Jorge Adolfo Ríos, el herrero jubilado que en julio de 2020 mató a un ladrón que había entrado a robar a su casa de Quilmes, murió este miércoles por la noche, a los 76 años. La noticia fue confirmada por su abogado, Marino Cid Aparicio.
Ríos se descompensó en el quirófano mientras atravesaba una operación de cadera, como consecuencia de una caída en su domicilio. Después del tiroteo durante el asalto a su hogar, sufría arritmia cardíaca y tenía dificultades para mantener el equilibrio.
Cómo fue el robo que lo hizo conocido
El episodio que le dio notoriedad ocurrió en la madrugada del 17 de julio de 2020, en su casa de la calle Ayolas al 2700, en Quilmes Oeste. Según relató Ríos en su momento, una banda de delincuentes entró por la fuerza a la vivienda, lo golpeó y lo amenazó mientras le exigía que les diera dinero.
En medio del ataque, Ríos se enfrentó cuerpo a cuerpo con Franco "Piolo" Moreyra, de 26 años, que lo amenazaba con un destornillador. Durante el forcejeo, el jubilado tomó una pistola calibre 9 milímetros y disparó.
Moreyra murió, y Ríos quedó detenido durante varios días, acusado de homicidio agravado por el uso de arma de fuego. Después fue excarcelado, pero quedó imputado y continuó con arresto domiciliario mientras avanzaba la causa. En ese período sufrió al menos dos descompensaciones vinculadas con cuadros de hipertensión, que derivaron en internaciones breves.
Ríos atravesó un proceso judicial y fue sobreseído
La investigación generó polémica a partir de imágenes de una cámara de seguridad que mostraban a Ríos acercándose al lugar donde había quedado herido el asaltante. El fiscal Ariel Rivas sostuvo en un primer momento que el jubilado lo había rematado en el piso, cuando ya no representaba una amenaza para su vida. Las pericias posteriores descartaron esa hipótesis.
La causa avanzó hasta acercarse al juicio oral. En junio de 2023, cuatro días antes del inicio del debate, el Tribunal en lo Criminal N°3 de Quilmes lo sobreseyó al considerar que había actuado en legítima defensa.
Las secuelas terminaron con la vida de Ríos
El asalto dejó marcas profundas en la salud de Ríos. Después de aquel episodio sufrió dos accidentes cerebrovasculares que afectaron su equilibro y su movilidad. En sus últimos años, necesitó la asistencia permanente de una enfermera.
A sus 76 años, Ríos usaba dos bastones canadienses para caminar. En una entrevista había detallado esas limitaciones: "No puedo estar parado sin estar agarrado de algún lugar porque perdí la orientación".
El asalto también tuvo un fuerte costo emocional. "Me cagaron la vida, perdí todo, mis amistades, mi barrio y mi casa", dijo después. "Me siento mal, yo no nací para matar a nadie, pero tampoco para que me entren tres veces en una noche".
Su hija lo despidió con afecto: "El mejor papá que la vida nos pudo dar"
Su familia era su principal sostén. Tras su muerte, su hija Gabriela lo despidió con un posteo en Instagram donde se lo ve junto en su casa junto a su perro. "El mejor papá que la vida nos pudo dar", agregó ella sobre la foto.

Ríos había nacido en Basavilbaso, Entre Ríos. Se instaló en Quilmes, donde trabajó toda su vida como herrero y soldador, oficio que según contó su familia también le dejó problemas de vista. En los últimos años de su vida, además, sufrió la muerte de su esposa, que esperaba un trasplante de hígado que no llegó a tiempo.
Hasta el fin de sus días sufrió por haber matado a Moreyra en el violento asalto de julio de 2020. “Uno no nació para estar matando gente y esa mochila me acompaña hasta hoy”, dijo en una entrevista de julio de 2023, cuando la fiscalía dictó su sobreseimiento definitivo. “¿Qué voy a ser un justiciero, si lo único que hice fue defenderme para que no me mataran?”
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