Los integrantes de Carta Abierta aprobaron anoche la carta número 18 en la que se refieren a la muerte dudosa del fiscal Alberto Nisman. Así lo confirmó a PERFIL Ricardo Forster, uno de sus miembros. La carta, de siete páginas, se leyó cerca del mediodía y se debatió a lo largo de tres horas. Hubo modificaciones más de forma que de fondo en el documento, al que tuvo acceso este diario. Una comisión trabajaba anoche en los retoques finales.
“Entre el texto y la sangre” se titula la carta de los intelectuales. Apuntan a los servicios de inteligencia de todo el mundo, a la manipulación mediática del caso, a las marchas que se realizaron en los días posteriores al deceso del funcionario judicial, y rescatan la disolución de la Secretaría de Inteligencia y el proyecto de la agencia federal enviado por Cristina Kirchner al Congreso.
Cuestiona que el mensaje que se quiso transmitir a la opinión pública era que el asesinato, si es que existió, se ordenó desde la Casa Rosada. “Lanzada la Magna Denuncia, se estaba completando ahora lo que llamamos una acusación de manera cifrada. El implícito era el de un asesinato oficial, de tinte mussolianiano”, se explica en el texto.
Defienden el discurso de la Presidenta en los días posteriores a la muerte de Nisman, y aclaran que los periodistas, o algunos, se declaran hostigados para escribir “lo que nadie les impide escribir”. También advierten en su documento que es necesario que el crimen, de haber existido –no descartan el suicidio– debe ser esclarecido de manera rápida y que la muerte de Nisman sacudió al Gobierno, y a todas las fuerzas políticas y sociales. “Esta muerte, que es imperativo investigar con rigor y premura, debe ser tomada en primer lugar con un sentimiento de congoja cívica, pues ensombrece la vida pública a la par que lleva a un indefinible dolor a la familia del fallecido”, indica la carta. Reconocen que el memorándum con Irán trajo innumerables discusiones pero aclaran que Argentina sólo quería y sigue queriendo esclarecer un horrendo crimen de lesa humanidad. El debate fue extenso, según reconoció Forster. “Este espacio se caracteriza por eso”, afirmó. La discusión se llevó adelante en la Biblioteca Nacional.