POLITICA
Prueba de fuego

“El desafío es la elección en el Gran Buenos Aires”: la advertencia de Arriazu a Milei

El economista puso el foco en el empleo del conurbano como principal riesgo político para los planes libertarios. Dijo que la transición productiva “destruye más rápido de lo que crea”, mientras energía, minería y agro prometen dólares pero no absorben la mano de obra que pierden industria, comercio y construcción.

Ricardo Arriazu 28082025
Ricardo Arriazu | CeDoc

Ricardo Arriazu puso el foco donde menos le conviene mirar al Gobierno. Durante un seminario organizado por BlackToro Asset Management, y según publicó La Nación, el economista sostuvo que el principal riesgo político del programa de Javier Milei no está hoy en el frente cambiario ni en la inflación, sino en el empleo del Gran Buenos Aires. “El desafío es la elección en el Gran Buenos Aires el próximo año”.

La definición no quedó aislada. Arriazu describió la transición en curso con otra frase igual de filosa: “La destrucción es más rápida que la creación”. Su argumento fue que los sectores que hoy empujan el cambio de modelo, como energía, minería y agricultura, son intensivos en divisas, pero no en mano de obra. En cambio, los que pierden terreno, como industria, construcción y comercio, concentran trabajadores y tienen un peso decisivo en el conurbano bonaerense.

El empresario no tiene la culpa de haber invertido donde invirtió: fueron los incentivos que dieron los gobiernos. La gente tampoco tiene la culpa de haberse mudado al Gran Buenos Aires; también fueron los incentivos que le dio el gobierno. Y ahora cambian las reglas del juego y algunos quedan en el daño”, planteó. Ahí ubicó el núcleo de su advertencia: un cambio estructural que promete resultados hacia adelante, pero que deja heridos en el corto plazo y puede traducirse en “ruido político”.

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Los números que mencionó fueron en la misma dirección. Señaló que la tasa de empleo cayó 0,7 puntos porcentuales interanuales a nivel nacional, pero que en el AMBA la baja fue de 1,3 puntos, casi el doble. Para Arriazu, ese desbalance importa menos por su valor estadístico que por su localización: el deterioro pega en la zona donde se juega la prueba electoral más sensible del oficialismo.

Dólares a futuro, tensión en el presente

El economista, sin embargo, no dibujó un panorama pesimista de largo plazo. Al contrario. En energía proyectó que la Argentina exportará unos US$32.000 millones en 2030, con un barril de referencia de US$64, impulsada por Vaca Muerta, la expansión de la infraestructura y la mayor producción de líquidos del gas. Este año, estimó, el país exportará 135 millones de barriles de petróleo y el próximo 225 millones. “Cada dólar que sube el precio del petróleo son US$135 millones este año y US$225 millones el año que viene”, dijo.

En minería destacó el proyecto Vicuña, en San Juan, y calculó que, a plena producción hacia 2032, el cobre podría generar exportaciones por US$25.000 millones anuales. En agro, sostuvo que una eventual eliminación de retenciones permitiría sumar unas 60 millones de toneladas de producción, equivalentes a casi US$20.000 millones en divisas.

Pero ese horizonte convive, a su juicio, con un presente mucho más áspero. “Hay que ver dónde van a estar los cuellos de botella y cómo se compensan”, advirtió. En esa línea, sostuvo que la construcción y el comercio son los únicos sectores con capacidad real de absorber suficiente empleo para amortiguar la caída en industria, aunque ambos siguen frenados por la política monetaria contractiva y las tasas altas. “El Banco Central debería bajar la tasa”, reclamó. Y resumió el cuadro sin rodeos: “La economía se planchó”.

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Arriazu también cuestionó la lectura lineal sobre el consumo. Dijo que los registros agregados pueden lucir altos porque incluyen turismo, venta de autos, motos y viajes, rubros que crecieron con fuerza en la recuperación. “Por eso la gente piensa que el récord de consumo es un chiste”, afirmó. Según su mirada, lo que quedó para el consumo masivo es bastante menor de lo que sugieren los números globales.

La clase media industrial, en el centro del golpe

Fernando Marengo, economista jefe de BlackToro, reforzó ese diagnóstico desde otro ángulo. Dijo que el crecimiento actual es “claramente heterogéneo” y que la clase media aparece como el sector más vulnerable de la transición. En particular, mencionó al empleado industrial del AMBA, con obra social y relación de dependencia, que trabajaba en actividades sostenidas por incentivos distorsionados y que hoy empieza a sentir de lleno el ajuste.

La pregunta es cómo se da contención a ese sector”, planteó. Su respuesta pasó por dos carriles: más margen para obra pública y, sobre todo, una política monetaria que permita bajar tasas, ampliar el crédito y devolver algo de aire a las actividades intensivas en empleo.

Arriazu cerró con una mezcla de optimismo y advertencia. Dijo que, por primera vez, le asigna al programa una probabilidad de éxito del 50%, bastante más que el 30% que veía el año pasado. Pero enseguida marcó el límite. “Somos el país de las oportunidades perdidas. Si superás el cuello de botella de la próxima elección en el Gran Buenos Aires, no tengas duda: la Argentina cambia”.

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Para eso, sostuvo, harán falta políticas activas de compensación. Mencionó la AUH, el seguro de desempleo y la obra pública focalizada. Su crítica final fue que hoy no ve al Gobierno implementando ese tipo de herramientas, justo cuando el frente más delicado del programa parece haberse corrido del balance fiscal a la calle del conurbano.

DCQ