POLICIA
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Caso Agostina Vega: el fiscal afirmó que la buscan “con vida o sin vida”

A una semana de la desaparición de la menor, la incertidumbre rodea el caso. Ayer los familiares y amigos de la chica marcharon por el centro de Córdoba exigiendo su aparición. Además se realizaron diferentes operativos tanto en la casa de Claudio Barrelier como en otras zonas cercanas. La aparición de un “auto rojo” aumenta las sospechas en el caso.

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Sin rastros. La menor de 14 años se encuentra desaparecida desde hace una semana. | cedoc

La búsqueda de Agostina Madeleine Vega entró ayer en una etapa que parece no tener una resolución cierta.

Ayer, en medio de un impresionante despliegue de la Guardia de Infantería que sitió por completo una cuadra entera del barrio Cofico, el fiscal de instrucción Raúl Garzón rompió el silencio frente a los medios.

Lo hizo con una definición que no pasó desapercibida, tanto para la familia como para toda la provincia: “La buscamos con vida o sin vida. Las dos hipótesis están sobre la mesa. ¿Sabe por qué? Porque la prueba nos conduce en esas dos direcciones. Hay indicios que por momentos nos dan una expectativa de encontrarla viva y otros que nos tiran un panorama totalmente distinto”.

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Con estas palabras, la Justicia cordobesa cortó de plano las desmentidas de la defensa y confirmó el dato más sensible e inquietante de la causa: la adolescente de 14 años efectivamente ingresó a la vivienda del único detenido, Claudio Gabriel Barrelier, la noche del sábado 23 de mayo.

Mientras tanto, familiares y amigos de Agostina realizaron ayer una marcha por el centro de Córdoba capital exigiendo la aparición de la menor. En este sentido, al cierre de esta edición, la menor continuaba desaparecida.

El megaoperativo en la propiedad de la calle Juan del Campillo al 800 arrancó bien temprano, pasadas las 8:30 de la mañana de ayer. Los efectivos de seguridad bloquearon el tránsito y rompieron la cerradura para entrar por la fuerza. Aunque el entorno del acusado venía instalando en los medios que la casa estaba vacía y que la investigación era una “persecución armada”, el procedimiento echó por tierra esa coartada.

Los investigadores se encontraron con movimientos sospechosos y gente adentro de la propiedad: alrededor de las 11:15, la policía sacó a tres mujeres escoltadas del domicilio, cuyas identidades permanecen bajo estricto secreto de sumario pero que ya están siendo investigadas para determinar si ayudaron a encubrir el hecho.

Minutos después, el escenario se volvió todavía más lúgubre. Peritos de la Policía Judicial entraron al lugar vestidos con trajes de bioseguridad blancos y cargando equipos especiales de iluminación y reactivos químicos. La directiva del fiscal fue clara: aplicar luminol en cada rincón, una sustancia famosa por revelar manchas de sangre y fluidos biológicos que fueron lavados o que resultan invisibles a simple vista. El búnker, señalado por los vecinos como un espacio de reunión de la barra brava del club Instituto de Córdoba, está bajo la lupa. La sospecha principal es que la casa fue la escena de un delito y los peritos buscan determinar a contrarreloj si Agostina llegó a salir de ahí por sus propios medios o si la sacaron a la fuerza.

Mientras la Infantería custodiaba el búnker de Cofico, la tensión y el misterio se trasladaron al otro extremo de la ciudad, en el barrio Ampliación Ferreyra, a metros del tradicional Arco de Córdoba. Allí, un llamado al 911 de los vecinos alertó sobre un Volkswagen Gol de color rojo que apareció abandonado de la noche a la mañana. “El auto no estaba temprano cuando abrí el local, apareció horas después y nos pareció muy raro porque acá nos conocemos todos”, relató una comerciante de la zona a los canales de televisión locales.

La respuesta de la Jefatura de Policía fue masiva. Desplegaron un cerco perimetral con personal del DUAR (Departamento Unidades de Alto Riesgo) y de la División Canes. Los perros adiestrados comenzaron a rastrillar los descampados cercanos trabajando en dos líneas paralelas: canes entrenados para hallar personas con vida y animales especializados en la búsqueda de restos humanos.

El fiscal Garzón confirmó el hallazgo del vehículo y reconoció que ese auto en particular ya figuraba en las líneas de investigación, presuntamente mencionado por el propio Barrelier en sus confusas declaraciones iniciales. Los investigadores creen que ese coche pudo haber sido el medio utilizado para trasladar a la menor hacia la periferia cordobesa tras su paso por Cofico.

Otra de las líneas de la investigación tiene que ver con las llamada que recibió la madre de Agostina, En este sentido, Heredia reconoció que muchos eran bromas, sin embargo, en otros logró identificar tanto los números de origen como las voces de los interlocutores. Todo este material ya fue entregado a la fiscalía, incluyendo el registro del mensaje que decía: “Tu hija está bien, dormida. Quedate tranquila”.

La contracara de los operativos fue la defensa que ensayó el fiscal Garzón ante los micrófonos, visiblemente molesto por las críticas de la familia y de los medios de comunicación respecto a los tiempos de la Justicia.

La principal queja radica en los días que se tardó en activar la Alerta Sofía a nivel nacional, una herramienta clave para estos casos de extrema vulnerabilidad.

“La investigación comenzó como se debe y continuó como se debe desde el primer minuto. Alerta Sofía se dispone únicamente cuando la evaluación técnica de la prueba considera que corresponde, no cuando lo piden los medios. Yo no puedo perder energías ni tiempo en enseñarles a ustedes lo que es el protocolo de la Alerta Sofía”.