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POLICIA / ENTREVISTA EXCLUSIVA
viernes 30 agosto, 2019

8 años sin Candela Rodríguez: cómo vivió su madre los 9 días del secuestro

La nena de 11 años fue violada y asesinada. Su cuerpo fue descartado en una bolsa de residuos. El testimonio de Carola Labrador.

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por Florencia de Sousa


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Carola Labrador, mamá de Candela Rodríguez, la nena de 11 años que fue secuestrada, violada y asesinada en agosto de 2011. Foto: Cedoc Perfil

Nueve días de angustia e incertidumbre. Eso vivió Carola Labrador, mamá de Candela Sol Rodríguez, la nena de 11 años que el 22 de agosto de 2011 fue secuestrada a pocas cuadras de su casa, y violada y asesinada días más tarde. Su cuerpo fue hallado por una cartonera en una bolsa de consorcio a tres kilómetros de su vivienda. A 8 años del aberrante hecho, su familia la recuerda: “Nos dijimos ‘te amo, después nos vemos’ y nunca más la vi viva”.

La desaparición. El 22 de agosto de 2011 Candela se despidió de su mamá en la casa en la que vivían en Villa Tesei, para ir a una reunión de boy scouts. Salió de ahí, recorrió unos pocos metros y de repente desapareció. Cuando comenzaron a correr las horas y no regresaba a su casa, su familia hizo la denuncia por la desaparición. Desde ese momento, la foto con la cara de la nena de 11 años comenzó a verse en la pantalla de todos los televisores; en volantes que fueron pegados en comercios; colectivos y estaciones de tren. Ahí se pedía pedía información de su paradero. Tal fue la repercusión que adquirió el hecho, que muchos famosos se hicieron eco y pidieron por su pronta aparición. El caso había comenzado a mediatizarse. 

“Esos nueve días que ella estuvo secuestrada para mi parecieron dos, porque yo estaba tan mal. Recuerdo el dolor de todos, no solo de Hurlingham donde vivíamos, sino de Buenos Aires y de toda la Argentina. Donde voy me dicen, ‘no sabés lo que lloré y recé por Candela’. Tengo vírgenes de todas las provincias y de países limítrofes que me han mandado porque toda la Argentina pidió por la aparición con vida de Candela. Cuando voy a algún lago me preguntan ‘¿vos no eras la mamá de Candela?’, y yo respondo ‘yo soy la mamá de Candela’. Hasta el día que me muera llevaré ese dolor”, recuerda Labrador en diálogo con PERFIL.

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Carola Labdrador, mamá de Candela Rodríguez, acompañada por el entonces gobernador Daniel Scioli y el ministro de Seguridad, Ricardo Casal. Foto: Cedoc Perfil

En ese sentido, agregó: “Debe ser que no tuve el tiempo que necesitaba para llorar a mi hija y veo que mis otros dos hijos están grandes ya, porque cuando murió Candela tenía un hijo de 7 años y uno de 14 y ahora tienen 16 y 22. Este año en particular es muy difícil porque yo estoy más grande también. Particularmente, desde hace dos años siento esto de que la extraño cada vez más a Candela, siento mucha tristeza. En noviembre cumpliría 19 años. Uno nunca tiene un manual sobre cómo debe ser un duelo, pero creí que a medida que iban pasando los años lo iba a sobrellevar distinto, pero no, en el caso de la muerte de un hijo no se puede sobrellevar sino que pasa todo lo contrario, se siente más dolor y tristeza, se extraña más y uno piensa ‘ahora estaría haciendo tal cosa’. Yo tengo contacto con sus amigas de toda la vida y verlas me hace pensar que me falta Cande, que estaría grande como ellas y hoy iría a la universidad o estudiaría algo artístico”.

Durante esos interminables días que duró el secuestro, se tejieron muchas hipótesis, una de ellas vinculó el hecho con un presunto ajuste de cuentas hacia el padre de la nena que se encontraba detenido. Otra versión sostenía que Labrador vendía drogas y era una venganza contra ella por un dinero que no entregó; y hasta se llegó a decir cuando el caso ocupaba más y más los medios de comunicación, que Carola conocía a los secuestradores de su hija, dado que en una de las marchas que encabezó para pedir por la aparición de la nena, les hablaba directamente a ellos.

Defensa. Desde un primer momento, Carola contó con la representación legal del mediático abogado Fernando Burlando a quien le agradece en cada oportunidad que tiene: "Él me defiende desde el primer día y con él iniciamos un juicio civil hace 5 años y seguimos en eso. Gracias a Dios lo tengo, y gracias a él hoy no estoy presa porque la idea del Gobierno de ese momento era esa, porque este caso llegó a niveles políticos altos. De hecho, Daniel Scioli estuvo el día que reconocí a mi hija. Desde la Provincia y desde toda la Bonaerense querían que yo vaya presa y se cerrara la causa. Pero apareció Burlando que con su don de gente me salvó de no estarlo". 

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El entonces gobernador Daniel Scioli estuvo presente cuando hallaron el cuerpo de Candela. Foto: Cedoc

"Ricardo Casal era el ministro de Seguridad en ese momento y él perdió 3 días de búsqueda de mi hija para revisarme todas las cosas, hasta el pozo del baño me revisaron, como en todos los casos para ellos el culpable es la familia. En el caso de Candela no se siguió ningún protocolo de búsqueda de niños: primero decían que se había ido con un tipo de 31 años cuando a mi hija me la robaron de la esquina de mi casa. En el juicio se comprobó que muchos de los que participaron del hecho eran la mafia de la llamada ‘Maldita Policía’. Ellos culpaban a la familia para cubrirse porque sabían cómo iba a explotar todo en algún momento. El fiscal mismo me decía que mi hija era una atorranta. Yo sufrí violencia institucional desde el primer día cuando me hicieron declarar catorce veces, me maltrataron desde que fui a hacer la denuncia hasta el último día del juicio", recordó Carola. 

Me maltrataron desde que fui a hacer la denuncia hasta el último día del juicio, dijo Carola Labrador

Asimismo, completó: "Yo terminaba de declarar y la secretaria del fiscal le daba a los medios mis declaraciones con cosas íntimas mías que eso no se puede hacer y por eso iniciamos el juicio civil por daños y perjuicios. A mi y a mis hijos nos arruinaron la vida. Más allá que perdí una hija y ellos una hermana, la política; la Policía y el poder judicial de ese momento nos hicieron mucho daño".

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Las fotos de Candela comenzaron a circular apenas su mamá denunció la desaparición de la nena. Foto: Cedoc Perfil.

También, remarcó otra situación que le tocó atravesar una vez hallado el cuerpo de Candela: "Al otro día de la muerte de mi hija un juez me dijo que ‘iba a tener suerte en la vida porque no era negra ni olía a lavandina’. Con mi hija muerta, ¿qué suerte puedo tener?. Ese es el juez que tenía, me citó para decirme eso. ¿Cómo iban a encontrar a mi hija viva si no les importó en ningún momento? Les importaba tapar todo. Ellos no querían que salga la luz la mafia que salió después: que el papá de Candela no tenía nada que ver; que yo no vendía droga ni que la nena era una atorranta. Sufrí mucho maltrato por parte de mujeres con poder y hoy trato de revertir todo eso y ayudar a mis pares. Hoy por hoy estoy en otro lugar, miro las cosas de otra manera con la experiencia que me tocó vivir”. 

Archivo |  Carola Labrador: “Hubo una orden para dejar de investigar”

Ese acompañamiento del que habla Carola y este lugar al que ahora pertenece se llama ‘Atravesados por el Femicidio’ , y consta de un grupo de familiares de víctimas. "Me enfoco en este grupo federal, apolítico, que no recibimos nada de ningún Gobierno y que somos todas familias que pasamos por lo mismo y tenemos distintos problemas, estamos con el tema de la ‘Ley Brisa’, para nenes que quedaron huérfanos y no tienen quien los asista. Hay abuelos que tienen sus nietos a cargo y la están pasando muy mal. Trato de estar ahí, apoyar a quienes pasaron lo mismo que yo y poner el cuerpo aunque con tantos años de dolor me está pasando factura", asegura. 

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Candela fue vista por última vez el 22 de agosto de 2011. Foto: Cedoc Perfil

Cronología. El 22 de agosto de 2011, Candela fue vista por última vez en una esquina de la localidad bonaerense de Villa Tesei mientras esperaba a unas amigas para dirigirse a una reunión de boy scouts. En la intersección de las calles Bustamante y Coraceros fue secuestrada y llevada en una camioneta EcoSport negra con la patente oculta. A partir de ese día se inició su búsqueda.  

Labrador, aseguró en varias ocasiones que una vecina dijo haber escuchado "una frenada de un auto" y "un bocinazo" en el mismo momento en que la nena desapareció. "A mi hija me la robaron", sostuvo desde entonces. Los días siguieron con suma tensión y nerviosismo hasta que llegó la peor noticia:  el cuerpo de la nena fue encontrado por una cartonera en una bolsa de consorcio al costado de la autopista, el 31 de agosto, a poco más de 30 cuadras de su domicilio. Estaba dentro de una bolsa. Carola llegó al lugar para corroborar lo que no quería y lo que la marcó para siempre. Al lugar también llegó Scioli.  

Juicio y condena. El 20 de septiembre de 2017, el Tribunal Oral Criminal N° 3 de Morón condenó a prisión perpetua a Hugo Bermúdez y Leonardo Jara por encontrarlos culpables del delito de coautores de "privación ilegal de la libertad, seguida de muerte" en el caso Candela Rodríguez. A un tercer hombre, Fabián Gómez, lo consideraron "partícipe secundario del secuestro" y lo condenaron a cuatro años. En sus alegatos, los fiscales Pablo Galarza, Antonio Ferreras y Mario Alberto Ferrario habían solicitado esas pena para Bermúdez y Jara y ocho años para el tercero.

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Candela fue vista por última vez el 22 de agosto de 2011. Foto: Cedoc Perfil

Pasaron dos años de ese momento: “Mucha gente me pregunta qué pasó con los asesinos de Candela porque no se sabe que les dieron cadena perpetua", revela Carola, al tiempo que reconoce: "Jimena Aduriz, la mamá de Ángeles Rawson y la madre de Julieta Mena -víctimas de femicidios- me acompañaron mucho durante el proceso judicial. Luché hasta el juicio y cuando terminó dije: ‘labor cumplida, logré lo que le prometí cuando la encontré muerta en la colectora de Gaona'. Creo que ahí me cayó la ficha de que por más que haga lo que haga, grite o llore, Candela no va a volver nunca más. Pero, por mis otros dos hijos es que estoy acá, porque me necesitan y ellos me dieron y me dan la fuerza necesaria. Ellos pero no tuvieron infancia ni adolescencia porque crecieron con el dolor", sostiene. 

Atravesar el dolor. “Enterré a mi hija y nunca más volví a mi casa de Hurlingham. Con mis otros dos hijos empezamos nuestra vida en otro lugar cerca de mi mamá Victoria y hermanas: Betiana y Sabrina. Si no hubiera sido por ellas no sé qué hubiera hecho, porque ellas se ocuparon mucho tiempo de mis hijos cuando estuve tan mal. Creo que son muchos años de resiliencia", indicó Carola. 

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Candela tenía 11 años al momento de su muerte. "Tengo el recuerdo de la última palabra que nos dijimos", aseguró su mamá.

En ese marco, reveló que representa para ella esta fecha tan dolorosa: "Para mi el aniversario es un día más porque la extraño todos los días a Candela. Yo tuve en mi vientre a tres hijos y miro las camas y tengo dos. Candela no murió a causa de una enfermedad, a ella me la robaron; la secuestraron; violaron y asesinaron y eso es terrible. La críe 11 años y nos despedimos con un ‘te amo, después nos vemos’. Se acercó y me mostró que tenía 10 pesos y no la vi nunca más viva, sino que la vi muerta tirada en Gaona. Tengo el recuerdo de la última palabra que nos dijimos, cada tanto miro algún video para volver a recordar su voz que es lo que más extraño. Siempre le decía ‘no grites Cande, deja de gritar’, porque ella era muy gritona como su papá. La extraño y pienso cómo sería hoy con 19 años, que mujer sería. Ella era muy artista, bailaba y becarla en una escuela de tango. Ella bailaba pintaba, hacía de Tita Merello. Creo que hoy si estuviera viva estaría haciendo algo artístico".

En la piel. "Todo el tiempo hablamos de Candela, está presente en nuestros cuerpos también porque su papá; sus hermanos y yo estamos tatuados con su nombre. Ella nos guía; acompaña y ayuda. A Candela y a toda la familia nos arruinaron la vida, quedamos marcados por el dolor. Todos los días recuerdo que me falta mi hija y todas las cosas que vivimos. Esos 11 añitos que vivió, dejaron una huella en muchas personas. Dicen que hay gente que tiene que vivir poco tiempo y Cande fue una de ellas porque donde voy encuentro gente que me dijo que lloró por ella y no la conocía. Ella era luz, era un sol, solidaria, distinta… ella traspasó todo tipo de fronteras y religiones. Era una nena que no era para este mundo” concluyó, al romper en llanto, su mamá. 

FDS/Fel/EA


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