Después de reunirse dos veces con Sergio Schoklender, en septiembre y diciembre del año pasado, el canciller, Héctor Timerman, firmó un convenio con las Madres de Plaza de Mayo para colocar las viviendas sociales de la Fundación en el exterior a través de las embajadas. El acuerdo, que se selló el 6 de enero (lo rubricaron Timerman y Hebe de Bonafini), empezó a tener repercusiones durante la visita a la Argentina de Dilma Rousseff, presidenta de Brasil, 25 días después.
“Cuando se estaba preparando la visita de Dilma a la Argentina, Timerman buscaba a toda costa que la jefa de Estado se reuniera con las Madres. La comitiva argentina insistía en que ella, como ex torturada por la dictadura, accediera al encuentro. Y que además visitara la ESMA. Le querían mostrar las casas de las Madres”, indicó una fuente con acceso a la embajada brasileña.