En el marco de la causa por la muerte de Eduardo Betancourt, el enfermero que fue hallado muerto dentro de su departamento del barrio de Palermo con más de cien ampollas de diferentes drogas, se conocieron los primeros datos de la causa de su fallecimiento. La Justicia investiga si el caso se vincula con las denominadas "Propofest", al mismo tiempo que el sindicato de farmacéuticos le pidió al Ministerio de Salud que explique "la falta de control de los medicamentos".
Betancourt, que era oriundo de Entre Ríos y se había mudado a la Capital Federal hacía un mes, falleció como consecuencia de una “cardiopatía hipertrófica y dilatada con congestión pulmonar”. Así lo señala el informe preliminar que fue solicitado por la Fiscalía Nacional en lo Criminal y Correccional N° 21, a cargo del fiscal Carlos Alberto Vasser.
La víctima, de 44 años, fue encontrado este viernes por agentes de la Policía de la Ciudad de Buenos Aires en una silla, con sangre en la boca y sin signos vitales. "El cuerpo presentaba una venopuntura con halo equimótico (signo de vitalidad) en el pliegue del codo derecho, sin otras lesiones traumáticas ni indicios de heridas defensivas", añade el estudio que fue citado por el sitio Fiscales.Gob.
A simple vista, los oficiales habían identificado que el hombre tenía "una lesión en el antebrazo derecho" compatible con una punción venosa. En el departamento se encontraron guantes de látex, una jeringa y aguja utilizadas y en la cocina había cuatro ampollas abiertas de midazolam -un fármaco sedante, anestésico y miorrelajante- y fentanilo -un potente opioide de rápida acción-.
Asimismo, el informe estableció que "la persona fallecida se encontraba en posición sentada al momento de su muerte y que padecía una patología cardiovascular preexistente".

Con respecto a la data de muerte, los profesionales estimaron que el fallecimiento sucedió en un intervalo aproximado de entre tres y cinco días previos a la autopsia, realizada el 4 de abril de 2026 a las 8 de la mañana -es decir, entre el domingo 29 y el martes 31 de marzo-.
Por último, se comunicó que todavía resta el informe histopatológico y toxicológico, que podrían determinar si Betancourt había o no consumido alguna de las sustancias halladas en su departamento. Además, de las ampollas abiertas, había más de cien sin utilizar dentro de una bolsa guardada en una caja que contenía propofol, lidocaína, fentanilo, diclofenac, clonazepam, midazolam, dexametasona, adrenalina, diazepam, ketorolac, penicilina y succinilcolina, entre otros fármacos hospitalarios de alto control.
La Fiscalía dispuso también una serie de medidas para determinar la trazabilidad de los fármacos, su origen y las eventuales responsabilidades vinculadas a su forma de obtención. Por el momento, no se tiene información acerca de cómo Betancourt obtuvo las drogas o cómo llegaron hasta su apartamento.

Las ampollas abiertas fueron remitidas al Laboratorio Químico de la Policía Federal Argentina, donde analizarán su contenido en los próximos días. El caso del enfermero que residía en Gualeguaychú presenta similitudes con el de Alejandro Zalazar (31), el anestesista que trabajaba en el Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez y que fue encontrado muerto en su departamento (también en Palermo), el 20 de febrero pasado.
El joven profesional tenía una vía conectada en el pie derecho y la marca de un catéter en el izquierdo; y en su domicilio también había elementos descartables para inyecciones, una bomba de infusión y medicamentos anestésicos (propofol y fentanilo). Su muerte fue por una "congestión, edema pulmonar y edema meningoencefálico" y falta la confirmación para saber si pudo haber sufrido una sobredosis.
Robo de fármacos: Piden explicaciones a ANMAT y al Ministerio de Salud
La Justicia busca determinar conexiones entre las muertes de los profesionales de la salud y las llamadas "Propofest", eventos clandestinos donde se ofrecían estas sustancias con fines recreativos. Las causas se tramitan en juzgados diferentes y hay otro expediente por el faltante de medicamentos, debido a una denuncia presentada por el Hospital Italiano (las drogas localizadas en la casa de Zalazar pertenecían a este centro de salud). Por esta causa ya hay dos médicos imputados: Hernán Boveri y Delfina Lanusse.
Ante esta situación, el titular del Sindicato Argentino de Farmacéuticos y Bioquímicos (SAFYB), Marcelo Peretta, reclamó al Ministerio de Salud y a la ANMAT (Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica) que den explicaciones sobre los controles de los medicamentos. "La muerte del anestesista y del enfermero por abuso de midazolam, propofol y fentanilo muestra las debilidades del sistema de control en el país", afirmó en un comunicado.
"Productos que tienen que estar bajo estricto control farmacéutico, hoy son robados por enfermeros, anestesistas y otro personal de salud que simula que utiliza más cantidad de la que en realidad usan, lo sustraen y terminan abasteciendo un mercado negro de adictos o abastecen a narcos que ya no operan con cocaína y marihuana sino también con medicamentos por los efectos que estos producen", añade al escrito, al que accedió este medio. Según la solicitud, hace 15 años que el gremio advierte sobre estas irregularidades.
Por último, Peretta insistió en que las autoridades nacionales deben decir "qué van a hacer para evitar la adicción a medicamentos, el robo hormiga y las muertes" y "dignarse a encarar la problemática del uso irracional y el abuso de medicamentos".
FP/ff