La Corte Suprema de Justicia ratificó el fallo que declaró inimputable a Mariano Bonetto, el veterinario cordobés que en 2016 asesinó a dos adolescentes, Natalia Grenbenshicova y Nuria Couto, e intentó matar a un tercero en una plaza del barrio porteño de La Boca. El nombre del acusado trascendió el año pasado cuando lo filmaron viendo un partido de fútbol en su provincia, en lugar de permanecer internado en una institución especializada.
Los jueces Horacio Rosatti, Carlos Rosenkratz y Ricardo Lorenzetti “rechazaron los recursos extraordinarios presentados por las querellas por no cumplir con el requisito de fundamentación autónoma”, por lo que dejaron firme lo que había dictado en 2022 la Cámara Nacional de Casación Penal. En aquella resolución, los camaristas consideraron por mayoría que Bonetto no podía comprender la criminalidad de sus actos al momento del hecho.
Polémica aparición de un doble homicida en un partido de fútbol
En la causa, que atravesó un largo derrotero judicial, figura un informe confeccionado por profesionales del Cuerpo Médico Forense, de la defensa y de las partes querellantes, que concluye que Bonetto padece “un cuadro psicótico compatible con síndrome delirante crónico”, que afecta sus capacidades mentales.
El hombre, que actualmente tiene 38 años, está internado en el Hospital Borda. El Máximo Tribunal interpretó que el recurso presentado por las familias de las víctimas no logró reunir los requisitos necesarios para revertir la sentencia apelada. Precisamente, debido a las condiciones mentales del imputado, Casación revocó la condena a prisión perpetua que había recibido en 2018 por lo ocurrido en Plaza Irala.

Ese año, el Tribunal Oral en lo Criminal N°22 declaró culpable al veterinario y lo sentenció a la máxima pena por el doble asesinato de Natalia, de 15 años, y Nuria, de 18, y por el intento de homicidio de otro de sus amigos, el 11 de octubre de 2016. Los jóvenes se habían juntado a celebrar un cumpleaños en el parque y, de un momento a otro, Bonetto se acercó a ellos y se puso a conversar.
Pasado un tiempo, el acusado sacó un cuchillo y apuñaló a Nuria 17 veces. Después, atacó a Martín Ranrock, otros de los jóvenes que estaba presente en la celebración y que empezó a pedir ayuda a los gritos. Sin embargo, cambió de opinión y se fue contra Natalia, a quien le clavó el arma cuatro veces en la espalda.
Otras personas que estaban en la plaza lo corrieron y lograron rodearlo, y cuando finalmente lo redujeron en el piso vieron que tenía una herida en el pecho -que el mismo se había provocado- y la navaja incrustada en la cabeza. El sospechoso fue internado y se recuperó, pero las adolescentes no lograron sobrevivir por la gravedad de las lesiones: la mayor de ellas murió el 5 de noviembre de ese año y, la menor, el 24 de ese mes, tras agonizar durante semanas.

Durante el juicio, la defensa de Bonetto aseguró que al momento del hecho atravesó un brote psicótico que le impidió "comprender las características del acto y la dirección de sus acciones". Cuando la sentencia se revocó y se determinó su inimputabilidad, Héctor Magariños, uno de los tres jueces de la Sala III de Casación, resaltó que la afectación señalada por los especialistas en el informe le provocó una "alteración morbosa de sus facultades mentales".
"El tribunal oral, en su fallo mayoritario optó, en lugar de realizar una valoración estrictamente jurídica, por inmiscuirse en un inidóneo intento de cuestionar, desde la perspectiva médicopsiquiátrica y psicológica, lo sostenido por los distintos profesionales intervinientes en el caso", aseguró en su voto, al que adhirió su colega Alberto Huarte Petite. Así, se definió su internación en un neuropsiquiátrico.
Las imágenes de Bonetto en un partido
En julio del año pasado, el veterinario fue captado observando un partido de fútbol en la ciudad cordobesa de Laborde, entre los clubes Recreativo y Olimpo. Las imágenes causaron polémica y despertaron la indignación no solo de la familia de las víctimas, sino también del juez que lo sentenció.
Bonetto se hallaba en Córdoba porque la jueza Patricia Somer ordenó, en 2024, que fuera trasladado a una clínica de salud mental en la provincia de la que es oriundo. "Lo llevaron a escondidas y estaba segura de que todo fue organizado para liberarlo. Nos enteramos de su traslado ya cuando se lo llevaron. Injusticia es poco", expresó en ese momento Ana Rodionova, madre de Natalia, a la agencia Noticias Argentinas.
La otra voz que criticó la noticia fue la de Ángel Nardiello, uno de los jueces del Tribunal Oral en lo Criminal N°22 que condenó al hombre en 2018. En diálogo con el canal TN, sostuvo su libertad “es consecuencia” de una Ley de Salud Mental “desastrosa” e insistió en que, según su consideración, él "comprendió la criminalidad de sus actos" e incluso le había dicho a una compañera el día anterior que "iba a hacer un desastre".
FP