La Justicia de Tucumán resolvió este miércoles absolver a César Soto y a Sergio Kaleñuk, acusados por el crimen de Paulina Lebbos, la joven estudiante de Comunicación que fue asesinada en 2006 en la capital de esa provincia cuando salió a bailar. A pesar de que en la causa hubo funcionarios condenados por "encubrimiento", el caso continúa impune en lo que respecta al autor del brutal femicidio.
Los jueces del Tribunal de la Sala III, Fabián Fradejas, Gustavo Romagnoli y Luis Morales Lezica analizaron un expediente atravesado por varias irregularidades, en el que Soto, expareja y padre de la hija de Paulina, llegó acusado por "homicidio agravado por alevosía". El otro imputado, hijo de Alberto Kaleñuk, ex secretario privado del entonces gobernador José Alperovich, había llegado al debate en calidad de autor del delito de "encubrimiento agravado".
Soto era el más complicado, ya que había sido señalado como el presunto responsable de haber estrangulado a la víctima -supuestamente en su casa- tras una pelea "por celos", luego de que él saliera de su trabajo en la zona del Casino y ella regresara del boliche. Por el hecho, el fiscal Carlos Sale había pedido la prisión perpetua en su contra, pero en el caso de Kaleñuk desistió de sostener los cargos al descartar la hipótesis de los "hijos del poder".
Durante los alegatos, el representante del Ministerio Público Fiscal (MPF) admitió que no se pudo acreditar su participación en el supuesto encubrimiento o descarte del cuerpo, por lo que su situación ya estaba camino a resolverse antes del fallo.

Con respecto al acusado por el asesinato de Paulina, los magistrados consideraron que las pruebas presentadas por la Fiscalía no llegaron a alcanzar el nivel de certeza necesario para dictar una condena. El defensor oficial de Soto, Roque Araujo, sostuvo en sus alegatos que la imputación era "carente de sustento técnico y lógico", ya que no hubo evidencias directas ni testigos que ubicaran a la víctima en su domicilio.
El padre de Paulina Lebbos apelará el fallo
Tras conocerse el veredicto del tribunal, Alberto Lebbos, papá de Paulina, no escondió su indignación y adelantó que apelarán el fallo ante instancias superiores y, de ser necesario, ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH). "Acá se está promoviendo el asesinato de mujeres jóvenes, la impunidad y el encubrimiento, lo que no podemos permitir", afirmó ante la prensa apostada fuera de la sala.
Con foco en la falta de respuestas, anunció que avanzará con un pedido de juicio político contra el ministro fiscal de Tucumán, Edmundo Jiménez. "Ya tenemos preparado el pedido, espero que los legisladores reaccionen. Aquí se están violando brutalmente los derechos; por culpa de él, de Alperovich y de Lilia Moyano (ex Jefa de Toxicología de Criminalística) no se pudo avanzar", añadió.
"Nunca me voy a dar por vencido, nunca. Acá se tiene que hacer justicia por Paulina y por todas las víctimas de la impunidad", sostuvo el hombre, quien desde hace dos décadas se convirtió en una voz en contra del poder. Antes, había solicitado el apartamiento del fiscal Sale tras haber retirado los cargos contra Kaleñuk.

Desde el inicio, el caso tuvo diferentes irregularidades que, según denunció Alberto, junto a la falta de avance de otras líneas de investigación, provocó que se llegara a este resultado. En 2021, el ex fiscal de la causa, Carlos Albaca, fue sentenciado a seis años de prisión por encubrimiento agravado.
El rol de los efectivos y jefes policiales tras el crimen en 2006 también fue cuestionado y juzgado. Entre los principales condenados por maniobras de encubrimiento y falsificación están el ex secretario de Seguridad tucumano Eduardo Di Lella, los exintegrantes de la cúpula policial Hugo Sánchez y Nicolás Barrera, y el extitular de la Unidad Regional Norte, Héctor Rubén Brito.
A principios de este año, Virginia Mercado, la amiga con la que Paulina había ido a bailar aquella madrugada, reconoció haber mentido durante la investigación después de que se detectaran una serie de contradicciones entre lo que dijo al inicio de la causa y lo que declaró en el juicio de 2018 con respecto a los horarios de salida del departamento, negar que conocía Soto y el lugar donde tomaron un remise.
El crimen de Paulina Lebbos
El 26 de febrero pasado se cumplieron 20 años del crimen de Paulina Lebbos, estudiante de Comunicación Social y madre de una nena de cinco años. Aquel día había salido a bailar a un boliche de San Miguel de Tucumán, tras aprobar una nueva materia. Al salir del lugar, se tomó un taxi con su amiga Virginia, hicieron juntas un tramo del recorrido y después se separaron. Supuestamente Paulina iba a dirigirse a la casa de César Soto, pero nunca más se supo de ella.
Así comenzó la averiguación de su paradero, hasta que finalmente el 11 de marzo hallaron su cuerpo a la vera de la ruta provincial 314 cerca de Tapia, a 30 kilómetros de la capital provincial. A simple vista, presentaba signos de haber sido apuñalada, quemaduras de cigarrillo, le habían borrado las huellas digitales y arrancado el cuero cabelludo. Sin embargo, la autopsia confirmó que murió estrangulada.
Una de las primeras irregularidades que complicaron los procedimientos fue cuando se descubrió que la Policía había alterado las actas del informe sobre el hallazgo del cadáver luego de los rastrillajes. Por este motivo, se realizaron dos juicios y se condenó a los responsables por encubrimiento.
FP/AF