POLITICA
el dialogo que molesta al massismo

Contactos de Scioli y Macri para competir sin desgastarse

Se comunican sin intermediarios. Arreglan en privado los conflictos. Quieren evitar los “golpes bajos” al menos hasta las primarias.

Entendimiento. El mandatario bonaerense y el jefe de Gobierno porteño evitan por ahora los enfrentamientos directos. mientras apuestan a la caída de Sergio Massa.
| Cedoc Perfil

Una simple anécdota con un mensaje de texto de Daniel Scioli a Mauricio Macri pidiéndole que no acuerde con Sergio Massa puso sobre la mesa una relación que supera a la política y que, en este contexto, permite entender por qué, en los últimos ocho años, prácticamente no se criticaron y hasta jugaron juntos no sólo al fútbol sino para construir una polarización electoral que beneficie a ambos.

El massista intendente de Tigre, Joaquín de la Torre, reveló que fue testigo de un mensaje en el teléfono celular del jefe de Gobierno porteño de parte del gobernador: “No aflojes ahí que lo tenemos en el piso”, habría sido el mensaje. En el PRO desmintieron ese contenido pero aceptaron que, efectivamente, el contacto con Scioli existió.

Como sea, desde fin del año pasado alcanzaron una coincidencia: lo mejor era intentar sacar de la cancha a Massa y llegar a una “final” entre ambos. Los contactos entre sus funcionarios son asiduos, y en ambos entornos revelan que habrían acordado no criticarse duramente. De hecho son amigos, se conocen hace más de 25 años, los padres de ambos son empresarios, y su relación siempre excedió los marcos de la política: es estrictamente personal y hablan sin intermediarios.

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“Es una cuestión de estilos, son muy parecidos, ninguno de los dos sale a criticar. No significa que tengan un pacto, pero sí que coincidieron las estrategias de ambos”, explica a este diario uno de los armadores políticos del PRO.

Desde el sciolismo aseguran que “no existieron” los mensajes. Y agregaron que todas las veces que se cruzaron fueron públicas y que, en la mayoría de casos, hay fotos. Además argumentan que los mensajes fueron una excusa de Massa para poder tener un argumento para bajarse definitivamente el 20 de junio, cuando se inscriban las candidaturas. En el PRO también creen que el ex intendente de Tigre se bajará próximamente y que, en todo caso, eso no será producto de Scioli y Macri sino de sus propios errores.

Pese a ello, fuentes del PJ confiaron a PERFIL que a fines de noviembre hubo una cumbre entre ambos. Allí se habría acordado no criticarse “debajo de la línea”, esto es, con cuestiones delicadas como negocios, patrimonio o problemas de gestión. El encuentro habría sido en Barrio Parque, en la planta baja de la casa de Franco Macri, donde Mauricio se siente cómodo para reuniones de esa envergadura.

Desde 2013 no hubo prácticamente cruces entre ellos. Manejan, de manera conjunta, el Cemase, donde se entierra la basura del Conurbano y de la Ciudad. En 2012 Scioli amenazó con judicializar el tema. Quedó en la nada tras una charla con el jefe de comunal. Por ello la relación entre los jefes de Gabinete de los dos, Horacio Rodríguez Larreta y Alberto Pérez, es muy buena.

También entre colegas de los distintos ministerios. Se reúnen en privado por temas puntuales, muchas veces en la sede central del Banco Provincia, a metros de Plaza de Mayo. Generalmente en el sciolismo son reacios a darlo a difundir para evitar un reto de la Casa Rosada. En privado, Macri es muy crítico de la gestión bonaerense pero se cuida en público.

Los rumores sobre una fórmula conjunta, incluso, sobrevolaron hace algunos años. El cómico Miguel del Sel fue uno de los que planteó que debían ir juntos.

Una de las pocas veces que discutieron fue a fines de 2011 cuando Scioli decidió apoyar a Amor Ameal, el candidato a presidente de Boca que intentó ganarle a Daniel “el Tano” Angelici, un íntimo amigo del jefe comunal. Fue en ese entonces que Macri le reprochó: “¿Para qué te metés en Boca?”. El gobernador le respondió “porque me lo pidieron”. Scioli jugó al fútbol muchas veces con el líder del PRO. La última vez, hace un año y medio, generó la ira de Cristina. Por ello suspendió esos partidos pero no cortó el diálogo.