollando con el jefe de Gobierno porteño, en quien pone todas las fichas como próximo presidente.

20230317  Fontevecchia con Martin Redrado
Reportaje de Fontevecchia a Martin Redrado | Sergio Piemonte

—Sorprende el nuevo puesto que tenés en el gobierno del PRO en la Ciudad, distinto al campo político que tenías antes, ¿vos continuás afiliado al Frente Renovador de Sergio Massa, que hoy está en el Frente de Todos? 

—Nunca estuve afiliado. Sí, en la campaña de 2013, cuando hubo una convergencia, donde creíamos que había que terminar con el autoritarismo, evitar un tercer mandato. Recordemos que en ese momento se hablaba de cambiar la Constitución para permitir un tercer mandato, hubo una conjunción en donde mucha gente trabajó y nosotros en la parte económica, que lo hicimos desde la campaña de 2013, 2014. Recordemos que en ese momento también el PRO y el Frente Renovador estuvieron juntos. 

Martín Redrado, en la entrevista con Jorge Fontevecchia.
LAS METAS DEL FMI. “Hoy tenemos que ir con un programa hecho por economistas argentinos, con respaldo político, y negociar un acuerdo de diez años con metas cuantitativas”. (FOTO SERGIO PIEMONTE)

“Llegó este ofrecimiento para trabajar en la Ciudad, pero, por supuesto, para trabajar en su proyecto nacional.”

Esto no le gusta a los autoritarios
El ejercicio del periodismo profesional y crítico es un pilar fundamental de la democracia. Por eso molesta a quienes creen ser los dueños de la verdad.
Hoy más que nunca Suscribite

—Cuando Massa estaba con Macri, para ponerlo en esos términos.

—No me gusta ponerle los nombres, pero si querés una conjunción en términos del concepto. Y allí trabajamos con un gran grupo de economistas, Miguel Peirano, con quien sigo teniendo diálogo y cambiamos permanentemente ideas, pero nunca estuve afiliado. Sí, en el año 94 fui convencional constituyente de la Ciudad de Buenos Aires, me tocó presidir el organismos de control, el capítulo Organismo de Control de la Ciudad, me tocó redactarlo y a partir de ese momento estuve en la lista del justicialismo y me afilié, así que de haber quedado alguna afiliación política, es al justicialismo. Ni debe estar la fecha del año 94. En realidad, he procurado ser un economista que está por encima de la grieta, hablando con todos los sectores. 

—¿Qué significa exactamente la Secretaría de Asuntos Estratégicos? 

—Es tomar los temas estratégicos o de largo plazo de la Ciudad. En lo que he trabajado en estos últimos cuarenta días es en definir, obviamente con Horacio, cuatro líneas de trabajo. La primera son los proyectos estratégicos que tiene la Ciudad para dejarlos establecidos, sobre todo con el área donde puedo agregar valor, que es en el área de financiamiento de multilaterales. Allí hemos definido tres proyectos centrales. El primero es digitalizar todas las historias clínicas en la Ciudad de Buenos Aires, en los hospitales que puedan convivir, para que aquí, cuando entramos a un hospital público, sepan exactamente cuáles han sido nuestras enfermedades y podernos dar la medicación en tiempo y forma. Correcto. Segundo, estamos trabajando junto con María Migliore, una gran ministra que tiene la Ciudad, en la urbanización del barrio 1-11-14, a mí me toca el financiamiento de organismos multilaterales, Banco Interamericano de Desarrollo, Banco Mundial y Corporación Andina de Fomento. Y el tercero es cambiar los vagones de la línea B, la que va en la calle Corrientes, renovar todos esos vagones.

“Necesitamos leyes que les den garantías a quienes van a venir a invertir de que puedan tener el gas.”

—Alrededor de 200 millones de dólares, por lo que estuve viendo. 

—Aproximadamente. Segundo eje, empleabilidad es trabajar, unir más al sector privado para que todos los buenos programas que tiene la Ciudad, como Empleo Joven o Prácticas Profesionales, nos permitan generar compromisos del sector privado para tomar esos chicos menores de 25 años. Tercer tema, transición energética y electromovilidad, estos son temas que también los estamos trabajando con Horacio. A nivel nacional significa trabajar en la transición de disminución de emisiones de dióxido de carbono para poder tener una mejor calidad de vida, un mejor medioambiente para las próximas generaciones. Y cuarto, el apoyo y el sustento al aumento de las exportaciones de la Ciudad. Por supuesto, también me he sumado para trabajar en el proyecto nacional de Horacio, venimos hablando desde hace mucho tiempo, quizás esto no se conoce tanto. Nos conocemos desde hace muchos años, vínculos casi familiares a través de nuestras hijas, que fueron mejores amigas desde salita de tres. Pero el diálogo se intensificó a partir del 29 de diciembre, lo tengo muy recordado, de 2020. Todavía estábamos en el medio de la pandemia, recuerdo que me invitó a almorzar a Uspallata y tuvimos un muy buen diálogo los dos, y de ahí una frecuencia muy periódica, hasta que llegó este ofrecimiento para trabajar en la Ciudad, pero por supuesto, para trabajar en su proyecto nacional. 

“Argentina sale de esta encerrona con planes, con equipos formados y con leyes que la transformen.”

—Además, los dos tienen posgrados de Harvard, otro punto de contacto, en tu caso un máster en Administración Pública, en el caso de Rodríguez Larreta, en privada. Algunos economistas que integran el equipo, que trabajan con Horacio Rodríguez Larreta, dicen, solapadamente, que un problema de un eventual Horacio Rodriguez Larreta presidente es que él se cree economista, él es licenciado en Economía, que así como un licenciado en Filosofía no es por eso filósofo, ser economista requiere haberte dedicado a esa profesión, el problema es cuando te encontrás con alguien que cree, que sabe, ¿es un problema tener un presidente que cree que sabe pero que nunca ejerció como economista?

—No, al contrario. Horacio es un tipo de laburo y nos une eso, es un tipo de gestión, un tipo que mira los problemas, que le gusta resolver problemas y que tiene una pasión por transformar, eso es un elemento transversal que lo identifica a él e identifica a todo el equipo. Pero también tiene la modestia de escuchar. En temas económicos internacionales, mi rol en este equipo es traer al mundo y traer al futuro, las megatendencias que hay en el mundo y poder aplicarlas en provecho de la Argentina. Pero siempre encuentro en Horacio una persona que pregunta, que escucha, que por supuesto comanda, dirige, pero muchas veces dice: “Yo estudié Economía, pero no soy economista”. Siempre lo aclara en todas las reuniones, cuando estamos juntos, de tal manera que también ha dedicado toda su vida a ser un hacedor y no se ha dedicado a ser economista. Por lo tanto, pregunta más en este sentido, más de lo que impone.

“Necesitamos un shock de confianza en el principio del gobierno, y eso se debe lograr con leyes.”

—Vos estuviste en el gobierno Menen y él tenía una particularidad de saber que no sabía y saber delegar; delegó en Cavallo, quien luego te eligió a vos, un enorme poder. Al revés, se dice que Horacio Rodríguez Larreta es detallista, obsesivo hasta el último detalle. ¿Es un problema para ser presidente ser detallista, lo mismo que puede ser una ventaja para poder ser intendente o jefe de Gobierno de una ciudad grande?

—No, está claro que es un líder que tiene una pasión por el detalle, pero también tiene esa mirada estratégica que justamente también es la que me convoca a mí. Y esa pasión por transformar y esa pasión por definir que Argentina está en un momento bisagra. El otro día hablábamos con él y decía: “Martín, o transformamos o nos vamos”. Argentina está en un momento... nos hemos quedado sin financiamiento, se gastaron todas las reservas del Banco Central, nadie nos da un dólar, se gastaron todos los pesos que le podemos pedir al mercado doméstico. Lo único que nos queda es un Banco Central al que le pedimos cada vez papelitos naranjas que nadie quiere y estamos ya en un 100% de inflación, con lo cual no hay margen para hacer las cosas mal. Y él a lo que está llamando es a, el primer día de su gobierno, presentar un paquete de 6, 7, 8 leyes y que nos permitan cambiar la realidad de la Argentina; por supuesto, tiene la pasión por preguntar por detalles, pero lo que hemos visto en la Ciudad es que, está bien, muchos pueden decir que la Ciudad no es la Nación, pero hay muchos temas... Lo que él ha hecho en materia educativa, por ejemplo, realmente muestra transformaciones que le dan una visión estratégica y obviamente delega en sus ministros la capacidad de ejecutar, y tiene la capacidad de controlar a su ministro, que es lo que debe hacer un presidente.

“Hay mucha más capacidad de reacción, creo que los cambios tienen que venir de la sociedad.”

—Una de las mochilas que tiene un candidato como Horacio Rodríguez Larreta es el fracaso económico del gobierno de Macri. Y es muy conocida esa frase, que si usted quiere resultados diferentes, no lo haga de la misma manera, y el hecho de que inicialmente la mayoría de los economistas que estaban cerca de Horacio fueran los mismos que habían estado cerca de Macri, comenzando por una persona que creo que comenzó con vos en la Fundación Capital, que es Hernán Lacunza... ¿Hay una necesidad incluso electoral de mostrar que hay un equipo distinto de economistas del que había en la época de Macri? 

—Hay que sumar para adelante y si vamos a empezar a levantar el dedo de quién tuvo la culpa de todo lo que nos pasa, nos vamos a pasar reviendo la historia, y si esa fuera la solución para la Argentina, te aseguro que me meto en esa discusión, pero creo que hay que mirar para adelante. Y lo principal que plantea Horacio de diferente con todo lo anterior en esa pasión transformadora es la voluntad de generar leyes, plan, equipo, que es algo también que modestamente lo hemos conversado muchas veces en un mano a mano. Escribí Argentina primero, mi último libro, precisamente diciendo: Argentina sale de esta encerrona con planes, con equipos formados y con leyes que la transformen. Porque podés tener al mejor ministro de Economía, al mejor canciller, al mejor ministro del Interior. Seguramente quien nos está mirando tiene muchos nombres en su cabeza. Ahora, si no les das respaldo político, que fue lo que tuvo Cavallo, una ley también que le dio predictibilidad, o Lavagna con Duhalde: tuvo la Ley de Emergencia Económica, que lo respaldó. Lo que quiero sintetizar es que para transformar a la Argentina, si no generás acuerdos que sean leyes, acá no pienso en pactos como La Moncloa. Algunos dicen que hay que hacer un gran pacto, conozco las personalidades de los líderes políticos en la Argentina y no da para eso, tampoco para un pacto de México, pero sí para que sea el Congreso y que sea el 10 de diciembre Horacio, que le esté planteando al Congreso y a la población cuáles son las leyes necesarias para transformar la Argentina. Y del 10 al 30 de diciembre, que esas leyes se aprueben, que sean por mayorías, que sean por mayorías especiales y que muestren que Argentina entró en un camino, donde después, venga quien venga, esas líneas centrales no se cambian, que le den previsibilidad y la posibilidad de que no haya vuelta atrás. Ese es el gran cambio que, a mi juicio, propone Horacio y que todos estamos muy entusiasmados con esa pasión de poder dar vuelta la historia. 

—Mencionaste a Lavagna y recuerdo que te tocó, como vicecanciller, recibir a Lavagna cuando venía con un bolsito

—Qué buena memoria.

—En ese fatídico abril de 2002, y al mismo tiempo tuviste una relación casi de maestro y discípulo con Cavallo, los dos grandes ministros de Economía del último cuarto de siglo. Después de Lavagna, el deseo de los presidentes fue no tener un ministro de Economía fuerte, ¿hace falta un ministro de Economía fuerte? 

—Hay un convencimiento en toda la clase política, más que un ministro de Economía fuerte o con poder, que sea responsable porque las principales líneas de política económica, la política fiscal, la política monetaria, la política de ingresos, los salarios del sector público, la política impositiva, todo vaya en una misma línea convergente y planteando responsabilidades y rendición de cuentas, que es otra cosa muy importante que Horacio hizo en los últimos días. Dijo: “Yo planteé estos objetivos y el 83% de los objetivos lo he cumplido”. Rendición de cuentas me parece un tema central y un ministro de Economía, como un canciller, como un ministro del Interior, debe rendir cuentas para brindar previsibilidad. Pero estoy convencido de que a quien le toque esa tarea debe tener equilibrio general, los economistas hablamos de equilibrios generales o equilibrios parciales. Otra cosa que tiene muy clara ahora Horacio, y que venimos conversando mucho, es la visión integral. Uno no puede tener una visión de resolver el problema del dólar si no resolvés el problema de un Banco Central que no emita más de la cuenta, y que no esté financiando el sector público con una política impositiva también que impulse la generación de dólares, con una política energética. El ministro de Economía a quien le toque debe tener la responsabilidad y también rendir cuentas por lo menos trimestre tras trimestre, de que está en el camino que las leyes le han marcado. 

“No hay una convergencia de la política de gasto público con la política de emisión monetaria, con la política de ingresos.”

—Mencionaste dos veces ministro de Economía, canciller y luego ministro del Interior. 

—Sí, por mencionar algunos.

—¿Vos, en lo personal, tendrías más para aportarle a la Argentina como ministro de Economía o como canciller? 

—Por algo escribí Argentina primero. A esta altura del partido, creo que no hay que poner el nombre por delante de un puesto. Uno puede terminar siendo aguatero o puede terminar en el Banco, o puede terminar de número dos de un equipo, o de número nueve. Pero claramente creo que en este momento lo importante es también algo que me parece central para la Argentina: bajar los egos. 

“Si se sigue subiendo la tasa de interés, probablemente tengamos una recesión más fuerte.”

—Pero más allá de los egos, ¿dónde creés que podrías ser más útil? Recuerdo que en la época de Menem, Cavallo fue primero canciller. La idea de que la política internacional es fundamental para la política económica y que podría ser tan importante para la economía un canciller economista como un buen ministro de Economía, economista, ¿cuál es tu opinión respecto de la importancia de la Cancillería para la economía?

—Estoy convencido de que la Cancillería o la política exterior debe ser una política exterior para el desarrollo y para mejorar la calidad de vida de los argentinos. Es decir, necesitamos un Ministerio de Relaciones Exteriores, Comercio Internacional y Culto, y subrayo comercio internacional porque necesitamos generar dólares. Necesitamos que la política exterior para el desarrollo genere más dólares para exportaciones y más empleo y por lo tanto, sí, necesitamos una Cancillería que esté trabajando en abrirle espacios a la producción nacional, en generar una política diversificada de integración productiva con el resto del mundo. Hay nuevas mega tendencias que se están dando en el mundo, que tiene que interpretar la Cancillería, traducirlas a opciones concretas de crecimiento para el sector productivo argentino. 

—¿Por qué creer que va a ser distinto un eventual nuevo gobierno en 2023 que aquel de 2015? 

—Es muy difícil, porque lo que estamos planteando nunca se hizo, y de ahí la motivación que tenemos todos los que estamos trabajando en este equipo. Venimos acá para hacer historia. Sinceramente, hace un mes y medio tenía una vida mucho más tranquila que la que tengo ahora. Disponía de mi tiempo, daba las conferencias que quería y muchos amigos me preguntan: “Martín, ¿otra vez te metiste en esto?”. Y estoy convencido de que nuevamente pasa el tren de la historia por el andén de la Argentina. Digo, esta vez vale la pena. Por supuesto que es muy difícil, pero creo que es la única oportunidad que tiene la Argentina. O hacemos las cosas con acuerdos que le den previsibilidad y permanencia en el tiempo; si no, seguimos en esto de idas y venidas que tiene la Argentina, que nos quita oportunidades.

En lo que he trabajado en estos últimos cuarenta días es en definir, obviamente con Horacio, cuatro líneas de trabajo.”

—Marcabas que si la solución del país estuviese en encontrar culpables del pasado, entrarías en esa discusión, pero es importante entender por qué podría ser diferente, para lo cual necesariamente hay que hacer una evaluación de qué no funcionó. El expresidente Macri planteaba en la eventualidad de un segundo turno hacer lo mismo pero más rápido, ¿el problema era la velocidad o era la dirección? ¿Qué fue lo que no funcionó? Y quiero hacer un descargo sobre Hernán Lacunza, para nada creo que sea culpable de lo que no funcionó porque le tocaron los últimos meses.

—Excelente economista, gran persona.

—Si el gobierno de Macri no tuvo éxito en economía, es importante entender qué va a hacer distinto Rodríguez Larreta.

—Miremos lo que ha hecho Horacio, y me parece central: por ejemplo, este año el presupuesto de la Ciudad de Buenos Aires tiene déficit cero, ha bajado el endeudamiento, es el menor endeudamiento que ha tenido la Ciudad de Buenos Aires, con lo cual yo, más que mirar hacia atrás, diría mirar a Horacio y mirar su performance en términos de los ocho años que ha gestionado con una Legislatura que a veces estuvo en contra, a veces estuvo a favor, tuvo la capacidad de generar acuerdos, tuvo una visión integral. Vuelvo a insistir en la transformación que ha hecho en la educación, y siempre en nuestras conversaciones, cuando hacemos el desarrollo de un programa integral, él siempre me habla de la transformación educativa como uno de los pilares. Te doy un pequeño ejemplo: me pidieron para el inicio de clases el 1º de marzo, que fuera a una escuela, obviamente, por mi característica productiva, una escuela técnica. Fui a la ENET N° 20 a darle las palabras de inauguración de clase en Mataderos, que es una zona industrial, como ustedes saben, es cerca de acá, la cara de emoción de los chicos en términos de... La escuela que la hizo esta gestión, hace cinco años que se inauguró, enseña tecnologías de la información, tecnologías audiovisuales, justamente estando aquí, porque ahí hay empleo. La transformación, la capacidad de volver a tener movilidad social ascendente, que es porque vos y yo estamos acá, por la posibilidad de ser, en mi caso, nieto de inmigrantes y mi padre haber ido a la escuela pública, quien te habla ha ido a la universidad pública, y saber que a nuestros hijos les iba mejor. Con lo cual, primero, una visión muy seria de que no se puede gastar más de lo que se tiene y lo está demostrando con su gestión, y una visión integradora de que la transformación en la Argentina parte de la economía, de las políticas sociales, de la educación, de la seguridad, eso lo hace diferente, y la búsqueda de acuerdos como base para darle sustento a toda la política económica, social y federal que necesita nuestro país.

“Lo único que nos queda es un Banco Central al que le pedimos cada vez papelitos naranjas que nadie quiere.”

—Vuelvo a por qué será diferente. Cuando mencionás que habrá inversiones  porque la economía argentina se abrirá al mundo, la mayoría de la sociedad recuerda aquella idea del “segundo semestre” y “los brotes verdes”, es difícil convencer con ese antecedente, ¿cómo explicás que ahora va a ser distinto?

—Sí, explicar con la propia trayectoria, con lo propio que se ha hecho, con la voluntad de generar equipos, equipos permanentes, de darles respaldo político a todos sus ministros, y también de tener esta visión integradora. Volviendo a la pregunta anterior tuya, creo que nadie en Juntos por el Cambio hoy piensa en la fragmentación del Ministerio de Economía. 

—Una de las diferencias sería un Ministerio de Economía no fragmentado, más empoderado.

—Eso creo que se ha aprendido. Y lo que agrega Horacio es el respaldo de leyes que trasciendan, porque puede estar en el Ministerio de Economía, en la Cancillería.

—Una segunda diferencia sería: para que haya leyes tiene que haber consenso.

—Quizá la palabra consenso está demasiado gastada, diría acuerdos, no conflicto, si no, plantear denominadores comunes. Argentina tiene mucho, por ejemplo, veo una de las megatendencias centrales es la seguridad energética y la transición energética hacia energías verdes, hacia energías limpias. Primero, la seguridad energética, porque la invasión de Rusia a Ucrania lo que nos ha planteado es cómo proveemos más gas natural. Si querés podemos profundizar en esto, pero en energía, necesitamos leyes que les den garantías a quienes van a venir a invertir de que puedan tener el gas.

—¿Por qué no pudo haber leyes en 2015?

—Es una buena pregunta esa, quizá no hubo. Yo lo había dicho, que al quedarte sin reservas, escribí un libro, y muchos, hasta pequeños y medianos empresarios, me dicen: “Yo de 2011 a 2015 vivía bien o vendía más”. Y yo les explico: “Te estabas gastando los ahorros”, es lo mismo que si te quedás sin trabajo y seguís yéndote de vacaciones, los chicos siguen saliendo todas las noches, la familia no se da cuenta de que te quedaste sin trabajo. Argentina, desde 2010... yo le dejé a Cristina Kirchner, defendiendo los dólares que eran de los argentinos, no era ni del presidente del Banco Central ni del presidente de la República, y dije en aquel momento: “Los dólares son para respaldar a la economía, para respaldar a la producción”. En 2011 se puso un cepo y en 2015 terminamos sin reservas. Pero no había la impresión, o la ciudadanía no creía que estábamos tan mal. Entonces era difícil en ese momento explicarles la gravedad de la situación. Estoy convencido de que hoy todos saben que no se puede tener quince valores de dólares, que no se puede tener una inflación del 100%, que no se puede tener una tasa de interés que el Banco Central ya la ha subido al 78% y significa una tasa de interés que las pymes no pueden aguantar. Es decir, hay mucha más capacidad de reacción, creo que los cambios tienen que venir de la sociedad. En definitiva, a quienes nos toca alguna responsabilidad, es interpretar las necesidades de la sociedad, en mi caso también agregar valor en interpretar las tendencias internacionales y poder generar cambios en la producción en términos de generar más empleo y más dólares para la Argentina. Me parece que esa es una diferencia sustancial. La sociedad hoy ve la mayor gravedad y quizá no estaba preparada en 2015, o no veía quizás el tema de, como planteaba, el Banco Central, de que hubiera cepo. Mientras tanto había consumo y entonces no se veía en la calle esto. Hoy se ve en la calle porque hace cuatro años que el salario real viene cayendo. Cuando uno mira el salario privado registrado, ha caído un 15,4%. Lamentablemente, en los trabajadores informales ha caído un 28,5%, por lo cual la gente siente que cada vez tiene menos poder adquisitivo. Algo está mal con nuestra sociedad cuando tenemos 42% de pobres, cuando tenemos nuevos pobres, gente que está trabajando, antes la gente que estaba desempleada era la que era pobre. Ahora tenemos pobres que tienen empleo, por lo cual la situación es mucho más crítica.

“Ahora tenemos pobres que tienen empleo, por lo cual la situación es mucho más crítica.”

—En síntesis, las diferencias con 2015 serían: que se aprendió la lección de que el Ministerio de Economía no debe estar fragmentado y la sociedad estaría más predispuesta. Pero dentro del PRO hay dos tesis respecto de cómo lograr esa transformación, una que es a través de acuerdos y otra que es a través de la imposición por la fuerza. La primera representada por Horacio Rodríguez Larreta y la segunda por Patricia Bullrich. ¿Hay entre los economistas que representan a uno y a otro candidato también un diferente diagnóstico y terapia, como sí lo hay en cómo operarlo desde la política? 

—Conozco a todos los economistas, que aprecio mucho y los respeto, como Luciano Laspina, cuando hablamos en el mano a mano, todos somos conscientes de que tiene que existir un grupo de leyes y que eso tiene que ocurrir rápido. Lo veo también en materias de política internacional, trabajamos mucho con alquien que viene haciendo una excelente tarea en este campo y la va a seguir haciendo, que es Fernando Straface, compartimos la visión de que necesitamos un shock de confianza en el principio del gobierno, y eso se debe lograr con leyes. Por supuesto que es bienvenido el debate y Juntos por el Cambio siempre ha dado lecciones de ser un espacio que debate. Está también alguien, que lo conozco mucho y que ha sido también un excelente funcionario en el Banco Central, Eduardo Levy Yeyati, representando al radicalismo. En fin, bienvenido el debate.

“Necesitamos una Cancillería que esté trabajando en abrirle espacios a la producción nacional.”

—Levy Yeyati tiene una visión más parecida a la de Rodríguez Larreta. 

—Todos creemos que se necesita una política, para decirlo muy simple, de shock, que es: los anuncios el 10 de diciembre. Y Horacio está convencido de que el 10 de diciembre tiene que anunciar una serie de leyes, las está trabajando el equipo económico. Con Fernando, con el canciller Faurie, con Ricardo Lagorio, muchos diplomáticos jóvenes se nos están acercando. Estamos trabajando para dar leyes y señales concretas de cambio, porque Argentina tiene una crisis de confianza. Vos lo planteaste recién: ¿por qué vamos a creer ahora? Hay un gran descreimiento en la sociedad. A nuestro juicio, estamos convencidos de que la manera de generar un cambio de expectativas, un shock de confianza, es con leyes. Y en esto veo a los equipos técnicos de economía, de relaciones exteriores, de políticas domésticas, de políticas sociales también.

“Los argentinos hacemos nuestras transacciones diarias en pesos, pero pensamos y se ahorra en dólares.”

—Textualmente, tu informe dice “un shock de confianza internacional”. 

—Así es. Y es una idea que compartimos con Fernando Straface, y por supuesto Horacio, la venimos charlando mucho, que Argentina necesita un cambio de expectativas domésticas y también dar señales específicas de integración productiva.

Martín Redrado, en la entrevista con Jorge Fontevecchia.
LA ECONOMÍA. “También tenemos que generar incentivos para que los dólares físicos que están en la Argentina puedan volcarse a la producción y al consumo”. (FOTO SERGIO PIEMONTE)

—¿Cómo se llega al 10 de diciembre y cuál sería el planteo posterior? Un escenario tras la inflación del 6,6 por ciento de febrero es que continúa así, lo que daría 105 por ciento en el año; otro que de alguna manera en el segundo trimestre el gobierno actual logra bajarla y llevarla al 5 por ciento; y un tercer escenario donde, por el contrario, la inflación se espiraliza y se llega a una de dos dígitos mensuales, ¿a cuál de estos escenarios le asignás más posibilidades? 

—Hoy por hoy, el proceso de toma de decisiones que uno lee del Gobierno es que prefiere la recesión antes que sacrificar reservas, con lo cual, lo que puede ponerle un techo a la inflación es la recesión. Es una mala política económica. Una política económica sana es aquella que logra la convergencia de por dónde camina la política fiscal, el gasto público, la emisión monetaria, que le han encontrado una vuelta para poder cumplir con el Fondo Monetario. Pero ya desde la época del anterior ministro de Economía se venían comprando títulos, el Banco Central emite pesos y compra títulos o compra bonos, bonos del Tesoro, y es una manera de emitir y de cumplir con la regla del Fondo, que te manda que los adelantos transitorios, es decir, los pesos que puede emitir el Banco Central, no deben pasar de 0,6 puntos del PIB de este año, pero le dan la vuelta y el Fondo mira para el costado, y seguimos emitiendo. Es decir, no hay una convergencia de la política de gasto público con la política de emisión monetaria, con la política de ingresos. Cada variable va por su lado, con lo cual esa sería una sana política. Creo que nuestro rol también es dar soluciones, no solo señalar lo que está mal. 

“Lo principal que plantea Horacio de diferente, con todo lo anterior en esa pasión transformadora, es la voluntad de generar leyes, plan, equipo.”

—Si entendí bien, lo que decís es que el Gobierno prefiere no correr el riesgo de que haya hiperinflación y va a privilegiar tener las variables bajo control.

—Se va a privilegiar sobre todo ir sacrificando la menor cantidad de reservas a riesgo de todas las pymes que nos están mirando. Saben que faltan dólares para la producción, no faltan dólares para la especulación. Muchas empresas nos están planteando tener el permiso de importación que se llama SIRA, es un bien muy escaso que hay en la Argentina, incluso ha dado margen a distintas especulaciones. No se puede tener 15 valores de tipo de cambio.

—Tu escenario es que se llegue a las elecciones con una inflación similar a la actual. 

—Le doy un 40% de probabilidad a eso. También lo que vemos es que puede aumentar la nominalidad, es decir, que se llega inflando, a través de emisión monetaria, y por lo tanto la inflación puede estar entre un 100%, 120%. Y por supuesto, no hay que descartar el fenómeno de dólar soja, lo que ha hecho es adelantar dólares hacia el año pasado y han faltado dólares este año. Además, se ha complicado, como todos sabemos, 20 mil millones de dólares menos, sequías y heladas. Mi visión es que la economía argentina va transitando un estrecho desfiladero muy finito.

“La unificación cambiaria puede ocurrir al principio del gobierno de Horacio
 Rodríguez Larreta o puede ocurrir durante 2024.”

—Se llega sin bomba.

—Se acumulan distorsiones. 

—Pero no explota, siempre en sentido metafórico, una bomba antes de las elecciones.

—El Gobierno va haciendo política en el día a día, con lo cual dar proyecciones...

—Pero te parece el escenario más probable.

—Me parece un escenario probable que también tiene posibilidades de ser más inflacionario sin ser hiperinflacionario. Y aclarar, porque siempre hay alguna controversia, pero sí alguna pregunta: ¿hay hiperinflación a la vista? Muchos lo comparan con el 89, hay una gran diferencia que es: hoy Argentina tiene cepo cambiario, que significa que con los pesos no podés hacer cualquier cosa. Si analizás la trayectoria de los depósitos, por ejemplo, no hay huida del peso. Algunos me dirán que no hay huida del peso porque si voy a comprar dólares después no puedo acceder, si sos una empresa o un accionista, al mercado cambiario, pero sea por una razón o por la otra, no visualizo una espiralización de la inflación, por lo menos en el corto plazo.

“Otro de los esquemas que va a tener Horacio es que va a cumplir con los compromisos internacionales, vamos a dejar de ser defaulteadores seriales.”

—Llegamos a las elecciones con una inflación similar a la actual, acumulando distorsiones. Se producen las PASO y un escenario posible es el que sucedió en el año 2019, que quede claro, en las PASO en agosto, cuatro meses antes del cambio de gobierno, que el oficialismo no tiene posibilidades de ser reelecto y la oposición es la que va a gobernar. Y la oposición dice que va a unificar el mercado cambiario, ¿qué efecto tiene como anticipo de decisiones cuatro meses antes?

—Preguntaste por los equipos técnicos, nadie le está poniendo fecha a la unificación cambiaria, puede ocurrir al principio del gobierno de Horacio Rodríguez Larreta, puede ocurrir durante 2024. Me gusta más ser ahora hacedor de políticas públicas, me estás pidiendo un análisis, volver a mi rol de analista. Mi visión es que muy probablemente lo que vea se vea a partir del 14 de agosto, es la posibilidad de normalizar la política exterior, la política económica, la política social en la Argentina. Lo primero que ocurre siempre es el capital financiero, que no es bueno, vos recordabas nuestra época con Lavagna. En un momento cuando Lavagna reestructuró la deuda, salimos del default en marzo de 2005, los dólares venían por la ventana. Entonces lo que teníamos que hacer era parar los dólares especulativos. No me gustan los dólares especulativos. Y recordemos que con Roberto Lavagna pusimos un encaje a los dólares de corto plazo, un encaje del 30% para evitar ese capital caliente, ese capital golondrina. Pero de todas maneras, cuando mirás los activos de Argentina, y aparte de periodista sos un empresario, sabés que los activos argentinos están muy baratos comparados con cualquiera en el mundo, desde los bonos en la Argentina. Y está claro que otro de los esquemas que va a tener Horacio como presidente es que va a cumplir con los compromisos internacionales, vamos a dejar de ser defaulteadores seriales. Creo que otro tema importante es, y él hace mucho hincapié, es que lo que promete lo cumple y responde directamente con hechos concretos, y eso lo ha demostrado en su gestión. Pero algo que va a ocurrir es que el precio de los activos argentinos va a mejorar. Por lo tanto, va a haber dólares financieros que probablemente ayuden o suavicen la transición hacia el nuevo gobierno, al revés de lo que tuvimos en 2019.

—Algo más parecido a 2015, cuando el final de Cristina Fernández.

—Viene la normalidad. A ver, yendo al precio de los bonos, recordemos que cuando Guzmán reestructuró los bonos argentinos, costaban 54 centavos. Hemos tenido varios problemas internacionales en la semana que ha pasado, en Argentina, y los problemas internacionales se multiplican, cuando el mundo cae 3%, 4%, en la Argentina caemos el 12%. Tenemos lo que llamamos en finanzas un beta mayor de nuestros activos financieros. Yo creo que se va a dar a la inversa, que entonces va a haber una recuperación con la expectativa. Por supuesto, también desde el exterior dicen: “Quiero ver realidades concretas a partir del 10 de diciembre” y eso no se puede revertir si esas realidades y esas leyes no se ponen a funcionar. Si esas expectativas no se cumplen. 

—Conversaba en la semana también en radio Perfil con Laspina, respecto de la unificación del mercado cambiario, y él sostenía que, si bien hay una brecha de 100% con el dólar libre, el dólar oficial no está retrasado. Que en una eventual unificación cambiaria en lugar del dólar irse a un dólar de 400, es muy probable que se termine, tras ciertas turbulencias iniciales, quedando en el dólar de 200, siempre a valores actuales, ¿compartís esa hipótesis? 

—Una de las cosas que siempre hablamos con Horacio es: no podemos tomar el dólar aisladamente, vas a mover el dólar y no vas a hacer nada con la política de gasto público, no vas a hacer nada de decirle al Banco Central, te voy a dar una ley para que no le des papelitos de colores al sector público y seguir financiándose.

—Asumamos que se producen esas leyes.

—Si se produce eso, lo que vas a tener es una caída del dólar financiero. Para unificar el tipo de cambio, y esto lo digo, uno no vuelve para atrás, pero la ventaja y ahora, como dijiste, te enseño Banca Central en Malasia, para unificar un tipo de cambio, por suerte en mi época siempre tuvimos un solo dólar. No hubo dólar blue, ni financiero. Aun pasando la crisis de 2008, 2009. Pero la clave para unificarlo es primero que empiece a bajar el financiero. Por eso, si uno tiene leyes que respaldan y que marcan un sentido de dirección, sin duda lo que en términos de, si querés secuencialidad, primero hacés que baje el dólar contado con liquidación, el dólar MEP, el dólar marginal, y después entonces planteás la unificación.

—Entonces, ¿otro elemento diferente a 2015 sería que la salida del cepo, o sea la unificación del mercado cambiario, no sería inmediata?

—Eso dependerá, y lo está viendo también el equipo económico que está trabajando en forma coordinada, hay tres fundaciones que están trabajando con muy buenos economistas al respecto. Eso se verá en el momento, como vos recién preguntaste cómo llegamos al 10 de diciembre, yo te hice una proyección como economista profesional, pero lo que te diría es: cuántas reservas vamos a tener en el Banco Central, vamos a hacer un nuevo programa con el Fondo Monetario, qué política vamos a implementar rápidamente, lo que estamos pensando en términos de una política internacional para el desarrollo. Si logramos todo esto, no le pondría fecha porque va a ser el presidente el que define y, como ocurrió en 2015, fue una definición del presidente cuándo y cómo se hace. Por lo tanto, escuchará a sus distintos asesores y después, en ese momento, tomará la decisión. 

—¿Hay que resucitar el peso con esas leyes que solucionarían su falta de credibilidad, la falta de moneda podríamos decir, que tenemos en la Argentina, o hay que hacer algo heterodoxo con la moneda: un cambio de moneda?

—Mi visión es que los argentinos, está en los mismos políticos, ya hablan de un sistema donde hay dos monedas, donde lamentablemente la inflación, la falta de confianza, un Banco Central que se ha utilizado mal, que se lo ha llevado por delante, ha llevado a que los argentinos hacemos nuestras transacciones diarias en pesos, pero pensamos y se ahorra en dólares. Yo estoy convencido, casualmente me tocó en julio del año pasado una muy buena charla con el expresidente Macri. Justo le habían traído una propuesta de dolarización, un distinguido colega, Emilio Ocampo, y yo le planteaba que nosotros necesitábamos fortalecer el peso con una política fiscal sólida como la que hizo Horacio en la Ciudad de déficit cero, con un Banco Central independiente. Pero también tenemos que generar incentivos para que los dólares físicos que están en la Argentina puedan volcarse a la producción y al consumo. De manera tal que Argentina es el segundo país, después de Rusia, que más dólares billetes tiene. Obviamente, el primero es Estados Unidos, estoy hablando de la clase media argentina, la gente que tiene un manguito y termina ahorrándolo. Hay que hacer una política muy seria.

“Hay una tendencia hacia fragmentación, regionalización, hacia un replanteo de las relaciones internacionales.”

—¿Algo parecido a Perú decís, un sistema bimonetario?

—Con alguien que lo estamos charlando bastante es otro excelente economista y también amigo de esta casa, como es Carlos Melconian. Hay que estudiar esos sistemas, hay que estudiar el sistema uruguayo, hay que estudiar el sistema peruano. Pero sí estoy convencido de que tenemos que generar incentivos para que esos dólares se vuelquen a la producción y al consumo, no para que queden en los bancos, como ha ocurrido en otras oportunidades, sino con incentivos impositivos.

—¿Para que el dólar se convierta en moneda de transacción y no solamente de ahorro?

—Sí, o que sirva, por ejemplo, para el sector construcción o que sirva para comprar bienes durables que se fabrican en la Argentina. En fin, hay que buscarle forma. ¿Y cuáles son los incentivos? En eso obviamente están trabajando los distintos equipos. Por supuesto, quien va a tener la definición final, se le presentarán distintas alternativas al presidente en su momento, y va a definir el curso de acción. 

—Vamos a lo internacional, una semana atravesada por convulsiones financieras, crisis bancarias, ¿cuál es tu propia visión de lo que está sucediendo? ¿Es comparable con 2008 que te tocó atravesar al frente del Banco Central? 

—Por ahora no, pero me preocupa una Reserva Federal que es el Banco Central de los Estados Unidos, que va corriendo detrás de los acontecimientos. En ese momento tuvimos un liderazgo como el de Ben Bernanke, que pudo sorprender. Recuerdo que no tuvimos salto cambiario, estoy hablando de cuando cayó Lehman Brothers. También me enteré por los diarios de que se estatizaban las AFJP, y tuvimos una corrida muy importante. En ese momento tuvimos la independencia para usar y abrir todas las ventanillas, para darle tranquilidad a la gente que quisiera ir a dólares, que quisiera ir a pesos, que quisiera comprar bonos, que no había cierres de mercados. Y esto muy bien lo hizo Bernanke, con lo que llamó expansión cuantitativa. Él tuvo liderazgo, liderazgo intelectual. Recuerdo que, también en reuniones del G20, él nos explicaba a los banqueros centrales: “Hay que pensar fuera de la caja de herramientas tradicionales y buscar sobrepasar las expectativas del mercado, segundo, trabajar con instrumentos simples, instrumentos que sean comprensibles por la población y trabajar rápido, ejecutar rápido”. Y esto nos está dando desde el viernes pasado, que tuvimos la caída del Silicon Valley Bank, que a mi juicio fue una gran falla de la supervisión financiera y de la regulación financiera. Uno de los roles principales que tienen los bancos centrales es supervisar y hacer pruebas de tensión a los bancos. Prueba de tensión significa hacer una prueba de su balance de qué pasa si sube la tasa de interés, cómo reacciona el balance si hay movimientos cambiarios, si hay desplazamiento, pruebas de tensión para ver si te pasa esto, si tenés el capital suficiente como para responder. Esto no se hizo sobre Silicon Valley, que fue el primer banco que cayó. Y en algunos bancos como el que vivimos el día viernes, el First National Bank, no se le buscó una solución permanente, se le inyectó liquidez. Pero hay bancos que tienen problemas en su naturaleza de negocios, entonces no solo hay que inyectarle liquidez, sino hay que decirle: “Esta parte la toma el J.P. Morgan, esta parte de la toma Bank of America”, y surge un nuevo banco. Y lo mismo ha pasado con Credit Suisse en Suiza, con lo cual lo que digo es, en síntesis: están todos los instrumentos para que la crisis no sea sistémica, pero hay que trabajar rápido y trabajar con medidas efectivas que pasen por encima de las expectativas del mercado. Y en este caso es resolver puntualmente cuál va a ser la vida o no, o particionar esos bancos para que los puedan tomar otros bancos que están sanos.

Martín Redrado, en la entrevista con Jorge Fontevecchia.
ELECCIONES. “Mi visión es que muy probablemente lo que se vea a partir del 14 de agosto sea la posibilidad de normalizar la política exterior, la política económica, la política social en la Argentina”. (FOTO SERGIO PIEMONTE)

—¿Qué elementos en común unen a estos tres bancos? En la época de 2008 había un elemento que unificaba todo, que tenía que ver con hipotecas basura. Hoy, ¿qué es lo que está produciendo que tres bancos tan distintos tengan problemas similares? 

—Una falla de la supervisión. Evidentemente, el supervisor de entidades financieras no les ha hecho las pruebas de tensión a esos bancos. El tema central que has tenido este año, en marzo del año pasado empezó a subir la tasa, teníamos tasas cero. Hoy la tasa está en 4,75, estoy hablando de la tasa de fondos de la Reserva Federal. Por supuesto, las tasas están más altas para el público. No ha habido en la historia o tenemos que recorrer décadas, para una suba tan rápida. Y esto tiene que ver con que la Reserva Federal no vio que se le venía la inflación y ahora entonces empezó a subirla rápido. En algunos casos subas de tres cuartos de punto. Hay bancos que estaban preparados para subas de tasa de interés tan rápido y otros que no. A los que no, se les debió haber hecho esas pruebas de tensión.

—Para explicárselo al público. La pandemia obligó a aumentar el déficit e imprimir en cantidad, eso terminó generando inflación cuando se creía que no la iba a generar, eso obligó al aumento de la tasa de interés de manera vertiginosa.

—Tarde el aumento de la tasa de interés.

—Tarde y vertiginosa, y eso colocó a algunos bancos que estaban en debilidades directamente en default.

—En mayor debilidad, sea un banco que les presta a las tecnológicas, o sea un banco que les presta a empresas en Nueva York.

—Tu visión, entonces, respecto de la causa: fue la inflación mundial.

—La inflación mundial está vinculada no solo a una expansión monetaria, sino también a una expansión fiscal. Siempre digo que la política monetaria y la política fiscal, y la política de ingresos, en términos de cuánto se pagan, en términos de salarios, de jubilaciones, tiene todo que ir en la misma convergencia. En este caso, en el caso de los Estados Unidos, el mundo industrializado, al revés de lo que se hizo en 2008, se abrió la canilla de la política fiscal y se abrió la canilla de la política monetaria, las dos juntas. Recordemos que mucha gente recibió cheques aun si no había cerrado su negocio. Lo que se hizose llama, en la jerga económica, dinero tirado de un helicóptero, ‘helicopter money’. Cuando uno excede la demanda de lo que la gente quiere de su propia moneda, siempre hay que mirar oferta y demanda como base de cualquier política económica. Y a mi juicio, lo que hubo es los dos motores al mismo tiempo. Obviamente estábamos frente a lo desconocido y no actuar rápido cuando se vio que la inflación ya empezaba al 5%, al 6% y se dijo que eso era un fenómeno transitorio, entonces la Reserva Federal, los bancos centrales, dejaron de ser un anclaje para las expectativas.

—¿Tu visión es que la inflación está cediendo?

—Sí, la inflación está cediendo. Tuvo un pico en Estados Unidos del 8,5% y hoy está merodeando el 6%. 

—¿Y hay una recesión en puerta a nivel mundial?

—Recesión técnicamente es dos trimestres de crecimiento negativo. Es probable que tengamos dos trimestres y sobre todo también muy importante la reunión de la Reserva Federal de la semana que viene, en donde, por lo que he hablado con mis colegas en Washington, están pensando en una suba de 25 puntos básicos. Si yo estuviera en los zapatos de Powell, el presidente de la Reserva Federal, haría una pausa y explicaría, porque hacer política económica, política internacional es mucho de política social y mucho de explicación. Y explicar que se ha hecho una pausa hasta que se calmen los mercados. Si se sigue subiendo la tasa de interés, probablemente tengamos una recesión más fuerte. A mi juicio, podemos tener dos trimestres de crecimiento levemente negativo, pero no debería ser una recesión profunda.

“Juntos por el Cambio siempre ha dado lecciones de ser un espacio que debate.”

—No estamos frente a algo comparable a lo de 2008.

—No, no estamos frente a una crisis sistémica todavía, por lo menos, a menos que haya mala praxis.

—Por último, ¿qué habría que hacer con la deuda del Fondo Monetario Internacional? 

—El Fondo ha dicho, esto lo conversé bastante con alguien a quien respeto mucho y aprecio, que es Ilan Goldfajn, que era el director del Hemisferio Occidental y ahora es el presidente del Banco Interamericano de Desarrollo.

—Se decía que vos eras el candidato para ocupar ese puesto en lugar de él.

—No, nunca fui, y menos en este gobierno. Así que tampoco hice ninguna gestión al respecto. Él es un excelente candidato y estuvo bien Argentina en aprobar y respaldar al candidato de Brasil. No hablamos de la relación con Brasil, que a mí me parece clave también en esta política de integración productiva con el mundo. Pero lo que él me decía es: “Martín, hemos hecho un acuerdo pragmático y realista”. Es decir, con este gobierno se pensó que no se podían hacer muchas más cosas de generar tres metas, una en materia de acumulación de reservas, que ahora se ha flexibilizado, otra en materia de déficit fiscal y que para este año es 0,9 punto del PIB, y otra en materia de emisión monetaria que es 0,6 puntos del PIB para este año. Pero sin duda el nuevo gobierno primero tiene que hacer un programa económico integral como es el que quiere Horacio Rodríguez Larreta, Argentina tener el respaldo de leyes, y después ir a Washington. Creo que uno de los problemas que hemos tenido en los más de veinte programas que hemos tenido con el Fondo y que han fracasado es que todos se han terminado haciendo en Washington. Hoy tenemos que ir con un programa hecho por economistas argentinos, con respaldo político, y negociar un acuerdo de diez años con metas cuantitativas y también con transformaciones procrecimiento que muestren un programa de estabilización y de crecimiento a la vez. 

—En uno de tus textos decís: “El Mercosur es prioritario”, ¿con Lula es más prioritario?

—La relación con Brasil es prioritaria y, por supuesto, también con Uruguay, con Paraguay, y con temas concretos. Estoy convencido de que la integración energética, y lo hemos conversado mucho con Horacio, que me ha pedido especialmente que mire los procesos de integración con el resto de la región. Esto nos permitiría cambiar la ecuación de dólares que hoy tiene la Argentina. Como sabés, en este período se está terminando un gasoducto desde Vaca Muerta, desde Tratayén hasta Salliqueló, Argentina necesita, y es uno de los temas que estamos viendo en la Ciudad, pero que pienso también trasladar a la Nación, es el financiamiento de multilaterales. Cómo financiar el segundo tramo hasta San Jerónimo, cerca de Rosario. Y luego utilizar una noticia buena y mala, pero que es la realidad: Bolivia se queda sin gas el año que viene, entonces nosotros tenemos que revertir el ducto que se llama Transportadora de Gas del Norte, que va desde Bolivia hasta Argentina, que nos ha venido vendiendo gas en los últimos años, pero también que va hasta San Pablo. Argentina con esa construcción, con las plantas también de turbocompresión de gas, porque cuando el gas llega, los ductos son más anchos de donde sale y más finitos adonde llega, hay que revertirlo ahora porque ahora va a salir de Argentina hacia Bolivia. Hay que hacer una negociación muy fuerte con Bolivia, pero nos va a permitir darle seguridad energética a Brasil y plantear temas concretos. A mi juicio, como lo planteaba Fernando Henrique Cardoso, entre Argentina y Brasil es básico que podamos formar un mercado común donde las mercaderías puedan ir y venir. Tener estándares técnicos que nos permitan una mayor integración, porque una de las megatendencias globales es la regionalización, se terminó la globalización como la conocimos. Y hay una tendencia hacia fragmentación, regionalización, hacia un replanteo de las relaciones internacionales. Y a mi juicio, entonces la relación con Brasil es clave para ponerla en temas concretos, no pensar en megaproyectos, sino integración física, integración energética, estándares comunes para nuestros productos industriales para que puedan comerciar más y mejor. La relación con terceros países, discutir a fondo con Brasil, nuestra relación con China, por ejemplo, y sí, tener una política muy seria de integración con aquellos países donde tenemos valores e intereses comunes. Revalorizar el Asia-Pacífico, la relación con India me parece fundamental.

—El G20 en India.

—Claro. En Argentina no se habla de Indonesia, que va a ser el cuarto país del mundo en términos de producto bruto. Allí es donde tenemos que trabajar en negociar espacios para la producción nacional y, por supuesto, trabajar en todos los temas que nos den seriedad en materia de, por ejemplo, la defensa de nuestro Atlántico sur, donde hay una pesca ilegal que nos quita la riqueza ictícola, y ahí tenemos que hacer muchos trabajos con distintas fuerzas de Brasil y de otros países de América Latina. En fin, hay mucho por hacer para poder ganar seriedad y credibilidad internacional.

—¿Va a ser presidente Horacio Rodríguez Larreta? 

—Estoy convencido de que es el que tiene la capacidad, los equipos, la visión, y estoy muy entusiasmado de trabajar en este proyecto porque para mí es el que tiene la capacidad de transformar la Argentina. Creo que estamos ante una oportunidad histórica. Va a haber un buen debate, lo planteaste hace un instante, se logra con acuerdos o con conflictos. Estoy convencido y Horacio también, y por eso también me he sumado a este equipo, que la sociedad argentina ya tiene muchos conflictos, que no quiere dirigentes y políticos que se estén peleando. Por supuesto, hay que pelear por las cosas que uno cree, discutir. Yo tenía un profesor en la UBA, de Macroeconomía, se llama Adolfo Donadine, siempre lo recuerdo y nos decía: “Muchachos, cuando ustedes tomen una posición, vayan a la vereda de enfrente, discutan”. Te pueden pasar dos cosas, o que cambies de opinión o que vuelvas con una posición más fortalecida. Los acuerdos son eso, y acuerdos que tengan leyes en el Congreso, Horacio ha demostrado la capacidad y la visión para hacerlo. Así que estamos ante una oportunidad histórica.

 

Producción: Melody Acosta Rizza y Sol Bacigalupo.