miércoles 28 de julio de 2021
POLITICA Opinión
16-03-2021 15:28

Coronavirus | Tengo al enemigo silencioso en mi cuerpo

La autora reflexiona sobre las clases presenciales y cómo se contagió a partir de la mala organización de las escuelas y las burbujas.

16-03-2021 15:28

Falta muy poco tiempo para que se cumpla el año de decretada la cuarentena obligatoria e interminable, dictada por el presidente Alberto Fernández, apenas ingresó en coronavirus a suelo argentino. Tengo coronavirus, ese enemigo silencioso en mi cuerpo, me siento espantosamente mal, pero luego de tomar un analgésico potente, necesité tomar fuerzas y escribir para expresarme, ya no solo en términos racionales sino emocionales, sobre todas aquellas cuestiones que me parecen mal o muy mal hechas desde que entramos en este mundo COVID-19.

Pasaron tantas cosas…. Cuando en la primavera y el verano el virus empezó a circular más fuertemente y las cifras de infectados y muertos crecía enormemente, se flexibilizaron infinidad de actividades. Los clubes y lugares de esparcimiento dejaron de cumplir con los más básicos cuidados para la prevención del virus, la actividad comercial se puso en marcha (como todos esperábamos) pero se dejaron de lado los más básicos protocolos y comenzaron a ingresar a los comercios un número ilimitado de personas, y ponerse alcohol o medirse la temperatura dejaron de ser buenas prácticas de cuidado, las reuniones sociales comenzaron a ser cada más masivas y con escasos o nulos cuidados, las playas en el verano mostraron un descontrol preocupante. El transporte público comenzó a flexibilizarse, al comienzo gradualmente, pero de repente, volvimos a padecer lo de siempre, trenes, subtes y colectivos atestados de personas.

 

Un asesor de Alberto Fernández reconoce: "Estamos vacunando lento"

 

Las clases presenciales fueron una gran preocupación durante todo 2020 y por eso, cuando el virus circulaba tímidamente en la Argentina, no hubo clases en escuelas de modo presencial en prácticamente todo el país, cuando con protocolos moderados podrían haber asistido los niños y adolescentes a estudiar.

Se hablaba con responsabilidad en aquel entonces, de burbujas de no más de nueve alumnos más un docente, se hablaba de docentes que no transitaran por distintas burbujas, y se hablaba de combinar un esquema mixto, presencial y digital para evitar la enorme circulación de chicos en el ámbito escolar. Pero con estos cuidadosos protocolos no se dieron comienzo a las clases, excepto durante el último mes en una suerte de fantochada que pretendía demostrarnos que las clases comenzaron cuando estaban terminando.

Sí en cambio, en un año electoral, y frente a una enorme cantidad de padres reclamando la vuelta a clases, se decidió que las clases comiencen “con todo”, sin matices, cuando Argentina ocupa el lugar número 29 en cantidad de muertos por cada millón de habitantes (sobre un total de 221 países, según el sitio worlometer), cuando los contagios son también elevadísimos a nivel global (2.201.886 de infectados al día de la fecha), y cuando el sistema de salud ya está estresado y aun no llegó el frío.

 

Los docentes ya se pueden inscribir para recibir la vacuna contra el covid-19

 

Los mismos ministros de salud y de educación que sugerían en época de escaso coronavirus, que las burbujas debían ser pequeñas, definieron ahora, que el virus está circulando con potencia y afectando a gran cantidad de personas, que debían ser equivalentes al curso entero (que suele estar conformado por un número que ronda entre los 20 y 30 alumnos), estos mismos ministros que sugerían que no exista tránsito de maestros por diferentes burbujas, ahora con el virus que está golpeado fuerte, sugieren que los maestros sí circulen por diferentes burbujas. Los mismos ministros que sugerían que exista un esquema mixto, presencial y digital para aminorar la circulación de personas, ahora que el virus está lastimando y matando a muchísima gente en Argentina, determinaronpresencialidad obligatoria todos los días para todas las burbujas de tamaños significativos.

Pocos pueden disentir con que el regreso a las aulas era vital para poder devolver la educación y la socialización a nuestros niños y adolescentes. Pocos pueden negar que contamos con un tiempo más que suficiente para que nuestros dirigentes políticos en las áreas de educación y salud a nivel nacional, provincial y local, pudieran armar buenas estrategias para que el regreso a las escuelas primarias y secundarias resulten más lustrosos.

Si para muestra basta un botón, les presento un botón, que a mí me hizo contraer el coronavirus: escuela primaria, ciudad porteña, un curso por grado, a trece días de comenzadas las clases, maestra de segundo grado contagiada de coronavirus.

Se cierra la burbuja de segundo grado y empiezan a dar covid positivos alumnos de dicho grado también, así los alumnos de segundo grado deben permanecer en sus casas (creen, porque nadie les indica según un protocolo oficial qué deben hacer exactamente). Al día siguiente, la escuela con el resto de sus burbujas (aulas por grados) transcurre con total normalidad, así asisten el resto de los alumnos para continuar con sus clases.

Cuatro días después de cerrada la burbuja de segundo grado, informan que los alumnos de cuarto grado no deben recurrir a la escuela, porque se cierra también dicha burbuja, ya que la maestra dio covid positivo y algunos chicos comenzaron a contraer el virus también. Algunos alumnos de cuarto grado tienen hermanos en segundo grado (el curso que cerró primero la burbuja). Los chicos de séptimo grado pueden por supuesto ir a la escuela con total normalidad, aunque en séptimo grado existan varios alumnos que tienen hermanitos en segundo y en cuarto grado que cerraron ambos sus burbujas por casos positivos de coronavirus.

 

Pese al rechazo de los gremios, docentes podrán dar clases presenciales en varias escuelas

 

Un niño de séptimo (hermano de un niño de cuarto grado), comienza a tener fiebre. La mamá del niño de séptimo que tiene fiebre, avisa a la escuela, y va a hisopar a sus dos hijos, al de cuarto que permanecía ya en su casa y al de séptimo, y ambos dan coronavirus positivo. Apenas la mamá tiene los resultados, confirma los resultados en la escuela. Así, se cierra la burbuja de séptimo, y también la de sexto porque como los maestros pueden transitar por varias burbujas algunos maestros de séptimo también dictan clases en sexto. Desde ya que, en este mapeo de coronavirus escolar, falta agregar que existen hermanos que se cruzan en otros grados. Resultado hasta el momento: segundo, cuarto, sexto y séptimo con burbujas cerradas y chicos y maestros contagiados, y esta mamá con un hijo en cuarto y otro en séptimo grado, también.

Pregunta elemental ¿No tuvieron tiempo nuestros gobernantes para armar un regreso a clases responsable e inteligente para que no se contagien cantidad de niños en masa? ¿No advirtieron nuestras autoridades gubernamentales que apenas empiece el frío será imposible detener estos niveles de contagios en niños y en adultos que conviven con sus hijos? ¿Vale priorizar una campaña electoral, como para dejar de considerar aquello que era tan importante hace pocos meses atrás, que implicaba un regreso a las aulas con pautas razonables y determinadas limitaciones, para que el retorno a la escolaridad sea efectivo y no enferme a cantidad de personas?

Las vacunas no alcanzan, al día 14 de marzo, según el sitio ourworldindata, en Argentina, donde residen 45,20 millones de habitantes, 2,38 millones de personas recibieron una dosis de la vacuna (esto cuenta como una dosis única y no coincide con el total de personas vacunadas que requieren de dos dosis), así que, si dependemos de que las vacunas nos salven de colapsar nuestro sistema sanitario y nuestras vidas, estamos desvariando.

El regreso a las aulas era inminente, pero la inteligencia y la humanidad de nuestros dirigentes son tan inminentes como éste. Suerte en esta Argentina improvisada y harto especuladora.

Sandra Choroszczucha   Politóloga y Profesora (UBA)www.sandrach.com.ar