Una nueva controversia que rodea a Manuel Adorni empezó a moverse con fuerza en redes a partir de una denuncia que se lo señala por el presunto uso de autos oficiales para fines privados. La acusación apunta a que el funcionario tendría cuatro vehículos asignados y que uno de ellos sería utilizado, en ocasiones, para que empleadas domésticas hicieran compras.
La acusación vino de parte de Fabián Waldman en FutuRock. El periodista contó en el programa Segurola y Habana que “el jefe de Gabinete tiene asignados cuatro vehículos para él” y agregó “uno es en el que se traslada y otro que lo acompaña”.
Sin embargo, la polémica vino después, un tercer auto, “se ubica en las inmediaciones de la casa […] y además de utilizarlo Bettina Angeletti lo utilizan las empleadas domésticas del jefe de gabinete para realizar compras”, indicó Waldman.
Aunque por ahora no hubo una respuesta pública puntual de Adorni sobre ese episodio, el señalamiento pega de lleno sobre el funcionario que hizo de la austeridad uno de los pilares discursivos del Gobierno.

El tema además no aparece aislado. Llega en un momento en el que Adorni ya venía quedando bajo presión por otros cuestionamientos vinculados al uso de recursos públicos y a su situación patrimonial.
En ese contexto, la denuncia no solo suma una acusación más, sino que refuerza la idea de que alrededor del vocero devenido funcionario se empezó a armar una cadena de conflictos que, lejos de cerrarse, parece agrandarse. Cada vez que intenta dar vuelta la página, aparece un frente nuevo.
“Vos estás diciendo que se suben al auto que maneja el chofer de Adorni y viajan la empleada y en el auto del chofer al supermercado”, preguntó retóricamente uno de los participantes de la mesa.
Adorni acorralado entre la negación de Karina Milei y la bronca de Marcelo Grandio
No se trata solo de una acusación puntual sobre un auto oficial, sino del desgaste que empieza a generar la repetición de episodios incómodos alrededor de una figura central del mileísmo.

Hasta ahora, Adorni respondió como pudo a otras polémicas, con defensas parciales o evitando profundizar, pero el problema es que las explicaciones no terminan de ordenar el panorama. Y mientras siguen apareciendo versiones, videos y denuncias, tampoco está claro hasta dónde puede escalar todo esto ni qué costo político le puede traer.
Los autos y los aviones
La nueva acusación llega en un momento en el que Manuel Adorni ya venía golpeado por otras denuncias y pedidos de explicaciones, en especial por el viaje oficial a Nueva York junto a su esposa y por sospechas alrededor de su patrimonio.
El caso más incómodo hasta ahora fue el del viaje a Estados Unidos, después de que se conociera que su esposa integró la comitiva oficial. La diputada Marcela Pagano presentó una denuncia y reclamó que se investigara si hubo un uso indebido de recursos públicos.

Adorni salió a defenderse y dijo que la presencia de su esposa no había implicado un costo adicional para el Estado. En una de sus explicaciones públicas, incluso sostuvo que quería que lo acompañara porque iba a “deslomarse” en Nueva York. Desde la Casa Rosada también cerraron filas a su alrededor y el propio Javier Milei lo respaldó al minimizar las críticas con el argumento del “costo marginal”.
$LIBRA: asomó Taiano, entre las críticas de 'cajoneo', se defendió y explicó la citación a Volosin
A eso se agregó en los últimos días otro frente todavía más delicado, cuando Pagano amplió su denuncia por presunto enriquecimiento ilícito y puso bajo la lupa una propiedad en un country de Exaltación de la Cruz, comprada en 2024 a nombre de Bettina Angeletti, esposa del funcionario, según documentación relevada por La Nación. Frente a ese planteo, Adorni eligió no dar explicaciones de fondo y, a través de su entorno, hizo saber que no iba a hacer declaraciones porque el asunto ya estaba bajo investigación judicial.

El problema para él es que las respuestas no alcanzaron para cerrar el tema. Al contrario, cada explicación parece haber abierto una nueva pregunta, y ahora la denuncia de Waldman vuelve a empujarlo al centro de la escena.
RG